diumenge, 31 de gener de 2016

Serge Latouche: "Hay que reducir drásticamente las horas de trabajo"

Publicat a web  Decrecimiento
Alejandro Ávila - eldiario.es Andalucía 
 
Renacer antes de que sea demasiado tarde. Cambiar la economía del crecimiento sin crecimiento por la del decrecimiento. El catedrático francés Serge Latouche lleva más de una década defendiendo su utopía. Filósofo y economista, sabe que las ideas han de venderse como cualquier otro bien de consumo: con un buen eslogan y un mensaje contundente.
Latouche desgrana tanto los síntomas de una sociedad en declive, como los ingredientes de su antídoto, el decrecimiento. Para Latouche, una sociedad de crecimiento sin crecimiento "lleva al paro y la falta de financiación para aquellas cosas que proporcionan un mínimo de bienestar como son la cultura, el medioambiente o la sanidad". Es como un ciclista que no pedalea.
Sin academicismos, Latouche ha subrayado que, como bien se sabe en España, el sistema ha vivido una época de "crecimiento ficticio basado en la especulación". Según el profesor emérito de la Universidad de París Sud, la felicidad y el Producto Interior Bruto (PIB) son términos reñidos.

"Las sociedades desiguales no generan felicidad"

"El sistema no hace que las personas sean felices. Las sociedades desiguales no generan la felicidad, ya que ni siquiera los ricos son felices en sociedades desiguales", explica. "En los países más felices no se producen muchos coches, pero sí alegría de vivir", bromea el catedrático refiriéndose a países como Costa Rica, la Republica Dominicana o Jamaica.
Latouche considera una falacia tanto la idea de crecimiento como la de desarrollo sostenible, ya que ve imposible producir, consumir, explotar los recursos y contaminar de manera ilimitada. Según el erudito, el sistema está engrasado por la "triada infernal": la publicidad, los bancos y la obsolescencia programada. Una sociedad así, apostilla, "no es sostenible ni deseable".
El filósofo francés prefiere hablar de hundimiento antes que de crisis para referirse a una sexta extinción de las especies que avanza a "una velocidad aterradora" y tendrá como una de sus principales víctimas al ser humano. "El drama es que no creemos en lo que sabemos y, por tanto, no hacemos nada. Los 140 jefes de gobierno que se van a reunir en Paris lo saben y no van a hacer nada", en referencia a la Cumbre del Clima de París.
El autor de Pequeño tratado del decrecimiento sereno o La sociedad de la abundancia frugal cree que la única posibilidad que tiene la humanidad de sobrevivir ante dicha catástrofe es el decrecimiento basado en "la frugalidad y la autolimitación". Sería una revolución basada en el "círculo virtuoso" de las ocho erres: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, reubicar, redistribuir, reducir, reutilizar y reciclar.
"Debemos ser buenos jardineros, recuperar el sentido de los límites y de nuestra relación con el medio ambiente para ver que hay riqueza más allá de la económica", destaca. Se trata de " revisar el concepto de escasez. La naturaleza no es escasa, sino fecunda, pero se vuelve escasa cuando, por ejemplo, creamos organismos modificados genéticamente que no se pueden regenerar".

Programa reformista

A eso, explica, hay que añadir la reducción del exceso de consumo y reutilizar o reciclar lo que no se pueda utilizar. Latouche recalca que no se trata de un programa, sino de un proyecto o un horizonte que dé sentido a proyectos políticos y que ya propuso, como programa reformista, en las elecciones presidenciales francesas de 2007.
En su programa de diez puntos, Latouche invitó a los candidatos a apostar por una huella ecológica sostenible, reducir el transporte con ecotasas, relocalizar las actividades económicas, restaurar una agricultura productiva pero ecológica, reducir el tiempo de trabajo, invertir en "bienes relacionales" como el amor, la amistad o el conocimiento, reducir el derroche de energía y los espacios publicitarios, reorientar la investigación tecnocientífica y recuperar la gestión pública del dinero.
De todas esas medidas, la reducción de la jornada laboral es una de las más polémicas. El filósofo cree que "hay que reducir drásticamente las horas de trabajo". Rebate así el lema del expresidente francés, Nicolas Sarkozy, que defendía que había que "trabajar más para ganar más". "Tenemos mucha gente sin trabajo y mucha gente que trabaja más para ganar menos. Si uno trabaja más, aumenta la oferta y como la demanda no lo hace, hunde la ley de la oferta y la demanda. Es decir, si se trabaja más, se gana menos. Yo reprocho a los economistas de mi país que no hayan bajado a la arena a denunciar aquel eslogan presidencial", sentencia.
Latouche ve difícil que la sociedad se lance a cambiar el estado de las cosas antes de que se produzca este hundimiento. "Todo el mundo querría que el mundo fuera menos bárbaro, pero no tenemos el valor de cambiar el rumbo. La gente, manipulada por la publicidad y la propaganda, no quiere cambiar sus hábitos", subraya. En esa valentía de cambiar las cosas está la solución, asegura, de la lucha contra el paro, la pobreza extrema y la proliferación del terrorismo.

Serge Latouche: "Hay que reducir drásticamente las horas de trabajo"

Publicat a web  Decrecimiento
Alejandro Ávila - eldiario.es Andalucía 
 
Renacer antes de que sea demasiado tarde. Cambiar la economía del crecimiento sin crecimiento por la del decrecimiento. El catedrático francés Serge Latouche lleva más de una década defendiendo su utopía. Filósofo y economista, sabe que las ideas han de venderse como cualquier otro bien de consumo: con un buen eslogan y un mensaje contundente.
Latouche desgrana tanto los síntomas de una sociedad en declive, como los ingredientes de su antídoto, el decrecimiento. Para Latouche, una sociedad de crecimiento sin crecimiento "lleva al paro y la falta de financiación para aquellas cosas que proporcionan un mínimo de bienestar como son la cultura, el medioambiente o la sanidad". Es como un ciclista que no pedalea.
Sin academicismos, Latouche ha subrayado que, como bien se sabe en España, el sistema ha vivido una época de "crecimiento ficticio basado en la especulación". Según el profesor emérito de la Universidad de París Sud, la felicidad y el Producto Interior Bruto (PIB) son términos reñidos.

"Las sociedades desiguales no generan felicidad"

"El sistema no hace que las personas sean felices. Las sociedades desiguales no generan la felicidad, ya que ni siquiera los ricos son felices en sociedades desiguales", explica. "En los países más felices no se producen muchos coches, pero sí alegría de vivir", bromea el catedrático refiriéndose a países como Costa Rica, la Republica Dominicana o Jamaica.
Latouche considera una falacia tanto la idea de crecimiento como la de desarrollo sostenible, ya que ve imposible producir, consumir, explotar los recursos y contaminar de manera ilimitada. Según el erudito, el sistema está engrasado por la "triada infernal": la publicidad, los bancos y la obsolescencia programada. Una sociedad así, apostilla, "no es sostenible ni deseable".
El filósofo francés prefiere hablar de hundimiento antes que de crisis para referirse a una sexta extinción de las especies que avanza a "una velocidad aterradora" y tendrá como una de sus principales víctimas al ser humano. "El drama es que no creemos en lo que sabemos y, por tanto, no hacemos nada. Los 140 jefes de gobierno que se van a reunir en Paris lo saben y no van a hacer nada", en referencia a la Cumbre del Clima de París.
El autor de Pequeño tratado del decrecimiento sereno o La sociedad de la abundancia frugal cree que la única posibilidad que tiene la humanidad de sobrevivir ante dicha catástrofe es el decrecimiento basado en "la frugalidad y la autolimitación". Sería una revolución basada en el "círculo virtuoso" de las ocho erres: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, reubicar, redistribuir, reducir, reutilizar y reciclar.
"Debemos ser buenos jardineros, recuperar el sentido de los límites y de nuestra relación con el medio ambiente para ver que hay riqueza más allá de la económica", destaca. Se trata de " revisar el concepto de escasez. La naturaleza no es escasa, sino fecunda, pero se vuelve escasa cuando, por ejemplo, creamos organismos modificados genéticamente que no se pueden regenerar".

Programa reformista

A eso, explica, hay que añadir la reducción del exceso de consumo y reutilizar o reciclar lo que no se pueda utilizar. Latouche recalca que no se trata de un programa, sino de un proyecto o un horizonte que dé sentido a proyectos políticos y que ya propuso, como programa reformista, en las elecciones presidenciales francesas de 2007.
En su programa de diez puntos, Latouche invitó a los candidatos a apostar por una huella ecológica sostenible, reducir el transporte con ecotasas, relocalizar las actividades económicas, restaurar una agricultura productiva pero ecológica, reducir el tiempo de trabajo, invertir en "bienes relacionales" como el amor, la amistad o el conocimiento, reducir el derroche de energía y los espacios publicitarios, reorientar la investigación tecnocientífica y recuperar la gestión pública del dinero.
De todas esas medidas, la reducción de la jornada laboral es una de las más polémicas. El filósofo cree que "hay que reducir drásticamente las horas de trabajo". Rebate así el lema del expresidente francés, Nicolas Sarkozy, que defendía que había que "trabajar más para ganar más". "Tenemos mucha gente sin trabajo y mucha gente que trabaja más para ganar menos. Si uno trabaja más, aumenta la oferta y como la demanda no lo hace, hunde la ley de la oferta y la demanda. Es decir, si se trabaja más, se gana menos. Yo reprocho a los economistas de mi país que no hayan bajado a la arena a denunciar aquel eslogan presidencial", sentencia.
Latouche ve difícil que la sociedad se lance a cambiar el estado de las cosas antes de que se produzca este hundimiento. "Todo el mundo querría que el mundo fuera menos bárbaro, pero no tenemos el valor de cambiar el rumbo. La gente, manipulada por la publicidad y la propaganda, no quiere cambiar sus hábitos", subraya. En esa valentía de cambiar las cosas está la solución, asegura, de la lucha contra el paro, la pobreza extrema y la proliferación del terrorismo.

dissabte, 30 de gener de 2016

El Foro de Davos se prepara para el colapso: el «Informe global de riesgos» 2016

Article publicat a   15:15:15 Revista para una nueva civilización

El Foro de Davos se prepara para el colapso: el «Informe global de riesgos» 2016

avatar
2016-01-29
Portada del Informe sobre riesgos mundiales.
Portada del Informe sobre riesgos mundiales.
El Informe de Riesgos Globales de 2016 en su edición número 11, es un informe del Foro Económico Mundial, más conocido como Foro de Davos, ciudad torre de marfil donde anualmente se reúnen los líderes económicos, políticos y de medios de comunicación del Planeta. Representa, quizás como ningún otro foro, el Poder, las élites que lideran y tratan de guiar el Mundo. Este Foro de Davos publica desde hace ya más de una década un informe muy interesante no sólo porque refleja el pensamiento e intenciones de esas élites, sino por lo que podemos extraer de sus resultados.
En general el informe está pensado y dirigido a las élites económicas y políticas como preparación y adaptación a los Riesgos que se visualizan en el informe. La visión es de liderazgo y de mantener el status quo, y también, al menos por lo que se escribe, de sostenibilidad, tanto de la humanidad como del entorno físico.
El informe consiste básicamente en los resultados de una encuesta a escala mundial que es trasversal a distintos sectores humanos.
La encuesta consiste en una larga serie de posibles riesgos globales. A las personas que la realizan se les da una escala del 1 al 7 (muy poco-mucho) en dos parámetros: la gravedad del riesgo (sus efectos adversos globales) y la probabilidad de que el riesgo se haga real en el horizonte de una década.
El siguiente gráfico (figura 1) muestra el resultado global del informe de este año (la elipse es mía):
Impacto de riesgos globales y su probabilidad


Figura 1. En el eje de ordenadas se muestra el impacto, en el eje de abscisas se muestra la probabilidad de  que ocurra ese impacto. Destaco en la elipse roja aquellos riesgos que simultáneamente tienen un alto impacto  y una elevada probabilidad. A la derecha del gráfico he traducido esos riesgos al español y al lenguaje más  común para los que leemos y escribimos en 15-15-15 (entre paréntesis). La encuesta no pregunta por un  posible colapso del sistema capitalista (ni de su inicio al menos) o por el riesgo de que existan las élites que  se reúnen en Davos (el riesgo de que exista un poder tan grande en tan pocas manos).

De la figura resulta obvio que, si la encuesta es suficientemente significativa, la humanidad intuye que viviremos una década de un conjunto de enormes problemas que con alta probabilidad se darán simultáneamente, al menos, algunos de ellos.
Ante estos datos, el Informe aconseja a los líderes que tengan en cuenta esos riesgos en sus business y en su liderazgo para que habiliten mecanismos de preparación, mitigación, adaptación y, sobre todo, de ¡resiliencia!
A los que empleamos el término resiliencia desde el otro extremos ideológico nos llamará la atención que ya se estén apropiando también de éste término que en su día tomamos de la ciencia ecológica para aplicarlo a los sistemas ecológicos humanos.
En la siguiente tabla les pongo el número de veces que el informe emplea ciertas palabras escogidas:
Biosphere0
Earth4
Democracy4
Justice6
Life7
Limits10
(In)equality14
Sustainable27
Growth61
Resilience79
Tabla 1. La palabra favorita ya no es Growth, al menos en este análisis de riesgos, sino Resilience. Incluso la palabra Sustainable, que ya se apropiaron hace tiempo para referirla a “continuidad en el tiempo” (normalmente del crecimiento económico) se está quedando relegada.

Creo que la tabla refleja, a pesar de los resultados de su propia encuesta, que no quieren evitar los riesgos sino ser resilientes a ellos, es decir, mantener el poder. Además el informe refleja que la gente sí que está mucho más preocupada de lo que está pasando y va a pasar con esta civilización. A los poderosos líderes del mundo, les falta la empatía más básica; lo que les hace sujetos muy peligrosos. Voy a tratar de demostrarlo usando los mismos resultados de su informe.
La encuesta está muy sesgada, por lo que el promedio que muestra la figura 1 no es suficientemente significativo para representar a la comunidad humana ni tampoco la realidad.
Así, la encuesta da más peso a las personas de negocios (Business) (44,7%) que a cualquier otro sector (ONGs 18,8%, Académicos 15,8%, Gobierno 11,1%…), da más peso a personas mayores (73,7%) que a jóvenes menores de 30 años (los menores de esa edad son algo más de la mitad de la población mundial), da más peso a hombres (68,9%) que a mujeres (31,1%), da más peso a personas de Norteamérica y Europa (50%) que al resto del planeta, y los sectores representados dentro del sector “expertos” también están desequilibrados a favor de los negocios: economía 34,5%, sociedad 23,6%, tecnología 17,9%, geopolitica 14,8% y medio ambiente 9,2%. Parece claro que esos sesgos reflejan también la distribución del poder (empresarios, adultos maduros, hombres, primer mundo y economistas). Las élites están sobre-representadas en el informe.
Empecemos por las diferencias entre empresarios y el resto del mundo a la hora de evaluar los riesgos:
Comparación entre empresarios y no empresarios.
Figura 2. Comparación entre empresarios y no empresarios. En la parte superior derecha los dos puntos azules que superan a los puntos morados son los riesgos de ciberataques y de burbujas financieras de activos.
Por tanto, respecto al resto de la gente, los empresarios tienden a menospreciar la importancia (y las más de las veces la probabilidad) de los riesgos globales, salvo aquellos que directamente parece que les incumben más.
Creo que, aparte de cierto despiste, los empresarios adolecen de empatía, seguramente por pertenecer a las élites de poder.
En la siguiente figura (figura 3), vemos las diferencias entre mujeres y hombres:
Valoración de los riesgos globales entre mujeres y hombres.
Figura 3. Valoración de los riesgos globales entre mujeres y hombres: las diferencias son muy significativas (estadística y sociológicamente).
Las mujeres son las que tiran, a pesar de estar infra-representadas, de variables como la pérdida de biodiversidad, la crisis del agua, el caos climático, la crisis energética y la inmigración involuntaria (los cinco riesgos que ellas sitúan como más graves).
Déjenme que diga que, como experto científico en problemas globales, seguramente habría puesto esas cinco variables en lo más alto, al menos las cuatro primeras, pues llevo bastantes años estudiándolas y advirtiendo que su confluencia (y realimentaciones) llevan al colapso de esta civilización. ¡Bien por su sabiduría y/o intuición!
También es significativa la diferencia entre personas menores de 30 años y el resto de la sociedad (figura 4):
Valoración de los riesgos globales entre jóvenes y el resto.

Figura 4. Valoración de los riesgos globales entre jóvenes y el resto. De nuevo las diferencias son muy significativas.
Las diferencias entre jóvenes y viejos son sociológicamente muy significativas porque, al menos cuando los riesgos son globales, desmotan ciertos mitos de inconsciencia, de temeridad y de egocentrismo que se suele atribuir en discusiones de café. Llevo un tiempo observando esto en mis charlas cuando al hablar de la inevitabilidad del colapso civilizatorio encuentro asentimiento casi generalizado entre gente joven y oposición, en ocasiones ofendida, de algún que otro jubilado.
La preocupación de los jóvenes (y su intuición y, quizás, mayor acceso a información relevante) es un signo muy positivo, pues ellos son los que terminarán gestionando esos riesgos, adaptándose y generando las estructuras resilientes del colapso. Su preparación intelectual es una enorme ventaja a la vez que la fuerza que da la juventud.
Creo que los jóvenes y las mujeres tienden a ser en promedio más empáticos que el resto de las personas, lo que explicaría también en parte por qué dan mejores resultados en esta encuesta. A su vez, ocurre una curiosa realimentación: en parte son más empáticos porque en promedio tienen acceso a menos cotas de poder (a parte de que la oxitocina esté más presente en mujeres y jóvenes que en hombres, la empatía sobre todo se aprende/vive).
Alguien, quizás un viejo empresario hombre, niegue que las figuras 3 y 4 signifiquen que la realidad dé la razón a los no empresarios, las mujeres o los jóvenes (¿Cuál sería el resultado solo con mujeres jóvenes no empresarias?). ¿Cómo saber cuál es la realidad?
Convendrán conmigo que los expertos pueden ser un buen grupo control frente a los no expertos. Si no caemos en el relativismo más absoluto, podemos tener relativa confianza en ellos:
Valoración de los riesgos globales entre expertos y no expertos.

Figura 5. Valoración de los riesgos globales entre expertos y no expertos. De nuevo las diferencias son altamente significativas
Como podemos observar, los expertos contemplan un panorama mucho peor que el contemplan los no expertos y eso que la mayoría son expertos en economía y tecnología y los expertos en riesgos ambientales están muy poco representados. Así que la realidad será peor seguramente de lo que reflejan las encuestas de los expertos, las mujeres y los jóvenes.
Es más, la encuesta también pregunta sobre posibles conexiones entre riesgos: relaciones causa-efecto que nos dan el panorama sobre las realimentaciones dinámicas que la gente intuye/sabe:
...
Figura 6. Conexiones observadas entre los diferentes riesgos. La figura tiene su centro en “la inestabilidad 
social”, en la que termina casi todo.
En la figura 6 podemos observar las fuertes conexiones que el caos climático y el crecimiento de la desigualdad humana tienen con el resto de riesgos. La gente lo tiene claro, más aun cuando ha tenido la oportunidad de adquirir la información necesaria (todo el mundo sabe ya del cambio climático y de la desigualdad humana, otros temas son menos conocidos).
Habría estado bien que tras la encuesta a los encuestados se les hubieran dado estos resultados y la figura 6 para luego preguntarles: ¿Cuál es el valor del daño y la probabilidad de que se inicie un colapso civilizatorio? Creo que muchos empezarían a intuirlo y habrían superado el 5 o 6 sobre 7.
Una última figura (figura 7), nos muestra cómo han evolucionado los resultados si comparamos octubre de 2014 con octubre de 2015 (cuando se realizaron las encuestas):
Cambios significativos en los resultados de las encuestas entre 2014 y 2015
Figura 7. Cambios significativos en los resultados de las encuestas entre 2014 y 2015 (informes de 2015 y
 2016 respectivamente).
Es obvio que la coyuntura influye (el gran salto del riesgo de inmigración involuntaria por el caso de Siria o quizás el caos climático unido a un fuerte El Niño), pero incluso esta percepción de corto plazo no evita que problemas de más largo recorrido (biodiversidad, caos climático) queden reflejados bien. Además, conforme vayamos profundizando en el colapso, los riesgos cada vez serán más “estado presente”, por lo que su percepción será una fuerza imparable.
Creo que podemos ser pues crudos con la exposición de los riesgos, de los problemas graves que enfrenta la civilización, incluso del enunciado: “es inevitable ya que la civilización colapse, trabajemos para una adaptación y para generar estructuras empáticas de solidaridad”.
Ojalá nuestras líderes fueran mujeres empáticas ya que están demostrando estar intelectual y emocionalmente mejor preparadas. La resiliencia verdadera pasa porque los viejos hombres empresarios de Davos cedan el poder; así no habrá que quitárselo por la fuerza (de la democracia o de la violencia) en el camino que nos espera. La apuesta es demasiado alta y empezamos a saber lo que en Davos están tramando.
Todo se realimenta.

El Foro de Davos se prepara para el colapso: el «Informe global de riesgos» 2016

Article publicat a   15:15:15 Revista para una nueva civilización

El Foro de Davos se prepara para el colapso: el «Informe global de riesgos» 2016

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2016-01-29
Portada del Informe sobre riesgos mundiales.
Portada del Informe sobre riesgos mundiales.
El Informe de Riesgos Globales de 2016 en su edición número 11, es un informe del Foro Económico Mundial, más conocido como Foro de Davos, ciudad torre de marfil donde anualmente se reúnen los líderes económicos, políticos y de medios de comunicación del Planeta. Representa, quizás como ningún otro foro, el Poder, las élites que lideran y tratan de guiar el Mundo. Este Foro de Davos publica desde hace ya más de una década un informe muy interesante no sólo porque refleja el pensamiento e intenciones de esas élites, sino por lo que podemos extraer de sus resultados.
En general el informe está pensado y dirigido a las élites económicas y políticas como preparación y adaptación a los Riesgos que se visualizan en el informe. La visión es de liderazgo y de mantener el status quo, y también, al menos por lo que se escribe, de sostenibilidad, tanto de la humanidad como del entorno físico.
El informe consiste básicamente en los resultados de una encuesta a escala mundial que es trasversal a distintos sectores humanos.
La encuesta consiste en una larga serie de posibles riesgos globales. A las personas que la realizan se les da una escala del 1 al 7 (muy poco-mucho) en dos parámetros: la gravedad del riesgo (sus efectos adversos globales) y la probabilidad de que el riesgo se haga real en el horizonte de una década.
El siguiente gráfico (figura 1) muestra el resultado global del informe de este año (la elipse es mía):
Impacto de riesgos globales y su probabilidad


Figura 1. En el eje de ordenadas se muestra el impacto, en el eje de abscisas se muestra la probabilidad de  que ocurra ese impacto. Destaco en la elipse roja aquellos riesgos que simultáneamente tienen un alto impacto  y una elevada probabilidad. A la derecha del gráfico he traducido esos riesgos al español y al lenguaje más  común para los que leemos y escribimos en 15-15-15 (entre paréntesis). La encuesta no pregunta por un  posible colapso del sistema capitalista (ni de su inicio al menos) o por el riesgo de que existan las élites que  se reúnen en Davos (el riesgo de que exista un poder tan grande en tan pocas manos).

De la figura resulta obvio que, si la encuesta es suficientemente significativa, la humanidad intuye que viviremos una década de un conjunto de enormes problemas que con alta probabilidad se darán simultáneamente, al menos, algunos de ellos.
Ante estos datos, el Informe aconseja a los líderes que tengan en cuenta esos riesgos en sus business y en su liderazgo para que habiliten mecanismos de preparación, mitigación, adaptación y, sobre todo, de ¡resiliencia!
A los que empleamos el término resiliencia desde el otro extremos ideológico nos llamará la atención que ya se estén apropiando también de éste término que en su día tomamos de la ciencia ecológica para aplicarlo a los sistemas ecológicos humanos.
En la siguiente tabla les pongo el número de veces que el informe emplea ciertas palabras escogidas:
Biosphere 0
Earth 4
Democracy 4
Justice 6
Life 7
Limits 10
(In)equality 14
Sustainable 27
Growth 61
Resilience 79
Tabla 1. La palabra favorita ya no es Growth, al menos en este análisis de riesgos, sino Resilience. Incluso la palabra Sustainable, que ya se apropiaron hace tiempo para referirla a “continuidad en el tiempo” (normalmente del crecimiento económico) se está quedando relegada.

Creo que la tabla refleja, a pesar de los resultados de su propia encuesta, que no quieren evitar los riesgos sino ser resilientes a ellos, es decir, mantener el poder. Además el informe refleja que la gente sí que está mucho más preocupada de lo que está pasando y va a pasar con esta civilización. A los poderosos líderes del mundo, les falta la empatía más básica; lo que les hace sujetos muy peligrosos. Voy a tratar de demostrarlo usando los mismos resultados de su informe.
La encuesta está muy sesgada, por lo que el promedio que muestra la figura 1 no es suficientemente significativo para representar a la comunidad humana ni tampoco la realidad.
Así, la encuesta da más peso a las personas de negocios (Business) (44,7%) que a cualquier otro sector (ONGs 18,8%, Académicos 15,8%, Gobierno 11,1%…), da más peso a personas mayores (73,7%) que a jóvenes menores de 30 años (los menores de esa edad son algo más de la mitad de la población mundial), da más peso a hombres (68,9%) que a mujeres (31,1%), da más peso a personas de Norteamérica y Europa (50%) que al resto del planeta, y los sectores representados dentro del sector “expertos” también están desequilibrados a favor de los negocios: economía 34,5%, sociedad 23,6%, tecnología 17,9%, geopolitica 14,8% y medio ambiente 9,2%. Parece claro que esos sesgos reflejan también la distribución del poder (empresarios, adultos maduros, hombres, primer mundo y economistas). Las élites están sobre-representadas en el informe.
Empecemos por las diferencias entre empresarios y el resto del mundo a la hora de evaluar los riesgos:
Comparación entre empresarios y no empresarios.
Figura 2. Comparación entre empresarios y no empresarios. En la parte superior derecha los dos puntos azules que superan a los puntos morados son los riesgos de ciberataques y de burbujas financieras de activos.
Por tanto, respecto al resto de la gente, los empresarios tienden a menospreciar la importancia (y las más de las veces la probabilidad) de los riesgos globales, salvo aquellos que directamente parece que les incumben más.
Creo que, aparte de cierto despiste, los empresarios adolecen de empatía, seguramente por pertenecer a las élites de poder.
En la siguiente figura (figura 3), vemos las diferencias entre mujeres y hombres:
Valoración de los riesgos globales entre mujeres y hombres.
Figura 3. Valoración de los riesgos globales entre mujeres y hombres: las diferencias son muy significativas (estadística y sociológicamente).
Las mujeres son las que tiran, a pesar de estar infra-representadas, de variables como la pérdida de biodiversidad, la crisis del agua, el caos climático, la crisis energética y la inmigración involuntaria (los cinco riesgos que ellas sitúan como más graves).
Déjenme que diga que, como experto científico en problemas globales, seguramente habría puesto esas cinco variables en lo más alto, al menos las cuatro primeras, pues llevo bastantes años estudiándolas y advirtiendo que su confluencia (y realimentaciones) llevan al colapso de esta civilización. ¡Bien por su sabiduría y/o intuición!
También es significativa la diferencia entre personas menores de 30 años y el resto de la sociedad (figura 4):
Valoración de los riesgos globales entre jóvenes y el resto.

Figura 4. Valoración de los riesgos globales entre jóvenes y el resto. De nuevo las diferencias son muy significativas.
Las diferencias entre jóvenes y viejos son sociológicamente muy significativas porque, al menos cuando los riesgos son globales, desmotan ciertos mitos de inconsciencia, de temeridad y de egocentrismo que se suele atribuir en discusiones de café. Llevo un tiempo observando esto en mis charlas cuando al hablar de la inevitabilidad del colapso civilizatorio encuentro asentimiento casi generalizado entre gente joven y oposición, en ocasiones ofendida, de algún que otro jubilado.
La preocupación de los jóvenes (y su intuición y, quizás, mayor acceso a información relevante) es un signo muy positivo, pues ellos son los que terminarán gestionando esos riesgos, adaptándose y generando las estructuras resilientes del colapso. Su preparación intelectual es una enorme ventaja a la vez que la fuerza que da la juventud.
Creo que los jóvenes y las mujeres tienden a ser en promedio más empáticos que el resto de las personas, lo que explicaría también en parte por qué dan mejores resultados en esta encuesta. A su vez, ocurre una curiosa realimentación: en parte son más empáticos porque en promedio tienen acceso a menos cotas de poder (a parte de que la oxitocina esté más presente en mujeres y jóvenes que en hombres, la empatía sobre todo se aprende/vive).
Alguien, quizás un viejo empresario hombre, niegue que las figuras 3 y 4 signifiquen que la realidad dé la razón a los no empresarios, las mujeres o los jóvenes (¿Cuál sería el resultado solo con mujeres jóvenes no empresarias?). ¿Cómo saber cuál es la realidad?
Convendrán conmigo que los expertos pueden ser un buen grupo control frente a los no expertos. Si no caemos en el relativismo más absoluto, podemos tener relativa confianza en ellos:
Valoración de los riesgos globales entre expertos y no expertos.

Figura 5. Valoración de los riesgos globales entre expertos y no expertos. De nuevo las diferencias son altamente significativas
Como podemos observar, los expertos contemplan un panorama mucho peor que el contemplan los no expertos y eso que la mayoría son expertos en economía y tecnología y los expertos en riesgos ambientales están muy poco representados. Así que la realidad será peor seguramente de lo que reflejan las encuestas de los expertos, las mujeres y los jóvenes.
Es más, la encuesta también pregunta sobre posibles conexiones entre riesgos: relaciones causa-efecto que nos dan el panorama sobre las realimentaciones dinámicas que la gente intuye/sabe:
...
Figura 6. Conexiones observadas entre los diferentes riesgos. La figura tiene su centro en “la inestabilidad 
social”, en la que termina casi todo.
En la figura 6 podemos observar las fuertes conexiones que el caos climático y el crecimiento de la desigualdad humana tienen con el resto de riesgos. La gente lo tiene claro, más aun cuando ha tenido la oportunidad de adquirir la información necesaria (todo el mundo sabe ya del cambio climático y de la desigualdad humana, otros temas son menos conocidos).
Habría estado bien que tras la encuesta a los encuestados se les hubieran dado estos resultados y la figura 6 para luego preguntarles: ¿Cuál es el valor del daño y la probabilidad de que se inicie un colapso civilizatorio? Creo que muchos empezarían a intuirlo y habrían superado el 5 o 6 sobre 7.
Una última figura (figura 7), nos muestra cómo han evolucionado los resultados si comparamos octubre de 2014 con octubre de 2015 (cuando se realizaron las encuestas):
Cambios significativos en los resultados de las encuestas entre 2014 y 2015
Figura 7. Cambios significativos en los resultados de las encuestas entre 2014 y 2015 (informes de 2015 y
 2016 respectivamente).
Es obvio que la coyuntura influye (el gran salto del riesgo de inmigración involuntaria por el caso de Siria o quizás el caos climático unido a un fuerte El Niño), pero incluso esta percepción de corto plazo no evita que problemas de más largo recorrido (biodiversidad, caos climático) queden reflejados bien. Además, conforme vayamos profundizando en el colapso, los riesgos cada vez serán más “estado presente”, por lo que su percepción será una fuerza imparable.
Creo que podemos ser pues crudos con la exposición de los riesgos, de los problemas graves que enfrenta la civilización, incluso del enunciado: “es inevitable ya que la civilización colapse, trabajemos para una adaptación y para generar estructuras empáticas de solidaridad”.
Ojalá nuestras líderes fueran mujeres empáticas ya que están demostrando estar intelectual y emocionalmente mejor preparadas. La resiliencia verdadera pasa porque los viejos hombres empresarios de Davos cedan el poder; así no habrá que quitárselo por la fuerza (de la democracia o de la violencia) en el camino que nos espera. La apuesta es demasiado alta y empezamos a saber lo que en Davos están tramando.
Todo se realimenta.

Falciani presenta un “PayPal” democrático

Article publicat a La vanguardia
  • “Es la única manera de evitar que las transacciones financieras pasen por paraísos fiscales” explica el informático que filtró la lista de defraudadores fiscales del HSBC

Falciani presenta un “PayPal” democrático
Herve Falciani (JEAN-PHILIPPE KSIAZEK - Getty)

El control ciudadano de las operaciones financieras es el objetivo de la iniciativa que han expuesto Hervé Falciani, condenado a 5 años de prisión en Suiza por difundir una lista de defraudadores, y el equipo del Partido X de Barcelona. A través de una plataforma para pagar, la propuesta pretende revertir el efecto de privatización de los mercados financieros y conseguir que el poder asociado a las transacciones quede en manos de la ciudadanía.
Falciani insiste en que “el marco legal permite que el poder de vigilar y emitir la moneda se traslade de los estados a las empresas privadas”.
La propuesta utiliza la misma tecnología que otras herramientas como Bitcoin, y le añade transparencia y código abierto. Simona Levi, activista de X-net, ha confirmado que pronto van empezar conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona para ver de qué forma se puede implantar esta iniciativa.
El poder de controlar las transacciones
Comprar un billete de avión, como cualquier otro pago, tiene un sobrecargo de entre el 3 y el 5% del importe de la compra, que va destinado a la entidad gestora de la transacción (Visa, PayPal y Google Wallet entre otros). Más allá de este porcentaje, la empresa también consigue acumular datos únicos sobre los movimientos financieros. Esta información es incluso más valiosa que el porcentaje que se aplica sobre el producto, ya que puede condicionar las inversiones en un país.
Según Falciani, la aplicación de la plataforma permitiría que los ciudadanos pudiesen ser productores y usuarios a la misma vez.

Falciani presenta un “PayPal” democrático

Article publicat a La vanguardia
  • “Es la única manera de evitar que las transacciones financieras pasen por paraísos fiscales” explica el informático que filtró la lista de defraudadores fiscales del HSBC

Falciani presenta un “PayPal” democrático
Herve Falciani (JEAN-PHILIPPE KSIAZEK - Getty)

El control ciudadano de las operaciones financieras es el objetivo de la iniciativa que han expuesto Hervé Falciani, condenado a 5 años de prisión en Suiza por difundir una lista de defraudadores, y el equipo del Partido X de Barcelona. A través de una plataforma para pagar, la propuesta pretende revertir el efecto de privatización de los mercados financieros y conseguir que el poder asociado a las transacciones quede en manos de la ciudadanía.
Falciani insiste en que “el marco legal permite que el poder de vigilar y emitir la moneda se traslade de los estados a las empresas privadas”.
La propuesta utiliza la misma tecnología que otras herramientas como Bitcoin, y le añade transparencia y código abierto. Simona Levi, activista de X-net, ha confirmado que pronto van empezar conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona para ver de qué forma se puede implantar esta iniciativa.
El poder de controlar las transacciones
Comprar un billete de avión, como cualquier otro pago, tiene un sobrecargo de entre el 3 y el 5% del importe de la compra, que va destinado a la entidad gestora de la transacción (Visa, PayPal y Google Wallet entre otros). Más allá de este porcentaje, la empresa también consigue acumular datos únicos sobre los movimientos financieros. Esta información es incluso más valiosa que el porcentaje que se aplica sobre el producto, ya que puede condicionar las inversiones en un país.
Según Falciani, la aplicación de la plataforma permitiría que los ciudadanos pudiesen ser productores y usuarios a la misma vez.

divendres, 29 de gener de 2016

Xoc de tramvies

Article publicat a El periódico

Ernest Folch
Ernest Folch
Editor
Xoc de tramvies
JOAN PUIG Un tramvia circula per davant del DHub, a la plaça de les Glòries, ahir.
Dijous, 28 de gener del 2016
L'eterna discussió sobre el tramvia torna com un bucle freudià que Barcelona té pendent amb ella mateixa. Torna la discussió amb nous arguments, però amb el mateix fons de sempre, perquè en realitat tot aquest assumpte no ha anat mai sobre un tramvia sinó sobre dues visions oposades de la ciutat que, aquestes sí, s'assemblen molt a un xoc de trens, o més ben dit, de tramvies. El nou consistori va decidir des del primer moment ressuscitar el tramvia, i l'anunci d'un estudi que permetria unir els dos trams per la Diagonal ha reobert ferides tan velles com aparentment incomprensibles. Perquè no se sap molt bé qui pot oposar-se a unir dues infraestructures, unió que, cert, costarà 100 milions addicionals més, però que servirà per completar i donar sentit als altres diversos centenars de milions gastats anteriorment.
Per oposar-se a la iniciativa s'esgrimeixen motius econòmics, encara que sembla provat que les finances de l'ajuntament estan avui capacitades per abordar una obra d'aquesta dimensió. S'esgrimeixen motius de comoditat, per les molèsties que sens dubte causaria als veïns, encara que no es deia res d'aquestes molèsties quan les obres afectaven altres barris de la ciutat. I fins i tot s'esgrimeix que Barcelona ja hi havia dit no en un referèndum, sense tenir en compte que aquella consulta ja va costar el cap de l'alcalde que la va convocar i que l'obra sotmesa llavors a votació estava plantejada en termes molt diferents del projecte que ara s'estudiarà.

Flors amb ideologia

Però no ha sigut fins que s'ha vist que l'ajuntament actual anava de debò amb el projecte quan ha aflorat el verdader argument de l'obra: la unió del tramvia, acusen alguns, és un projecte «purament ideològic», com si la ideologia fos dolenta en si mateixa i com si pogués haver-hi projectes de ciutat que no fossin ideològics.
Perquè decidir si una plaça és dura o amb flors és ideologia. Prioritzar posar voreres en un lloc o en un altre és ideologia, i invertir diners públics en una carrera de fórmula 1 és ideologia, tan legítima com qualsevol altra, però tan ideològica com qualsevol altra. I unir el tramvia, efectivament, és pura i meravellosa ideologia, sí: la ideologia que defensa aprofitar les infraestructures ja realitzades, la que no prioritza les inversions en funció de la renda per càpita del barri afectat, la que no cedeix davant lobbies, alguns dels quals tenen la seu a la part que quedaria afectada per les molèsties de les obres de la unió dels tramvies, i la que vol potenciar el transport públic en detriment del cotxe, com ja passa des de fa anys a grans capitals com Londres i París. Doncs és clar que sí: el tramvia, com qualsevol altra cosa, és indissociable de la ideologia. Digue'm sí o no al tramvia i et diré qui ets.

Xoc de tramvies

Article publicat a El periódico

Ernest Folch
Ernest Folch
Editor
Xoc de tramvies
JOAN PUIG Un tramvia circula per davant del DHub, a la plaça de les Glòries, ahir.
Dijous, 28 de gener del 2016
L'eterna discussió sobre el tramvia torna com un bucle freudià que Barcelona té pendent amb ella mateixa. Torna la discussió amb nous arguments, però amb el mateix fons de sempre, perquè en realitat tot aquest assumpte no ha anat mai sobre un tramvia sinó sobre dues visions oposades de la ciutat que, aquestes sí, s'assemblen molt a un xoc de trens, o més ben dit, de tramvies. El nou consistori va decidir des del primer moment ressuscitar el tramvia, i l'anunci d'un estudi que permetria unir els dos trams per la Diagonal ha reobert ferides tan velles com aparentment incomprensibles. Perquè no se sap molt bé qui pot oposar-se a unir dues infraestructures, unió que, cert, costarà 100 milions addicionals més, però que servirà per completar i donar sentit als altres diversos centenars de milions gastats anteriorment.
Per oposar-se a la iniciativa s'esgrimeixen motius econòmics, encara que sembla provat que les finances de l'ajuntament estan avui capacitades per abordar una obra d'aquesta dimensió. S'esgrimeixen motius de comoditat, per les molèsties que sens dubte causaria als veïns, encara que no es deia res d'aquestes molèsties quan les obres afectaven altres barris de la ciutat. I fins i tot s'esgrimeix que Barcelona ja hi havia dit no en un referèndum, sense tenir en compte que aquella consulta ja va costar el cap de l'alcalde que la va convocar i que l'obra sotmesa llavors a votació estava plantejada en termes molt diferents del projecte que ara s'estudiarà.

Flors amb ideologia

Però no ha sigut fins que s'ha vist que l'ajuntament actual anava de debò amb el projecte quan ha aflorat el verdader argument de l'obra: la unió del tramvia, acusen alguns, és un projecte «purament ideològic», com si la ideologia fos dolenta en si mateixa i com si pogués haver-hi projectes de ciutat que no fossin ideològics.
Perquè decidir si una plaça és dura o amb flors és ideologia. Prioritzar posar voreres en un lloc o en un altre és ideologia, i invertir diners públics en una carrera de fórmula 1 és ideologia, tan legítima com qualsevol altra, però tan ideològica com qualsevol altra. I unir el tramvia, efectivament, és pura i meravellosa ideologia, sí: la ideologia que defensa aprofitar les infraestructures ja realitzades, la que no prioritza les inversions en funció de la renda per càpita del barri afectat, la que no cedeix davant lobbies, alguns dels quals tenen la seu a la part que quedaria afectada per les molèsties de les obres de la unió dels tramvies, i la que vol potenciar el transport públic en detriment del cotxe, com ja passa des de fa anys a grans capitals com Londres i París. Doncs és clar que sí: el tramvia, com qualsevol altra cosa, és indissociable de la ideologia. Digue'm sí o no al tramvia i et diré qui ets.