dijous, 29 de gener de 2015

La guerra del crudo golpea producción, inversión y empleo

Publicat a  Cinco Dias
Proyectos petrolíferos abandonados
Alejandro Meraviglia
Pozos que ralentizan sensiblemente su producción, proyectos de perforación abandonados, desinversión, despidos. El cielo sobre la industria del petróleo, el llamado Big Oil, se ensombrece cada día más por la tormenta provocada por la caída casi en vertical del precio del crudo. En el comienzo de esta guerra de precios desatada por la OPEP, que decidió no recortar la producción pese a la menor demanda –el valor del oro negro se ha reducido a más de la mitad en seis meses, desde el cénit registrado el 19 junio, cuando alcanzó los 115 dólares por barril– la industria no reaccionó. Ahora, con el West Texas y el Brent que se intercambian a niveles de 2009, por debajo de los 50 dólares por barril, resulta imposible no intervenir.
“No eran muchos los que se esperaran estos precios, ni siquiera las empresas”, admitió hace más de una semana el analista de Oriel Securities Dragan Trajkov. “El primer impacto de esta nueva situación se dará en las nuevas inversiones”. Y esto es lo que está pasando.
Shell, la más poderosa petrolera europea, puso el freno en Catar, donde tenía prevista una inversión de 6.500 millones de dólares para la construcción de plantas en colaboración con la productora del Estado árabe. La compañía motivó su decisión con la escasa rentabilidad del proyecto en la actual coyuntura.
Muchos abandonos vienen de los yacimientos estadounidenses en los que se utiliza el fracking, la extracción de crudo y gas a través de la fracturación de la roca con agua, vapor, gas u otras sustancias químicas. Se trata de la misma industria que, según los analistas, contribuyó al boom de la producción del país americano, lo que a su vez mantiene la oferta de petróleo por encima de una demanda en declive, que no basta para agotar rápidamente el excedente.
Total aprovechó el miércoles el Forum Económico Mundial de Davos para hacer un anuncio contundente en este sentido. Junto con un recorte de los gastos en las perforaciones antiguas que posee el mar del Norte, el gigante francés deja de invertir en los pozos de fracturación hidráulica de la costa este de EE UU. Según un portavoz de la compañía, la corrección prevista este año en gasto de capital –un 10% menos con respecto a los 26.000 millones de dólares de 2014– se traducirá en un recorte en personal, de magnitud aún desconocida.
Range Resources, una compañía que opera en la región de Appalachia (este de EE UU), anunció la semana pasada un recorte del 33% en su plan de inversiones, que se queda ahora en 870 millones de dólares. Pero ya el mes pasado, Continental Resources, es decir, el mayor extractor del yacimiento de Bakken, en Dakota del Norte, decidió reducir un 41% sus inversiones en shale plays (proyectos de fracturación hidráulica) para este año, hasta los 2.700 millones de dólares.
En esta misma región, así como en la cuenca de Permian, en Texas, 35 pozos horizontales han registrado, este mes, el mayor descenso semanal de producción en los últimos seis años. Si el precio del barril se estabilizara en los 45 dólares, la producción de los yacimientos de Dakota del Norte disminuiría 100.000 barriles al día, hasta los 1,1 millones al día a principios de julio, según el Departamento estadounidense de recursos mineros, para deslizarse hasta los 1,05 millones a mediados de 2016.
BHP prevé diez perforaciones de esquisto activas menos a mediados de este año, que así pasarán de 26 a 16. Para alcanzar el objetivo, parará su producción en la zona de Permian y en Hawckville (Texas). “Acometeremos más cambios si constatamos que retrasar el desarrollo crea más valor que producir a corto plazo”, afirmó el director del gigante angloaustraliano, Andrew Mackenzie.
Por otro lado, la incertidumbre provocada por el descenso continuado del oro negro pone en entredicho también la perforación en aguas profundas. Así lo reconoció la estadounidense Chevron, que renunció a seguir con los trámites previos a la perforación en el mar de Beaufort, en el Ártico canadiense. Imperial Oil, una petrolera de Exxon, interesada en otro lote del mismo proyecto, dejó claro que las diligencias para llevarlo a cabo continuarían, por su parte. Sin embargo, retrasó el comienzo de las operaciones de al menos un año.
“La exploración del Ártico será esporádica y no se prevén inversiones”, sentenció Erik Holm Reiso, de la consultora Rystad Energy, cuando se supo, la semana pasada, que la noruega Statoil dejó de tener interés en sus tres licencias de perforación en la costa oeste de Groenlandia, sin haber bombeado ni una gota de crudo. “A 50 dólares por barril, sencillamente no tiene sentido”, explicó James Henderson, investigador del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford.
Ya a principio de este mes, la compañía estatal había señalado que podría aplazar otro proyecto de perforación en aguas profundas, esta vez en el mar de Barents. De las explotaciones gasistas en la misma porción de océano, y por la misma razón –la falta de rentabilidad– ya se retiró la rusa Gazprom.
La reducción de gastos para hacer frente al descenso de los precios –la consultora Sanford C. Bernstein prevé una disminución del 20% a nivel mundial– acaba así con una cantera de crudo, la que se encontraría por debajo del Ártico, que alcanza casi una cuarta parte de todos los depósitos de petróleo y gas que quedan por descubrir, según el Observatorio geológico de EE UU.
Estas aguas frías e inhóspitas no son las únicas que empiezan a perder atractivo con la drástica reducción de su beneficio potencial. Mientras las autoridades iraníes espantaban un mercado ya aturdido, al prever que el barril bajará hasta los 25 dólares, Shell decidió desprenderse de sus participaciones –un 80%– en las plataformas offshore brasileñas del área de Bijupirá y Salema. HRT, una petrolera con sede en Río de Janeiro, se hará con la parte que la británica tiene en esta perforación, que lleva funcionando desde 2003. La brasileña estatal Petrobras posee el otro 20%.
El desplome del crudo, eso sí, “impulsará el crecimiento mundial durante los próximos dos años gracias a la mayor renta disponible y al ascenso del consumo en los países importadores”, subraya el último informe del Fondo Monetario Internacional. Efectos que, sin embargo, se verán compensados por la caída de la inversión y del crédito en China o el retroceso de la economía rusa, entre otros factores que sitúan la expansión económica mundial para este ejercicio en el 3,5% (tres décimas menos que la previsión de octubre).
La batalla alrededor de los precios de petróleo, de momento, se salda ya con miles de víctimas, los trabajadores de la industria. Este martes, dos proveedores de servicios a yacimientos petroleros, Halliburton y Baker Hughes, dispusieron el despido de 1.000 y 7.000 empleados, lo que equivale al 1,25% y 11,5% de sus plantillas, respectivamente.
“Prevemos unos ajustes en la nómina en línea con los de nuestros competidores”, afirmó el director de operaciones de Halliburton, Dave Lesar, al explicar la decisión, que llegó solo unos días después de que el líder mundial en servicios a petroleras, Schlumberger, recortara unos 9.000 puestos de trabajo, el 7,1% de su plantilla. ¿El motivo? El cierre, en los últimos dos meses, de 250 yacimientos, un 15% de todos los de EE UU, según Lesar.
Al invocar la competitividad como factor necesario del negocio, la británica BP recortó también 300 empleos, y la principal compañía canadiense, Suncor Energy prescindirá de 1.000 trabajadores por efecto de la reducción de las inversiones en nuevos proyectos.
A la espera de que la tempesta cese y vuelva la bonanza, Shell y otras compañías como Vitol o Trafigura, están almacenando el crudo en enormes buques, que, según Reuters, pueden contener hasta unos 15 millones de barriles en total. El periodo de almacenamiento, todo 2015, parece indicar que este año no será nada fácil para el Big Oil.

dimecres, 28 de gener de 2015

La velocidad se ha convertido en una suerte de enfermedad cultural; vivir despacio es contrahegemónico”

Publicat a  Rebelión

Filósofo, poeta, ensayista, matemático, traductor, militante ecosocialista… Polifacético y transversal, el profesor de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid, Jorge Riechmann, se enfrenta al conocimiento con la perspectiva del viejo humanista, de manera integral y sin divisorias artificiales entre las ciencias y las letras. Su vasta obra incluye ensayos (“Moderar Extremitán”; “Qué hacemos ante la crisis ecológica”, con otros autores; “Interdependientes y ecodependientes”; “El socialismo puede llegar sólo en bicicleta”; “Meter al dinero en cintura” o “¿Cómo vivir? Acerca de la vida buena”). En el campo de la poesía su obra es también profusa. Ha publicado textos como “Poemas lisiados”, “El común de los mortales”, “Futuralgia” o “Pablo Neruda y una familia de lobos”. Los comentarios de Jorge Riechmann en torno a la actualidad pueden leerse en el blog “Tratar de comprender, tratar de ayudar”.   Afirma que, en las sociedades contemporáneas, “la velocidad se ha convertido en una suerte de enfermedad cultural, cuya destructividad de conjunto se nos escapa”. “También en ello hay un elemento de dominación”, agrega, por eso “ir despacio es contrahegemónico”. A la hora de analizar la realidad, Riechmann rehúye el autoengaño y los falsos consuelos, los idealismos bobalicones y las irreales esperanzas. “Si estamos de verdad en una situación catastrófica –y lo estamos-, tratar de analizarla no es un discurso catastrofista, sino un ejercicio de realismo”. Sin incurrir en el desánimo, los motivos de las luchas ecologistas de hace cincuenta años ya no están abiertas. “La revolución (ecologista y feminista) tendríamos que haberla hecho ayer”. 

- La caída de los precios del petróleo en estos últimos meses se ha atribuido a múltiples factores. Algunos analistas han apuntado, por ejemplo, que responde a una disminución de la demanda que anticipa una nueva recesión mundial. ¿Cuál es tu opinión? 

Diría que una parte de esa caída de los precios –pero probablemente no una parte tan importante- tiene que ver con lo aparecido en la “opinión publicada”: las diferencias de intereses en el seno de la OPEP por un lado, y por otro lado también el juego de Arabia Saudí para ver si consigue sacar del mercado a una parte de la competencia, particularmente la extracción de petróleos “no convencionales” que exigen inversiones muy altas y tienen tasas de retorno energético muy bajas, como es el caso del fracking estadounidense o las arenas asfálticas de Canadá. Pero otra parte más importante, y eso ya no es tan asumible por los medios de comunicación del sistema, tiene que ver -como señala entre otros Antonio Turiel en su blog (The Oil Crash, http://crashoil.blogspot.com.es/ )- con la actual situación de cenit o “pico” del petróleo, donde entramos a partir de 2005 aproximadamente, que tiene efectos económicos de largo alcance y da lugar a una mayor volatilidad de los precios. Éstos pueden subir mucho, como ocurrió en 2008 cuando se superaron los 140 dólares por barril, o bajar de manera muy acusada hasta las cotas de hoy (por debajo de 50 dólares por barril). Como señalaba Antonio, ahora la demanda cae por la mala evolución económica de Europa, Japón, China, India, Brasil y Rusia. No es que la demanda haya caído mucho, sólo un 1-2%, pero en la actualidad la producción bastante inelástica y una pequeña bajada de la demanda causa una gran bajada en el precio.
Esas oscilaciones van a continuar previsiblemente en los próximos tiempos, con efectos de gran alcance. En las fases de precios relativamente altos, se produce una retracción de la demanda y la eliminación de sectores de actividad enteros en algunos países. En la fase de precios muy bajos, hay desinversión y capitales privados que salen del negocio. Es emblemático en ese sentido cómo alguna de las grandes dinastías petroleras de rancio abolengo en el siglo XX –los Rockefeller- salieron del negocio del petróleo en Estados Unidos en otoño del año pasado.
Para estas cuestiones es también muy recomendable el blog de Gail Tverberg (en inglés en este caso), http://ourfiniteworld.com/ .

-En diferentes conferencias y textos has señalado la “tecnolatría” o confianza irracional en la técnica como uno de los problemas para afrontar los grandes desafíos ambientales. ¿A qué te refieres? 

Creo que es, en efecto, un factor muy determinante en la falta de reacciones adecuadas en nuestras sociedades. Uno se pregunta: pero ¿cómo puede ser que una sociedad que dispone de más conocimiento científico que nunca en el pasado, que hasta se llama pomposamente a sí misma “sociedad del conocimiento”, siga avanzando a toda velocidad hacia el abismo, cuando lo que ocurrirá en tal caso es perfectamente previsible? Una parte importante de la respuesta –no toda ella— se encuentra en esa confianza irracional en la técnica, o tecnolatría.
En una encuesta llamada “Perspectivas de futuro de la sociedad”, realizada en diciembre de 2013 (a una muestra de 1.200 españoles y españolas mayores de 18 años), Ernest García, Mercedes Martínez Iglesias y otros investigadores de la Universitat de València preguntaban si el calentamiento climático, el “pico” del petróleo o los problemas con los otros combustibles fósiles (carbón y gas natural) podían llevar a dificultades en el abastecimiento de energía. Nueve de cada diez personas consideraba que sí. Pero la siguiente pregunta era si se opinaba que estas carencias energéticas podían traducirse en una merma en el crecimiento económico o en el bienestar, a lo que la gran mayoría de la gente respondía que no. Por tanto, podían fallar los combustibles fósiles y podía haber calentamiento climático, pero la economía seguiría creciendo y el bienestar aumentando. ¿Por qué creían eso? Confiaban en que o bien las energías renovables, o bien éstas más la energía nuclear, o bien estas dos más una tercera, que no se sabe cuál es pero ya está inventada, y que estas grandes corporaciones que conspiran contra el bien común sacarán al mercado cuando hiciera falta, evitarían la crisis energética. Lo cierto es que cuatro de cada cinco encuestados tenían esa confianza irracional en la técnica. Digo irracional porque si analizáramos la cuestión con la objetividad desapasionada del ingeniero, veríamos que ninguna de estas opciones nos resolverá los problemas…

-Has titulado una de tus últimas conferencias “¿Aún es posible hacer lo que deberíamos haber hecho?” Y te preguntas si transición o colapso… 
 
Creo que un colapso de las sociedades industriales –o más bien colapsos: hablemos en plural tanto de colapsos como de transiciones- hubiera sido evitable si hubiéramos hecho caso a los buenos análisis que se realizaron en los años setenta, comenzando por el estudio Los límites del crecimiento de 1972 (actualizado ahora con un libro imprescindible de Ugo Bardi, Los límites del crecimiento retomados, Catarata 2014); y si los procesos de aprendizaje colectivo que estaban en marcha en las sociedades industriales en los años sesenta y setenta hubieran continuado adelante. Si en lugar de torcerse este aprendizaje de nuestra interdependencia y ecodependencia en los años ochenta, con el ascenso de la versión del capitalismo que llamamos neoliberal para abreviar, hubiéramos continuado por el camino iniciado... Así tal vez habríamos podido construir sociedades industriales sustentables mediante transiciones graduales, buscando un menor crecimiento demográfico, un uso mucho más eficiente de los materiales y la energía, una socialización paulatina de los medios de producción, estrategias de biomímesis y economías “homeostáticas” en grado creciente (así prefiero traducir yo la expresión inglesa steady-state economy, muchas veces vertida al castellano por “economía de estado estacionario”).
Pero ahora las opciones son bastante peores. Vamos efectivamente a colapsos de las sociedades industriales a lo largo del siglo XXI…

-Pero ¿no es ésa una visión desesperanzada y catastrofista? 

Si estamos de verdad en una situación catastrófica -y lo estamos-, tratar de analizarla no es discurso catastrofista sino un ejercicio de realismo. Me gustaría luego desarrollar una analogía interesante, la del choque del gran buque transatlántico Titanic contra el iceberg.
Mucha gente cree que los movimientos ecologistas (y otros movimientos sociales de supervivencia y emancipación) tienen sobre todo un problema de discurso, de comunicación: “hablando del colapso no se liga”, apuntando a la crisis ecológica no se ganan votos. Creo que el fondo de nuestros problemas no es comunicativo (aunque haya que tomarse en serio la comunicación): está más bien en las duras realidades contra las que chocamos (la fenomenal masa de poder que tenemos enfrente, y la dinámica productivo-destructiva del capitalismo). No creo que tengamos ya tiempo para alterar sustancialmente estas duras realidades en los perentorios plazos que son los del Siglo de la Gran Prueba (así titulé un libro publicado el año pasado).
Insistí en la conferencia pronunciada en Valencia el pasado 12 de enero en que había que luchar por evitar lo peor: ninguna imposibilidad de evitar lo peor, por tanto; ningún fatalismo. Pero dije que, al mismo tiempo, las buenas trayectorias por las que los movimientos ecologistas han luchado medio siglo ya no están abiertas. Nuestras sociedades han dejado pasar demasiado tiempo sin reaccionar. En lo ecológico-social no nos movemos ya entre lo bueno y lo malo, creo, sino entre lo malo y lo peor.
¿Esto resulta desmoralizador? Mi límite es el respeto a la verdad. Si creyera en una “necesaria, difícil, pero posible, transición a la Sostenibilidad” con mayúsculas (como me decía estos días Daniel Gil Pérez, un profesor de la Universitat de Valencia que lleva mucho tiempo trabajando sobre estas cuestiones), lo plantearía en esos términos. Pero me parece que esa trayectoria histórica ya no está a nuestro alcance. Lo argumento en un libro, Autoconstrucción, ahora en imprenta (Catarata). También ahí me esfuerzo en indicar pistas para la acción colectiva y vías para evitar el desánimo: pero ya no pueden ser, creo, las mismas que indicaba yo hace veinte años, o diez. El capítulo primero de ese libro se titula “La revolución (ecosocialista y ecofeminista) tendríamos que haberla hecho ayer”.

-¿Y no es ésta una perspectiva apocalíptica? 

El colapso de una sociedad no supone necesariamente un apocalipsis o el final del mundo. Es el final de un mundo, y luego vendrán otros: eso convendría tenerlo claro. Ahora, por cierto, se ha publicado por fin el libro póstumo de Ramón Fernández Durán, que Luis González Reyes –su albacea intelectual- completó y que puede resultar muy útil para reflexionar sobre estas cuestiones: En la espiral de la energía (Libros en Acción, 2014; http://www.ecologistasenaccion.org/tienda/editorial-libros-en-accion/1400-libro-en-la-espiral-de-la-energia.html ).
Colapso, dicho en pocas palabras, significa una reducción rápida de la complejidad social, una disminución del trasiego de energía y de materiales, fenómenos de des-diferenciación... Esto es algo que no sería necesariamente muy negativo en ciertas circunstancias sociales y materiales: las sociedades muy igualitarias y muy resilientes podrán responder mucho mejor a los colapsos que vienen. Esto ya indica dos vías muy importantes de re-construcción y auto-construcción social para hoy mismo.
Titulé un libro, hace un par años, Fracasar mejor (editorial Olifante). Podríamos decir también: colapsar mejor. La diferencia entre un mejor o peor colapso vendrá determinadas, a mi juicio, por el hecho de que haya o no un genocidio (la pendiente actual nos lleva a un ecocidio, que traería consigo un genocidio). Si llegamos a finales del siglo XXI habiendo logrado construir sociedades mucho más sencillas, frugales e igualitarias, basadas en tecnologías intermedias robustas (es de mucho interés, para esto, el blog http://www.es.lowtechmagazine.com , subtitulado “revista de baja tecnología”) que se olviden del PIB como supuesta medida de bienestar, que usen muchos menos materiales y energía, lo habremos hecho lo mejor posible en las difíciles circunstancias actuales.

-Decías que querías hablar del Titanic…
 
Sí, creo que nos proporciona una buena analogía. El hundimiento de aquel gran transatlántico en abril de 1912, en su viaje inaugural, ha proporcionado durante un siglo una metáfora muy potente para pensar acerca del progreso, y del rumbo que iban tomando las sociedades industriales. Recuerdo aquel largo y memorable poema de Hans Magnus Enzensberger, El hundimiento del Titanic…
 
-¿Lo tienes a mano? 

Espera que lo busco en mi biblioteca… Mira estos versos por ejemplo: “No hay duda de que somos inteligentes. Pero lejos/ de cambiar la faz del mundo, en escena/ seguimos sacándonos conejos del cerebro,/ y palomas blancas, bandadas de palomas/ que invariablemente se cagan en los libros./ No hay que ser un Hegel para darse cuenta/ de que la Razón es a la vez razón y no razón:/ basta mirarse en el espejo de bolsillo…” Es de la sección DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA, así que me lo tomo como algo personal. Y es que en efecto, sobrevaloramos la razón instrumental y la capacidad de control de los seres humanos... Enzensberger publicó este largo poema en 1978 en alemán, y aquí lo tradujo Anagrama (hay otra edición posterior de bolsillo, en 1998, en la estupenda colección de poesía “de kiosco” que dirigió Ana María Moix para Plaza & Janés).
Pero tratemos de hacer útil esa potente metáfora del Titanic para el siglo XXI. Hay algo importante que recuerda Ferran Puig Vilar en una de las entregas de un importante libro (¿Hasta qué punto es inminente el colapso de la situación actual?) que a finales de 2014 comenzó a publicar por entregas en su blog Usted no se lo cree, y es lo siguiente: el Titanic ya estaba técnicamente hundido algo antes de que nadie viera el enorme iceberg e intentara, inútilmente, bordearlo. Dada su posición y velocidad, su masa, su capacidad máxima de frenado, su radio máximo de giro, la resistencia mecánica de los laterales, la configuración interna del buque, etc., hubo un momento en que ya era imposible evitar el hundimiento, mientras pasaje y tripulación seguían de fiesta. Comenta Ferran que “ése es el tipping point auténtico, el punto a partir del cual la vida propia del sistema convierte en inútil la mejor estrategia de los gestores más lúcidos” ( http://ustednoselocree.com/2014/12/27/hasta-que-punto-es-inminente-el-colapso-de-la-civilizacion-actual-3/#more-9713 )
Creo que ésa es nuestra situación ahora: aún no hemos visto del todo el iceberg, desde luego la mayoría de la tripulación y el pasaje no lo han visto, y sin embargo ya no podremos evitar el naufragio. Ahora bien, ¡eso no quiere decir que no podamos hacer nada! Cabe todavía maniobrar para que, por ejemplo, el choque sea algo menos dañino y eso nos deje más tiempo para desalojar el barco. Y cabe emplear ese tiempo para organizar mejor el salvamento. Recordemos que el Titanic histórico sólo llevaba botes salvavidas para 1178 pasajeros, ¡poco más de la mitad de los que iban a bordo en su viaje inaugural y un tercio de su capacidad tota! (En el hundimiento murieron 1514 personas de las 2223 que iban a bordo, estratificadas por clases sociales.) Con tiempo suficiente, podemos construir más botes o balsas salvavidas, a partir de otras estructuras del barco que va a hundirse…
Hay otro aspecto en este paralelismo que quiero destacar –tiene que ver con los problemas de comunicación que evocábamos antes. En un naufragio, hay que evitar causar pánico, o poner en marcha los resortes peores de la interacción humana (la lucha por los recursos escasos, por ejemplo). Si alguien grita “¡estamos hundiéndonos, sálvese quien pueda!” según en qué momentos del proceso, puede provocar estampidas que arruinarán las posibilidades de todos los náufragos, o de la mayoría. Tenemos por delante un camino difícil: se trata de comunicar responsablemente la gravedad de la situación, sin por ello inducir al desánimo o a las reacciones insolidarias.

-Descrito el escenario, ¿por qué vías deberían, a tu juicio, transitar las posibles alternativas? 

Sin un análisis objetivo de cómo son las cosas, ¿cómo podríamos poner en marcha políticas que sean adecuadas ni transformaciones sociales importantes? La gran mayoría de la sociedad no quiere ver, o prefiere creerse las mentiras “tecnolátricas” a mirar de frente lo que tenemos ante nosotros. Como suele decir Fernando Cembranos, aceptar estas realidades duras implica pasar por una suerte de duelo –por las oportunidades perdidas, por el porvenir dañado de la especie humana--: y quizá, al igual que en los duelos individuales –por la muerte de un ser querido, por un abandono amoroso—debemos atravesar aquí varias etapas. A la inicial de negación/ denegación seguirán otras más productivas (en el clásico modelo en cinco etapas de Elisabeth Kübler-Ross, a la negación siguen la ira, la negociación, la depresión y finalmente la aceptación que nos permite seguir adelante).
Hoy vamos hacia grandes discontinuidades históricas: el futuro no se parecerá al pasado –en los decenios próximos menos que nunca.
A corto plazo, advertimos perspectivas de descenso energético y crisis económica prolongada, con elevados niveles de paro y desprotección social. A escala planetaria, la hegemonía del neoliberalismo apenas ha sufrido quebranto. En este corto plazo la capacidad para emprender un cambio de modelo socioeconómico se diría muy limitada. Y las perspectivas de colapso civilizatorio no dejan de hacerse más reales y cercanas. Todo ello aconseja, en mi opinión, una estrategia compleja que incluiría, en primer lugar, prever oleadas de “depresión social” y desencanto e ir ingeniando formas de “vacunar” contra las mismas…. En algunas dimensiones muy básicas de las luchas sociopolíticas no hay atajos. Y el fascismo va a ser –ojalá me equivoque— un peligro constantemente presente a lo largo de los decenios que vienen.
En segundo lugar, hemos de potenciar las iniciativas de construcción comunitaria a todos los niveles. Sin grandes avances en las dimensiones de igualdad, cooperación y cuidado resulta difícil imaginar buenas salidas a la crisis presente (o al menos, salidas no tan malas). Construir iniciativas comunitarias de base –siempre que logren esquivar los peligros del particularismo- resulta esencial en este horizonte incierto.
Y en tercer lugar, quizá deberíamos practicar una “estrategia dual”, en el sentido siguiente: por un lado, pelear con fuerza por las máximas cuotas posibles de poder institucional, para democratizar las instituciones (buscando esos avances en las dimensiones de igualdad, cooperación y cuidado). Pero al mismo tiempo, por otro lado, deberíamos no ilusionarnos demasiado con esas perspectivas institucionales y ser bien conscientes de los estrechos límites impuestos al ejercicio de ese poder, y los muchos condicionantes a que estará sometido; y propiciar entonces la “tolerancia” de esas nuevas autoridades electas para formas extensas de experimentación social poscapitalista autoorganizada desde abajo.
Digámoslo metafóricamente: igual que en la resistencia contra la guerra del Vietnam en los años sesenta se coreaba que hacían falta “dos, tres, muchos Vietnams”, nosotros quizá necesitáramos “diez, cien, mil Marinaledas”, tomando este municipio sevillano como modelo de construcción política, que nos propone formas de hacer, pensar y hablar muy diferentes a los de la mayoría social que nos rodea. “Diez, cien, mil Marinaledas” –pero con una dimensión ecológica y feminista mucho más marcada (y sin caer en la ingenuidad de pensar que la “Marinaleda realmente existente” sea una realidad ejemplar en todas sus dimensiones).

-Parece que hoy predomina una especie de ética de la autosuperación permanente, como si todo individuo llevara interiorizado un “superhombre” nietzscheano urgido a competir sin descanso. Basta escuchar a los deportistas de élite y a su jerga, que gira en torno a una permanente épica individual. En pocas palabras, el emprendedor que se autoexplota y rinde hasta la extenuación. ¿Es ésta la ética del capitalismo neoliberal a día de hoy? 

La cultura dominante apenas conoce más valores que la satisfacción del individuo-consumidor, y el rendimiento del individuo-empresario de sí mismo (ambos individuos coinciden). “No se deje explotar –explótese usted mismo”, reza el cartel de un empobrecido hombre-anuncio en un dibujo de El Roto, que se diría acertada síntesis de las tesis del germanizado filósofo coreano Byung-Chul Han. La patología de esta cultura, entregada a tales imperativos de satisfacción y rendimiento, hay que entenderla en términos de narcisismo y depresión (afecciones que hoy tienden a volverse epidémicas). Pero eso nos incapacita para dimensiones básicas de la existencia humana: la política democrática, la moral igualitaria, la ética del cuidado, el amor (el amor en sus esenciales variantes: eros, filía, ágape). Pues todas estas dimensiones básicas comienzan con el reconocimiento de la existencia del otro.

  -En una entrada reciente en tu blog, titulada “No competir”, escribías lo siguiente: “Situarse más allá de la competición. Si lo logras con treinta años mejor que con cincuenta, y con cincuenta mejor que después. Pero apóyate en las muletas de la piedad y el humor, y álzate hasta ese pequeño mirador del no competir”. ¿Son los cuidados, la humildad, la piedad y el humor, formas de resistencia a la moral dominante? 

Así es… Formas de resistencia, y recursos morales valiosísimos en tiempos duros.
-En mayo de 2012 publicaste El socialismo puede llegar sólo en bicicleta (Catarata). Hace una semana impartiste una conferencia en Valencia. Para el traslado preferiste el tren regional (siete horas de viaje en lentos vagones) al de alta velocidad. ¿Consideras que hoy la velocidad se ha convertido en una forma de dominación? Si es así, ¿hasta qué extremo?
Para no ponerme medallas que no merezco: hice uno de los trayectos –el de ida— en AVE, porque ahí disponía de menos margen; y el de vuelta sí que lo hice en un lento tren regional, tenía tiempo para ello… Y siempre que puedo aprovecho esas ocasiones. El viaje es potencialmente una experiencia de desconexión, de extrañamiento, de cuestionamiento, de meditación: pero todo eso se pierde en los medios ultrarrápidos como el AVE o el avión, que por otra parte –bien lo sabemos- son los más dañinos en términos ecológico–sociales (aquí no puedo dejar de recomendar el impresionante trabajo reciente de Alfonso Sanz, Pilar Vega y Miguel Mateos, Las cuentas ecológicas del transporte, http://www.ecologistasenaccion.es/article27000.html ). La velocidad, en las sociedades contemporáneas, se ha convertido en una suerte de enfermedad cultural, cuya destructividad de conjunto se nos escapa. Y también hay en ello una dimensión de dominación, en efecto, que ha puesto de relieve –entre otros— Zygmunt Bauman. Ir despacio es contrahegemónico (y en muchos sentidos más satisfactorio que ir deprisa, aunque no siempre podamos permitírnoslo).

-Por último, es posible que se haya criminalizado tanto el ecologismo que utilizar el término “ecología” (más o menos como ocurre con la palabra “izquierda”) asuste a mucha gente, cuando realmente se trata de plantear cosas bien simples (respeto por el entorno, frugalidad en el consumo, austeridad energética, fraternidad con el resto de seres vivos). ¿Serías partidario de un “populismo ecológico”? 

Soy partidario de una reconstrucción cultural de largo alcance, que nos lleve a vivir bien en el mundo real que habitamos: el planeta Tierra, con todas sus posibilidades de florecimiento y todas sus constricciones. “Una humanidad justa en un planeta habitable” era el lema de la revista mientras tanto que fundaron Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi. Hoy por hoy, en el segundo decenio del siglo XXI, la política y la economía dominantes siguen ignorando la segunda ley de la termodinámica –y eso nos está precipitando en un abismo…
El blog de Gail Tverberg se llama Our finite world. “Nuestro mundo es finito” debería ser la premisa básica de cualquier reflexión económica o política, pero la férrea ideología dominante sostiene férreamente lo contrario, y dice todo el tiempo: puesto que nuestro mundo es infinito…
No podemos olvidar la dimensión ecológico-social de la crisis civilizatoria, porque está en la base de todo lo demás. Si la política y la economía, en este segundo decenio del siglo XXI, siguen ignorando la segunda ley de la termodinámica, vamos a un abismo. No es hora sólo de reclamar derechos, sino también de asumir responsabilidades.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Xerrada la Font d'en Fargues : Propostes per sortir de la crisi


dilluns, 26 de gener de 2015

737 propietarios controlan el 80% del valor empresarial mundial

Article publicat a  El Salmón contracorriente

La hegemonía anglosajona en la gran red del capital mundial



Un conjunto de estudios proporcionan una imagen llamativa de la propiedad capitalista: 737 propietarios controlan las empresas transnacionales que representan el 80% del valor de todas las sociedades del mundo. Por otra parte, se confirma el dominio anglosajón, sobre todo de los Estados Unidos.
 737 propietarios controlan el 80% del valor empresarial mundial

teve McGrath (CC)  
Estos estudios analizados en el libro La gran bifurcación [1] se fundan sobre un conjunto muy amplio de datos: 37 millones de agentes, individuos y empresas, pertenecientes a la cuasi-totalidad de países del mundo, y alrededor de 13 millones de vínculos de propiedad –las tenencias de acciones. Estos estudios se refieren a las 43.000 empresas transnacionales del mundo y todas las sociedades e individuos que tienen una relación de propiedad directa o indirecta con estas empresas. Las relaciones de propiedad definen redes.
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El principal descubrimiento es la existencia de una enorme conexión entre las mayores empresas transnacionales: 80% de las sociedades consideradas en el estudio obtienen el 94% de los beneficios de todas las sociedades transnacionales.
Esta conexión tiene la forma de una pajarita: el nudo central y los dos lazos. Uno de esos lazos es pequeño y agrupa sociedades o individuos que poseen empresas pertenecientes a las otras partes de la pajarita. El nudo central es una red inextricable de sociedades, mayoritariamente financieras, que se pertenecen mutuamente y que, además, poseen las empresas del otro lazo que agrupa la gran masa de sociedades no financieras. Este nudo central reúne solo 1.347 sociedades de las que tres cuartas partes de las acciones pertenecen a otras corporaciones situadas en este mismo conjunto.
Estos estudios definen el “control” por la posesión de al menos un 50% de las acciones de una empresa. Vemos entonces que 737 propietarios, si actuaran colectivamente, controlarían las empresas transnacionales que representan el 80% del valor de todas las sociedades del mundo; entre sus propietarios, puede haber sociedades o individuos (multimillonarios).
En Japón, el 75% de las empresas pertenecen a la comunidad de Estados Unidos
Acercándonos más a las cimas, pueden identificarse 50 agentes, todos de empresas que ejercen el mayor control en el plano mundial. Vemos que 45 de estos agentes son sociedades financieras y cuatro son holdings. El dominio de Estados Unidos es aquí aplastante: posee prácticamente la mitad de estas sociedades. Le sucede el Reino Unido, con ocho sociedades, y después Francia, con cinco. Alemania está poco presente, con solo dos sociedades.
Estos estudios definen igualmente a las «comunidades», es decir subconjuntos de sociedades ligadas entre sí. La presencia de sociedades de un mismo país que estructuran estos subconjuntos permite identificarlas como comunidades nacionales, y no comunidades de empresas de un mismo sector (que se unirían independientemente de su nacionalidad). Pero empresas de otra diversidad de países están igualmente presentes y ligadas a las sociedades del país dominante que define la comunidad.
Algunas de estas comunidades son muy abiertas, en el sentido en que las sociedades de diversas nacionalidades asociadas son numerosas. No sorprenderá constatar que la principal de estas entidades es la de Estados Unidos; le sigue la del Reino Unido. En ambos casos, en torno a la mitad de las sociedades pertenece al país en cuestión, y la otra mitad es extranjera. La situación es bastante diferente en Europa continental. Entre los «grandes» –a excepción de los Países Bajos, donde la comunidad está muy abierta al resto del mundo– las comunidades de los demás países son muy cerradas. Por ejemplo, la comunidad francesa está formada en un 79% por sociedades del país. Las dos comunidades alemanas están igualmente muy cerradas. Puede citarse el sorprendente caso de Japón donde el 75% de las empresas en el estudio pertenecen a la comunidad de Estados Unidos; asombrará menos saber que más de la mitad de las empresas israelíes forman parte de la comunidad estadounidense.
 

Grècia: ara comença l’hora de la veritat

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Anàlisi dels escenaris que pot viure Grècia en cas d'una victòria electoral de Syriza i l'enfrontament amb la Troika

Alexis Tsipras, líder de Syriza 
/ Lorenzo Gaudenzi
23/01/2015
El pròxim diumenge 25 de gener hi ha eleccions generals per escollir el parlament de Grècia, del que ha de sortir un nou govern. Les enquestes atorguen a la coalició SYRIZA (traduït vol dir Esquerra Radical) una victòria clara. Les sensacions a Grècia reflecteixen que SYRIZA és ja el partit victoriós de les eleccions, en forma d’alegria i esperança del bàndol de SYRIZA i de resignació de l’altra, que veu que tot i els seus intents de desqualificar i atemorir, les enquestes milloren dia a dia per a SYRIZA.

Ara la pregunta interessant ha de ser quins escenaris s’obren davant la victòria de SYRIZA. SYRIZA declara que cancel·larà immediatament el programa d’austeritat associat al ‘rescat’ de la Troika i que renegociarà el deute amb l’objectiu de cancel·lar-ne com a mínim un terç del capital, reduir-ne els interessos i estendre'n els terminis de pagament. La posició de SYRIZA en els darrers dies ha fet un gir a l’esquerra, agafant més solidesa i credibilitat per enfrontar-se a la Troika i als governs que imposen l’austeritat. El partit d’en Tsipras, tot i mostrar un to amable i moderat semblant al d’Obama en la seva primera campanya electoral, sap que s’acosta el moment de la veritat. De fet en aquests moments Grècia ja experimenta fugides de capitals, encara no en un nivell alarmant, i ja es troba en una situació de control de capitals, no oficial però sí oficiosa, com a mesura de precaució –hi ha limitacions per treure diners del banc i molts caixers automàtics estan buits.

Si SYRIZA arriba al poder s’oposarà a les mesures neoliberals incloses en el memoràndum del rescat i s’iniciarà el "joc de la gallina"

La raó és clara, si SYRIZA arriba al poder s’oposarà a les mesures neoliberals incloses en el memoràndum del rescat i s’iniciarà el que en l’argot negociador s’anomena un "joc de la gallina", que és un enfrontament en el qual dues parts –en aquest cas creditors i deutors- es dirigeixen a la col·lisió esperant que sigui l’altre –la gallina- qui s’aparti. Aquest dilema, que és sovint representat amb dos cotxes dirigint-se l’un contra l’altra, intentant els dos ser els últims en apartar-se, va ser usat com a analogia per Bertrand Russell per explicar la carrera armamentística i l’escalada nuclear durant el període guerra freda. La globalització i financiarització de les economies després del trencament del patró or i l’abandonament dels tractats de Bretton Woods entre el 1970 i el 1972 ha permès les elits occidentals –articulades a través dels seus estats i el sistema financer transnacional- utilitzar la mateixa estratègia colonitzadora contra estats amb economies més dèbils, creant crisis de deute i de divisa en nombroses ocasions.
El deute públic actual, 174% del PIB, és superior al deute que Grècia tenia abans de patir una reestructuració el 2012, que era del 157%. Això ja ens indica el despropòsit que han suposat les polítiques aplicades per la Troika i el govern conservador grec. La Troika, basant-se en les seves projeccions, assegura que la continuació de l’aplicació de les mesures d’austeritat permetria reduir el deute fins al 127% a finals de la dècada. Aquestes projeccions es basen en supòsits completament irreals, que poden ser considerats erronis en cas que un atorgui a institucions com l’FMI, amb tots els seus economistes prodigi, el benefici de la incompetència majúscula que es repeteix durant dècades, o directament mentida per part dels que més aviat veiem conxorxes i crueltat planejada en les elits financeres. La realitat és que amb supòsits més d’acord amb els nivells d’inflació i creixement actuals el deute no es reduiria més del 5% durant el que queda de dècada. Per tant Grècia, per molts esforços que faci, no pot reduir el seu sobredimensionat deute públic, pel que podríem dir que a la pràctica es troba en una situació de fallida.
L’entrada de SYRIZA al govern en aquest context ens permet, amb l’objectiu de resumir i simplificar l’anàlisi, representar quatre resultats possibles de l’enfrontament d’aquest amb la Troika:
El primer escenari és el del rebuig per part de la Troika i la resta de països de la UE a renegociar les condicions del rescat i del deute grec, pel que SYRIZA davant la possibilitat de fallida i de sortida de l’euro optaria per continuar aplicant les mesures d’austeritat. Aquest escenari suposaria un gran desànim i un fracàs per a les esperances de canvi. Sembla altament improbable que el govern d’en Tsipras opti per aquesta via.
El primer escenari és el del rebuig per part de la Troika i la resta de països de la UE a renegociar les condicions del rescat i del deute grec

En el segon escenari serien la Troika i la resta d’estats de la UE qui acceptarien la seva derrota, cancel·lant gran part del deute grec i permetent l’aplicació de les mesures de redistribució de la riquesa de SYRIZA. Aquest escenari seria el preferit per l’esquerra arreu d’Europa, ja que suposaria el principi de la fi del model neoliberal i una referència a seguir per la resta de països del sud d’Europa que estan en una situació semblant. Aquest escenari és també altament improbable, ja que suposaria que l’elit internacional permetés que aquesta onada de canvi s'estengués.
En el tercer escenari cap de les dues bandes cediria, portant a una forta col·lisió. Aquest escenari implicaria la fallida no acordada de l’estat grec i la sortida de Grècia de l'eurozona. La fallida que enfrontés una dura oposició dels països de la UE suposaria que els impagaments de l’Estat, dels bancs i d’algunes empreses gregues es contagiarien a la resta de l’eurozona, provocant una nova crisi financera. S’estan emetent suficients senyals des d’una banda i de l’altra perquè aquesta situació de ‘xoc de trens’ no arribi a la seva màxima expressió, tot i que la incertesa de l’entorn polític i econòmic no permet assegurar que no succeeixi.
Simpatitzants de Syriza durant una concentració / Adolfo Lujan (DISOPress)
El quart escenari és semblant a l’anterior, però arribant a un acord per no prendre massa mal. Les dues parts donarien la imatge de no haver cedit massa, però acordarien quina és la manera de portar a terme el desacord sense crear un terratrèmol massa destructiu per a Grècia ni per al conjunt de l’eurozona. En aquest cas es podria donar la situació d’un impagament important del deute grec i d’una sortida de l’euro acordada, amb un possible retorn, si Grècia acomplís una sèrie de condicions, que possiblement mai es duria a terme. Òbviament, acordar el desacord també és una cosa difícil, que obre nous subjocs a la vegada, amb els seus propis resultats, que poden ser més o menys favorables per a uns i altres. Aquest sembla l’escenari més probable.
L'endemà de les eleccions comença un període de gestió d’una negociació que determinarà l’escenari resultant i, en gran mesura, el futur de l’eurozona. SYRIZA i Grècia n’han de sortir ben parades si la flama de l’esperança al Sud d’Europa ha de continuar viva. L'única manera creïble per part del futur govern de SYRIZA per enfrontar aquest joc de decisions és donar entendre a l’altre bàndol que la seva posició és creïble i que no es farà enrere, i per això s’ha de tenir un pla B sòlid i creïble. Dit d’altra manera, no pot anar de farol. Aquest va ser un dels punts febles de SYRIZA el 2012, ja que durant la campanya electoral es va evidenciar que no tenia preparat cap pla per si aquest escenari es produïa. Les amenaces d’expulsió provinents d’Alemanya i la incapacitat de reaccionar convencent als electors davant d’aquests atacs van fer perdre les eleccions a SYRIZA.
En aquesta ocasió SYRIZA ha madurat, s’enfronta al dilema declarant que vol aplicar el pla A, de negociació i permanència en l’euro, però sabent que molt probablement haurà de dur a terme el pla B d’impagament unilateral i de sortida de l’euro. En dóna senyals incorporant en el seu equip Costas Lapavitsas, especialista en temes monetaris que ha defensat que l'única manera de sortir d’aquesta situació per a Grècia és preparar un pla per a l’impagament del deute i la sortida de l’euro, i en el seu discurs el missatge de què Grècia pot resistir sense refinançar-se fins a l’agost, que és quan té els venciments més importants de deute. Tot i que és molt difícil que Grècia pugui resistir la pressió dels mercats durant tant de temps la declaració mostra la determinació necessària per resistir.
Per a ser encara més fidedigne SYRIZA hauria de declarar la il·legalitat del programa d’austeritat que han aplicat els anteriors governs grecs, com afirmen diversos informes oficials publicats el 2013 i el 2014 i denunciar el govern de Samaràs per no haver realitzat una auditoria de les finances de l’estat després d’haver rebut ajudes d’altres estats, incomplint així el punt 9 de l’article 7 del reglament de la UE de maig de 2013 que diu: "Un Estat membre sotmès a un programa d'ajust macroeconòmic ha de fer una auditoria exhaustiva de les seves finances públiques a fi, entre altres coses, d'avaluar les raons per les quals s'ha incorregut en nivells excessius d'endeutament i de detectar qualsevol possible irregularitat."
La realitat és que l’exercici de la sobirania estatal en forma d’impagament unilateral de deute té riscos reals que s’han de comunicar a la població sense ambigüitats
La denúncia de les mesures d’austeritat i la realització d’una auditoria del deute que inclogués la ciutadania, farien que la població grega pogués enfrontar aquesta situació difícil, en el que la realitat difícil s’imposarà als discursos i les campanyes excessivament optimistes, permetent a la població superar la por i posar-se al costat del seu govern. La realitat és que l’exercici de la sobirania estatal en forma d’impagament unilateral de deute té riscos reals que s’han de comunicar a la població sense ambigüitats, com també que la història ens demostra que els països que han realitzat impagaments unilaterals de deute han sortit millor parats que els que han continuat aplicant els programes d’austeritat.
Formacions com Podemos i Bloco d’Esquerda, que en un futur pròxim poden trobar-se en la situació d’haver de formar governs a l'Estat epanyol i Portugal, s’han de preparar per enfrontar aquest difícil dilema amb un pla B creïble i valent. La única manera que aquest sigui creïble és preparar-se per a la col·lisió i fer que la població estigui al costat del govern. En aquesta situació la teoria dels significants buits de Laclau és insuficient, ja que abans d’arribar a aquest punt caldrà haver-se preparat, a més d’expressar un missatge d’esperança, amb una explicació clara de les pressions que generaran els mercats financers i dels riscos reals d’enfrontar-s’hi, així com de la necessitat d’anar més enllà d’aquesta por a la qual ens voldran sotmetre.
La campanya d’auditories ciutadanes de la Plataforma per l’Auditoria Ciutadana del Deute, pretén ser una feina de pedagogia i de conscienciació en aquesta direcció, que permeti assolir la vinculació i el coratge social que ens caldrà per sortir de la trampa del deute. Aquesta campanya pot ajudar un govern a enfrontar aquesta situació tan difícil, sempre que aquest tingui la determinació ferma i de fer-ho obertament. Evitar els debats transcendents realment importants sobre la possibilitat d’haver d’enfrontar una sortida de l’euro i d’haver de dur a terme un impagament del deute de manera unilateral, com va fer SYRIZA en les eleccions del 2012, debiliten la posició de qualsevol partit o govern, que arribat el moment de la veritat necessitarà que la població es mantingui ferma al seu costat, ja sigui davant de campanyes de por buides de contingut, com també de situacions de risc real que només seran assumibles amb coratge col·lectiu si volem canviar la història.