dijous, 31 de març de 2016

Zuia señala el camino hacia un nuevo modelo energético

Publicat al diari  Noticias de Alava

pionero en la metodología

Zuia señala el camino hacia un nuevo modelo energético

El primer municipio alavés en romper con Iberdrola por la amenaza de Garoña prorroga ahora su contrato con una cooperativa verde
David Ortega J. Bergasa/A. Larretxi - Jueves, 17 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Unas torres de electricidad.

gasteiz – Ejercer de pionero tiene muchos inconvenientes, pero cuando la senda es la adecuada y el objetivo diáfano, los obstáculos en el camino no son nada comparados con la satisfacción de lograr lo planteado. Tal vez por eso, cuando el Ayuntamiento de Zuia decidió hace dos años convertirse en punta de lanza de la lucha de las entidades locales por un nuevo modelo energético, ni las dudas ni la maraña burocrática fueron un muro suficientemente alto como para contener sus pasos.
En este municipio alavés, el equipo gobierno de EH Bildu, con su alcalde Unai Gutiérrez a la cabeza, tenía un objetivo: cambiar el modelo energético y avanzar en el uso de energías renovables. También contaban con un motivo: la decisión de reabrir la central nuclear de Garoña. Y un plan: romper el contrato que el Ayuntamiento tenía con Iberdrola, copropietaria con Endesa de la planta atómica burgalesa.
En el otro lado de la balanza, Zuia tenía un handicap –ningún municipio de Álava lo había hecho antes– y un problema importante a consecuencia de ello: la obligación de elaborar un pliego de condiciones pionero que cumpliera los requisitos legales para que cualquier firma de energía pudiera optar al contrato.
Se pusieron manos a la obra y, dos años después, parece que pueden sentirse más que satisfechos de la decisión tomada. Han ahorrado dinero, han liderado una batalla a la que esta misma semana se unió un nuevo compañero, el municipio de Zalduondo, y su alcalde es requerido por otras localidades alavesas, vascas y de provincias limítrofes para, cual flautista de Hamelín, dar charlas e instruir en la metodología idónea para avanzar en la línea de Zuia, sobre todo ahora que la amenaza de la reapertura de Garoña se cierne de nuevo sobre todos los alaveses. “Conseguimos nuestro objetivo: disponer de energía renovable y borrar de Zuia a Iberdrola, con su gestión en Garoña y su intención de reabrirla con un interés puramente económico”, relata Unai Gutiérrez, alcalde de un municipio que según avanza a este periódico acaba de prorrogar seis meses más el suministro eléctrico –un volumen de 160.000 euros anuales para cuatro lotes de baja y alta tensión durante año y medio– con la firma que resultó adjudicataria, la cooperativa Goiener.
Según apunta el primer edil, además de para el medio ambiente el cambio ha supuesto un beneficio para las arcas municipales. “Estimamos un ahorro económico general del 10%, y en la auditoría previa que hicimos nos dimos cuenta de que con Iberdrola teníamos contratada la potencia de luz muy por encima de las necesidades del municipio. Solamente ajustándola a las necesidades reales hemos ahorrado 13.000 euros en un año, con un simple cambio administrativo”, asegura.
El proceso no ha sido, sin embargo, un camino de rosas, principalmente por la intrincada y no poco laboriosa elaboración del pliego de condiciones para evitar que la adjudicataria del contrato de alumbrado público fuera la propia Iberdrola, que aún y todo acabó presentándose también al concurso.
“Nos llevo muchísimo trabajo, casi dos años, realizar los pliegos de condiciones. Éramos unos pioneros, porque no encontramos nada similar en ningún lado y había muchas dificultades legales y administrativas a la hora de evitar que empresas que gestionan y comercializan energía nuclear pudieran inscribirse, porque se consideraba discriminatorio y una traba a la libre competencia. Hubo muchas cuestiones en las que enseguida saltaban las alarmas legales”, rememora el edil de la coalición abertzale. “Tampoco lo tenías fácil si querías dar una oportunidad a las empresas pequeñas, porque había que garantizar que tuvieran solvencia técnica y económica suficiente para abarcarlo todo. Cosas que sólo sirven para favorecer el monopolio de las grandes firmas”, subraya.
Finalmente, y junto con el técnico municipal de Medio Ambiente, pulsaron la tecla adecuada al sustentar el concurso público en una baremación basada en el volumen de energía renovable que cada empresa comercializó el último año, un dato oficial emitido por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Así, entre otros baremos, premiaban a las firmas que apuestan por la energía verde y se penalizaba a las nucleares. Con todo, “los pliegos se recurrieron y tuvimos que paralizar el proceso hasta amoldarlos de nuevo”, rememora. A finales de año el suministro de Zuia saldrá de nuevo a concurso, con una duración más amplia, mientras el resto de localidades alavesas gobernadas por EH Bildu escudriñan el proceso seguido por este ayuntamiento  para emular sus pasos en los próximos meses. l

dimecres, 30 de març de 2016

El cambio climático será mucho más catastrófico de lo estimado inicialmente


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La isla de Ghoramara, en India, ha perdido ya la mitad de su territorio por la subida del nivel del mar. GETTY
Article publicat a  El economista
20:11 - 22/03/2016

Un ex científico de la NASA advierte del peligro que se avecina

Hace una década la cuestión a debate era si el cambio climático existía o era un invento de un puñado de científicos, y todo el mundo parecía tener un primo que sabía del asunto y que decía que la cosa no estaba tan clara. Hoy, el calentamiento global es ya parte del paisaje político, y la pregunta ya no es "¿qué?", sino "¿cuándo?". La lucha contra este proceso ha saltado a la agenda de los gobiernos y tras el acuerdo de París el consenso público parece ser que sufriremos cambios, pero nada que no podamos manejar. Así que todos tranquilos... o no.
Un estudio científico realizado por un grupo de reputados científicos, y liderado por el mismo ex investigador de la NASA que ya en 1988 advertía al Congreso de los Estados Unidos de lo que se nos venía encima acaba de dibujar un panorama que puede sonar sensacionalista, pero que viene respaldado por cálculos muy detallados.
Tormentas gigantescas en tierra, olas descomunales en la costa y enormes bloques de hielo cayendo del borde de los glaciares son sólo algunas de las consecuencias que nos esperan en las próximas décadas si la temperatura global aumenta (y esto es importante) como está previsto en sólo 2 grados centígrados respecto a la que tenía la Tierra antes de que en Inglaterra se desatase la revolución industrial.
No menos de 19 autores recurren a la paleoclimatología (la ciencia encargad de estudiar los cambios climáticos en el pasado), a modelos informáticos y observaciones actuales para concluir, sin miedo a resultar sensacionalistas, que se avecina un cataclismo sin precedentes, como recuerda The Washington Post.
El estudio, que se ha publicado este martes en la revista Atmospheric Chemistry and Physics, ha sido objeto de un intenso debate de alto nivel desde el pasado verano, tanto por sus temibles conclusiones como por la reputación científica de su director, James Hansen, y de sus otros participantes.
Hansen y sus colegas concluyen que el hielo de Groenlandia y Antártida se puede fundir mucho más rápido de lo que se ha estimado, pero además estiman que ese aporte de agua no se limitará a elevar el nivel del mar, sino que desencadenará consecuencias dramáticas en todo el planeta.

Efecto en cadena

Consideran estos científicos que el agua del deshielo estratificará el agua de los océano polares, dejando atrapadas enormes cantidades de agua relativamente templada bajo una delgada capa de líquido frío y dulce.
En términos simples, ese proceso interrumpirá el flujo de las corrientes oceánicas tanto en el Atlántico como en el Antártico. Eso incrementará el diferencial de temperatura de la atmósfera entre los polos y el ecuador (los primeros se harán más fríos, el segundo más cálido), y eso alimentará tormentas que harán que algunos de los huracanes más devastadores parezcan de juguete.
El impacto será tan grande, asegura Hansen, que habrá olas gigantes capaces de arrastrar enormes rocas a elevaciones de varios metros sobre el nivel del mar.
"Los modelos que ha usado Naciones Unidas no tienen en cuenta el efecto del deshielo, y la mayoría de modelos tienden a limitar el efecto que tendrá la estratificación tras el deshielo de Groenlandia y Antártida", advierte Hansen.

dimarts, 29 de març de 2016

Cap a la ciutat cooperativa L’informe ‘Economia Social i Solidària a Barcelona’ fa una fotografia de l’estat dels models ecònomics alternatius a la capital catalana

Article publicat a Directa
JOAN BALLART
08/03/2016
Coordinat per la cooperativa La Ciutat Invisible, l’informe Economia Social i Solidària a Barcelona ha estat elaborat a petició de la Comissió d’Economia Social i Cooperativa de l’Ajuntament de Barcelona. L’han redactat Anna Fernández, responsable de la comissió de xarxes territorials de la Xarxa d’Economia Solidària (XES), i el sociòleg i cooperativista Ivan Miró. L’objectiu és oferir, a través d’aquest document, una visió global d’un àmbit del qual, fins ara, tan sols s’havien fet anàlisis parcials.

La Fira d’Economia Solidària s’ha convertit en una cita referencial / GORKA LEIZA

La Fira d’Economia Solidària s’ha convertit en una cita referencial / GORKA LEIZA
Antecedents del present
L’informe fa una classificació teòrica que distingeix dos grans grups: les iniciatives socioeconòmiques tradicionals i les que van aparèixer durant els anys seixanta i van desbordar els marges tradicionals de l’economia social. La situació d’ambdues realitats té punts en comú, però també difereix en alguns aspectes.

La història de l’economia social s’estén des del segle xix fins als nostres dies. La van iniciar alguns economistes, a nivell teòric, i la classe treballadora de l’època, a nivell pràctic. L’objectiu era poder satisfer tot un seguit de necessitats humanes a partir de la cooperació i l’ajuda mútua, sota els principis de la independència respecte als poders públics o la prevalença de les persones i dels objectius socials per sobre del capital. Tot plegat, mitjançant la solidaritat i la responsabilitat, amb una estreta relació amb el territori i tenint sempre en compte els interessos de les persones que n’eren membres, les usuàries i l’interès general. 
S'han comptabilitzat 4.718 iniciatives, relacionades amb àmbits d’actuació que van des de la producció fins a l’estalvi, passant per la distribució, el consum o les cures
Aquestes noves formes de fer economia, però, van conviure durant anys amb el creixement desmesurat i la sofisticació del capitalisme. Aquest fet va provocar que l’economia social patís un procés d’isomorfisme institucional, d’assimilació amb projectes públics o de confusió dels límits entre uns i altres. A més, el debilitament del moviment obrer i la creació de l’estat del benestar també van abocar a la pèrdua de la força transformadora d’aquestes iniciatives. Durant la dècada dels seixanta, van començar a aparèixer altres sensibilitats que afirmaven que la realitat econòmica no es podia separar de la transformació social. Amb aquestes noves iniciatives, les formes jurídiques i els tecnicismes perdien importància davant la democràcia econòmica, l’autogestió i la subordinació de l’economia a lluites com la feminista, l’ecologisme o a la reivindicació d’unes condicions de vida i de treball justes.

/GERARD CASADEVALL
/GERARD CASADEVALL

A la pràctica, però, en una ciutat com Barcelona, els límits entre l’economia social i l’economia solidària queden desdibuixats. És una realitat que es transforma i creix constantment, en què una amalgama d’iniciatives formalitzades i no formalitzades pertanyents a un gran nombre de sectors i fases del procés productiu, amb múltiples maneres d’entendre i posar en pràctica la cooperació, amb volums econòmics molt variats i diferents ideologies i horitzons, conviuen i desenvolupen la seva activitat. Malgrat la fragmentació que comporta tot això, Miró explica que “a partir de la crisi econòmica i dels moviments socials que han emergit arran de la crisi, s’està caminant cap a un paradigma de l’economia social i solidària”.
Les dades
Per delimitar un perímetre d’estudi, les redactores de l’informe han utilitzat dos barems. Per una banda, la legislació actual que estipula tot allò que és economia social oficialment; per l’altra, els principis de l’economia feminista, que defensen la satisfacció de necessitats de manera col·lectiva, fraternal, emancipadora i equitativa. Així doncs, en aquest estudi, hi podem trobar grans empreses del món cooperatiu, però també horts urbans. S’han comptabilitzat 4.718 iniciatives, relacionades amb àmbits d’actuació que van des de la producció fins a l’estalvi, passant per la gestió, la previsió, la distribució, el consum o les cures.
D’altra banda, existeix una gran varietat de formes a través de les quals aquests projectes canalitzen la seva activitat: 2.400 són entitats pertanyents al tercer sector social, 1.197 són societats laborals i 861 són cooperatives. També hi trobem vint empreses d’inserció i centres especials de treball, setze mutualitats de previsió social, set entitats de finances ètiques i prop de 260 iniciatives d’economia comunitària. Aquestes últimes inclouen els grups de consum agroecològic, els mercats d’intercanvi, els bancs de temps, la gestió ciutadana i comunitària d’equipaments públics i els horts urbans i comunitaris.
Entre els projectes, 2.400 pertanyen al tercer sector social, 1.197 són societats laborals i 861 són cooperatives. També hi ha prop de 260 iniciatives d’economia comunitària
Els barris on trobem més activitat socioeconòmica són els de l’Eixample, Sant Martí, Gràcia, Ciutat Vella i Sants-Montjuïc. Tots ells acumulen 3.008 iniciatives d’economia social i solidària, que suposen un 64% del total de la ciutat. Els segueixen els barris de Sarrià-Sant Gervasi (389), Horta-Guinardó (393), les Corts (340), Sant Andreu (290) i, finalment, Nou Barris (289). Els bagatges ideològics de cada iniciativa i les seves formes organitzatives o jurídiques evidencien que la realitat és molt heterogènia i té un impacte dispers en el territori. Amb tot, centenars de milers de barcelonines ja s’hi relacionen quotidianament com a treballadores, consumidores, estalviadores o usuàries.
Reptes i necessitats
Tot i l’heterogeneïtat de l’economia social i solidària barcelonina, l’informe defineix un seguit de necessitats i reptes que hauran d’encarar globalment els sectors que desenvolupen la seva activitat dins aquest marc a la ciutat.
En primer lloc, el document assenyala la necessitat que es fomenti la creació d’ens, xarxes o espais que facilitin la trobada i l’articulació de les iniciatives d’un mateix sector entre elles i amb la resta de propostes pertanyents a l’economia social i solidària. Això hauria d’anar acompanyat, en el cas de les economies de caire comunitari, del reconeixement i la valoració d’aquestes activitats.

El model assembleari i el debat col·lectiu són metodologies recurrents en l’àmbit de l’economia social
El model assembleari i el debat col·lectiu són metodologies recurrents en l’àmbit de l’economia social
 Un altre punt important és el de la intercooperació i la posada en comú d’experiències entre les dues realitats del cooperativisme tradicional i els nous formats de l’economia social i solidària. Segons les autores de l’informe, aquest transvasament d’idees i experiències hauria de ser una de les bases d’aquest nou model econòmic.
Pel que fa a la relació amb les administracions públiques, moltes organitzacions de l’àmbit socioeconòmic i solidari creuen que cal una participació directa en el disseny de les polítiques públiques. Una de les vies per explotar poden ser els models de contractació pública-cooperativa-comunitària. En aquesta línia, el gener passat, l’Ajuntament de Barcelona va presentar el Pla de Xoc d’Economia Cooperativa, Social i Solidària, que disposa d’un pressupost total de 600.000 euros.
El present i el futur de l’economia social i solidària, en el seu vessant més local i comunitari, passa pels barris. A l’informe, se’ls entén com l’ecosistema ideal pel desenvolupament i la confluència d’iniciatives articulades a partir de grans nodes cooperatius com són Can Batlló, al barri de Sants, o la Base, al Poble-sec. En paraules d’Ivan Miró, “el repte més gran que s’ha d’encarar és el de configurar una hibridació entre l’economia social i solidària i l’articulació territorial i el desenvolupament dels barris”. En definitiva, que es tingui present aquest sector com a eina per la transformació socioeconòmica d’una ciutat que esdevingui cooperativa.
Més reptes de futur
L’informe Economia Social i Solidària a Barcelona proposa grans línies estratègiques d’actuació, com el reforç de les xarxes de col·laboració entre entitats, la intercooperació o el suport de les administracions públiques. També assenyala, però, altres necessitats com l’ús d’eines que facilitin la gestió col·lectiva de les iniciatives, la reivindicació d’espais o la divulgació de la història de l’economia social i solidària. Una altra proposta és impulsar la formació sobre metodologies i cultures organitzatives d’aquest model econòmic. O la creació d’un organisme municipal de registre que faciliti l’obtenció de dades relatives a l’economia social i solidària.




dilluns, 28 de març de 2016

Tras el trauma de la Gran Recesión, la urbe vive un proceso de ‘desurbanización’. Ahora, el reto no es reconstruirla, sino concebir otra nueva

Article publicta a El País 



La abandonada Michigan Central Station, en Detroit.

La afición por la paradoja que caracteriza el convulso inicio de este milenio también afecta a los procesos de urbanización. Mientras en Oriente siguen empeñados en la construcción de ciudades densas como camino hacia el futuro de una estructura económica y su organización social, en Estados Unidos se ha hecho patente el proceso contrario, el de la desurbanización.
Se trata de una realidad sobrevenida antes de haber sido una idea. ¿Estamos, por tanto, ante un cambio de modelo o tan solo ante un error? ¿Qué significa que una ciudad como Detroit —la cuarta ciudad más importante de EE UU en 1950— desaparezca del mapa, se des-construya ante nuestros ojos?
Nadie había sido capaz de anticipar que la globalización y el capitalismo digital provocaran una inversión de los procesos de urbanización y densificación, símbolos del progreso y el desarrollo. Más bien al contrario, las predicciones avistaban más urbanización, una urbanización continua, multicéntrica y sin jerarquía, al estilo de las redes que se tejen en Internet.
Si en 1920 la ciudad era, como el avión o el teléfono, una imagen infalible para conjurar el futuro, Detroit hoy —modelo de urbe del siglo XX— está atrapada entre la memoria de un pasado desvanecido y un presente —ni tan siquiera un futuro— para el que la arquitectura y la economía carecen de instrumentos con los que plantear o resolver sus problemas. Esos instrumentos deben ser inventados en tiempo real para afrontar una lógica negativa caracterizada por la pérdida de población, destrucción de la construcción, disminución de la densidad, desaparición de las plusvalías y caída de los precios inmobiliarios. Esa realidad ajena a los principios de la urbanización genera una economía real en negativo para la cual la ciudad liberal, que es la que conocemos, no es un instrumento válido.



De los 1,85 millones de personas empadronadas en 1950, se ha pasado a 713.000 en 2010

Si el crecimiento continuo no es sostenible, el encogimiento tampoco lo parece sin más.
Pero si el caso de Detroit es ejemplar, lo es tanto por la magnitud de su pérdida —desde 1950 ha desaparecido más de la mitad de su población (de 1.850.000 personas empadronadas aquel año a 713.000 en 2010— como por su condición simbólica ya que, tras la Segunda Guerra Mundial, era un bastión de la fortaleza industrial de Estados Unidos y encarnaba el futuro de su modelo social urbano caracterizado por una economía productiva fundamentada en la tecnología —en este caso del automóvil— y la dispersión suburbana en torno a un centro con altas torres.
La desaparición literal de la edificación, el inverosímil abandono de la propiedad privada, la disminución de la población, la bancarrota municipal y la pérdida de densidad hasta alcanzar coeficientes antiurbanos se fundamenta y explica por un conjunto complejo de factores. Pero el proceso resultante es tan físico y real que las imágenes que provoca superan la función descriptiva para adquirir el carácter simbólico de un síntoma o una enfermedad que creíamos improbable: las ciudades hoy también pueden desaparecer, desvanecerse y borrarse.
Sin embargo, tanto los seres humanos como las ciudades tienen una característica común: la resiliencia. Y, fruto de dicha resistencia a desaparecer como forma y como comunidad, en Detroit se están poniendo en práctica estrategias y métodos cuyo propósito no es reconstruir la ciudad —algo para lo que no hay ni razón ni medios—, sino concebir otra. Una ciudad que ocupa los lugares, los nuevos vacíos, con un espíritu propio del pensamiento utópico que ha merodeado en torno a la idea de ciudad desde sus orígenes.
Entre las propuestas pensadas para Detroit desde 2010 destacan la reforestación del suelo urbano frente a la construcción, las técnicas de la ecología frente a las de la arquitectura y los principios de la economía sostenible frente a los de la plusvalía capitalista. Sirva como ejemplo el programa de empleo de los ciudadanos en paro para formarles en técnicas de derribo sostenible y la creación de una economía de reciclaje de los materiales aplicada a los más de 40.000 edificios desaparecidos. Eso ha permitido reducir efectivamente la tasa de paro en una ciudad con PIB negativo.
Y, lo que es más significativo, tanto la iniciativa como la gestión de las propuestas y programas de recuperación de lo que queda de Detroit se ha trasladado a las organizaciones ciudadanas, las cuales, adelantándose a las instituciones públicas —en bancarrota— y al margen de los instrumentos convencionales de gestión urbana —inoperativos ante la ausencia de plusvalía a corto plazo—, han tomado el control.
La capacidad de la idea de ciudad para convocar modelos utópicos es un hecho histórico, desde los asentamientos griegos, las ciudades ideales del Renacimiento o las fundaciones coloniales en América construidas por españoles, ingleses u holandeses. Así lo recogieron las vanguardias del racionalismo, el futurismo o el constructivismo, sabedores de que la representación de un nuevo orden social a través de la organización urbana es un golpe visual certero y rotundo. La ciudad como imagen de una utopía es la realización de una idea positiva.
Sin embargo, con Detroit nos enfrentamos a una deriva propia de la heterotopía, en la que un proceso negativo alumbra una imagen alternativa, otro tipo de organización posible pero impensable. La destrucción de la ciudad real es una segunda oportunidad no para rehacerla, sino para ocuparla de otro modo más contemporáneo y de resistencia que prolifera en nuestras democracias entre las clases medias.
Así ocurrió con Berlín en 1950 —otra anomalía—, sometido por razones diferentes a la violencia y la destrucción de una ciudad borrada literalmente, encogida y vaciada. Y fue el fantasmagórico Berlín de la Guerra Fría, entre otras imágenes, el que inspiró a los situacionistas a desdeñar la construcción de una ciudad nueva —el modelo del Racionalismo o del Urban Renewal— y proponer, como utopía alternativa, la ocupación de la ciudad existente con unas reglas diferentes, como un campo de juego improvisado, diario y cotidiano predicado en la experiencia lúdica y de la libertad individual.
Desmembrada y en fragmentos, la nueva identidad de Detroit no reside ni en la forma (estética) ni en su capacidad productiva (económica), sino en su reconocimiento como proyecto social y colectivo fundamentado en la ocupación y la apropiación de la ciudad como bien público.
Luis Rojo de Castro es arquitecto y profesor ayudante de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.






Capitalismo, empleo y naturaleza. Salir del engranaje destructivo

Article publicat a Viento Sur
Enllaç a la RESOLUCIÓ SOBRE EL CANVI CLIMÀTIC (VANCOUVER )DE LA CONFEDERACIÓ SINDICAL INTERNACIONAL 2º CONGRÉS MUNDIAL, 21-25 de junio de 2010    


Daniel Tanuro
Lunes 21 de marzo de 2016
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El mundo sueña con una cosa de la que le bastaría tomar conciencia
para poseerla realmente (Karl Marx, carta a Arnold Ruge)
Existen varias definiciones posibles del capitalismo. Desde el punto de vista de los y las explotadas, el capitalismo es ese sistema en el que los recursos de la tierra que nos aseguran la subsistencia han sido monopolizados por una minoría que posee también los demás medios de producción. Así, para vivir, la mayoría no tiene más remedio que vender su fuerza de trabajo, más remedio que venderse, de hecho. Por tanto, depende completamente de los propietarios, está alienada de la producción de su existencia, es decir, a fin de cuentas, alienada de su humanidad. Los propietarios compran la fuerza de trabajo, o no, por un tiempo determinado a cambio de un salario. Aparentemente, la transacción es justa… salvo por el hecho de que el valor de la fuerza de trabajo (el salario) es inferior al valor del trabajo realizado. La diferencia constituye el beneficio. La eficacia de esta forma de explotación del trabajo carece de precedentes históricos. En particular, es claramente superior a las del vasallaje y del esclavismo, dos modos de producción en los que la explotación era plenamente transparente y saltaba a la vista.
Desde el punto de vista de la riqueza social, el capitalismo se define como una producción generalizada de mercancías destinadas a satisfacer cada vez más necesidades humanas a una escala que se amplía sin cesar. Que esas necesidades sean reales o no, que “tengan su origen en el estómago o en la fantasía”, que esta sea una creación o no del capital para dar salidas al productivismo, todo esto no cambia nada la cuestión. Propia del sistema, la acumulación de bienes de producción y de consumo es fenomenal y carece de precedentes históricos. Su motor es la competencia por el beneficio: so pena de sucumbir económicamente, cada propietario de capital está obligado a tratar continuamente de incrementar la productividad del trabajo explotado, y por tanto a sustituir a los trabajadores y trabajadoras por máquinas.
Desde la invención de la máquina de vapor por James Watt, esta dinámica de mecanización y de acumulación no ha hecho más que acentuarse. No podría ser de otra manera, pues todo avance de la mecanización reduce la parte proporcional del trabajo humano, y por tanto la cantidad de valor creado y la tasa de beneficio. Gran contradicción del capitalismo, la caída tendencial de la tasa de beneficio no puede compensarse con el aumento de la masa de beneficios, es decir, con el incremento de la producción, por un lado, y con el incremento de la tasa de explotación –trabajo no pagado– por otro. Por tanto, el sistema se mueve por sí mismo hacia la regresión social y la destrucción medioambiental.
El capitalismo, un sistema “sin suelo”
Su lógica “crecentista” también permite definir el capitalismo desde el punto de vista de sus relaciones con la naturaleza. Las sociedades anteriores en la historia estuvieron basadas directamente en la productividad natural. En esas sociedades, un eventual traspaso de los límites ecológicos solo podía ser temporal, y se pagaba al contado. Ensanchar esos límites solo era posible mejorando los conocimientos y las técnicas agrícolas (por ejemplo, el descubrimiento de que las leguminosas son un “abono verde” porque fijan el nitrógeno del aire en el suelo). Con el capitalismo, la cosa cambia. Gracias a la industria y la tecnología (la ciencia aplicada a la producción), puede ampliar los límites artificialmente, sustituyendo los recursos naturales por productos químicos.
El capitalismo tiende, por decirlo así, a desarrollarse “al margen del suelo”. Un ejemplo evidente es la ruptura del ciclo de los nutrientes debido a la urbanización capitalista en el siglo XIX: la pérdida de fertilidad resultante pudo compensarse gracias a la invención de los abonos de síntesis, y esto sigue funcionando hoy en día. Sin embargo, está claro que las posibilidades de desarrollo al margen del suelo no son ilimitadas. Pronto o tarde, el sistema se enredará en el antagonismo entre su bulimia de crecimiento y el carácter finito de los recursos. El choque será duro, ya que los problemas se acumulan a fuerza de aplazarlos y torearlos. Una salida capitalista al desafío del calentamiento global es más difícil de encontrar que una solución al agotamiento de los suelos. Máxime cuando la situación es gravísima: se ha tardado tanto que para salvar el clima ya no bastará con reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que, además, habrá que retirar dióxido de carbono de la atmósfera. Deducir de ello que el capitalismo se hunde es un poco precipitado; al contrario, la amenaza de un capitalismo bárbaro es muy real.
Combinar los tres puntos de vista permite calibrar la gran dificultad a que se enfrentan las luchas ecologistas. Ni que decir tiene que estas luchas son por definición sociales: los atentados al medio ambiente afectan más que nada a los explotados y oprimidos, que son los que menos responsabilidades tienen. La catástrofe climática amenaza la existencia de cientos de millones de personas. Algunas son conscientes y pasan a la acción, pero el grado de compromiso varía mucho según los grupos sociales: los campesinos y los pueblos indígenas se encuentran en primera línea y las mujeres son especialmente activas; los trabajadores, en general, se mantienen a la expectativa.
El mundo del trabajo, baza estratégica
Esta actitud de los trabajadores supone una traba enorme: cuando la clase obrera podría paralizar la maquinaria de destrucción capitalista, prestando así un servicio inmenso a la humanidad y a la naturaleza, parece estar, por el contrario, paralizada en su función al servicio de la maquinaria. La explicación es simple: la existencia de los trabajadores depende de su salario, su salario depende de su empleabilidad por el capital y su empleabilidad por el capital depende del crecimiento. Sin crecimiento, la mecanización incrementa el paro, las relaciones de fuerzas se degradan y la capacidad sindical de defender lo salarios o los derechos sociales disminuye. Hoy en día nos encontramos precisamente en esta situación: los sindicatos están a la defensiva, desestabilizados por el paro masivo y por la globalización.
Los campesinos poseen sus medios de producción, en su totalidad o en parte, y los pueblos indígenas producen su sustento en relación directa con la naturaleza; los trabajadores, en cambio, no tienen ninguna posibilidad equivalente. Sería demasiado fácil, y francamente estaría fuera de lugar, deducir de ello que los trabajadores son servidores del productivismo. Consumen, desde luego, y los más aventajados consumen de una manera ecológicamente insostenible, pero ¿es suya la culpa? ¿Acaso el frenesí consumista no es más bien fruto de la ilusión monetaria que hace que todo parezca estar al alcance de todos? ¿Acaso esta no funciona como compensación miserable de la miseria de relaciones humanas en esta sociedad mercantil? Muchos trabajadores son conscientes y están inquietos ante las amenazas ecológicas que planean sobre sus cabezas y de las de sus hijos. Muchos aspiran a un cambio que les permita vivir bien y cuidando el medio ambiente. Pero ¿qué hacer? Y ¿cómo hacerlo? Esta es la cuestión.
En un mundo cada vez más urbanizado, si queremos ganar la batalla ecológica, es estratégicamente importante ayudar al mundo del trabajo a responder a estas preguntas. No se trata solamente de que los trabajadores participen en las movilizaciones por el medio ambiente. Para que esta participación tenga la máxima repercusión, es preciso que estén presentes colectivamente, en su calidad de productores. También es necesario que los trabajadores planteen la cuestión ecológica en las fábricas, las oficinas y los demás lugares de trabajo, como productores. Como hacen los campesinos y los pueblos indígenas. Esto solamente es posible en el marco de una estrategia que unifique las luchas medioambientales y sociales para que confluyen en un mismo combate. Esto exige, 1º) una comprensión correcta de la fuerza destructiva del capitalismo; 2º) la perspectiva de una sociedad distinta, ecosocialista; y 3°) un programa de luchas y de reivindicaciones que responda tanto a las necesidades medioambientales como a las necesidades sociales, dando a cada uno y cada una la posibilidad de vivir dignamente desempeñando una actividad útil para la colectividad.
¿Un compromiso con el capitalismo verde?
Con algunas excepciones, el movimiento sindical ha comprendido la necesidad de afrontar la cuestión ecológica. La Confederación Sindical Internacional (CSI) se esfuerza por concienciar a sus miembros. En su segundo congreso (Vancouver 2010) adoptó una resolución sobre el cambio climático. Este texto afirma que la lucha contra el calentamiento del planeta es un asunto sindical, reclama un acuerdo internacional para no sobrepasar los 2 °C, respalda el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, del Norte y del Sur, insiste en los derechos de las mujeres y reivindica una “transición justa” para el mundo del trabajo…
Sin embargo, trata la cuestión clave del empleo de forma ambigua. En efecto, la CSI cree que el capitalismo verde conducirá al crecimiento y a la creación de “puestos de trabajo verdes”. Por consiguiente, se declara dispuesta a colaborar en la transición, a condición de que la factura para el mundo del trabajo sea limitada y de que se ofrezca una reconversión a los sectores condenados. De paso, la CSI considera “verdes” unos puestos de trabajo que no lo son en absoluto: en la captura-secuestro del carbono, en la distribución de productos “etiquetados” de los bosques y de la pesca “sostenible” (cuando sabemos que esas etiquetas son un fraude), en la gestión de los mecanismos de compensación forestal de las emisiones (REDD+), en la plantación de árboles en régimen de monocultivo y en las energías “bajas en carbono” (¿incluida la nuclear?).
Reflejo de esta ambigüedad, la resolución de Vancouver estima que la “transición justa” debe proteger la competitividad de las empresas. Está claro: la CSI cree que es posible salvar el clima sin poner en tela de juicio la lógica productivista. Peor aún: no ve otro medio que el crecimiento para combatir el paro. Esto va tan lejos que el secretario general de la CSI es miembro de la “Comisión Global de Economía y Clima”, un órgano influyente presidido por Nicholas Stern. El informe de esta comisión (“Better Growth, Better Climate”) desgrana medidas neoliberales que permiten realizar apenas un poco más del 50 % de la reducción necesaria de las emisiones para no sobrepasar los 2 °C. Stern es coherente: para evitar “costes excesivos”, su informe de 2006 preconizaba una estabilización del clima en 550 ppm CO2 eq, que suponen un recalentamiento superior a 3°C de aquí al final del siglo. La CSI no lo es.
Al ponerse a remolque del capitalismo verde, el movimiento sindical corre el riesgo de convertirse en cómplice de crímenes climáticos de gran amplitud, cuyas víctimas serán los pobres. Es distinta la vía que habría que tomar. Es la que se ve en las prácticas de empresas recuperadas, en Argentina y otros sitios. En RimaFlow (Milán) o Fralib (Marsella), los trabajadores en lucha por el empleo tratan espontáneamente de producir para las necesidades sociales respetando los imperativos ecológicos. Ciertos elementos de una alternativa se hallan en las posiciones de la red “Trade Unions for Energy Democracy” (TUED), que propone en particular que el sector energético pase a manos de la colectividad.
Frente al capitalismo en crisis y al problema climático, es ilusorio esperar que se supere el desempleo mediante un compromiso con el “crecimiento”. Por el contrario, la única estrategia coherente para conciliar lo social y lo ecológico implica cuestionar de forma radical el productivismo y, por tanto, el capitalismo. Se trata de salir de ese marco, en particular insistiendo en cuatro ejes: la colaboración con los campesinos frente a la agroindustria y la gran distribución; la expropiación del sector financiero (muy imbricado en el sector energético); el desarrollo del sector público (transportes colectivos, aislamiento de los edificios, cuidados del ecosistema…), y la reducción radical de la jornada de trabajo media jornada) sin pérdida del salario, con contratación compensatoria y disminución de los ritmos.
Más allá de las montañas de pantallas planas, de teléfonos inteligentes, más allá de los coches de alta tecnología y de los viajes todo incluido, más allá de esos sonajeros que se agitan para distraerle de su explotación, el mundo del trabajo percibe muy bien, en el fondo, que su interés fundamental, su porvenir y el de sus hijos, no radica en hacer girar el engranaje destructivo del capital, sino, por el contrario, en quebrarlo. La práctica social es la única que puede transformar esta percepción difusa en conciencia y organización. ¡Actuemos!
24/02/2016
http://alencontre.org/ecologie/capitalisme-emploi-et-nature-sortir-de-lengrenage-destructif.html
Traducción: VIENTO SUR

dissabte, 19 de març de 2016

La transición energética avanza

Article publicat a  Alternativas ecológicas

  • Aunque no sustituye a los acuerdos internacionales ni a las decisiones de los Estados, la actuación de los ciudadanos resulta imprescindible para salvar el planeta
  • 'Alternativas Económicas' publica un número extra con ideas prácticas para vivir de manera más ecológica y ayudar a frenar el cambio climático
  • Hace falta un cambio en la manera de pensar, de producir y de vivir para hacer frente al reto
Extraecología

El acuerdo internacional sobre el clima COP21, alcanzado por 195 países en diciembre pasado, ha sido un acontecimiento histórico. Por primera vez se ha fijado como objetivo que el aumento de la temperatura media del planeta en 2100 se sitúe “muy por debajo de los dos grados” respecto a los niveles preindustriales. Es un avance trascendental a pesar de que los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (CO2, metano y N2O, básicamente), principales causantes del recalentamiento de la Tierra, no son vinculantes.
La relevancia de los acuerdos del COP21 ha sido certificada por los inversores. En la primera sesión bursátil tras los acuerdos, Peabody Energy, primer productor de carbón estadounidense, perdió el 13% en Wall Street, mientras que SunPower, constructor de módulos fotovoltaicos, ganó el 8,7%. 
El acuerdo de París, lejos de una solución al problema, supone, sin embargo, una importante toma de conciencia y la puesta en marcha de medidas sin precedentes por parte de los gobiernos. ¿Por qué es peligroso un mundo con un recalentamiento de más de 2 ºC? Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la temperatura media del planeta ha subido ya más de 0,6 ºC desde el período preindustrial. Un recalentamiento de más de 2 ºC haría el planeta invivible para la humanidad. El último informe del IPCC publicado en 2015 confirma el recalentamiento actual y lo vincula a la actividad humana. Los científicos pronostican que, de no tomarse medidas, la temperatura de la Tierra para 2100 aumentaría entre 4,5 ºC y el 5,8 ºC. De seguir con las políticas actuales, el aumento sería de 3,6 ºC, y si se aplican los planes presentados en la reunión de París, aumentaría 2,7 ºC. Está claro que hay que hacer más y cuanto antes.
Los expertos del IPCC sostienen que, de no tomar  acciones inmediatas, el nivel del mar registraría a finales de siglo una subida de entre 60 y 120 centímetros. Otros científicos apuntan que, tras comprobar que el mar ha subido ya 20 centímetros en los últimos cien años, se podrían alcanzar los 200 centímetros en 2100. Los estudios indican que subidas de los niveles del mar superiores a 150 centímetros supondrían la desaparición de ciudades costeras, muchas islas pobladas y naciones enteras. Pero los efectos del recalentamiento de la Tierra por encima de 2 ºC serían mucho más amplios: multiplicación de las olas de calor, más inundaciones, aumento de la velocidad máxima de los vientos, caída de la producción agrícola por falta de agua, agudización de la pobreza, desplazamiento de poblaciones, multiplicación de conflictos violentos y pérdida de la biodiversidad.
La sostenibilidad del medio ambiente se ha convertido en una restricción importante de todas las actividades económicas. Algunos países que se habían mantenido alejados de estas preocupaciones, como China, han dado un giro radical ante el creciente malestar de su población, que malvive en ciudades asfixiantes debido al elevadísimo grado de contaminación. En Europa, el reciente escándalo de la manipulación de los motores de Volkswagen para simular una menor emisión de gases venenosos, ha provocado también una fuerte repulsa social y aumentado la preocupación por el impacto de la actividad industrial en la salud.
Toda la información disponible, tanto la proporcionada por  los científicos como las experiencias directas de los ciudadanos, urge a actuar rápidamente de forma contundente y con todas las fuerzas posibles para detener el deterioro del planeta. El aumento de actividades económicas contaminantes, el despilfarro de la energía y del agua debido a ciertos hábitos sociales conducen a un modelo de sociedad insostenible.
Es tan colosal el desafío que plantea el cambio climático, que los acuerdos internacionales por sí solos, por relevantes que sean, resultan claramente insuficientes. Hace falta un cambio cultural, un cambio en la manera de pensar, de producir y en la manera de vivir para hacer frente a este reto. Muchas decisiones personales tan cotidianas, por ejemplo, como la frecuencia de los viajes en avión, habrá que reconsiderarlas teniendo en cuenta su impacto medioambiental. 
El papel de los ciudadanos
Las actuaciones de los ciudadanos, aunque no sustituyen a los acuerdos internacionales ni las decisiones de los Estados, resultan cada vez más imprescindibles para implementar estos cambios necesarios en las formas de vivir. De hecho, son los movimientos ciudadanos los que están impulsando más decididamente la transición energética hacia economías no contaminantes y empujan a los gobiernos a tomar decisiones como las de París. Reutilizar, reciclar, ahorrar, compartir y donar forman parte cada vez más de las actitudes ciudadanas que configuran esta nueva economía.
Alternativas Económicas ha elaborado este Extra para dar a conocer las numerosas experiencias que se están realizando en el campo de la construcción, la vivienda, el transporte, la alimentación, la energía, el vestido, el trabajo, los envases, las telecomunicaciones, el turismo, el transporte, las finanzas, entre otros aspectos que configuran un modo alternativo de vivir compatible con la sostenibilidad, que hemos agrupado en 32 temas. Se trata de una serie de iniciativas, experiencias y sugerencias con un gran sentido práctico, aunque a veces su aplicación dependerá mucho de las circunstancias de cada persona.
En esta transición hacia una forma de vivir más ecológica, no se parte de cero. Los movimientos ecologistas vienen abriendo camino desde  hace tiempo. Existen numerosas experiencias positivas, algunas con varias décadas de existencia, que han demostrado que es posible otra forma de organización económica más respetuosa con el medio ambiente y con una distribución de los beneficios de la producción más igualitaria. No se trata de proyectos utópicos de reducidos grupos medioambientalistas, sino de realidades de eficiencia, probada especialmente en el campo de la producción energética desarrollados  en grandes ciudades gracias a los avances tecnológicos.
En Alemania, por ejemplo, la mitad de la potencia eólica y fotovoltaica instalada pertenece a cooperativas locales. Los proyectos de energía verde en aquel país tienen dos características muy singulares: Por una parte, tienen estructura social de cooperativa y, por otra, casi la totalidad de estos proyectos ha contado con financiación de la banca pública alemana KfW. La financiación de este tipo de proyectos rentables, pero que precisan muchos años para la recuperación del capital, justifica por sí sola la necesidad de una banca pública. En Alemania, el proyecto Kombikraftwerk prevé transformar el conjunto del sistema energético (electricidad, calor y transporte) en un 100% de energía renovable (eólica, fotovoltaica, hidráulica, biomasa y geotérmica) en 2050.
En Dinamarca, desde mediados de los años noventa, la mitad de las capacidades eólicas instaladas han sido realizadas por 2.000 cooperativas locales, según  Alternatives Internationales. En Bélgica, la cooperativa Ecopower suministra energía 100% renovable a 50.000 hogares de Berchem. 
Otra experiencia especialmente ilustrativa es la llevada a cabo por los habitantes de Totnes, en Inglaterra, que están empeñados en jugar a fondo la carta de la transición ecológica. En esta localidad de 8.500 habitantes se han fijado como objetivo pasar del petróleo y las energías fósiles a las renovables. Los ciudadanos participan en huertos colectivos, plantan árboles, aprovechan los frutos locales y, sobre todo gracias a una mejor gestión de energía, del agua y de los residuos alimentarios, han logrado ahorrar 1,2 toneladas de CO2 al año.
El proceso de sustitución de las energía fósiles y la nuclear por las renovables se ha visto favorecido por los avances tecnológicos, que han logrado una reducción drástica del coste de producción de la energía fotovoltaica. El coste medio de producción actualizada de electricidad fotovoltaica (LCOE, por sus siglas en inglés) ha pasado desde los 750 dólares por megavatio hora (MWh) en 2000 a entre 70 y 80 dólares en 2015. Esto significa un coste igual o inferior al de otras energías como la nuclear, el carbón o el gas. Los avances en la construcción de las células fotovoltaicas y el alargamiento de su duración podrían bajar aún más los precios: entre 35 y 50 dólares para una central solar  y de 50 a 70 para una instalación residencial.

DIGITALIZACIÓN: ¿NUEVOS MODELOS SOCIOECONÓMICOS, NUEVOS DESEMPLEOS?

Extracte de la Conferència organitzada pel Club de Roma a Barcelona, el 15 de marzo de 2016 lloc de celebració: Palau Macaya, Paseo de Sant Joan, 108, Barcelona

LA DIGITALIZACIÓN Y SUS CONTROVERSIAS En la actualidad ya es un lugar común el resaltar que una de las fuerzas más determinantes sobre la situación económica y el empleo disponible en el futuro es la digitalización de todos los ámbitos de la vida económica, social, política y ciudadana. Se entiende así la digitalización como el resultado de la confluencia de dos procesos. El primero basado en el desarrollo de cinco áreas de conocimiento (microelectrónica, comunicaciones, arquitecturas de computadores, software y robótica) y el segundo fundamentado en cinco cambios económico-sociales imparables (universalidad de lo digital, uso masivo de memorias baratas y rápidas, hábitos de ubicuidad y movilidad, capacidad de recombinación del conocimiento y efecto red). De esta forma la digitalización, que está modificando la naturaleza misma del trabajo, está siendo un foco de atención estratégico en un número creciente de foros, como ha ocurrido recientemente en la cumbre de Davos del pasado enero. Al hilo de la presentación del e-book Desempleo y Bienestar en la era digital, del Profesor Martín Quetglas, la Oficina del Club de Roma en Barcelona ha considerado de interés iniciar con ello un ciclo en el que se enmarquen algunas de las consideraciones más relevantes sobre este fenómeno. Y en el que se integrarán próximas sesiones sobre las múltiples temáticas que surgen ante la diversidad de aplicaciones de la digitalización en los más variados ámbitos.
18.30 - 18.35 H. PRESENTACIÓN

· D. Jaime Lanaspa. Presidente de la Oficina del Club de Roma en Barcelona.


8.35 – 18.40 H. Un e-book para iniciar el debate: DESEMPLEO Y BIENESTAR EN LA ERA DIGITAL (de Martín Quetglas).

· D. José Manuel Morán. Club de Roma.


18.40 - 20.00 H. EXPECTATIVAS E INCERTIDUMBRES DE LA DIGITALIZACIÓN

· D. Guillem López Casasnovas. Catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra.

· D. Pere Homs. Director del Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña.

· D. Gregorio Martín Quetglas. Catedrático de Ciencias de la Computación de la Universidad de Valencia.
Presentación de la Conferencia por parte de Jaime Lanaspa

Dos aproximaciones hegemónicas a la ética del trabajo en el mundo occidental (y por ello, hegemónicas mundialmente), la de raíz cristiana: trabajar como forma de participar en la obra de Dios, un camino trascendente a la dignidad de la persona; y la de raíz marxista: trabajar como forma de autorealización, de construcción de la sociedad.

En las dos existe de alguna manera una pulsión por la construcción de una buena sociedad, donde se cumpla que:

- se da una subsistencia digna
- existe un rol identificable y socialmente reconocido

Hoy se da un doble cuestionamiento de las dos éticas hegemónicas:

- el trabajo ni permite una existencia mínimamente digna ni aporta reconocimiento social.

Estamos ante una nueva realidad social, la del “working poor”, la del trabajo que no permite salir de la pobreza, la del trabajador que piensa “ojalá fuera un mileurista”, cuando hasta hace bien poco ser “mileurista” estaba cargado de sentido peyorativo.

Una nueva realidad social que se ve doblemente atenazada por los bajos salarios y por la precariedad: en España existen algo más de dos millones de trabajadores que alternan empleo y desempleo rotando sin parar de puestos de trabajos con contratos que no superan los 3 meses.

¿Existe una 4ª Revolución Industrial? Al margen de la procedencia de hablar de una 4ª revolución, los hechos son:

- incrementos del volumen de datos disponibles, Big Data
- Digitalización / Automatización
- Robotización

Que se correlaciona con:

- Incremento del paro
- Decremento del empleo digno
- Incremento del working por

En España es pero, si cabe, debido a:

- No se ha producido un necesario cambio de modelo
- No ha aumentado, ni cuantitativa ni cualitativamente, la educación

Según los últimos estudios elaborados en EE.UU., el 43% de los trabajos actuales son susceptibles de ser suprimidos por la automatización o la robotización.

El problema radica más en la distribución de roles (qué nuevos roles y quién y cómo se ocuparán) que en la forma de producir, es más político y social que técnico.

Dos alternativas:

- Neoludismo
- Actitud activa y positiva (mensaje de esperanza)

Presentación por parte de José Manuel Morán

Estamos ante una revolución de múltiples caras, que exige múltiples formas de aproximarse y múltiples métodos de análisis.

Precaución con la denominada economía colaborativa y los impuestos: el mayor “hotel” del mundo, AirBnB, apenas si paga impuestos en relación a los beneficios reales de la suma de todas las operaciones, y lo mismo para Uber, etc

Otra precaución: los costes medioambientales. Cuando Obama solicitó a Alibabá que incluyera en sus prioridades temas medioambientales, Alibabá contestó que ellos apenas si consumían energía en proporción al negocio que promovían… lo que no dijeron era la energía que terceros si consumían en razón a las transacciones que Alibabá promovía.

Gregorio Martín Quetglas[1]

Jobless recovery [2]

Tomando 1947 como base 100, hoy el “family income” (mantengo los términos en inglés, pero no recuerdo si los datos están referidos a nivel mundial o a nivel de EEUU) está en 200, el “employment” en 300, el “GDP” en 350.

¿está relacionado el jobless recovery con la automatización?

GMQ remite a una carta de un grupo de tecnólogos, economistas e inversores publicada en el MIT Technology Review:


(nota de Rafa: en la siguiente tabla no existe una relación horizontal, todas las áreas de conocimiento inciden en mayor o menor medida en los distintos cambios expresados)
Áreas de conocimiento
Cambios sociales y económicos
microelectrónica
universalidad de lo digital
comunicaciones
uso masivo de memorias baratas y rápidas
arquitecturas de computadores
hábitos de ubicuidad y movilidad
software
capacidad de recombinación del conocimiento
robótica
efecto red

Desde el punto de vista de la productividad, es preciso focalizar nuestro análisis en los dos últimos cambios: la recombinación entre especialidades (el impacto que la robótica puede tener en la medicina, mutando algunas de sus prácticas, por ejemplo) y el efecto red (visible, especialmente, en el mundo de las aplicaciones para plataformas, donde una innovación encuentra rápidamente respuesta, tanto en su uso: adquisición por grandes actores, como en su metabolización: rápida aparición de alternativas).

El mensaje “tranquilizador” de que el desarrollo de las áreas de conocimiento traerá consigo “nuevos servicios generadores de empleo” parece superado por la aplicación de la digitalización al propio sector de servicios.

Datos en España.

Empleos en 2007: 19,2 M de trabajadores


Empleos en 2013: 16,3 M de trabajadores

La pérdida de prácticamente 3 M de puestos de trabajo puede ser explicada de la siguiente manera:

- Aproximadamente el 50% por la bajada del PIB

- ¿EL resto? Un incremento de la eficiencia en términos de digitalización y organización.

Es difícil deslindar qué cantidad obedece a la digitalización y qué a las mejoras organizativas.

Pero no cabe duda de que la digitalización baja costes y elimina servicios:

Producto digital
- Autoservicio
- Desintermediación
Economía a demanda
(más que colaborativa)

- Actualizable
- Ubicuo y accesible
- Coste marginal casi 0

- se aprende fácilmente
- desaparece la cadena de intermediación

(Ikea y el auto-cobro)
(Reserva de aviones, hoteles, excursiones…)
(usa la desesperación del free lance)

- pone en contacto
- gestiona el pago
- traspasa responsabilidad de la garantía de calidad

(Uber: valorada en 50.000 M de dólares)


Dos efectos de fácil observación:

1)   sustitución del empleo en el entorno de servicios (cajeros en autoservicio o gestión de viajes)
2)    Autoservicio digital: la digitalización no sólo sustituye a las personas, sino que cambia sistemas y hábitos:
a.   Desintermediación y “autotrabajo” a cargo del consumidor
b.   Monopolización de los servicios gratuitos (sólo existe como práctico monopolio, porque sólo puede existir, un Facebook, un Google…)
c.   Economía “colaborativa”, pero de peaje

El famoso “43 %” de trabajos que son sustituibles por la automatización o la robotización hace referencia a EEUU, único país donde existe una base de datos de más de 900 definiciones de puestos de trabajo con un alto nivel de detalle de las actividades desarrolladas (llamada O*NET: https://www.onetonline.org/, Occupational Information Network), lo que permite analizar el impacto que en cada una de las actividades tiene la automatización o la robotización.

Informe del Deutsche Bank en Davos (junio 2015): “la fuerza laboral va a ser cada vez menos necesaria para mantener y aumentar los niveles de producción. Esto ya está comenzando a ser un factor evidente en varios países que siguen creciendo sin la necesidad de crear empleos y subir salarios. Este profundo cambio conllevará con toda seguridad inmensos cambios económicos e implicaciones sociales […] a largo plazo [este cambio] puede desestabilizar los mercado y la economía al completo. De hecho, la desaparición del trabajo en unas sociedades que se han basado en el propio trabajo ya no es sólo un problema económico, es un problema social y político mucho más amplio. Es una crisis que afecta a nuestro sistema de valores
Cuatro “R” para afrontar lo que el futuro nos depara:

Relajación: la sociedad, o sea: nosotros, deberíamos afrontar la necesidad de trabajar con menos ansia. La meritocracia debería dejar de ser un eje de valores.

Reeducación: debemos educarnos en habilidades horizontales (generalistas) que nos permitan transitar entre diversos trabajos, pero también en habilidades verticales (especialistas) para poder competir.

Reparto del trabajo: debemos repartir el empleo, que no las ocupaciones. Una ocupación de ocho horas puede y debe ser dividida en dos empleos de cuatro horas, por mucho que esto ponga los pelos de punta a los empleadores.

Redistribución fiscal: debemos encontrar nuevos nichos susceptibles de generar impuestos, y uno de ellos bien puede ser el producto digital gratuito ¿por qué no un impuesto sobre el uso gratuito del producto digital?

Pere Homs

La robótica tiene un diferente impacto en las grandes empresas, en las pymes y en las empresas de servicios. Hoy por hoy, prácticamente toda la robótica está en las grandes empresas, pero a no dudar alcanzará a las otras áreas.

El parque mundial de robots es de 1.500.000. Es decir, sólo hay un millón y medio de robots en la industria “manufacturera” de mercancías.

La proporción es de 60 robots por cada 10.000 trabajadores en industria “manufacturera” de mercancías, un 0,6% de penetración. Evidentemente, muy baja como para pensar que, hoy por hoy, la robótica sea la responsable de la disminución de los puestos de trabajo

¿Qué pasaría si se multiplicara por 10, si del 0,6% pasara al 6%?

En el 2015 se instalaron 260.000 nuevos robots, y siguiendo la tasa de crecimiento prevista, en 2018 habrán más de 3 millones de robots instalados[3].

En España, debido principalmente a la industria de automoción, tenemos unos 30.000 robots instalados, lo que viene a significar aproximadamente un 1% de los puestos de trabajo en la industria “manufacturera” de mercancías.

En China la penetración es del 0,3%.

El coste de un robot se sitúa de media en los 30.000 €, su puesta en marcha (gadgets, software, implementación…) suma unos 60.000 €, en total: 90.000 €. Dado que trabajan 24/24, y por compararlo con un puesto de trabajo de 8 horas, el coste de transformar un puesto de trabajo humano en un robotizado es de 30.000 € de inversión.

(Nota de Rafa: PH no especificó el coste de mantenimiento ni de reposición)

En el mundo existen 4 grandes empresas de robots: dos en Europa y dos en Japón. Las 7 u 8 siguientes se pueden considerar de segunda división. Al margen, existen una 15 de menor tamaño super especializadas.

“Internet de la máquinas” Una revolución dentro de una revolución.

Con el internet de las máquinas se puede extraer mucha información (los sensores más sofisticados, como cámaras de captación de imágenes, estás entre 1 y 2 $ la unidad) que permite ajustar el comportamiento de los robots. Por el mismo medio se puede actualizar el software sin necesidad de proceder a costosas acciones o interrupciones.

Futuro:

- I.A. que aporte flexibilidad y menor necesidad de reprogramar
- robótica colaborativa, no sólo con otros robots, sino principalmente con el ser humanos para suplir con la inteligencia adaptativa del ser humano la “tontería” de los robots.

Futuro hoy aún lejano:

- que la I.A. permita que los robots “invadan” los puestos de trabajo de los servicios (no consideramos servicios, por ejemplo, los médicos o asistenciales: el sistema Davinci, de cirugía robótica, tiene otra consideración: más que sustituir, llegar donde el ser humano no puede llegar, microcirugía de precisión)

Aunque ya existen robots que “atienden” en múltiples tiendas, su cometido, más que atender, es obtener datos de la interacción con el cliente.

La robótica de los servicios empieza a formularse en:


- el ámbito doméstico (no confundir con el “rumba”, eso no es exactamente un robot)
- el ámbito del entretenimiento.
- Bancos y tiendas (“su cometido, más que atender, es obtener datos de la interacción con el cliente”)

En la robótica acabará pasando lo que ha ocurrido con los móviles, que cuando se generalicen será más importante la plataforma que las apps, y quien mandará será quien imponga su plataforma, ya que las apps para robots padecerán lo que las apps para móviles ahora padecen: “una innovación encuentra rápidamente respuesta, tanto en su uso: adquisición por grandes actores, como en su metabolización: rápida aparición de alternativas”.

Guillem López Casasnovas

¿qué queremos decir cuando nos referimos al “bienestar de las personas”?

¿Cómo decirle a una persona que una innovación es para su “bienestar” si a la vez puede atentar contra su puesto de trabajo?

Estamos ante un momento de maduración del proceso tecnológico: la curva de productividad de la innovación está cediendo.

En la actualidad se dan dos tipos de innovaciones, la incremental, cuyos incrementos de productividad van a la baja, y la disruptiva, que si comporta un salto en la productividad, pero que a diferencia de la incrementar no se puede planificar.

La innovación disruptiva puede generar tanto bienestar como malestar. Por ser disruptiva promueve la existencia de un solo ganador (winner-takes-all market), que lleva implícita la distorsión de la distribución de la renta y de un aumento de la precarización.

Un error de visión de lo que ocurre lleva a que el 60% de los encuestados piense que la suerte es la razón fundamental, sino la única, del éxito. Con razón o sin ella, estos saltos disruptivos (su impacto en las rentas) abonan de alguna manera posicionamientos contra la teoría del esfuerzo.

Keynes y las 15 horas.

¿Por qué falló en su previsión? Según el antropólogo americano David Graeber, la razón está en el consumismo, que ha provocado que tengamos que crear/aceptar trabajos innecesarios (bullshit jobs [4]) para poder “pagar” el consumo.

En EEUU, y apoyado por Obama: asegurar salarios en empleos con riesgo de desaparecer por un motivo u otros. Teorizado por Robert Schiller[5] (el economista del que dicen que previó la crisis actual), se trataría de un seguro que cubriría el 50% de la diferencia entre el anterior salario y el nuevo salario (siempre menor, tal y como nos dice la experiencia). Este seguro se cubriría con algo semejante a una cotización sobre el sueldo actual, una especie de impuesto finalista.

La realidad nos indica que la posibilidad tecnológica de que las pymes vendan a clientes lejanos queda prácticamente anulada por la existencia en internet de canales de distribución maduros que o bien expulsan o bien no permiten la aparición de nuevos actores. Inclusive la banca se ve amenazada (Google, Facebook, Amazon, e-Bay, y ahora las llamadas fintech; una vez más, las plataformas parecen imponerse sobre los servicios)

Es necesaria una doble estrategia en gastos e ingresos:

Ingresos:

- Sobre la externalidad negativa de la tecnología (Nota de Rafa: en el sentido, como ya dijo otro ponente, de la destrucción de empleo por el auto-trabajo, especialmente en su impacto en la cadena de la intermediación): Impuesto sobre móviles, tablets…
- Incremento enorme sobre las ganancias de Capital realizadas (o sea, no reinvertidas en economía productiva), que podría llegar a ser del 60 o 70%

Gastos:

- Renta Ciudadana. La situación de paro que se prevé en un futuro lleva a plantear una Renta ciudadana o renta básica. Propone algún tipo  de cotización o de seguro  para cubrir las diferencias entre los salarios de salida y los de reingreso al mundo del trabajo, siguiendo el modelo propuesto por Robert J. Shiller comentado anteriormente [5].

- Mayor énfasis en las Políticas de Formación, a cargo del subsidio de desempleo. Modulación de las políticas públicas: Los subsidios de desempleo y las políticas de formación deberán cambiar mucho respecto a cómo funcionan ahora ya que va  a ser  complicado calcular las cotizaciones y los impuestos, dado que la historia laboral de cada persona como asalariado, autónomo y parado será muy más compleja debido a las discontinuidades laborales que se prevén.

Se debe considerar que el impacto de las nuevas tecnologías afecta de forma diferente según dónde ponemos el foco del análisis: Puesto de trabajo (con resultados dramáticos, asociados a la pérdida concreta del mismo por la aplicación de las TIC), Empresa (con resultados también dramáticos, pero en sentido contrario: si no se aplican las TIC, la empresa puede desaparecer), región infranacional (en unas zonas las TIC pueden generar paro, pero en otras generar empleo: véase dentro de Alemania las distintas regiones), país (sobran ejemplos) y mundo. Las políticas deben de ser necesariamente distintas para dar respuesta a cada nivel.

Turno de preguntas:

Ante la pregunta de cómo se debe entender la relación economía colaborativa y TIC, Gregorio Martín Quetglas apunta unos interrogantes:

- Relación economía colaborativa e impuestos. Es necesario abordar la necesidad de que la economía colaborativa (y no sólo la que llamándose colaborativa es “a demanda”) participe en los impuestos: el riesgo es obvio, pues a medida que la ec. colaborativa/”a demanda” crece, los impuestos decaen.

- (Nota de Rafa, perdí algo de lo que dijo…[6]) GMQ hace referencia a algo que Larry Summers ha dicho hace poco sobre innovación no competitiva

- Se habla mucho de prosumo y del empoderamiento de los prosumidores (consumidores proactivos), pero se explica poco que el prosumo, necesariamente, lamina empleos. No entramos en valorar el prosumo, sino la falta de conocimiento sobre su existencia.

Ante la pregunta de por qué todas las exposiciones son más bien negativas o pesimistas, sobre todo teniendo en cuenta que las dos revoluciones industriales se saldaron con un crecimiento del empleo hasta entonces inédito, Jaime Lanaspa (Club de Roma, capítulo español) contesta que no es factible establecer comparaciones entre las llamadas primera y segunda revolución y el proceso actual, entre otras cosas porque aquellas revoluciones industriales crearon trabajo en el ámbito de su propia revolución y con independencia del que pudieron destruir, mientras que la actual es precisamente porque destruye a través de la productividad que tiene razón de ser llamada revolución. Prosiguió indicando que en la conferencia habían aflorado muchos puntos e interrogantes, y que cada uno de ellos era merecedor de una nueva conferencia, y que espera poder dar continuidad a esta charla en un futuro próximo.

Ya fuera de tiempo, solicité venia para apuntar que había echado en falta en la conferencia incluir el tema de la deuda, pues aunque entendía que no se puede establecer una relación de causa efecto en ninguno de los dos sentidos entre TIC e incremento de deuda, alguna relación o implicación, en mi opinión, debía existir. El hecho de pasar de los años 50-80 de una deuda global mundial (pública y privada) entorno a 120-130% del PIB a estar ahora rozando el 300% debía ser considerado, a mi modo de ver, algo a ser tratado. Solicité que, en el caso de que esta conferencia tuviera continuidad, tuvieran a bien incluir la deuda, sus motivos y fundamentos, en el futuro. La contestación fue totalmente positiva tanto de la mesa como del público, y pude departir con dos ponentes (GMQ y JL) durante unos minutos sobre el tema.



[2] Nota de Rafa: http://www.businessdictionary.com/definition/jobless-recovery.html, “fenómeno económico, donde después de experimentar una recesión, la macroeconomía comienza a crecer de nuevo (es decir, la recuperación), mientras que los niveles de desempleo se mantienen constantes o siguen aumentando. Aunque es un término acuñado oficialmente en la década de 1930 por el New York Times, ya se daba en muchas recesiones y recuperaciones de los últimos siglos recuperación sin empleo, donde la tasa de desempleo necesitaba en ocasiones varios años para recuperar los niveles previos a la recesión.”
[3] Nota de Rafa:  Europa supera las 328.500 unidades instaladas, destacando Alemania con 140.000 robots, seguida de Italia con 61.500, Francia con 33.000 y España con cerca de 31.000.
[4] Nota de Rafa, ver http://strikemag.org/bullshit-jobs/ David Graeber es profesor de Anthropología en London School of Economics.
[5] Nota de Rafa, ver http://www.nytimes.com/2016/03/13/upshot/how-wage-insurance-could-ease-economic-inequality.html?_r=0
[6] y no encuentro ninguna referencia en san google excepto esto: http://www.wipo.int/wipo_magazine/es/2015/06/article_0004.html