dilluns, 31 d’agost de 2015

Lo que hablan los niños con los ancianos

Article publicat a El País

En Seattle se ha puesto en marcha una iniciativa pionera para fomentar la comunicación entre mayores y pequeños




El documental 'Present Perfect' estudia la relación entre niños y ancianos.

El poeta y Nobel sueco Tomas Tranströmer escribió en sus memorias de infancia que su abuelo, que le llevaba 70 años, era para él un amigo, un compañero en las visitas a museos y alguien capaz de desdramatizar situaciones tan alarmantes como la del día que se perdió en Estocolmo y regresó a pie a su casa, mientras su madre seguía en comisaría la investigación de su búsqueda. En la película británica Nuestro último verano en Escocia, de reciente estreno, tres niños muy imaginativos, afectados por la traumática separación de sus padres, entablan una enriquecedora relación con su abuelo, un anciano rebelde, con aspecto y ademanes de vikingo, al que van a visitar en el que será su último cumpleaños, y con quien pueden hablar, jugar y disfrutar de la naturaleza, lejos de las riñas y tensiones de su entorno habitual. En Los amigos, la primera novela de la autora japonesa Kazumi Yumoto, llevada a la gran pantalla por el director Shinji Somai y que acaba de ser publicada en España por Nocturna Ediciones, tres adolescentes aprenden a crecer y a entender el valor de la vida a través del diálogo y las aventuras en compañía de un viejo al que empiezan a espiar porque quieren saber en qué consiste eso de morirse.
En España más de un millón y medio de ancianos viven en soledad
Cine y literatura coinciden en prestar atención a la beneficiosa comunicación entre generaciones, un diálogo cada vez más quebrado en los entornos urbanos, en sociedades donde los niños sufren la falta de atención de unos progenitores demasiado preocupados por el trabajo y la supervivencia y los mayores se ven abocados a la soledad en sus casas vacías de afecto o en residencias de acogida. Conscientes de esta realidad, en la ciudad estadounidense de Seattle, se está llevando a cabo la iniciativa pionera de fomentar socialmente el intercambio. La experiencia de colocar una guardería en el centro de ancianos de Providence Mount St. Vincent ha llamado la atención de la documentalista Evan Briggs.
Present perfect es el título de un trabajo (pendiente de financiación para ser culminado a través de una campaña de crowdfunding) del que ya se puede ver una parte en YouTube. Lo que pretende la realizadora es mostrar los frutos de la experiencia, el modo en el que los pequeños y los mayores disfrutan en compañía. ¿Qué les cuentan los unos a los otros? ¿De qué se ríen? A través del vídeo se percibe la mágica combinación entre la enseñanza de valores como la paciencia y la solidaridad, por parte de los que ya están al final del camino y poseen el don de los recuerdos, y el regalo de la energía y la curiosidad permanente de los que apenas han empezado a recorrerlo y parecen poseedores de todas las preguntas.
En el vídeo vemos a los abuelos –de adopción– contando cuentos a niños de primaria, dibujando con ellos, hablándoles tiernamente y enlazando sus manos, como pliegues de papel, con las tersas palmas infantiles. Evan Briggs les escucha decir hasta qué punto han cambiado sus vidas a mejor y, mientras la cámara se detiene en sus gestos e imágenes, se indica que en Estados Unidos un 43% de los ancianos sufren aislamiento social, soledad, depresión y decaimiento. En España las cosas no son tan distintas. Según datos de la Federación de Amigos de los Mayores correspondientes a 2014, más de un millón y medio de ancianos viven en soledad. Programas de acompañamiento de voluntarios, iniciativas de pisos compartidos con estudiantes (alojamiento a cambio de compañía), son algunas de las medidas puestas en marcha en nuestro país. ¿Llegará algún día el ejemplo de Seattle?

diumenge, 30 d’agost de 2015

Ya inventarán algo

Article publicat a  El Diario.es 
  • El petróleo, el carbón, el gas y el uranio representan el 92% de la energía que usamos. Y empezarán a declinar en conjunto en 2017. 
  • En ese contexto, chirría que fuerzas como Podemos o Syriza se limiten a denunciar al 1%, y no expliquen que además de redistribuir necesitamos una transición energética que nos obligue a relocalizar y a pisar el freno ya.
  • Tenemos conocimientos y medios para mantener un nivel de vida semejante al actual, sólo que más lento, y con sistemas más sencillos, descentralizados y eficientes. Pero el problema no es técnico, sino social.
Si te dicen que la temperatura aumenta y el petróleo disminuye, ¿se te ocurre relacionarlo con que le hayan vuelto a denegar la beca-comedor a tu hijo? Si vas a votar a Podemos para recuperar «la senda del crecimiento», ¿te has preguntado si eso es posible y hasta deseable?
Jorge Riechmann cuenta que hace un año la Universitat de València preguntó a 1200 personas si el calentamiento climático o el pico del petróleo podían dificultar el abastecimiento de energía. Nueve de cada diez encuestados consideraba que sí. A la siguiente pregunta, sobre si esto podría traducirse en menos bienestar, la gran mayoría de la gente respondía que no. Por tanto, se sorprendía Riechmann, «podían fallar los combustibles fósiles y podía haber calentamiento climático, pero la economía seguiría creciendo y el bienestar aumentando ¿Por qué creían eso? Confiaban en que las energías renovables, la nuclear o una tercera alternativa -que las grandes corporaciones sacarán al mercado cuando les convenga- evitarían la crisis energética. Lo cierto es cuatro de cada cinco encuestados tenían esa confianza irracional en la técnica».

http://energywatchgroup.org/press-release-18-march-2013-fossil-nuclear-fuels-supply-outlook/

¿Estaban los encuestados mal informados sobre las capacidades y los límites de la tecnología, o Riechmann es un ludita cenizo? Si es así debe de haber una epidemia, pues la lista de expertos dando porrazos a las puertas de la opinión pública mundial no para de crecer. Pero, ¿escuchamos? ¿Atamos lo cabos del inquietante abanico de límites físicos con los que nos estamos topando?
Sabemos que el alimento de los conflictos, ya sea en Irak, Ucrania, Colombia o Sudán, es el hambre de minerales e hidrocarburos, con occidente como responsable principal ¿Entendemos que el saqueo no puede más que recrudecerse en un mundo multipolar enfrentado al pico de producción del cobre, el plomo o el fósforo, al colapso de los grandes bancos de peces o al agotamiento de grandes acuíferos estratégicos? Algo falla cuando los telediarios no abren con informes como el del Energy Watch Group, que estima que el petróleo,el carbón, el gas y el uranio (92% de toda la energía que usamos) empezarán a declinar en conjunto en 2017.
Vale, ahora es cuando me recordáis que la gasolina es más barata que hace un año y que EEUU se proclama autosuficiente gracias al fracking, que es como decir que el sistema se ha vuelto a sacar un conejo de la chistera y los apocalípticos se han vuelto a equivocar ¿Seguro? Por un lado, muchos analistas consideran que la caída de precios es solamente una fluctuación, relacionada con la caída de la demanda, señal de que entramos en una nueva recesión mundial. Por otro lado, no es ninguna coincidencia que la crisis que nos azota corra en paralelo al declive anual del 6% en los campos petrolíferos.
En cuanto a los hidrocarburos no-convencionales obtenidos por fracking y otras técnicas, es cierto: nos están dando un balón de oxígeno. Sin embargo, esto no demuestran el «dinamismo de los mercados», sino su desesperación. Para entenderlo es necesario conocer la Tasa de Retorno Energético (TRE), es decir, la energía que hay que invertir para disponer de energía. Por ejemplo, en los EEUU de los años treinta la energía de un solo 1 barril de petróleo bastaba para poner en circulación 100 barriles; hoy da apenas para 10. Las arenas bituminosas del Canadá ofrecen 1:5. Y los petróleos no-convencionales obtenidos por fracking cifras ridículas de entre 1 y 3 por barril (las mismas que la fotovoltaica o los biocombustibles). Y aquí es donde conviene escuchar al ingeniero Pedro Prieto, que nos recuerda que «una sociedad rural puede vivir con una TRE de 5-10:1, pero una sociedad moderna industrial exige una TRE de 12-25:1».
Y aunque una buena TRE no es la única cualidad del petróleo convencional, es suficiente para entender el sobrecoste oculto de los hidrocarburos no-convencionales. Según el investigador del CSIC Antonio Turiel, “para producir esos hidrocarburos sub prime los Estados han tenido que recortar las prestaciones sociales y las grandes empresas han tenido que consumir parte de su patrimonio». Lo que significa que el fracking no es realmente rentable y que el verdadero negocio se ha hecho hinchando su burbuja. Y es que la cruda realidad es que vivimos inmersos en una crisis de especulación y sobreproducción (fruto del mantra estúpido de la competitividad) precisamente en el inicio de una crisis de escasez, cuando deberíamos estar dedicando todos los recursos que aún nos quedan a una transición ordenada dentro del marco de la economía real.
Por esto resulta tan desesperante que la transición energética, que no se puede hacer de la noche a la mañana, no ocupe la centralidad del tablero político ¿Será que los ciudadanos andamos sobrados de preocupaciones como para añadir variables tan alarmantes en la ecuación? ¿O es que confiamos en que ya inventarán algo?
El fabricante de armas Lockheed Martin anuncia para 2015 el primer mini-reactor de fusión nuclear, pero la verdad es que cada año leemos noticias parecidas y olvidamos leer la letra pequeña. Olvidamos por ejemplo que la gran mayoría de innovaciones se centran en la generación de electricidad, lo que no puede reemplazar al petróleo en el sector del transporte, pues sigue sin resolverse el almacenamiento en baterías a la escala necesaria. Para mantener el tipo en este sector vital harían falta biocombustibles con una TRE realmente alta, tal como investiga la biología sintética, pero esta forma de ingeniería genética extrema de momento ha traído básicamente promesas, más poder para un puñado de corporaciones y su cuota de riesgos. Como advierte Edchard Wimmer, quien sintetizó el virus de la polio, “si algún imbécil se lleva la secuencia de un patógeno peligroso y la sintetiza, podemos estar en serios, muy serios problemas”.
Riesgos aparte, el problema no es solamente bioético y termodinámico, sino también logístico. Se necesitó la revolución industrial basada en el carbón para dar paso al petróleo. La nuclear y el gas natural se han desarrollado al calor de la quema de petróleo ¡Llevamos siglo y medio disponiendo cada año de un 4% más de energía! Es decir, las transiciones se han nutrido hasta ahora de un contexto de energía creciente, así que el final de este ciclo condiciona seriamente la transición a las renovables.
Más relevante aún si cabe es que, como han demostrado los estudios del EIS (Universidad de Valladolid), «los límites de materiales, suelos y tiempo no pueden dar ni la mitad del consumo que hoy nos dan las energías fósiles y nuclear». Lo que nos lleva a que, aun haciendo la mejor transición tecnológica renovable imaginable (y hay que hacerla), con un sistema como el actual las cuentas no cuadran.
No se trata entonces de desmovilizarnos deprimidos, sino de no perder el tiempo con enfoques erróneos. Por eso chirría que los portavoces constructivos del malestar, Podemos y Syriza a la cabeza, se limiten a denunciar al 1%, la Troika y demás mafiosos, olvidando explicar que además de redistribuir vamos a necesitar relocalizar y pisar el freno. Por la cuenta que nos trae, y también por la cuota de complicidad que tenemos en un saqueo que debe terminar (y que las “soluciones” puramente técnicas, como el fracking, intensifican).
De lo que se trata, en fin, es de tener claro que todas las empresas que renacionalicemos, todas las necesidades que desmercantelicemos y todas las economías cooperativas que levantemos tendrán que enfrentarse a un escenario de contracción. Y que los costes hay que repartirlos entre todas las naciones y dentro de cada país. Lo que dicho sea de paso cuestiona que nuestro horizonte político sea convertirnos en escandinavos, pues su consumo extrapolado equivale al de cinco planetas.
La «buena» noticia es que esta transición hay que hacerla igualmente, porque la solución al cambio climático -un problema aún mayor si cabe- es precisamente dejar un tercio del petróleo restante bajo tierra. Es decir, desengancharse de los combustibles fósiles no es el problema, es la solución. Una solución ardua, durísima, aparentemente utópica y que puede ser gestionada con el 99% o contra el 99%, pero con doble premio: no superar los catastróficos 2 grados de calentamiento global y no desangrarnos en guerras sin fin por el control de los recursos en declive.
Como resume Turiel, “tenemos conocimientos técnicos y medios para conseguir mantener un nivel de vida semejante al actual, sólo que más lento (la mayor causa de ineficiencia es la rapidez excesiva), con sistemas más sencillos, más descentralizados y más eficientes, de alta TRE. Lo que realmente nos hace falta es construir un sistema económico que no priorice la creación de valor, sino asegurar el bienestar a la Humanidad. El problema no es técnico: es social”.

Voluntarios arreglan productos para protestar contra la obsolescencia programada

Publicat al web  yorokobu
Malauradament aquesta experiència, com es pot veure al mapa de http://repaircafe.org/,  encara no ha arrelat. esperem que aviat surgeixin Repai Cafés a les ciutats del nostre país.

 Repair Café

Una legión de mañosos, jubilados, frikis de la tecnología y amas de casa se ha propuesto evitar que los artículos electrónicos y de menaje acaben en la basura sin más. Juntos, millares de voluntarios trabajan gratuitamente para ofrecer una segunda oportunidad a objetos inanimados, condenados al olvido por ingenieros que practican con esmero uno de los principales preceptos de la religión del consumismo: la obsolescencia programada.
repair cafe
La idea surge hace siete años en Ámsterdam por iniciativa de Martine Postma, una periodista holandesa defensora de la sostenibilidad. En 2009 Martine crea el primer Repair Café, un lugar en el que, un determinado día de la semana, voluntarios se reúnen para arreglar objetos, desde juguetes rotos o ropa descosida, hasta secadores de pelo o incluso ordenadores. Todas las reparaciones son realizadas gratuitamente, basándose en el principio de la gentileza y la cordialidad.
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Hoy existen cerca de 750 Repair Cafés alrededor del 18 países del mundo, desde Brasil hasta Chile o Japón. El objetivo es que se tire el menor número de cachivaches estropeados a la basura.
La organización estima que cada mes los Repair Cafés de todo el mundo evitan que 13.500 objetos se conviertan en inmundicia. El cálculo es sencillo: si los voluntarios de tan solo un Repair Café arreglan una media de 18 productos por mes, al menos 13.500 artículos se salvan de la destrucción mensualmente. Pero podrían ser mucho más.
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Los Repair Cafés arrasan en el norte de Europa y comienzan a tener un fuerte tirón en América Latina. Curiosamente, este modelo de laboratorio participativo todavía no han llegado a España. Sin embargo, hay que destacar que centros autogestionados como la Tabacalera de Madrid sí ofrecen servicios parecidos a través de sus bancos de tiempo.
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La obsolescencia programada es un mal innecesario que se remonta a principios del siglo pasado. En 2011, el documental Comprar, tirar, comprar, dirigido por Cosima Dannoritzer, reveló en 42 magistrales minutos por qué los productos que compramos duran cada vez menos.
La historia de la obsolescencia programada comenzó en el 1924 con las bombillas, cuando la empresa Phoebus estableció un protocolo para reducir la vida útil de las lámparas a 1.000 horas. El objetivo era, en teoría, sostener la economía impulsando el consumo. El plan preveía multas elevadas a los fabricantes del cartel que incumplieran esa norma.
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Hoy la obsolescencia programada afecta a la mayoría de los productos industriales, desde las baterías de los móviles hasta las impresoras o las cafeteras. Prácticamente todos los artículos electrónicos están programados para dejar de funcionar después de X horas de uso.
Los Repair Cafés representan una alternativa simple y, al mismo tiempo, revolucionaria a la dictadura del consumo. ¿Quién se anima a fundar uno en España?
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dissabte, 29 d’agost de 2015

La banca pública que no existe en Europa

Article  publicat a El Diario.es
Bruno Estrada, economista adjunto al Secretario General de CC.OO, es miembro de Economistas Frente a la Crisis
19/07/15 
Recientemente el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, el presidente de la patronal bancaria AEB, José María Roldán, e incluso el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri se han mostrado contrarios a la creación de una banca pública en España. “La experiencia es mala. Puede existir alguno que funcione bien, pero no es probable”, afirmó Linde. “No conozco ningún banco público que sea sostenible en el tiempo”, dijo el ejecutivo vizcaíno.
Causa estupor que algunas de las personas que en nuestro país más deberían saber sobre el sistema bancario sean unos absolutos legos en lo que sucede en otros países europeos. ¿O tal vez sea que las orejeras ideológicas no les permiten percibir toda la realidad?
El propio Banco Mundial reconoce en su informe Repensando el papel del Estado en las finanzas: “El positivo papel que han jugado los bancos públicos de varios países durante la crisis financiera para mantener el flujo de crédito (…) compensando parcialmente la reducción del crédito ofrecido por los bancos privados”, así como: “La evidencia del papel contracíclico que han jugado varios bancos públicos durante la crisis”.
La banca pública que no existe en Alemania
Una de las fortalezas de la economía alemana está en su Mittelstand, empresas pequeñas y medianas con gran capacidad de innovación y exportación a las que apoya un fuerte sistema bancario público de ámbito regional, que financia sus necesidades de investigación e internacionalización. La banca pública alemana también financia viviendas sociales e infraestructuras públicas, como escuelas, centros de tercera edad, etc. Actualmente la cuota de mercado de la banca pública alemana está en el 24%.
La VÖB, la Asociación de Bancos Públicos Alemanes, tiene 32 miembros de pleno derecho, bancos cuyas acciones son propiedad, directa o indirecta de las autoridades públicas. Entre sus miembros están los quince bancos regionales cuyos propietarios son los respectivos gobiernos federales y cuya deuda está garantizada por el Gobierno Central alemán:
La banca pública que no existe en Francia
Las dos entidades financieras públicas más importantes en Francia son la Caisse des Dépôts y la Banque Postale, hay más.
La Caisse des Dépôts es una entidad de depósito, que compite en igualdad de condiciones con la banca privada. Además participa al 50% (el otro 50% es aportación del Estado francés), en la Banca Pública de Inversión (BPI). Esta fue creada en 2012 y su capital social ascendió en 2013 a 21 mil millones de €. Entre sus objetivos está la inversión de 8.000 millones de € hasta 2017 para impulsar la capacidad de innovación y exportación de las empresas francesas. La BPI ha integrado a Oseó (la banca de financiación de pymes), CDC Empresas (la filial de La Caisse), el Fondo Estratégico de Inversiones, y el Fondo Estratégico de Inversiones-Regiones, (estos dos últimos creados por el Estado francés en 2008).
Banque Postale fue creada en 2006 a partir del servicio público postal, La Poste. Es una banca de depósito minorista que también se dedica a la gestión de activos y a los seguros, tiene más de 10 millones de clientes. Desde 2007 está autorizada a conceder créditos al consumo.
La banca pública que no existe en Italia
Banco Posta, de forma similar a la Banque Postale francesa, fue un banco creado a partir del servicio postal italiano, la Poste Italiane. Sus características son muy similares a la Banque Postale, aunque merece la pena destacar que también es propietario de la Banca del Mezzogiono-MedioCredito Centrale, cuyo objetivo es el desarrollo de inversiones en el sur de Italia.
Caja de Depósitos y Préstamos (CDP) es un banco público italiano fundado en 1850. El 80% de su capital pertenece al Estado, y el 20% restante a varias fundaciones relacionadas con la banca privada. Su objetivo es ofrecer financiación barata a los gobiernos estatales y regionales, a las autoridades locales y a organismos públicos. Su volumen total de activos en 2013 era de 339 mil millones de €.
En 2011 se creó el Fondo Estratégico Italiano (FSI), el 80% del capital pertenece al CDP y el 20% al Banco de Italia, entidad similar a nuestro Banco de España. El FSI es un fondo soberano de 4.000 millones de €, creado a semejanza de la BPI francesa, cuyo objetivo es invertir, incluso entrando en el capital, en empresas italianas rentables para ayudarlas a competir a escala mundial. Es decir, es un instrumento de política industrial similar a la BPI francesa.
La banca pública que no existe en Suiza
En este país existen 24 bancos cantonales públicos con un total de 19.000 empleados y suponen un 13% del total de activos bancarios del país. Varios de estos bancos participan en unas 15 joint ventures  financieras, interregionales, nacionales e internacionales.
La banca pública que no existe en los Países Bajos
El Estado es el dueño del 50% del capital del BNG Banco Nederlanse Gemeenten y el resto pertenece a diversos municipios y provincias. Es el cuarto banco de los Países Bajos por volumen de activos. Es, según la revista Global Finance, el segundo banco más seguro del mundo. NWB Nederlanse Waterschapsbank.. Este banco es propiedad, en un 81%, de las Juntas de Agua de los Países Bajos (Waterschappen) y el resto está en manos del Estado holandés y las provincias. Es el sexto banco del mundo más seguro lo que facilita su acceso a la financiación internacional. Se dedican a proporcionar financiación barata y a largo plazo a entidades públicas, o semipúblicas, para infraestructuras sanitarias, educativas y de vivienda social.
La banca pública que no existe en los países nórdicos
El Estado sueco conserva, quince años después de su creación, un 13,5% del capital de Nordea, el gran banco nórdico surgido de la fusión de varias entidades suecas, finlandesas, danesas y noruegas (Nordbanken, Merita Bank, Unibank y Kreditkassen) a finales de los años noventa, y uno de los principales bancos a escala europea. La creación de este banco, que en la actualidad es uno de los diez bancos europeos más rentables, según Bloomberg, fue fruto de la reestructuración que hizo el gobierno sueco del sistema bancario para hacer frente a su particular crisis financiera de principios de los noventa. Un ejemplo de lo que podría hacerse con Bankia.
Bancos públicos destinados a financiar las entidades locales también existen en Suecia (Kommuninvest en una entidad cooperativa formada por 276 ayuntamientos y entidades locales), Dinamarca (KommuneKredit), Noruega,  (Kommunalbanken y KLP Kommunekredit) y Finlandia.
La banca pública que no existe en EEUU
El ejemplo del Banco Público de Dakota del Norte (BND) es paradigmático, es uno de los Estados de EEUU con menor nivel de desempleo, superávit presupuestario y una de las mejores calificaciones de deuda.  En este banco, por ley, el Estado deposita todos los ingresos que recibe, su objetivo es impulsar la economía de Dakota del Norte y tiene prohibido invertir fuera del estado y dedicarse a actividades financieras especulativas. En la actualidad unos veinte Estados de EEUU han iniciado trámites para constituir bancas públicas similares a la de Dakota del Norte.
La importante presencia de una banca pública rentable y solvente en gran número de países europeos (Alemania, Francia, Suecia, Italia, Finlandia, Países Bajos, Suiza, Dinamarca, Noruega, etc.) pone en evidencia las visiones ideologizadas que cuestionan la banca pública. Asimismo, estudios, como los realizados por la profesora Adrianova de la Universidad inglesa de Leicester, usando datos del periodo 1995 a 2007, han llegado a la conclusión que para países que tienen características similares, esto es, comparando países desarrollados entre si y países emergentes entre sí, un alto grado de propiedad pública de los bancos es una garantía de mayor crecimiento del PIB.
Sin embargo, los mismos que no fueron capaces de ver la crisis financiera que se nos echaba encima hace ocho años, a pesar de los informes que los inspectores del Banco de España dejaron en las mesas de los directivos de la entidad reguladora, ponen en cuestión la viabilidad en nuestro país de una potente y eficaz banca pública, como la que existe en otros países europeos.
Esas orejeras ideológicas nos han costado a todos los ciudadanos españoles, hasta ahora, una cantidad que se puede situar entre los 120.000 y 155.000 millones de €, entre un 12% y un 15% del PIB, según se aprecia en la segunda columna del siguiente cuadro.
Cuadro 1. Ayudas a la capitalización y a la liquidez recibidas por el sistema financiero español por parte de fondos públicos (nacionales y europeos). 2008-2013.
 Ayudas-capitalizacion-recibidas-financiero-nacionales_EDIIMA20150717_0720_5
Las Cajas de Ahorros no eran bancos públicos
De forma intencionada en muchos casos, por desconocimiento en otros, se ha producido en todo el proceso de crisis bancaria en nuestro país una identificación entre las cajas de ahorros y la banca pública, cuando son instituciones radicalmente diferentes en su propiedad y en sus sistemas de gobierno corporativo.
Las cajas de ahorro en España no tenían participaciones negociables, acciones, que pudieran cotizar en el mercado bursátil y que pudieran disciplinar una gestión incorrecta, como sucede con la banca privada, pero tampoco eran propiedad de ninguna administración pública a la que pudieran pedirse responsabilidades por una deficiente gestión.
La liberalización financiera iniciada en 1977 supuso situar a las cajas de ahorro en un limbo en cuanto a los derechos de propiedad, definidas como instituciones privadas de carácter fundacional pero sin el régimen jurídico propio de las fundaciones. La regulación de los órganos de gobierno de las cajas de ahorro en los años del boom inmobiliario estaba definida por la Ley 31/1985 y por la posterior Ley 44/2002,aprobada por el gobierno el Partido Popular.
La deficiente regulación del gobierno de las cajas de ahorros y el relajamiento de los mecanismos de control interno, responsabilidad del Banco de España, agravó hasta límites exagerados un típico problema de agencia: Los gestores, los altos directivos, fueron concentrando el poder de las entidades en sus manos, de forma que finalmente consiguieron imponer sus intereses por encima de los de las propias entidades, hasta poner en cuestión la propia viabilidad de estas. No había accionistas, ni gobierno en el caso de que hubiese sido una banca pública, que defendieran sus intereses frente a los gestores. El caso más extremo de concentración de poder es el volumen de fondos de libre disponibilidad inversora en participaciones estratégicas del que dispuso el presidente de Cajamadrid, que llegó a alcanzar un 0,2% del PIB español, 2.000 millones de euros. Esto fue cuestionado por los inspectores del propio Banco de España, aunque luego los responsables políticos de la entidad no hicieran nada.
Por ello las entidades nacionalizadas, Bankia y Banco Mare Nostrum, deberían constituir el embrión de la banca pública que necesita la economía española, lo que no impide una entrada parcial de capital privado en su accionariado que ayudara a disciplinar su gestión.
Una banca pública que tiene que tener un comportamiento crediticio diferente al de la banca privada, es decir, más orientada a financiar:
1) Infraestructuras y equipamientos públicos.
2) Proyectos empresariales de largo plazo dentro de una coherente e inteligente política industrial que apueste por una modernización productiva de nuestro país que tenga como objetivo superar las actuales carencias tecnológicas y de capitalización que tienen importantes sectores abiertos a la competencia internacional.
3) Colectivos con problemas de acceso al crédito, principalmente en relación con la vivienda, y las pymes.
Para que la banca pública pueda realizar estas funciones de forma eficaz es necesario un correcto diseño institucional del gobierno de estas entidades, en el que haya suficientes instrumentos de control democrático sobre su gestión y en el que la norma sea la transparencia de sus actividades frente a la sociedad y sus representantes. Aún estamos a tiempo.
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divendres, 28 d’agost de 2015

Can Batlló, de centro social a barrio cooperativo

Article publicat a Alternativas Económicas i a El Diario.es
Can Batlló se ha convertido en un gran laboratorio de la economía social que entronca con la Barcelona popular y libertaria que el franquismo quiso arrasar
El bar de Can Batlló, con la pizarra de tareas y actos al fondo. FOTO: ANDREA BOSCH
El bar de Can Batlló, con la pizarra de tareas y actos al fondo. FOTO: ANDREA BOSCH
Si uno se acerca cualquier mañana a tomar café en el bar de Can Batlló —la antigua fábrica textil del barrio de La Bordeta de Barcelona reconvertida por los propios vecinos en un macrocentro social autogestionado —, tiene muchas posibilidades de encontrarse a filósofos, arquitectos y contables enfrascados en la limpieza cotidiana del local.
Los mismos filósofos que han concebido el espacio, los mismos arquitectos que han transformado un basurero que hace más de cuatro décadas albergaba hilaturas en un espacio vanguardista y lleno de luz y creatividad, y los mismos contables que ayudan a cuadrar las cuentas para que este emblemático espacio siga en pie y con proyectos cada vez más importantes.
Tres años y medio después de que los vecinos ocuparan la antigua fábrica textil de la familia Muñoz-Ramonet —una de las grandes fortunas de Barcelona—, Can Batlló sigue funcionando con la misma filosofía autogestionada y libertaria del primer día. Se ha convertido en uno de los mayores ejemplos en España de que realmente existe otra manera de hacer las cosas: democrática, participativa, sin burocracia y eficiente, tanto en términos meramente económicos como en rentabilidad social. Y además, con una ambición extraordinaria: esto no es ya un centro ocupado, sino el germen de un auténtico  barrio cooperativo que aspira a reconectar con una gran tradición de economía popular que en Barcelona llegó a ser muy importante y que la victoria del franquismo quiso arrancar de cuajo.
Can Batlló es tan grande como el Camp Nou y como una manzana entera del Eixample. La fábrica textil cerró las puertas en el tardofranquismo y del enorme espacio fue cociéndose a fuego lento un gran proyecto inmobiliario al que faltó tiempo para consumar  pelotazo alguno porque la crisis le pilló aún con cabos sueltos. El proyecto incluía necesariamente equipamientos también para el barrio y los vecinos se cansaron de esperarlos en vano: el 11 de junio de 2011 tomaron sin esperar el permiso de nadie la antigua fábrica en un acto multitudinario que el Ayuntamiento no tuvo otro remedio que tolerar. Y ahí empezó una dinámica que no se ha detenido aún: los vecinos y las entidades de un barrio con gran tejido social y cooperativo se organizan, lanzan nuevos proyectos y el Ayuntamiento los acaba validando, incluso boquiabierto.
Así volvió a suceder con el derribo del gran muro que separaba la fábrica del barrio. Tras muchas demandas instando a la demolición, los vecinos se pusieron manos a la obra y forzaron la llegada de las máquinas municipales: ahora ya no hay muro, sino una calle pública donde antes estaba vedado el paso. Todo ello sin que exista siquiera una organización jurídica que represente Can Batlló, ni burocracia, ni estructura, ni cargos: hay una asamblea mensual y luego múltiples comisiones que van trabajando a su aire y que sólo tienen que rendir cuentas a la asamblea.

Biblioteca en el bloque 11

“Nací al lado de la fábrica y, después de más de 30 años reclamando que hicieran equipamientos públicos, nos cansamos de esperar y decidimos hacerlo nosotros mismos”, explica Agustina, jubilada que participa en la gestión de la biblioteca, un espacio en pleno Bloque 11 —el epicentro del proyecto, el primer lugar que se recuperó para el barrio— que tiene poco que envidiar a las bibliotecas municipales: abre tres días por la mañana y todas las tardes, tiene ordenadores y espacio para estudio y para tertulias, y cuenta con un fondo bibliográfico que ya supera los 10.000 libros, todo donaciones, y eso que sólo aceptan ediciones recientes: “Esto es una biblioteca, no un contenedor de libros”, señala Agustina.
El Bloque 11 cuenta con instalaciones extraordinarias, que se han ido autoconstruyendo poco a poco: auditorio, biblioteca, bar, rocódromo, taller de artistas, sala de reuniones, etc. Todo funciona con el mismo esquema: es de uso libre, pero el usuario debe aportar también algo a Can Batlló e involucrarse de alguna manera, en la asamblea, en comisiones, en nuevas iniciativas que vayan dando respuestas a las lagunas que persisten en el barrio... Siempre con esta filosofía, el proyecto se ha ido extendiendo más allá del Bloque 11 y ello es precisamente lo que le diferencia de un mero centro social y lo acerca a la utopía de “barrio cooperativo”, donde se pueda vivir con otra lógica sin renunciar a ningún servicio y con actividad económica de base cooperativa.

Uso público

Esta utopía está plasmada en documentos, pero empieza a ser perfectamente evidente a simple vista: la calle nacida tras la destrucción del muro es un espacio realmente de uso público, un lugar de paso y también de encuentro, sin coches, ni publicidad, ni establecimientos comerciales de lógica privada. Y ya funciona una carpintería de base cooperativa que tras la jornada laboral queda a disposición del barrio. “El objetivo es generar actividad económica que sirva para que la gente viva, pero siempre incluyendo retorno social para Can Batlló y para el barrio”, explica Hernán Córdoba Mendiola, activista de Can Batlló y socio de La Ciutat Invisible, auténtica factoría para la recuperación de la memoria de la Barcelona popular que el franquismo quiso borrar del mapa y hacerla invisible.
En la práctica, los trabajadores de la carpintería ejercen también de maestros de su oficio fuera de la jornada laboral —se organizan cursos— y los medios de producción están colectivizados y al servicio de todo el barrio.
Hernán Córdoba Mendiola. FOTO: ANDREA BOSCH
Hernán Córdoba Mendiola. FOTO: ANDREA BOSCH
En la calle ha abierto también un “taller de movilidad” —se encuentran y se reparan desde patines hasta motocicletas y el objetivo es que incluya también vehículos a disposición del colectivo—, un  pipicán para el barrio y huertos que acabarán nutriendo a grupos de consumo. Además, están ya en la cuenta atrás los proyectos de un comedor popular —con 100 plazas y comidas a cuatro o cinco euros—, una imprenta y hasta una fábrica de cerveza.
Evidentemente, un auténtico barrio necesita viviendas y también en esto los primeros proyectos están muy avanzados. Se ha constituido una cooperativa que construirá 31 viviendas en régimen de cesión de uso, esa fórmula a medio camino entre la propiedad y el alquiler que es habitual en algunos países nórdicos pero prácticamente desconocida aquí: la propiedad de la vivienda es de la cooperativa, pero los usuarios pueden disponer de ella toda la vida —incluso pasarla en herencia a los hijos— y, si se marchan, recuperan lo invertido.
Si hay familias viviendo en el barrio, lo lógico es que haya también escuela: ya está reservado el espacio para una escuela autogestionada vinculada al grupo de pedagogía libertaria de Josefa Martín Luengo, fallecida en 2009 y gran referencia contemporánea de la tradición que creó en Barcelona Francesc Ferrer i Guàrdia.
La última pata en marcha, que tiene también una nave ya reservada aunque la negociación con el Ayuntamiento aún no ha concluido, es el proyecto de Coopolis, un espacio de fomento de la economía social que aspira a convertirse en el gran polo de generación de proyectos económicos de base cooperativa, de la misma forma que Barcelona Activa tiene en el 22@ el gran semillero de emprendimientos mercantiles. El proyecto prevé hasta 42 espacios, incluidos 13 para empresas tractoras ya consolidadas que sirvan de acicate para la intercooperación y de impulso para los proyectos de la incubadora.
Si alguna vez usted cae en el desánimo y cree que la suerte está echada, que el futuro está escrito y que no hay nada que hacer, déjese caer por Can Batlló.

dimarts, 25 d’agost de 2015

Algunas ideas para sostener nuestro Estado de bienestar

Article publicat a Cinco Dias 

21-08-2015 22:51

La crisis económica ha cuestionado hasta qué punto nuestro Estado de bienestar resulta sostenible y se han hecho reformas encaminadas a convertirlo en un sistema puramente asistencial para aquellos que menos tienen. Sin embargo, creo que el mismo hecho de la crisis es el mejor argumento para defender no solo la necesidad moral que tenemos de las instituciones de bienestar, sino también su viabilidad en el medio plazo siempre que se hagan las modificaciones necesarias. Y digo en el medio plazo, porque las decisiones políticas están marcadas por la cita, cada cuatro años, en las urnas, y no son capaces de ver que el reforzamiento de nuestro Estado social es una tarea que solo se puede lograr en 10 o 15 años.
Nuestra economía enfrenta grandes problemas: un desempleo muy elevado con un alto componente estructural, unas tasas de pobreza y de desigualdad que han ido al alza, una cifra de pobreza infantil alarmante, un empleo cada vez más precario… Son problemas viejos que adoptan formas nuevas y que necesitan de respuestas originales, de una discusión amplia sobre esas soluciones que debe darse entre los partidos políticos, los agentes y movimientos sociales y la ciudadanía. Con la intención de contribuir a ese debate voy a apuntar algunas posibles soluciones.
Sin duda la mejor política social es la creación de empleo. Pero habría que añadir, no de cualquier tipo de empleo. Los trabajos que se están creando son precarios. Necesitamos empleo de calidad que dé a las personas los recursos suficientes para llevar una vida digna y que eso se traduzca en una mayor recaudación de impuestos. En los años de crecimiento se crearon en España cerca de ocho millones de empleos, pero la mayoría de ellos escasamente cualificados. Eso explica la rápida destrucción que se produjo cuando estalló la crisis. Para crear empleo de calidad es necesario mirar en el medio plazo qué sectores de la economía van a ser fundamentales, sectores de innovación, y ofrecer a los desempleados una formación de calidad competitiva en ellos, unir las políticas de empleo con las políticas educativas a lo largo de la vida. Esto es algo que no tendrá una respuesta inmediata, pero que en el medio plazo construirá un mercado laboral sólido. Además, sería necesario elevar el salario mínimo para evitar el triste fenómeno de la pobreza laboral. Yo apostaría por volver a un salario mínimo diferenciado por edades, menor para los jóvenes menores de 28 años que tienen dificultades para incorporarse al mercado de trabajo y mayor del que tenemos para los que tienen más edad. Y en tanto el desempleo no se redujera habría que pensar en reducir la jornada laboral, incentivando para ello a los empresarios, para así lograr un reparto del empleo y del trabajo, que no es empleo que, como sabemos, suele recaer sobre los hombros de la mujer.
Nuestro Estado de bienestar debe desarrollar políticas que den respuesta a la pobreza. Hoy, respecto a la infantil, hacen más las pensiones de los abuelos que los programas de los distintos gobiernos. Habría que ser valientes y apostar por el derecho que cada niño tiene a un ingreso universal e incondicional. ¿Por qué universal e incondicional? Porque no es un derecho que sea de los progenitores, sino que el niño es el titular, ya que no es responsable de la suerte de sus padres. Las asignaciones universales por hijo existen en algunos países de nuestro entorno, como Francia, que cuando sucesivos gobiernos han intentado convertirlas en prestaciones selectivas o focalizadas se han encontrado con una fuerte reacción por parte de la ciudadanía. También en relación con la pobreza, sería necesario ordenar nuestro sistema de garantía de ingresos fuertemente fraccionado entre prestaciones no contributivas de la seguridad social y rentas de inserción de las comunidades autónomas. Tendríamos que revisar todo el sistema no contributivo pensado para una sociedad muy distinta a la nuestra orientándolo a garantizar un ingreso a todo adulto que esté en situación de necesidad, donde los correspondientes a las Comunidades Autónomas podrían seguir existiendo pero centrados en aspectos cualitativos.
El futuro de los Estados de bienestar, que siempre se han construido sobre las clases medias, pasa por ofrecer servicios públicos universales y de calidad, no en hacerlos cada vez más focalizados. Se me podrá decir que eso supone incrementar los gastos, pero creo que el esfuerzo de focalización debe hacerse en el ámbito de los ingresos. Normalmente estos dos elementos se suelen separar como si fueran cosas distintas, como si por un lado fueran las políticas fiscales y por otra las de gasto. Un Estado de bienestar será justo y eficiente si consigue recaudar de forma progresiva y distribuir lo recaudado reduciendo las desigualdades. Nuestro Estado de bienestar, cuyo gasto en transferencias es fundamentalmente en pensiones y prestaciones de desempleo, es escasamente redistributivo. Yo apostaría por extender las prestaciones e irlas convirtiendo en universales y, al mismo tiempo, reformar nuestro sistema fiscal para revertir la situación de la creciente regresividad que se ha producido en todos los tributos: acabar con la estructura dual del IRPF; eliminar deducciones que son claramente regresivas; revisar los productos que están en los tipos reducidos del IVA para que respondan a bienes de primera necesidad; recargar el IBI (impuesto sobre bienes inmuebles) cuando se tienen varias viviendas y rebajarlo cuando se es titular de una única vivienda (y más si está sometida a deudas); luchar porque las grandes compañías paguen proporcionalmente más que lo que pagan las pymes... El Estado de bienestar es sostenible. Se trata de voluntad política y de originalidad y valentía a la hora de proponer soluciones adaptadas a un momento nuevo en el que las políticas sociales son más necesarias que nunca.

dimecres, 19 d’agost de 2015

Jérôme Baschet: “La meitat de les activitats productives del món no tenen cap sentit”

Article publicat  al diari  Ara

CARLES CAPDEVILA

16/08/2015 00:00

Professor d’història a París i a Chiapas. Ha dedicat les seves investigacions a la dinàmica de les societats medievals europees i a la seva relació amb la colonització d’Amèrica. Ha prologat la traducció al francès de diversos textos del Subcomandante Marcos, i s’està convertint en un expert en la revolució zapatista

JÉRÔME BASCHET COMBINA LA DOCÈNCIA A L’ESCOLA D’ESTUDIS EN CIÈNCIES SOCIALS DE PARÍS amb la que fa a la Universitat Autònoma de Chiapas, a San Cristóbal de las Casas, una regió de les comunitats zapatistes. Publica Adiós al capitalismo. Autonomía, sociedad del buen vivir y multiplicidad de mundos (Ned Ediciones), i l’ha presentat a Barcelona. Em rep a l’Institut Francès i m’explica de manera didàctica i vehement les noves revolucions que ja són aquí, i per què són interessants, tot i que lentes i insuficients.

El seu llibre es titula 'Adiós al capitalismo'. ¿És un desig o un pronòstic?
Bé, hi ha una part d’esperança, però confesso que els guions tremends són els més probables. Els escenaris i els guions d’avenç devastador del capitalisme són els que dominen ara, i les formes de destrucció i les guerres van avançant, també la destrucció de les formes de vida de la gent... Però hi ha una altra possibilitat. La diferència amb el discurs dominant és que cal veure aquesta part que fa ràbia, “digna ràbia” com diuen els zapatistes. S’han començat a construir altres opcions i hi ha una dimensió d’esperança que pot començar a obrir-se enmig de la nit en la qual estem.
Estem enmig d’un gran canvi?
Crec que sí. Es parla de crisi de civilització. Un sistema que aparentment és totpoderós però que no es pot seguir reproduint gaire temps, si no és que porta com a conseqüències unes formes de vida totalment inhumanes o la destrucció de les condicions de vida de diverses espècies, entre les quals la nostra. Hi ha senyals que un altre tipus de realitat pot començar a créixer, un altre món que efectivament comença a existir. Es poden anomenar escletxes, altres espais, mons emergents... El zapatisme és un d’ells, només un.
Ja no pensen en una revolució que ho arreglarà tot, sinó en petites revolucions.
Sí, exacte. Hem perdut l’esquema de les lluites d’emancipació dels segles XIX i XX. Aquest model estava basat en la presa del poder de l’estat. El Palau d’Hivern i tots els símbols que hi ha... Aquest model de revolució va fracassar i es veu que no és el camí. Es passa de projectar el canvi en un futur cada cop més llunyà, a la construcció immediata i present de les realitats alternatives. Al mateix temps, aquí hi ha un perill. Aquesta opció de construir alternatives presents és el que veiem en molts llocs, des de coses petites, pràctiques associatives, tot tipus d’experiències. Però també estem veient que això és insuficient, perquè pot ser també una manera de tancar-se en aquests espais. I perquè el sistema dominant pot refuncionalitzar-ho.
Però existeixen, i hi dedica un capítol del llibre.
Són importants, en primer lloc, per les experiències personals que permeten desenvolupar-los. A més, per la possibilitat d’experimentar formes de vida, de subjectivitat, de relacionar-se, de recrear la capacitat de cooperació i col·laboració entre nosaltres, que és el que sistema va destruint posant l’èmfasi en la competència generalitzada. L’esperança és que aquests espais vagin creixent, però hi ha el risc de l’aïllament...
Quins avantatges hi veu?
D’una banda, cada espai que s’aconsegueix és una victòria contra el sistema, fins i tot de manera gairebé individual. Canvio alguna cosa a la meva vida i no em deixo atrapar per les lògiques del consum, el treball, canvio la manera de ser, no em projecto en l’èxit i intento fer una altra cosa amb la meva vida, amb les relacions amb la gent. La idea dels espais alliberats... Jo insisteixo a valorar-ho molt des del nivell més personal. És treure’ns la dominació del sistema capitalista, que no només és econòmica i social sinó que abraça tots els aspectes de la vida.
Però això no li fa pessigolles al neoliberalisme.
El sistema capitalista, sobretot en la seva fase neoliberal, és una manera de conformar més aspectes de la vida a les normes del capitalisme, el productivisme en el seu nucli econòmic, però també en la competència, l’èxit, els diners i el consum en els aspectes de la vida en general. És ampliar la dominació de l’economia i fer-la extensiva a tots els aspectes de la vida. El sistema capitalista per reproduir-se necessita espais on això no predomini del tot. Els espais privats, de la família i la vida privada, no hi estan totalment sotmesos. Queden cercles d’amistat, d’amor, de família, que són els que ens permeten viure. Sense aquests espais de descans de les obligacions socials i econòmiques no podríem sobreviure. Per tant, aquests espais que encara no estan colonitzats també són necessaris per al sistema, li són útils. També els espais alternatius que puguem crear, on treballem per enfortir la nostra dimensió col·laborativa, escoltar els altres, lluitant en contra de les formes de ser egocèntriques, creen espais on la vida segueix sent mínimament acceptable. Al llibre exposo la idea que no podem quedar-nos amb el model de revolució en el futur, però potser això dels espais alternatius tampoc és suficient. Cal pensar aquests espais potser de manera més conflictiva. No poden ser espais apartats, la seva dimensió transformadora i anticapitalista implica una posició de conflicte, no només de defensa pròpia.
El capitalisme financer és ben fort, doncs.
I cada cop va eliminant les possibilitats que queden de vida digna. El capitalisme financer no existeix perquè ho hagin decidit alguns banquers o actors financers. El mercat i el capital financer estan prenent el control perquè en la dinàmica mateixa del sistema capitalista no hi ha altra opció. El capitalisme no es pot reproduir sense creixement. Només es pot créixer a mesura que es va estenent el crèdit, d’una manera inversemblant, creant aquests edificis amb tots els mecanismes financers que coneixem. És l’única opció de reproduir el sistema, i aquesta opció és la que produeix el risc, la inestabilitat i les crisis, com la del 2008. Aparentment està resolta, però només es va resoldre amb més préstecs, plans de rescat que fan més greus els factors de crisi.
I per què una crisi que provoca el neoliberalisme la gestiona el neoliberalisme?
Ho utilitza com a mesura per governar i imposar més mesures neoliberals, fins al punt que alguns consideren que no hi ha crisi, sinó que la crisi és una eina més de la governabilitat neoliberal. Jo no estaria d’acord amb això.
Creu més en les conspiracions o en les incompetències?
Dir que només són mals banquers és una mica insuficient. Però limitar-se a acusar persones per qüestions de recerca de diners és insuficient, perquè deixaria oberta la possibilitat oberta a un capitalisme bo, que és el que els governs ens van dir el 2008. Estem en una fugida cap endavant. Hi ha aquests factors profunds de crisi del sistema, i aquí entrem en la discussió de la crisi. Per a alguns no n’hi ha i és una manipulació, d’altres diuen que és una crisi estructural o crisi final del sistema capitalista. El que veiem també és la capacitat increïble del sistema capitalista de transformar-se. La meva proposta és assumir que hi ha factors estructurals que ens permeten veure que la reproducció del capitalisme és cada vegada més difícil i que hi ha obstacles cada vegada més importants. La crisi del 2008 i el 2009 va tenir lloc al cor del mateix sistema financer i va poder ser aturada amb intervencions massives de tots els estats més poderosos. Potser la pròxima vegada no serà possible. A més es va parlar d’introduir controls, regulacions... I no s’ha fet gairebé res.
No ens presenta les comunitats zapatistes com la solució, però què tenen d’universal?
No és la recepta, i ells ho tenen molt clar i no deixen d’insistir que no és reproduïble. Però sí que és una font d’inspiració i per a mi és la principal font d’inspiració del llibre. Ells insisteixen molt a fer autocrítica i no idealitzar-ho. El mes passat vaig ser a Chiapas, on els zapatistes van organitzar un seminari titulat Pensament crític davant la hidra capitalista, al qual van assistir 2.000 persones amb 50 ponents. Hi havia una delegació zapatista amb el subcomandant Galeano, el subcomandant Moisés, que és el principal portaveu i dirigent de l’EZLN. El subcomandant Moisés va fer diverses intervencions impressionants, però insistint a no idealitzar el zapatisme. Ens explicava com funcionava l’autonomia als pobles, però amb una dimensió concreta que feia veure totes les dificultats i les coses que no funcionen. Crec que és molt impressionant per part d’un moviment que s’està enfrontant a dificultats tremendes i agressions permanents i que es desenvolupa en condicions precàries amb hostilitats constants.
Què fan bé?
Han aconseguit crear una forma d’organització política pròpia, que han construït al costat de les institucions de l’estat mexicà, i que anomenen autonomia. Aquesta forma d’organització política és bastant elaborada. Té tres nivells. Parteix de les comunitats, que són els pobles; els municipis autònoms, que reuneixen desenes de comunitats, i a escala regional les juntes de bon govern. Allà hi ha representants escollits, càrrecs sense retribució, revocables i sempre col·lectius que interactuen en assemblees. Per prendre decisions a les juntes, consulten amb l’assemblea de la zona i discuteixen els projectes, i si hi ha discussions cada representant torna a la seva comunitat, discuteixen novament i transmeten les propostes, tornen a elaborar el projecte... Així fins que hi hagi un acord de fer un projecte. Sobretot procurant que no hi hagi una diferenciació entre les persones amb càrrecs i la resta de la gent. Hi ha sistemes de rotació perquè els membres de la junta només estiguin en el càrrec un temps determinat. Després tornen al seu poble i segueixen amb la seva vida. Tots aquests mecanismes permeten dir que es una forma d’autogovern, no es construeix un govern apartat de la gent. Són formes decidides col·lectivament que permeten organitzar-se en un territori bastant ampli, més o menys com Catalunya.
Però no aspiren a ser un estat.
No, ho van construir a part. Una característica és que no demanen res a l’estat perquè hi estan en guerra. Quan el govern intenta fer projectes productius a les comunitats zapatistes, els zapatistes no ho accepten. Això demostra la possibilitat de construir una realitat diferent, totalment a part del sistema existent.
Per a ells, això és provisional?
La separació amb l’estat és un principi fonamental. És crear una forma d’organització política de govern. És pensar una política no estatal, per a ells això és l’autonomia, i es basa en la capacitat de la gent d’autorganitzar-se. M’agrada molt la frase de la mestra Eloísa, de l’escola zapatista: “Tenen por que ens adonem que ens podem governar nosaltres mateixos”. Això és el que estan fent i demostrant. No per reproduir la forma d’organització dels governs institucionals, sinó fent una cosa totalment diferent.
L’autogestió.
Hi ha dues coses que em semblen molt rellevants. La primera és que tot això s’ha de fer des de la postura del “no en sabem”. El funcionament normal, l’aparell d’estat, està en mans d’una classe política que se suposa que necessita basar-se en les competències dels experts de l’administració. Precisament, ells no poden fer-ho perquè no tenen aquestes capacitats. Aleshores la idea és fer-ho des de la capacitat de la gent mateixa. Això implica que gent que mai ha estat en una instància de govern, ni tan sols a la seva comunitat, sigui escollida. Allà no hi ha campanyes electorals. Les comunitats proposen gent i després hi ha una votació. La gent que hi és assumeix que no saben com fer-ho. Han d’escoltar, consultar, reunir-se amb la gent dels seus pobles. Això vol dir que és un sistema d’autonomia que té la idea de crear una forma democràtica, i parteix de la idea que la democràcia és el poder dels que no tenen més capacitat o títols per governar que qualsevol altra persona. L’altra forma interessant en aquesta pràctica de l’autonomia és que insisteixen en el convenciment que l’autonomia no té fi. És a dir, no pretenen haver trobat la forma d’aquest exercici de l’autogovern, sinó que no deixen de transformar-lo. Això es veu molt clarament quan hi estem a prop. És una estructura molt complexa i també molt humil, i la van transformant permanentment. És una institució no constituïda, que es va creant constantment i és una experiència política viva.
No sé si la pregunta que li faré és molt capitalista, però realment funciona?
El funcionament és molt lent. El que estava descrivint en relació a la presa de decisions, per exemple. Com que van rotant en els càrrecs, de vegades hi ha problemes, com que s’exposa una qüestió en un torn, llavors arriba l’altre torn... Però estem en un context diferent. Un europeu que viu el ritme accelerat no ho aguanta. S’ha d’aprendre a tenir paciència, i és una virtut que ells tenen des de fa segles. Sí que funciona en el sentit de tot el que han creat. Estan creant un sistema educatiu propi, han creat centenars d’escoles, han creat del no res un sistema educatiu propi totalment al marge del sistema educatiu mexicà. Han pensat des del punt de vista pedagògic, de projecte educatiu, dels continguts, de la forma, han format els mestres, a qui anomenen promotors d’educació... Aquest sistema funciona.
Hi ha horari escolar?
Sí, hi ha escoles... Primàries, algunes de secundàries. Crear això del no res i fer-ho funcionar és un mèrit. Els mestres no reben un salari. La comunitat on hi ha l’escola es compromet a donar menjar al mestre o a cultivar les seves terres mentre ell es dedica a la tasca educativa. Pel que fa a la salut, cada comunitat té el seu sistema de salut, que també funciona sense salari. L’any 1994 van recuperar força terres, i la base per sostenir els projectes de l’autonomia són els treballs col·lectius. Ho fan sense cap suport estatal. Fan funcionar un sistema de justícia autònom.
I policia?
També. És un càrrec de les autoritats. Quan s’escull el consell municipal o la persona.
No està remunerat?
Cap funció pública ho està. No hi ha tanta feina de policia, o sigui que segueixen amb la seva feina quotidiana, a part de la seva tasca policial. El sistema judicial també funciona. Intenten evitar la presó i els càstigs econòmics, i la majoria són de treball col·lectiu per a la comunitat o per a les víctimes. És una justícia de mediació que busca acords. És una utopia real.
Deixant la comunitat zapatista, ¿la seva proposta de la societat del bon viure quins requisits tindria?
L’autogovern com a forma política. Necessita capacitats productives o capacitat de fer per resoldre els problemes. Aquí topem amb un dels problemes, i és definir la base material. Per als zapatistes és la terra -i la recuperació de terres el 94- el que els va permetre sostenir l’autonomia. Així, en altres llocs quina és la base material? Aquí és on topem amb els límits del sistema, perquè una part de les capacitats productives no estan a les nostres mans. I si no les recuperem, seguim arraconats.
Però vostè proposa una altra economia o viure fora de l’economia?
En els termes capitalistes actuals el sistema de producció és economia, però la forma en què ho plantejo és que una societat no capitalista implica sortir de l’economia i de la centralitat que té en el món actual. No es tracta de negar que necessitem produir coses per viure, però no és el mateix parlar d’activitats productives que d’economia. Economia és un concepte que fa referència a un sector de l’activitat humana al qual tenim tendència a donar un paper central. El capitalisme és una anomalia històrica en aquest sentit perquè és l’única civilització que ha posat l’economia com el seu centre. Ara no només és el centre, sinó que afecta el conjunt de les activitats humanes. Se n’ha de sortir, i per això em refereixo al concepte del bon viure, com un contrast absolut amb aquesta lògica.
Més exemples?
El bon viure com una proposta conceptual dels pobles amerindis, que d’una banda pot ser banalitzada i se li pot treure tot el seu sentit radical. Per exemple, el govern de l’Equador ho utilitza com un lema de l’acció de govern per promoure desenvolupament econòmic que va en contra de les mateixes comunitats indígenes. A part d’això, hi ha un potencial radical en aquest concepte. Si parlem d’una societat del bon viure, és posar aquesta noció del que és qualitatiu, el que la gent considera que fa una vida bona o digna, al centre. Ens hem d’organitzar, prendre decisions de tot tipus, fins i tot polítiques, en funció d’això, que és el valor fonamental per a l’organització col·lectiva. En un sistema no dominat per exigències econòmiques, ara totalment impersonals i que dominen la voluntat dels mateixos actors, s’hauria de recuperar la capacitat de decidir col·lectivament què produïm. Potser no a tots els nivells, perquè també hi ha possibilitat d’autoproducció, però hi ha certs àmbits de producció que necessiten una visió col·lectiva, i per tant cal prendre les decisions col·lectivament sobre què produïm i com ho fem.
L’ecologisme al centre?
Si el principi fonamental és el bon viure per a tots i totes, per als pobles indígenes és molt evident en el respecte per les exigències ecològiques. Tot el que puguem decidir cal sotmetre-ho primer de tot al criteri ecològic. Veure quines són les conseqüències i valorar-ho en funció d’això. Jo suggereixo que un altre factor important seria avaluar l’impacte de qualsevol decisió col·lectiva en termes de quant temps és necessari per fer-la. Insisteixo molt en la dimensió del temps, ja que pensar en un món no capitalista requereix una revolució en la concepció del temps: la possibilitat de viure en una societat del temps disponible, en què la part que no es dedica al treball i les activitats productives és la part principal de la vida. El viure, el bon viure, suposa aquest temps disponible, i després decidim què en fem i si en dediquem una part a les activitats col·lectives.
O sigui, ¿a la societat del bon viure es treballa poc?
Aquesta seria la idea. Vaig en aquest sentit. De fet és una necessitat, perquè el creixement pel creixement, que és el que domina ara, és una de les causes fonamentals de la destrucció ambiental que ens provoca malalties. Pensar a protegir el que podem considerar com un dels béns més importants, que és el temps per viure, és una raó positiva per limitar l’activitat productiva, no per dir que no cal produir res.
Viatjar en avió i tenir un telèfon intel·ligent ens ajuda a guanyar temps, també.
Cada vegada que agafo un avió em pregunto què farem amb això. Hi ha moltes activitats productives, viatges, infraestructures de transport que avui existeixen perquè fonamentalment sostenen un sistema productiu que realment no té raó humana de ser. Fent un càlcul senzill, més o menys la meitat de les activitats productives del món no tenen sentit. Tenen sentit per reproduir el sistema i sostenir altres activitats que produeixen carreteres i ponts que serveixen per transportar mercaderies que en realitat no necessitem. És un cicle que s’autososté. Si partim del que realment necessitem, la meitat de tot això no es justifica. La gran majoria dels viatges es fan per raons que en el món que estic imaginant no tindrien raó de ser.
I el turisme?
Si agafem avió és perquè tenim dos dies per fer el viatge, però en un món de distensió temporal, per què he de venir aquí només dos dies? Això provoca una acceleració que provoca la necessitat de mitjans de transport super-ràpids, i ara podria ser diferent. No tinc la idea d’acabar amb totes les tecnologies modernes i tornar a un món totalment localitzat. Una cosa molt interessant dels zapatistes és que sempre han intentat ajuntar aquestes dimensions, des de la realitat indígena... No pot haver-hi reflexió sense partir dels territoris concrets on es desenvolupen les formes de la vida de la gent. Però al mateix temps sempre han pensat en un concepte polític que és Mèxic en general, i sempre han tingut perspectiva planetària, han parlat sempre de la humanitat. Cal certa coordinació a aquestes escales tan grans per assumir la dimensió planetària del problema ecològic. Només es pot mirar des d’aquest nivell.
El capitalisme integra millor les contradiccions que un món més coherent, com el que vostès imaginen.
En aquest món futur sobre el qual ens projectem també hi ha contradiccions. S’ha de repensar un universalisme, no en la manera de l’universalisme europeu. En podríem dir una construcció contradictòria entre l’universalisme i el pluriuniversalisme. Aquest món serà múltiple, i aquesta mutiplicitat tremenda és molt difícil de pensar i segurament serà molt difícil de coordinar. Això implica decisions molt diferents respecte què és el bon viure. Són les diferents societats les que decidiran què és el bon viure. Les decisions relatives a com serà concretament el bon viure seran diverses, i en sortiran moltes dificultats, malentesos, incapacitat d’entendre’s, però en realitat la construcció d’aquest món comportaria coordinació entre les diferents formes de vida. Aquí la dimensió intercultural serà fonamental, com a mínim, per evitar els malentesos més greus que puguin sorgir. No és un món ideal, perfecte, fàcil o sense conflicte... Esperem que sigui sense conflicte obert, és una realitat molt complexa i no pretén la perfecció.
Si ens veiem d’aquí 10 anys, aquest món que preveu estarà una mica més a prop o això va per llarg?
Com que tinc una mica d’optimisme, espero que sí. En realitat, hi ha dos processos a la vegada, i apostem per això. El creixement dels espais alternatius alliberats i el procés d’aprofundiment de la crisi del sistema capitalista. Tots dos tenen lloc al mateix temps. La insatisfacció va creixent i hi ha la possibilitat que això també creixi. Pot tornar-se més atractiu per a la gent que en pateix les conseqüències, això pot accelerar el procés d’ensorrament, i el procés d’ensorrament -com veiem a Espanya, Catalunya o Grècia- obliga la gent a prendre les seves pròpies iniciatives.
El nou món demana paciència però hi ha pressa per construir-lo, entenc.
Efectivament, hi ha pressa. Cal prendre consciència d’aquesta pressa, que sembla contradictòria amb la necessitat de tenir paciència... S’han de conjugar les dues. És important per donar més força al costat esperançador.

diumenge, 16 d’agost de 2015

"Hay que acabar con el desarrollo"

Article publicat a  BBC Mundo 

8 agosto 2015
Choza con anuncio de internet
 La era del desarrollo se acabó. Necesitamos nuevas ideas para mejorar la vida. Y Latinoamérica las está dando. Eso al menos es lo que argumenta la antropóloga Henrietta Moore, directora del Instituto para la Prosperidad Global de University College London... pero, ¿cómo lo sustenta?

Seguro que el desarrollo es una necesidad incontrovertible en el mundo en el que vivimos.
Basta con revisar algunas cifras para comprobarlo:

  • 7.000.000.000 personas viven en este planeta
  • 850.000.000 de ellas sufren de hambre
  • 600.000.000 o más aún no tiene acceso a agua potable
  • 3.000.000.000 viven con menos de US$2,5 al día, menos de lo que cuesta un capuccino en Londres
Ante los hechos, ¿cómo puede ser que alguien tenga algo contra el desarrollo? ¿Por qué me atrevo a renegar?
Parto de un hecho muy simple: hemos experimentado con el desarrollo durante 60 años.
El experimento empezó a mediados del siglo XX, cuando el mundo era un lugar muy distinto.
La idea en ese entonces era que el desarrollado Norte poseía los recursos financieros y las habilidades técnicas que adolecía el pobre Sur.
En consecuencia, la tecnología, los conocimientos y el capital deberían fluir del Norte al Sur, del mundo desarrollado al mundo en desarrollo.

Ideas y acciones

El filósofo y sociólogo alemán Max Weber, quien murió en 1924 -antes de que la idea del "desarrollo" entrara en la conciencia colectiva- decía que de tanto en tanto llegaba una gran idea que cambiaba el rumbo de la historia.
El desarrollo fue una de esas ideas.
Pero, en la segunda década del siglo XXI, ¿sigue siendo tan poderosa como antes?
¿No será hora de volver a cambiar el rumbo?
Y si lo es, ¿en cuál dirección?

Por qué esperar la lluvia

Recientemente estuve en el norte de Kenia, conociendo un proyecto de una bien intencionada ONG internacional.
La idea era sencilla, una idea típica de la teoría del desarrollo.
La ONG proveería irrigación; la irrigación llevaría a mejoras en la agricultura; las mejoras en la agricultura traerían altos ingresos.
En resumen, la meta de toda la intervención era maximizar la producción agrícola.
Una peculiaridad de esta región particular de Kenia es que la aguda apreciación de las estructuras políticas y económicas que influyen en la vida de la gente a menudo se refleja en los apodos.
Por ejemplo, a uno de los hombres con los que he hablado varias veces le llaman "Banco Mundial". Al preguntarle por qué, rio y me contestó: "Porque soy un economista, pero no tengo nada de dinero".
Chica en país en desarrollo 
Desde hace 60 años, el desarrollo ha sido algo 
que el Norte parecía darle al Sur.
En este caso, con quien hablé fue con el señor "Negocios", el único que estaba plantando su recientemente irrigada tierra en la estación seca.
Todos los demás campos de cultivo no han sido tocados desde la cosecha del año anterior.
Cuando le pregunté a los otros por qué no estaban cultivando en febrero como el señor Negocios, dijeron: "Estamos esperando la lluvia".
Una respuesta que frustra muchísimo al funcionario de la ONG que ha amenazado con imponer sanciones contra quienes no planten y produzcan algo todo el tiempo.
La pregunta, sin embargo, es: ¿por qué la gente está esperando la lluvia si ya tienen un sistema de irrigación?
La respuesta corta es que cultivar maíz es sólo una parte de la compleja ecología de las actividades para ganarse la vida de esa sociedad.
Esas parcelas irrigadas no son las únicas tierras que la gente tiene que trabajar. En esa época del año, los mangos y el sorgo requieren de atención, así como otros proyectos, como arrear animales, construir casas, etc.
Además, desde noviembre hasta enero es la época de las bodas, ceremonias y eventos religiosos, momentos en los que la gente se reúne para ayudarse y apoyarse.
Y esas son relaciones que se fortalecen y servirán para proveer alimentos, recursos o préstamos cuando sea necesario... como cuando llega la hora de sembrar las tierras con los flamantes sistemas de irrigación.

¿Qué nos dice ese ejemplo?

Primero, quizás, que las soluciones técnicas –como los sistemas de irrigación– rara vez lo resuelven todo.
Es algo que hemos sabido por mucho tiempo y se ha demostrado repetidamente en proyectos de desarrollo, pero persistimos con la idea de que la tecnología es la respuesta a problemas sociales complejos.
Las nuevas tecnologías son importantes; obviamente traen beneficios genuinos.
Sin embargo, lo que realmente resuelve problemas sociales complejos no es la innovación tecnológica sino social.
La segunda cosa que podemos aprender es que la maximización económica de producción e ingresos –crecimiento– como modelo para el progreso económico y social tiene sus límites.
No hay duda que mejores carreteras mejoran el acceso a los mercados y aumentan los ingresos.
No obstante, a medida que los intereses sobre la deuda aumentaron con el desarrollo y el progreso para el Sur global –y de hecho, para el mundo entero–, hay serias razones para cuestionarlo.

El crecimiento infinito en un planeta finito no es una opción"

Henrietta Moore

Tomemos un ejemplo sencillo:

La escasez de agua afecta a todos los continentes del mundo; en 2050 la falta de agua afectará a más de 54 países en el mundo. El uso global de agua ha aumentado alrededor de 2 veces más que la tasa de crecimiento de la población


El crecimiento infinito no es posible en un planeta sin suficiente agua.
A pesar de esto, el concepto convencional de crecimiento económico, impulsado por la escalada del consumo de recursos, sigue siendo la finalidad principal de las políticas gubernamentales en todo el mundo.
¿Queremos seguir aferrados a esa idea de que el Sur global siga el camino trazado por el Norte global?
Pues la evidencia originada en el Sur global indica otra cosa.

Históricamente, los humanos hemos usado unas 7.000 especies de plantas para alimentarnos. Pero hoy en día sólo 3 -maíz, arroz y trigo- componen el 60% de las calorías que consumimos las 7.000.000.000 de personas que vivimos en el mundo

Con raíces en la tierra

En Brasil centro occidental, donde muchos viven de la soya y el maíz, la agricultura consiste mayoritariamente de monocultivos.
En 2013 la región alcanzó un volumen récord de soya y maíz: más de 78 millones de toneladas. Pero gran parte de ellas no eran usadas para alimentar a la población sino exportadas para producir biocombustible.
Es precisamente en respuesta a esta clase de problemas causados por la agroindustria de este tipo –que incluyen la contaminación de los recursos naturales, el aumento en los precios de los alimentos locales, problemas de salud, degradación de la tierra– que muchas comunidades en Latinoamérica y el Caribe han hecho la transición a la agroecología.
Combinando lo mejor de la ciencia, lo mejor de la agricultura tradicional y la igualdad social con acceso a la tierra, unas 500 millones de personas en el mundo están hoy en día involucradas en la agroecología.
Un estudio independiente mostró que puede producir tanto o más que la agricultura intensiva.
Otro, que revisó 286 proyectos en 57 países, encontró que en promedio el rendimiento de los cultivos aumentó en un 79% como resultado del uso de los métodos agroecológicos.

En Ecuador, la agricultura ecológica aumentó de 23.000m hectáreas en 1996 a alrededor de 403.000 hectáreas en 2008 generando casi US$ 4.000.000 y creando 172.000 empleos.

Cortesía de EDUCACIÓN SIN FRONTERAS

La agroecología hace uso de los conocimientos y técnicas que las personas mismas controlan y usan para aumentar su prosperidad.
Y la prosperidad se entiende como bienestar, autonomía, administración del medio ambiente, lazos sociales y culturas, en cambio de ser únicamente una cuestión de ingresos y crecimiento.
En 2014, la FAO (Organización de la ONU para la alimentación y la agricultura) finalmente reconoció y decidió apoyar la agroecología, lo que quizás es una señal de que las cosas están cambiando; de que conocimientos y habilidades alternativas de la gente serán considerados clave para que florezcan las sociedades del futuro.
Y los modelos vienen del Sur global.

Vamos a la ciudad

Hoy en día...

  • 54% de la población mundial vive en ciudades. Para 2050 será casi el 70%
  • El aumento se concentrará sobre todo en Asia y África. India tendrá 404.000.000 habitantes urbanos nuevos, que se sumarán a los 292.000.000 de China y a los 212.000.000 de Nigeria
El éxito o el fracaso en la construcción de ciudades sostenibles es uno de los más espinosos retos de los próximos 15 años, pues para 2030 la población urbana ya será de 5.000 millones.
Y, según las proyecciones actuales, 2.000 millones de esas personas vivirán por debajo del umbral de la pobreza.
Hay muchos ejemplos de cómo la nueva forma de pensar del Sur global ofrecen mejores maneras de abordar asuntos difíciles.
He aquí uno, que me gusta mucho:
Hace poco más de una década, a un arquitecto chileno visionario, Alejandro Aravena, le presentaron un problema.
Se trataba de un terreno de media hectárea en el centro de la ciudad de Iquique en Chile que tenía que ser rehabilitado.
Pero ahí vivían cien familias, que lo habían ocupado ilegalmente durante 30 años.
La solución estándar a los tugurios y a la vivienda social, cuando se tornan problemáticos, es destruirlos y trasladar a la gente a lugares fuera de la ciudad, donde a menudo no hay empleos ni transporte ni servicio ni asistencia.
y Aravena tenía un presupuesto de US$7.500 por familia para comprar la tierra y proveer la infraestructura y arquitectura básica.
Si hubiera construido casas en el medio de Iquique, habría sido demasiado caro, y sólo habría podido acomodar a 30 familias.
Los rascacielos podrían haber sido la respuesta, pero en estos las familias no habrían podido expandir sus hogares a medida que crecían.

¿Y entonces?

Afortunadamente para esas familias, el lema de Aravena es:

Mientras más complejo el problema, mayor la necesidad de simplicidad"

GETTY 
Acudió a las familias mismas que, al fin y al cabo, habían construido los lugares en los que habían estado viviendo.
El resultado fue que no sólo el arquitecto y las familias unieron fuerzas, sino que se dividieron las tareas.
Se levantaron casas de clase media en el lugar para todas las familias, de manera que quedaron cerca del trabajo, las escuelas y los servicios públicos.
Pero la innovación fue que Aravena sólo les construyó la mitad de la casa, la parte más difícil: la estructura, el techo, la cocina y el baño. El resto quedó a cargo de cada familia.
Como él mismo dijo: "Nunca resolveremos el problema a menos de que utilicemos la capacidad de la gente misma de construir".

Innovación social verdadera

Chica con tablero
El modelo anterior ya no sirve así que todo está por escribirse, y el Sur ya empezó a hacerlo.
Aravena tornó la vivienda social de un costo en el presente a una inversión en el futuro.
Y ese modelo se ha puesto en marcha en al menos otras 13 ciudades en Chile y México.
Yo pienso que esto demuestra la importancia de lo que llamo "experimentación colaborativa", basada en la cooperación de Sur a Sur.
Creo que necesitamos más experimentación social, política y económica, en cambio de continuar siguiendo un sólo modelo.
Históricamente, el desarrollo ha dependido de exportar e imponer modelos que supuestamente ofrecen resultados conocidos como soluciones a los retos que enfrenta el Sur global.
Pero si enfocamos el futuro en una interpretación más amplia de la prosperidad humana, más que en el desarrollo económico basado en el crecimiento, tendremos que aceptar que las sociedades que florezcan en el futuro serán muy diversas pues los principios de la buena vida, la moralidad, los valores, así como las definiciones del éxito, bienestar y aspiración, serán muy distintos