dimarts, 28 de juliol de 2015

El desarrollo sostenible está fracasando pero hay alternativas

Article de Federico Demaria publicat a The Guardian
Traducció per N.C.  

Ante el empeoramiento de las crisis ecológica y económica y la continua privación social, las dos últimas décadas han visto emerger dos grandes tendencias  entre los que persiguen la sostenibilidad, la igualdad y la justicia.

En primer lugar están los enfoques de la  economía verde y el desarrollo sostenible que van a dominar la próxima cumbre sobre el clima de París y los objetivos de desarrollo sostenible post-2015 (ODS). Hasta la fecha, estas medidas no han logrado ofrecer una armonización del crecimiento e­conómico, bienestar social y protección del medio ambiente.

Los paradigmas  de la ecología política, por el contrario, abogan  por  cambios más fundamentales, desafiando el predominio de desarrollo orientado al crecimiento basado en los combustibles fósiles, el capitalismo neoliberal y las formas relacionadas  de la llamada democracia representativa.

Las falsas respuestas de la economía verde

 

Si nos fijamos en la política ambiental internacional de las últimas cuatro décadas, el radicalismo inicial de la década de 1970 ha desaparecido.

El documento final de la Cumbre Río 2012 + 20, El Futuro Que Queremos, no identificó las raíces históricas y estructurales de la pobreza, el hambre, la insostenibilidad y la inequidad. Estas incluyen: la centralización del poder del Estado, los monopolios capitalistas, el colonialismo, el racismo y el patriarcado. Sin diagnosticar de quién es o a qué se debe la  responsabilidad, es inevitable que cualquier solución propuesta no sea lo  suficiente transformadora.

Aun más, el informe no reconoció que el crecimiento infinito es imposible en un mundo finito. Conceptualizó el capital natural como un "activo económico fundamental", abriendo las puertas a la mercantilización (el llamado capitalismo verde), y no rechazó el consumismo desenfrenado. Se puso muchísimo énfasis en los mecanismos de mercado, la tecnología y una mejor gestión, lo que socava los cambios políticos, económicos y sociales fundamentales que el mundo necesita.

En contraste, una diversidad de movimientos por la justicia ambiental y nuevas visiones del mundo que tratan de lograr transformaciones más fundamentales han ido surgiendo en diversas regiones del mundo. A diferencia del desarrollo sostenible que cree
falsamente que puede ser de aplicación universal, estos enfoques alternativos no pueden ser reducidos a un solo modelo.

Incluso el Papa Francisco en la encíclica “Laudato Si “, al igual que otros líderes religiosos como el Dalai Lama, ha sido explícito en la necesidad de redefinir el progreso: "Existe una necesidad de cambiar" los modelos de desarrollo global "; [...] Con frecuencia, de hecho, la calidad de vida de las personas en realidad está disminuyendo [...] en medio del crecimiento económico. En este contexto,  hablar de un crecimiento sostenible por lo general se convierte en una forma de distraer la atención y dar excusas. Absorbe el idioma y los valores de la ecología dentro de  las categorías de las finanzas y la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas a menudo se reduce a una serie de medidas de marketing y de mejora de la imagen".

Alternativas radicales


Pero la crítica no es suficiente: necesitamos nuestras propias narrativas. Desmontar el desarrollo abre la puerta a una multiplicidad de ideas y visiones del mundo nuevas y viejas. Estas incluyen el buen vivir (sumak kawsay o suma qamaña o), una cultura de la vida con diferentes nombres y variedades que vienen de los pueblos indígenas de diversas regiones de América del Sur; Ubuntu en Sudáfrica, con su énfasis en la reciprocidad humana ("Yo soy porque nosotros somos"); democracia radical ecológica  o swaraj ecológico en la India, con un enfoque en la autonomía y el autogobierno; y el decrecimiento, la posibilidad de poder vivir mejor con menos y en común , en los paises occidentales.

Estas visiones del mundo difieren marcadamente de la noción actual de desarrollo, oponiéndose a  la creencia dogmática del crecimiento económico y proponiendo en su lugar la noción de bienestar. Internamente son diferentes, pero expresan valores fundamentales comunes, como la solidaridad, la armonía, la diversidad y la unidad con  la naturaleza.

Existen ya miles de iniciativas que ponen en práctica elementos de dicha transformación socio-ecológica: la recuperación de los territorios indígenas y de las formas de vida en América, los movimientos zapatista y kurdo por el autogobierno, las economías solidarias, las cooperativas de productores, las ciudades en transición y las monedas comunitarias en Europa, la tierra, los bosques y los movimientos de democracia directa en América Latina y en el sur de Asia, la rápida expansión de la agricultura ecológica y la energía renovable descentralizada en todo el mundo, entre  otros.

Muchos de ellos forman una base para la política de transformación, potencialmente apoyados por el caso de Syriza en Grecia y de Podemos en España. Es lo que se ha llamado el plan C, un proyecto revigorizado, de abajo hacia arriba,  de los bienes comunes y la solidaridad comunitaria. Esta sería una alternativa al fallido plan A (austeridad) y el no probado pero fallido plan B (crecimiento keynesiano basado en un mayor endeudamiento).

La incapacidad o falta de voluntad de los procedimientos de la ONU para reconocer los defectos fundamentales del sistema económico y político dominante en la actualidad y para prever una agenda verdaderamente transformadora hacia un futuro sostenible y equitativo, es decepcionante. A pesar de que la sociedad civil presiona para tener el mayor espacio posible dentro de la agenda de los objetivos del desarrollo sostenible ODS post-2015, debe también seguir imaginando y promoviendo fundamentalmente visiones y caminos alternativos.

Es poco probable que las ideas sobre el bienestar radical se vayan  a imponer en el escenario actual, pero no es un sueño imposible. Como las crisis entrelazadas aumentan e incluso con la economía verde no hay  una  respuesta - como no puede ser de otra forma - la gente en todas partes se resistirá  y buscará alternativas válidas.

Ashish Kothari es miembro de Kalpavriksh (Pune, India) y co-autor de Churning the Earth (Penguin, 2012). Alberto Acosta es profesor de la Flacso (Quito, Ecuador) y autor de El Buen Vivir (Icaria, 2013). Federico Demaria es miembro de Research & Degrowth, investigador del ICTA de la UAB (Barcelona, ​​España) y co-editor de Decrecimiento: vocabulario para una Nueva Era (Routledge, 2014).

dilluns, 27 de juliol de 2015

Las rentas de inserción, un derecho pendiente

Article publicat a  El País
La garantía de rentas es una cuestión fundamental para luchar contra la pobreza infantil
Según el último informe de Save the Children, más de la mitad de los niños de familias monoparentales viven en riesgo de pobreza o exclusión social.
Según el último informe de Save the Children, más de la mitad de los niños de familias monoparentales viven en riesgo de pobreza o exclusión social. / AITOR LARA (SAVE THE CHILDREN)

La lucha contra la pobreza infantil debe ser un apartado prioritario para los recién constituidos gobiernos autonómicos y para el ejecutivo estatal que se perfilará en unos meses. Quienes nos gobiernan deberían ser conscientes de la urgencia de garantizar un sistema de rentas a las familias que conviven con niños y niñas. Estas ayudas supondrían una manera de romper el ciclo de la crisis y de luchar contra ella, ya que, además, contribuirían a abastecer de recursos adicionales a las familias, de forma que se impulsaría el consumo, la demanda de mercado interior.
En los últimos meses se ha hablado mucho de rentas a las familias. Pero existe una confusión generalizada entre las llamadas Rentas Mínimas de Inserción y la Renta Básica Universal. Se manejan los diferentes términos como si fuese lo mismo, pero no lo son. La Renta Básica Universal es una renta de seguridad económica y vital, un derecho de ciudadanía dirigido a todas las personas, por el hecho de ser ciudadano o ciudadana. En cambio, las Rentas Mínimas de Inserción, que ya existen en las comunidades autónomas, consisten en el derecho a una ayuda económica que se concede a las familias que están en situación de precariedad económica (como unidades familiares y no como personas individuales). Sólo las perciben familias que no tienen suficientes ingresos mínimos, además están sujetas a unas acciones encaminadas a la inserción laboral y a un acompañamiento social dirigido a la inclusión social.
Aspirar a la Renta Básica Universal es lo más deseable para avanzar hacía la equidad
Aspirar a la Renta Básica Universal es lo más deseable para ir caminando hacía la equidad y redistribución necesaria por lo que no dejaría que ser el objetivo a alcanzar. Pero dado que el camino es complejo, mientras avanzamos hacia ese nivel deberíamos ir dando pasos de mejora sobre las Rentas Mínimas de Inserción. Su aplicación, de hecho, ha sido irregular por parte de demasiadas comunidades autónomas, sobre todo en estos años de crisis. La falta de liquidez ha llevado a que miles de familias no estén recibiendo esas ayudas por no poder superar las crecientes trabas administrativas que se han ido estableciendo.
Varios colegios profesionales de trabajadores sociales han ido denunciando estas situaciones en los últimos tiempos, como es el caso de AragónMadrid y Castilla-La Mancha, con una ratio de aplicación y de cuantía a la cola de España. También el Consejo General del Trabajo Social denunciamos la situación de las rentas mínimas en una jornada en el Parlamento Europeo, el pasado diciembre, coincidiendo con el Día Mundial de los Derechos Humanos.

Propuesta europea

En el ámbito europeo, el Comité Económico y Social Europeo quiere ahora ir más allá y lanzar una Renta Mínima Europea. Abordar ese reto a medio plazo requiere que en España, primero pongamos en orden nuestro sistema: carecemos de una normativa estatal que aglutine las distintas prestaciones no contributivas de garantía de ingresos. Partiendo de las distintas nomenclaturas, existe disparidad en las condiciones y en las cuantías.
La garantía de rentas es una cuestión fundamental para luchar contra la pobreza infantil. Aunque no es la solución –el problema es mucho más complejo–, contribuiría a que no empeoren los niveles de pobreza o exclusión social e impediría su agravación. Se convertiría en un potencial estabilizador, sobre todo si tenemos en cuenta el impacto que la crisis está teniendo en la población, que nos ha situado en el ranking como uno de los países con mayor tasa de desigualdad y pobreza infantil, llegando a superar el 27%.
Según la memoria de sobre Rentas Mínimas de Inserción del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales e Igualdad, el perfil mayoritario de beneficiarios de estas ayudas es de personas de entre 35 y 44 años, con estudios primarios y una vivienda alquilada y en situación de convivencia biparental y con hijos e hijas a su cargo, además el informe deja en evidencia las diferencias abismales entre autonomías.
Que las rentas mínimas tienen una incidencia en la reducción de la pobreza es algo demostrado. El propio Consejo Económico y Social (CES) Vasco cifra en un 39% la reducción de la pobreza que se produce como consecuencia de las políticas de protección social, fundamentalmente de la Renta Mínima de Inserción, en su comunidad autónoma.

La disparidad como escollo

La propuesta del Comité Económico y Social Europeo de crear una Renta Mínima Europea está ligada a las medidas que persiguen alcanzar los objetivos de la Estrategia Europea 2020 relativos al empleo, la pobreza y la exclusión social. Su apuesta también pasa por incluir, entre otros, la fijación de subobjetivos a escala europea y nacional para grupos con mayor riesgo de pobreza, como la infancia.
Se quiere lograr un objetivo global. Pero las desigualdades en las rentas mínimas en los distintos países europeos son un importante escollo. En España nos encontramos con una dificultad añadida con las diferencias territoriales entre las distintas autonomías.
Más allá de esto, es importante remarcar que las recomendaciones europeas no se pueden centrar solo en la cuantía económica y el empleo. Es importante que le den más protagonismo a la recomendación específica para la inclusión social, con todo tipo de programas destinados al acompañamiento social. Además, para que las rentas mínimas de inserción sirvan para combatir la pobreza infantil debería sufrir un aumento importante de la cuantía en la asignación por hijo, tal como plantea Unicef.
Ana Isabel Lima, presidenta del Consejo General del Trabajo Social
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    dissabte, 25 de juliol de 2015

    Finlandia, ¿primer país europeo en implementar la renta básica universal?

    Article publicat a    Diagonal Periódico
    ANUNCIO DEL NUEVO GOBIERNO 
    El gobierno finlandés anuncia que apuesta por la renta básica universal, convirtiéndose en el primer país europeo en hacerlo. Sin embargo, conviene tomar con cautela este compromiso, dada la vaguedad del anuncio
      Susana Moliner Delgado
    09/07/15 · 11:58
    Imagen del Parlamneto finés
    El pasado mes de junio, el gobierno finlandés de centro derecha presentó su proyecto piloto de renta básica. Dicha medida figuraba en el programa del nuevo gobierno dirigido por el primer ministro Juha Sipilä, que tomo posesión el mes pasado.
    Los detalles de la aplicación de esta medida no se han hecho todavía públicos. De hecho, el anuncio gubernamental realizado el 16 de junio consiste en cinco palabras: "implementar una renta básica experimental".
    El anuncio gubernamental realizado el 16 de junio consiste en cinco palabras: "implementar una renta básica experimental"
    Sin embargo, el gobierno ha explicitado que todas las personas tendrán derecho a percibir una cantidad periódica que cubra las necesidades vitales sin que por ello deban realizar contraprestación alguna  Los ciudadanos que deseen tener un estándar de vida más alto complementarán esta renta con un empleo asalariado o una iniciativa empresarial.
    El primer ministro Sipilä considera que la renta básica es un instrumento crucial para luchar contra la pobreza. "Si alguien pierde su empleo, el sistema tiene que aseguararle un salario mínimo para satisfacer sus necesidades fundamentales", ha declarado.
    La introducción de esta renta básica eliminaría todas las prestaciones sociales existentes, incluidas las pensiones. Por lo que el servicio público puede verse significativamente reducido, lo que permitiría, según el gobierno finlandés, hacer un ahorro sustancial. La experiencia comenzaría en las regiones con altas tasas de desempleo.
    Todos los socios de la coalición del país nórdico parecen estar completamente conquistados por el proyecto. Sin embargo, existen divergencias de opinión respecto a la cuantía de dicho ingreso
    Según la Alianza de la Izquierda tendría que fijarse en 620 euros al mes; los verdes son más minimalistas, con una cantidad de 440 euros.
    En cuanto a los liberales, que son los más generosos, han evocado un rango de 850 a 1.000 euros por mes, tal y como ha mencionado el diputado Björn Wahlroos. Según David J. Cord, columnista del Helsinki Times, la renta básica tendría que ascender a 1.166 euros para asegurar ese objetivo declarado de acabar con la pobreza.
    Según los últimos sondeos, el 79% de la población finlandesa apoya esta renta básica universal. Por otro lado, también se ha observado una resistencia por parte de los funcionarios que ven amenazados sus empleos. 

    Una medida con muchos interrogantes

    El anuncio del nuevo Ejecutivo finlandés ha suscitado también dudas por su escasa concreción, por el carácter condicionado o no de la prestación y por lo que supondría de desaparición de todas las restantes ayudas y subsidios.
    "Este prematuro entusiasmo ha de ser disminuido por el realismo", opina Otto Lehto, responsable de la red BIEN, un grupo de discusión sobre la renta básica universal incondicionada, quien apuesta por la cautela al valorar el anuncio.
    "No está del todo claro que se entienda el término en el mismo sentido, muchos políticos lo que apoyan es una renta básica condicionada, evaluable y no universal. Luego también hay elementos del gobierno, incluidos ministros poderosos, que se oponen claramente a la renta básica y harán lo que puedan por abortar este proyecto experimental", añade.
    En su opinión, además, no está nada claro que la coalición de gobierno que forman el Centre Party, True Finns y el National Coalition Party compartan la misma propuesta sobre la renta básica. El primer partido parece más volcado con la idea, sus dos socios muestran reticencias, afirma Lehto. "Aunque el Centre Party ha conseguido incluir el proyecto de renta básica en la agenda del gobierno, ésta no figura muy arriba en la lista de prioridades de los otros dos partidos de la coalición", asegura.

    dimarts, 21 de juliol de 2015

    ¿Salario mínimo o ingreso vital?

    Post publicat a  Project Syndicate

    Photo of Robert Skidelsky

     


    Robert Skidelsky, Professor Emeritus of Political Economy at Warwick University and a fellow of the British Academy in history and economics, is a member of the British House of Lords. The author of a three-volume biography of John Maynard Keynes, he began his political career in the Labour party, b… read more

    LONDRES – En la mayoría de los países ricos, ahora hay millones de “pobres que trabajan”: personas cuyos empleos no pagan suficiente para mantenerlos por encima de la línea de pobreza y que necesitan, además de sus salarios, subsidios del Estado, que adoptan la forma de créditos fiscales.

    La idea es muy antigua. Durante las Guerras Napoleónicas, Inglaterra implementó un esquema de ayuda para compensar el encarecimiento del pan. Fue creado en 1795 por las autoridades de Speenhamland (un pueblo del condado de Berkshire) y consistía en una escala móvil de suplementos salariales dependiente de los medios de las familias receptoras, la cantidad de hijos y el precio del pan.
    Pero el esquema fue blanco de críticas, por permitir a los empleadores pagar salarios por debajo del de subsistencia, ya que los contribuyentes compensarían la diferencia. En 1834, el sistema de Speenhamland fue sustituido por la Nueva Ley de Pobres, que confinaba las ayudas al interior de asilos denominados workhouses, con condiciones tan detestables que forzaban a sus receptores a volver al mercado laboral.
    En el siglo XX, el principio rector del sistema de Speenhamland tuvo un renacer, por obra ni más ni menos que del pensador liberal de libre mercado Milton Friedman. En 1962, Friedman propuso un “impuesto negativo sobre la renta” por el que las personas que ganaran menos de cierto mínimo recibirían ingresos complementarios del Estado, en vez de pagarle impuestos. La idea era sacar a las personas del paro y ponerlas de nuevo a trabajar. Esto se implementó como Earned Income Tax Credit (crédito fiscal por ingresos obtenidos) en Estados Unidos y como Working Families Tax Credit (crédito fiscal a familias trabajadoras) en el Reino Unido.
    Al mismo tiempo, hubo intentos de aumentar los ingresos de los trabajadores mediante leyes de salario mínimo. Pero como este nunca llegó al nivel mínimo fijado para el “ingreso vital”, no logró reducir apreciablemente el costo de los subsidios salariales.
    En 2008, unos 5,5 millones de familias trabajadoras en el Reino Unido recibieron créditos fiscales, entre subsidios salariales, asignaciones por hijos, ayudas para vivienda y exenciones de impuestos locales. Las políticas de austeridad redujeron esta cifra a 4,3 millones. Puesto que en 2012 había 11,4 millones de familias trabajadoras en el Reino Unido, esto implica que nada menos que un 38% no recibió un “salario vital”. O por decirlo de otro modo: el salario de equilibrio del mercado no proveyó un ingreso vital al 38% de las familias trabajadoras. Estos son los “pobres que trabajan”.
    El 8 de julio de este año y como parte de un plan de reducción del déficit, el ministro de economía británico, George Osborne, propuso un recorte de programas sociales equivalente a 12 000 millones de libras (18 600 millones de dólares), de los que 9 000 millones de libras saldrían de reducir los subsidios fiscales para familias trabajadoras.
    Para compensarlo, Osborne propuso subir el salario mínimo de 6,50 libras por hora a 9 libras por hora a lo largo del mismo período. Como el incremento caerá sobre los empleadores (no el erario público), la reducción de créditos fiscales y beneficios es una ganancia neta para el Tesoro de Su Majestad. Un análisis del Instituto de Estudios Fiscales (IFS) determinó que si bien el Tesoro se ahorrará 12 000 millones de libras, el aumento en bruto que recibirán los trabajadores por la suba del salario mínimo sólo asciende a 4 000 millones. Tal como señala Paul Johnson, jefe del IFS: “Simplemente, la cantidad de dinero que irá al nuevo salario mínimo no es suficiente para compensarle a la gente, en contante, la pérdida de créditos fiscales”.
    Pero incluso si el salario mínimo se subiera lo suficiente para compensar dicha pérdida, transferir más costo laboral de los contribuyentes a los empleadores sería una estrategia errada. La razón es que para muchas personas (tal vez, la mayoría), el trabajo va camino de ser una fuente de ingresos cada vez menor.
    Al fin y al cabo, está casi descontado que la automatización avanzará cada vez más sobre el trabajo humano. Hasta el 50% de los empleos actuales puede estar en riesgo en los próximos 20 años. Y es por lo menos discutible que puedan hallarse suficientes empleos nuevos para reemplazarlos, o incluso que sea deseable seguir produciendo más y más bienes sólo para dar a las personas empleo a salarios cada vez menores.
    Conforme los robots reemplacen cada vez más mano de obra, las personas necesitarán ingresos que reemplacen el salario. Mientras los créditos fiscales apuntan en la dirección de sustituir ingresos, elevar el salario mínimo apunta en la dirección opuesta, al hacer los ingresos más dependientes del empleo. De hecho, es casi seguro que una estrategia centrada en el salario mínimo acelerará el proceso de automatización. Si bien la evidencia previa indica que las leyes de salario mínimo no reducen la demanda de mano de obra, puede no ser aplicable ahora que el costo de automatizar la producción de bienes y servicios está en franca disminución.
    En síntesis, si Osborne realmente está decidido a ofrecer un “ingreso vital” universal, debería pensar en un ingreso “básico” o “ciudadano”, independiente del mercado laboral. Una solución sencilla sería dar a todos los ciudadanos un crédito fiscal sin condiciones, que pueda acumularse gradualmente conforme disminuyan los ingresos del trabajo.
    Tanto pensadores de libre mercado como socialistas llevan largo tiempo propugnando un esquema de ingresos básicos. Pero la idea siempre fue blanco de dos objeciones: que las sociedades son demasiado pobres para afrontarlo y que desincentivaría el trabajo.
    Es evidente que la primera objeción ya no vale para las economías avanzadas, y la segunda es irrelevante, porque el objetivo no es reforzar el incentivo a trabajar, sino que la gente no dependa del trabajo para vivir. Un ingreso básico incondicional permitiría trabajar media jornada a muchos que ahora tienen que hacerlo a tiempo completo por salarios menores al mínimo vital. Y todos los trabajadores comenzarían a tener la libertad de hacer las mismas elecciones respecto de cuánto trabajar y en qué condiciones que hoy sólo tienen los dueños de un capital sustancial.

    dilluns, 20 de juliol de 2015

    La carne del futuro será la del pasado

    Article publicat a   El País 

    La huella de carbono hace insostenible el consumo mundial de productos cárnicos al ritmo actual


    El ganadero Jesús González Veneros, en Hoyos del Espino (Ávila). / Uly Martín

    En la coronación de la reina Isabel II, en 1953, se sirvió pollo, un ave que puede parecer muy poco noble para un momento de pompa y circunstancia. De aquella ceremonia nació una de las recetas británicas más famosas: Coronation Chicken. Desde entonces, el consumo de carne en Occidente se ha acelerado de forma tan espectacular que lo que era extraordinario ahora es normal. Sólo entre 1990 y 2012, según datos de la FAO, el número de gallinas en el mundo ha crecido un 104,2%, de 11.788 a 24.705 millones, y el ganado vacuno, muy contaminante para el medio ambiente, ha pasado de 1.445 a 1.684 millones (un 16,5%). El problema está en saber si el planeta podrá soportarlo: un estudio de 2013, también de la organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, asegura que la producción de carne es responsable del 14,5% de las emisiones de carbono y que, a la vez, en los países desarrollo el consumo de carne crece en torno al 5% o 6% al año. "El ganado tiene un papel muy importante en el cambio climático", concluía la FAO.
    "Nuestra alimentación está basada en productos de origen animal y sabemos que su repercusión medioambiental es muy alta", explica Emilio Martínez de Victoria Muñoz, expresidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. "Un kilo de carne es mucho menos sostenible que un kilo de verduras". El antropólogo Jesús Contreras, del Observatorio de la Alimentación, señala: "Si todos los habitantes de China consumiesen la misma carne que nosotros, sería insostenible. Tenemos un problema de sostenibilidad, porque mantenemos una alimentación energéticamente muy costosa".
    La carne ha sufrido varias crisis. Por un lado, están los consejos médicos relacionados con el excesivo consumo de determinadas variedades (cerdos, carne roja). Por otro, como ocurrió con las vacas locas, están las polémicas provocadas por los productos con los que se alimenta al ganado. Pero el gran problema que plantea su consumo tiene ahora mucho más que ver con el medio ambiente que con la salud. La llamada huella de carbono, que mide los recursos que se necesitan para producir algo, es gigantesca en el caso de la carne, tanto que nadie cree que se pueda mantener el ritmo actual. De nuevo según la FAO, en el conjunto de los países desarrollados se consumían de media 60 kilos de carne en 1964, ahora son 95,7 y se calcula que serán 100,1 en 2030.
    El periodista Andrew Lawyer, que acaba de publicar un libro sobre la historia de los pollos, Why did the chicken cross the world? (¿Por qué el pollo cruzó el mundo?) asegura no poder calcular el número de aves que se sacrifican cada día en el mundo: "No existen estadísticas, pero estoy seguro de que son decenas de millones. El consumo de pollo crece muy rápidamente. Cuanto más urbanizados son los países, más huevos y pollos consumen". En España, se ha pasado de producir 836.000 toneladas de carne de ave a 1,3 millones entre 1990 y 2013.
    Pedro Matarranz, en su explotación de porcino, en Cantimpalos. / uly martín
    La carne representa una industria muy importante en España. Según los últimos datos disponibles de la asociación de productores cárnicos, en 2013 exportaron 1,57 millones de toneladas por valor de 4.189 millones de euros.Con el 3,4% de la producción mundial, España es, además, el cuarto mayor productor de carne de porcino, por detrás de China (que produce el 50% de la carne de cerdo mundial), EE UU (10%) y Alemania (5,3%). A la vez, es el segundo país europeo en producción, representando el 16% del total.
    Ese mundo industrial, del que viven miles de pequeñas economías —basta con recordar la crisis que se produjo en Burgos a finales de 2014 cuando se incendió la fábrica de Cantimpalos—, puede encontrarse en la localidad segoviana de Cantimpalos, con 1.400 habitantes, 16 industrias de embutidos y una producción de chorizo de 42 toneladas en 2013."El porcino no tiene ayudas comunitarias", explica Pedro Matarranz, un pequeño ganadero. "Este pueblo vive de las industrias de embutidos, de la ganadería o de la agricultura", afirma.
    Bajo el calor de julio en la meseta segoviana, una visita a su pequeña explotación muestra las enormes dificultades del oficio, desde el manejo de unas 500 toneladas de purines al año (pese a que él utiliza sobre todo paja) para destinarlas a abonos hasta las enormes medidas de seguridad sanitaria. Incluso a una escala familiar, que roza lo artesanal, la carne de cerdo requiere un esfuerzo energético enorme.
    "La comida del futuro será la comida del pasado", explica Sandro Dernini, asesor de la FAO. "La huella de carbono de la producción de proteínas animales es enorme", señala. "Este oficio ha cambiado muy poco en 200 años", explica Jesús González Veneros, un ganadero de Ávila, mientras muestra unas manchas negras en un cerro lejano de la Sierra de Gredos. Un ojo inexperto es incapaz de distinguir el ganado, pero él lo localiza perfectamente. Para llegar hasta ahí necesita un caballo, al igual que su bisabuelo, su abuelo y su padre, que también eran ganaderos. Estas explotaciones representan la máxima expresión de una carne ecológica, de la que depende un ecosistema económico y social, pero es imposible que a través de este tipo de explotaciones pueda sostenerse la demanda mundial, salvo que se reduzca su consumo de forma rapidísima.
    Este problema se plantea, además, en un mundo en el que en torno a 900 millones de personas pasan hambre a diario. Como señala la FAO, el sector cárnico se enfrenta al desafío imposible de aumentar la producción ante un crecimiento de la demanda y de la población del planeta y a la necesidad de frenar a la vez las emisiones.

    dissabte, 18 de juliol de 2015

    ¿Es el cambio climático la causa de este clima extremo?

    Article publicat a El País 

    • Los científicos avanzan hacia un sistema que podría permitirles determinar, casi de inmediato, la influencia que el calentamiento global ejerce sobre un fenómeno extremo

     

    Ola de calor
    Un perro se refresca en una de las fuentes de la Plaza del Pilar de Zaragoza, ayer al mediodía. / JAVIER CEBOLLADA (EFE)

    Este artículo se ha publicado en el diario australiano The Age y forma parte del acuerdo Climate Publishers Network, una red de diarios liderados por EL PAÍS y The Guardian para colaborar en la cobertura del cambio climático.

    Una ola de calor azota la ciudad. Las temperaturas superan con creces los 40 grados durante varios días seguidos. Las vías del tren se deforman. Los árboles se ponen mustios. Hay vidas en peligro.
    Está claro que los veranos en la ciudad suelen ser cálidos. Pero este parece un poco más intenso que la mayoría ¿Es por el cambio climático? Esto se preguntan cada vez más a menudo los ciudadanos de todo el mundo, mientras las sequías, las olas de calor y las inundaciones llevan la devastación hasta sus puertas.
    Durante mucho tiempo, los climatólogos han dudado a la hora de responder. El tiempo meteorológico está sujeto a variaciones naturales que lo vuelven caótico y, por tanto, hacen que resulte difícil discernir, en medio del ruido del sistema, la función que desempeña el cambio climático en un acontecimiento extremo concreto. Pero cada vez hay más investigaciones que están cambiando por completo ese hecho. Y los científicos avanzan hacia un sistema que podría permitirles determinar, casi de inmediato, la influencia que el cambio climático ejerce sobre un fenómeno meteorológico extremo.
    Heidi Cullen, del grupo de comunicación científica Climate Central, con sede en Estados Unidos, dice que se trata de algo más que un ejercicio académico. “Los ciudadanos y los responsables políticos son cada vez más conscientes de que el tiempo se está volviendo más extremo, y quieren saber por qué”, afirma. Cullen coordina una red mundial de climatólogos, conocida como proyecto de Atribución de Fenómenos Meteorológicos Mundiales, cuyo trabajo consiste en detectar las huellas del cambio climático en el tiempo meteorológico actual.

    El tiempo meteorológico está sujeto a variaciones naturales que lo vuelven caótico

     

    Se sitúa a cierta distancia del estudio climatológico, más conocido, de las temperaturas medias mundiales a largo plazo, la subida del nivel del mar y la desaparición del hielo polar, todos los efectos a largo plazo comprobados del calentamiento global. Esta es una prueba de la medida en que el cambio climático afecta a la vida de la gente corriente ahora mismo, no dentro de varias décadas.
    De la red de atribución de fenómenos meteorológicos forman parte científicos de la Universidad de Oxford, la Universidad de Melbourne y otras instituciones. En el resto del mundo hay otros grupos de investigación que trabajan en estos mismos asuntos de manera independiente.
    Todo ello se suma a una década de trabajos sobre la atribución de los fenómenos meteorológicos. Comenzó con un estudio de 2004 mediante el que unos científicos de la Oficina Meteorológica de Reino Unido descubrieron que el cambio climático había duplicado el riesgo de que se produjese la devastadora ola de calor que azotó Europa el año anterior y se cobró más de 70.000 vidas humanas.

    Los ciudadanos y los responsables políticos son cada vez más conscientes de que el tiempo se está volviendo más extremo, y quieren saber por qué”

    Llegaron después numerosos proyectos centrados en otros fenómenos, que contaron con el estímulo de los avances técnicos de los complejos modelos informáticos empleados para realizar los análisis. Lógicamente, hay que ser cautos. La climatóloga Suzanne Rosier, del Instituto Nacional de Investigación Hídrica y Atmosférica de Nueva Zelanda, se apresura a advertir que los resultados no son definitivos y se basan en probabilidades.
    El proceso conlleva la ejecución de dos simulaciones paralelas con modelos climáticos. Una tiene en cuenta los gases de efecto invernadero que se han acumulado en la atmósfera a causa de la actividad humana, mientras que la otra devuelve el sistema climático a la época preindustrial. Rosier explica que, a continuación, se ejecutan ambas simulaciones miles de veces, aunque en cada ocasión se modifican para que contemplen la variabilidad del sistema meteorológico.
    A partir de ahí, se comparan los resultados de ambas situaciones para determinar la frecuencia o la magnitud con la que se ha producido un fenómeno concreto bajo las circunstancias actuales, frente a lo que habría sucedido en un planeta sin exceso de emisiones.

    Los resultados son más claros cuando se trata de olas de calor y temperaturas extremas, pero menos si son sequías y lluvias

     

    Esto no significa que los científicos puedan afirmar que “el cambio climático ha provocado esta ola de calor”. Pero pueden empezar a decir que un fenómeno es 5, 10 o 20 veces más probable como consecuencia del cambio climático. En algunos casos, este estudio no ha hallado pruebas de que el cambio climático haya influido sobre un acontecimiento extremo, como las inundaciones que se produjeron en Europa Central en 2013. En otros, el cambio climático redujo, de hecho, la probabilidad de un fenómeno extremo.
    También depende de lo que se analice. Los resultados son más claros cuando se trata de olas de calor y temperaturas extremas, pero menos si son sequías y lluvias. Estudiar la influencia del cambio climático sobre la frecuencia de los acontecimientos extremos es más fácil que analizarla en relación con la magnitud de un fenómeno. Pero a lo largo del camino, también se han producido muchos hallazgos concretos. Un ejemplo ahora famoso es el registro de las temperaturas máximas de Australia en 2013, sobre las que dos estudios llegaron a la conclusión de que habrían sido "prácticamente imposibles" sin la influencia humana.
    Uno de los científicos que participaron en aquel trabajo, el catedrático de la Universidad de Melbourne David Karoly, dice que todavía no hay criterios claros que permitan decidir qué fenómeno es lo bastante extremo para ser analizado. No obstante, se tiende a seleccionar acontecimientos que puedan simularse bien con los modelos climáticos actuales y que tengan repercusiones importantes para las personas o los bienes.
    Pero, una vez que se selecciona un acontecimiento extremo y se ejecutan los modelos, todavía pueden pasar meses hasta que se publiquen los resultados, lo que supera con creces el recuerdo vivido de la mayoría de los fenómenos meteorológicos.

    Los científicos pueden empezar a decir que un fenómeno es 5, 10 o 20 veces más probable como consecuencia del cambio climático

     

    Karoly dice que el proyecto de Atribución de Fenómenos Meteorológicos Mundiales intenta reducir el tiempo que se necesita. En el caso de un fenómeno individual, puede que pronto sean capaces de obtener y publicar los resultados en una semana. Si se trata de las temperaturas de un periodo más largo, como una primavera muy cálida que se haya registrado, la rapidez puede aumentar a medida que las probabilidades de batir ese récord ya se hayan definido gracias a la aplicación previa de los modelos.
    “El ciclo de los medios de comunicación es de una semana o menos. Nuestro objetivo consiste en hacerlo en ese mismo plazo”, añade Karoly. De hecho, Cullen afirma que, en el caso de ciertos fenómenos como el calor extremo, ya es posible hacerlo. Pero la validación de los modelos sigue siendo fundamental. “Por encima de todo, queremos acelerar el proceso para ofrecer una primera respuesta óptima cuando el problema climático sea una prioridad”, explica Cullen.