dilluns, 28 de novembre de 2016

España recauda mucho menos que el resto de Europa por el IRPF

Article publicat a El País 

Los expertos achacan la baja presión fiscal del impuesto a la gran cantidad de deducciones, bonificaciones y exenciones



Las Administraciones Públicas españolas ingresan mucho menos que la mayoría de países europeos. Tendrían que cosechar una cantidad equivalente a casi seis puntos más del PIB para asimilarse a la media europea. La mayor diferencia se produce en el IRPF. España cosecha dos puntos de PIB menos que los países de nuestro entorno por este impuesto. Los expertos achacan esta diferencia a la gran cantidad de exenciones, deducciones y bonificaciones fiscales. Algo parecido ocurre en el IVA, donde la recaudación española es medio punto del PIB inferior a la media. En ambos tributos hay grandes bolsas de fraude.

Una contribuyente consulta la web de la Agencia Tributaria

Si se suman todos los ingresos por impuestos que recaudan las Administraciones Públicas españolas, el resultado es una presión fiscal del 34,6% del PIB, según ha publicado esta semana Eurostat, la oficina estadística de la UE. Esta tasa se aleja en 5,4 puntos de la media europea. Países cercanos como Francia, Italia, Alemania o Portugal ingresan mucho más.

Cuando se analizan a fondo las causas de la escasa capacidad recaudatoria de España comparado con sus principales socios comunitarios la mayoría de expertos señalan en la misma dirección: la merma que supone sobre las bases imponibles de los impuestos —la cantidad de dinero que tiene que tributar— por los beneficios fiscales de nuestro sistema tributario. El agujero que causan estos beneficios provoca que cada año se escapen al fisco legalmente más de 50.000 millones, según datos recopilados de los Presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas.
La mayor diferencia de capacidad recaudatoria se produce en el IRPF. España ingresa el equivalente al 7,4% del PIB, frente al 9,4% de la media de la UE. Y no, precisamente, porque los tipos del gravamen sean bajos.
José Ignacio Conde-Ruiz, profesor en la Universidad Complutense, explica que esta desavenencia se debe a las deducciones, bonificaciones y exenciones del IRPF. ¿Ejemplos? El menoscabo de las deducciones por planes de pensiones privados, vivienda o rendimientos del trabajo. “El problema del sistema fiscal español es que tiene unos tipos marginales en la media europea, pero los tipos efectivos acaban siendo bajos por los agujeros del sistema”, abunda, “las deducciones rompen la progresividad del IRPF, ya que benefician a quienes tienen mejor situación económica”.

José Félix Sanz, director de estudios tributarios de Funcas, lamenta que las sucesivas reformas sobre el IRPF, muchas con fines electorales, hayan permitido no tributar a millones de contribuyentes. “Los de rentas altas porque trasladan hacia sociedades [para pagar menos] y por abajo porque se ha puesto el límite de exención muy alto”, explica. Así el impuesto recae sobre unos pocos, la clase media asalariada. En el IRPF, además, hay un mucho fraude por los boquetes del sistema de módulos, que permite a profesionales y autónomos vías para escaquearse de pagar parte del impuesto.
La capacidad de generar ingresos del IVA ha mejorado por las últimas reformas y por la fortaleza del consumo de los hogares, uno de los motores del crecimiento económico en los dos últimos años. Pero España recauda medio punto del PIB menos que Europa. En el IVA aún existen regímenes especiales y tratamientos favorables a sectores como la hostelería y el sector turístico sobre los que se aplica un IVA reducido. Además, es uno de los impuestos que acumula más fraude fiscal. Bruselas ha reclamado en repetidas ocasiones al Gobierno que reclasifique bienes y servicios gravados con un tipo del 10% al tipo general del 21%. Pero el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se resiste a volver a subir el impuesto.
Alejandro Esteller, profesor de la Universidad de Barcelona e investigador del Instituto de Economía de Barcelona, concluye que aunque el fraude fiscal es importante, el problema radica en las bases imponibles. “Ampliando nuestras bases llegaríamos a cerrar la diferencia de presión fiscal en un 60%. Simplemente estamos infrautilizando nuestra capacidad económica”, sentencia.


La estadística que desmonta tópicos sobre los impuestos


Santiago Díaz de Sarralde, profesor de Economía en la Universidad Rey Juan Carlos, explica que las cifras de Eurostat "desmontan los tópicos sobre los impuestos" que sostienen que en España se paga mucho por cotizaciones sociales y poco por sociedades e IVA.
"La realidad muestra otra historia", indica. Díaz de Sarralde detalla como en cotizaciones sociales, España recauda hasta tres puntos de PIB menos que los países de la eurozona y en IRPF, dos menos. Sin embargo, la distancia del IVA es corta respecto a la media, y en el impuesto de sociedades, casi inexistente. "Tenemos una estructura productiva débil con un desempleo estructural muy alto y bajos salarios", argumenta.

“¡No future!”: no es país para jóvenes

Article publicat a El País 

El 92,5% de las contrataciones a menores de 30 años son temporales

Una manifestación del colectivo Juventud sin futuro en 2011 en Madrid
Los “adultos emergentes” son aquellas personas entre 18 y 35 años que no son adolescentes pero tampoco adultos, según definición del profesor de la Universidad de Massachusetts Jeffrey Arnett. No son adultos del todo porque no pueden emanciparse. Los datos recién publicados por el Consejo de la Juventud indican la amplitud de esta brecha en España: solo el 20% de la población joven (en este caso, entre 16 y 29 años) ha conseguido emanciparse de sus padres; el 92,5% de las contrataciones realizadas a personas menores de 30 años fueron de carácter temporal; los jóvenes deberían cobrar 4,2 veces su salario anual sólo para hacer frente a la entrada de una vivienda en régimen de propiedad.
Estas cifras corroboran la idea de que la herida más lacerante que ha dejado la Gran Recesión es la quiebra de las expectativas de futuro de una generación: las materiales y las emocionales, aquellas para las cuales se formaron. No hay ninguna otra cohorte de edad en que sea más amplia la precarización, el paro, el apartheid salarial y la emigración. Hasta tal punto de que vuelve a escucharse aquella canción que hizo famoso el grupo punk Sex Pistols a finales de los años setenta, titulada irónicamente God save the Queen, que gritaba “¡No future, no future!”.
El Observatorio de Emancipación da otro dato escalofriante que, sin embargo, hay que matizar: el 38,2% de las personas jóvenes se encuentra debajo del umbral de pobreza. El riesgo o el umbral de pobreza es una medida relativa que no significa lo mismo en España que en Suecia o en Sudán del Sur. El umbral bajo el que se está en riesgo de pobreza coincide con el 60% de la renta mediana (aquel punto de la distribución por debajo del cual está la mitad de la población). Se considera que debajo de ese 60% el joven está en riesgo de pobreza, pero esa renta mediana es distinta en un sitio que en otro. Esta situación depende, entre otras cosas, del mercado laboral (tasa de paro del 46,5%) y del mercado de la vivienda: un joven debe destinar, como media, el 60,3% de su salario para poder adquirir una casa en propiedad, y la superficie máxima a la que podría aspirar sería a 49,2 metros cuadrados.
Ha habido una distribución desproporcionada de los costes de la crisis en contra de la juventud. La justicia intergeneracional del Estado de bienestar no está precisamente a favor de ese segmento de la población sino de la gente mayor. Según algunos analistas, el gasto en tercera edad en España en el periodo de la crisis económica (pensiones, sanidad,…) ha sido 34 veces superior al de la infancia y juventud (educación…). Esto es una anomalía mundial; no hay ningún país de la OCDE en que esta diferencia de gasto sea superior a 10.
En el año 2012, en plena campaña electoral a la Presidencia de Francia, el socialista François Hollande dijo: “Si soy el próximo presidente quiero ser evaluado por un único criterio: ¿viven los jóvenes en 2017 mejor que en 2012? Pido ser juzgado sólo por ese compromiso, sobre esa verdad, sobre esa promesa”. A punto de cumplir su mandato, no parece que la Historia vaya a absolver a Hollande. Ni a la mayor parte de la política española.

A propósito de la moneda de Barcelona


 

Article publicat a Viento Sur
24/11/2016 | Rogelio Segovia

La maldición gitana del dinero capitalista

El dinero capitalista, imperante en el mundo desde el siglo XVII según el modelo “patentado” principalmente por el Bank of England, conocido por Banca de Reserva Fraccional/1, se caracteriza por que el oligopolio de la banca tiene la exclusiva de crear el dinero, de la nada, al conceder créditos/2.
El tejido productivo moderno, donde una gran parte del valor añadido se genera en PYMES, en un alto porcentaje de servicios, de una variedad y riqueza sin precedentes, exige un volumen diario de crédito, crédito al circulante, que es imposible cubrir con la intermediación del ahorro. Es una necesidad estructural que viene de la alta volatilidad debida a la pequeña dimensión del mercado y clientela reducida de las PYMES. El volumen del crédito necesario no se puede cubrir por un servicio de “intermediación” entre depósitos disponibles y las necesidades de los prestatarios, simplemente porque no hay tanto ahorro familiar libre de hipotecas o inversión/3. La generación de dinero de crédito ex nihilo garantiza ese volumen, siempre que los créditos se devuelvan regularmente y la masa monetaria vuelva a su equilibrio cuantitativo según la velocidad y el volumen del mercado.
Pero el problema es que los créditos van con interés. El interés pretende ser un retorno a la inversión de los ahorradores, pero no hay tal inversión, pretende ser una provisión para un ratio de pérdidas por impagos, y un pago de los costes de operación bancaria, pero el interés, lo que realmente es sobre todo, es el precio oligopólico del dinero, el precio que pone el cartel de los que tienen la exclusiva de crear el dinero de la nada. El interés lleva consigo una maldición: para cancelar el crédito hay que devolver más dinero del dado en el préstamo. A nivel global implica que el mercado debe crecer. Es una condena ineludible. El PIB debe crecer para encontrar los ingresos con los que pagar el crédito más el interés. De ahí el imperativo de esquilmar exhaustivamente el planeta.
Hay que poner en el mercado más productos, más caros, de materiales más escasos. Hay que producir con obsolescencia programada. Se trata de aumentar el PIB privatizando lo que es producto del trabajo común, obra del Estado, como trenes, puertos, carreteras, la infraestructura sanitaria, educativa. Se trata de aumentar el PIB mercantilizando los comunes, privatizando el agua, las playas. Se trata de llevar costes a externalidades, es decir, a los comunes, lo que la humanidad poseemos en común, el aire, la lluvia, los bosques, el mar, polucionando, devastando. Todo para dar de comer al monstruo del PIB, que cuanto más engorda, más hambre tiene. No hay crecimiento económico sostenible, si por tal entendemos crecimiento del mercado. Son ya términos incompatibles. Puede haber crecimiento del bienestar, pero no del mercado. El sistema capitalista, pero sobre todo el sistema monetario capitalista, implica la destrucción del planeta y el fin de la humanidad.
No se trata de salir del euro en un Grexit para ir a caer en un dracma bajo una banca “local” funcionando igual, se trata de llegar a otro sistema monetario.
Movimiento monetario para la localización, el decrecimiento, la sostenibilidad y la soberanía
El movimiento por la reforma monetaria se debe encuadrar como un componente dentro de otros movimientos de recuperación de la soberanía popular. Es hermano inseparable del movimiento por la soberanía alimentaria, por la soberanía energética, por la soberanía tecnológica, educativa e incluso democrática. Sean sus miembros conscientes o no, converge con todos los otros movimientos que apuntan hacia la transición poscapitalista. Es más, ningún otro movimiento por la soberanía podrá estabilizar sus logros si sigue navegando totalmente en las aguas del dinero capitalista, y no consolida al menos parcelas de dinero soberano.
Igual que el dinero de la Banca de Reserva Fraccional está indisolublemente ligado al auge, apoteosis y crisis del capitalismo, el movimiento por la reforma monetaria busca fórmulas íntimamente ligadas a una economía “del bien común” y la conservación del planeta. El principio motor y fundamental, como en los otros movimientos por la soberanía, es el de subsidiariedad/4. La política monetaria debe decidirse lo más cerca posible de la gente que la usa. Donde hay un mercado interno que predomina sobre el mercado externo, las decisiones monetarias se toman a ese nivel.
Se trata asimismo de superar el modelo anterior y no de volver a formas más primitivas de dinero, como el patrón oro. La gestión de la masa monetaria mediante la creación ex nihilo en forma de crédito es imprescindible para todo el tejido productivo. Ese invento ya no tiene vuelta atrás. De lo que se trata es de arrancar a los bancos la facultad exclusiva de crear el dinero y empoderar con esa facultad a la gente. Democratizar al máximo ese poder soberano de crear dinero, incluso más allá del Estado, incluso más allá de las ramas locales del aparato del Estado. Hablamos de crédito mutuo, crédito Peer to Peer (colega a colega), crédito avalado por brokers comunales, auto-crédito de las cooperativas y asociaciones de productores.
El dinero y los créditos se deben crear sin interés.
En cuanto a su valor, el valor del dinero sigue y seguirá siendo tan marxista como siempre/5. Capitalista o no, cualquier contabilidad monetaria lo que contabiliza en última instancia es el valor trabajo, en horas, que cuesta producir los bienes cuyo precio se compara, incluyendo todos los insumos. Si es oro o plata, las horas de trabajo que cuesta sacarlo de las minas y las horas de trabajo de todo lo demás, como fabricar las perforadoras. Si son lechugas, lo que cuesta cultivarlas. Una aplicación directa (aunque no consciente) de la vieja teoría marxista, aplicada de forma radicalmente igualitaria, la tenemos en los populares bancos de tiempo. Una hora de trabajo cuesta exactamente una HORA moneda.
Diversos informes apuntan a un volumen de unos 600 millones de horas de voluntariado a la semana en Europa/6, equivalentes a unos 4 000 millones a la semana, medido en euros. Su valor se registra, siguiendo las recomendaciones de la OIT, en horas de trabajo de sustitución/7. Con una jornada laboral reducida de forma generalizada, las fronteras entre el trabajo social voluntario y el del empleado público se diluyen. La HORA es sin duda la denominación que mejor lo representaría. Cooperativas o asociaciones de productores pueden escoger autofinanciarse emitiendo bonos a cuenta de su futura producción. Es una forma de “moneda”, creada de la nada, basada en y respaldada por la promesa de una mercancía. Su tasa de cambio, con la HORA, sería (en tendencia) su valor en horas-trabajo.
Dicho lo anterior, nos interesa especialmente, dada la preeminencia en la sociedad poscapitalista de lo común, lo colectivo, lo público, sobre el mercado, analizar brevemente el valor del dinero fiduciario estatal. Es el valor del dinero soberano que emitiría el aparato estatal a cualquier nivel para financiar la obra pública y dinero a recolectar de forma colectiva a través de los impuestos. Incluye, en un futuro donde la robotización ha reducido mucho la jornada laboral y donde el empleo es relativamente opcional, la función no solo redistributiva, sino esencial al sistema, de financiación del Salario Básico Universal/8. Es un reparto del excedente generado por la humanidad. Ese dinero soberano se mide, muy marxistamente, por el valor en horas de trabajo de los bienes y servicios que se financian colectivamente. Se puede denominar como se quiera, pero donde esos bienes consisten mayoritariamente en servicios públicos proporcionados por empleados públicos (maestros, personal sanitario, limpieza, reciclaje), una denominación en HORAS aportaría mucha transparencia.
La New Economics Foundation nos proporciona un análisis de la reestructuración de la producción y de los mercados/9, en un escenario donde la energía se ha vuelto un bien escaso y caro y agarrado al terreno (renovables) y que estudia la dimensión optima y más eficaz de la producción de los diversos bienes. En tal escenario quedan solo unos cuantos productos en los que es más eficiente producirlos a nivel mundial o continental. A nivel mundial se concentra la producción que exige una gran concentración de medios de producción, mega-fábricas, de productos de poco peso cuyo transporte no sea prohibitivo. Un caso claro son los microchips o la industria farmacéutica. La maquinaria pesada tendría su balance entre ambos compromisos.
Pero en general se ha producido una localización de la producción. Compre local es la regla.
Conforme bajamos de escala hacia lo local, aumentan los servicios intensivos en mano de obra para consumo interno. Es más, el peso de los servicios públicos aumenta. En esa dimensión se concentra también la producción de energía por viento y solar, el alimento fresco, la hostelería, la restauración y en general, los servicios al turismo. El sistema monetario que se corresponde a esta reorganización mundial de la producción es una ecología de monedas pegadas al terreno, flexibles y resistentes a las mareas especulativas mundiales. Una moneda interna de los productores de tomate les da al menos alguna última defensa frente a la especulación mundial con los derivados financieros del tomate, si tiene un mercado local suficiente para sobrevivir que acepta su moneda.
Monedas complementarias
Movimientos como DIEM25, con todo lo ambiciosos que parecen sus objetivos, apenas rascan el sistema. Apenas piden un poco de transparencia al ECOFIN y al BCE. Resultado tan magro cuesta la movilización de millones. La multiplicación de la creación de monedas complementarias parece un camino más laborioso, una lenta guerra de posiciones, pero cabe preguntarse si no es más eficiente, porque es acumulativo. Las cifras demuestran que, en efecto, tiene un crecimiento exponencial.
No estamos necesariamente en el terreno de la desobediencia civil. Según Wikipedia/10, dinero falsificado es el dinero que se produce sin la conformidad legal del Estado o gobierno y que se parece o se asemeja a la moneda emitida por el Estado, lo suficiente como para hacerse pasar por la original. La producción o el uso de dinero falsificado es una forma de fraude. Sin embargo, la interpretación de la ley tiene una manga muy ancha.
El dinero contable creado como crédito en los registros de los bancos se aproxima mucho a esta definición y vive sin embargo dentro de la ley. Las monedas complementarias se pueden mover en la misma zona gris legal. Las directivas europeas sobre medios de pago amplían aún más el espacio donde moverse cómodamente. El derecho comparativo, por una vez, sería muy peligroso para la banca si se estrechan las miras legales para atacar las monedas populares.
El aspecto legal más importante a considerar es, sin embargo, el pago de impuestos.
Las monedas complementarias han explotado como instrumento espontáneo de defensa de las clases populares en situaciones de crisis monetaria desde el crack de 1929. Las hemos tenido en la guerra civil española, por citar un ejemplo. Solo en los últimos 20 años, pero sobre todo desde 2008, se empiezan a experimentar conscientemente como un componente estratégico de políticas contra la globalización, planificadas a largo plazo, respaldadas por alguna teoría monetaria, y pensadas para encauzar el ciclo de alguna rama de la Economía Solidaria/11.
Se utilizan principalmente como dinero en su función de medio de cambio. Tienen diversas denominaciones: complementarias, comunitarias, locales, alternativas, privadas, de emergencia… Siguen cuatro sistemas básicos de creación de dinero social: crédito mutuo, respaldada por moneda legal, respaldada por promesa de bienes, moneda fiduciaria. Suelen tener paridad con la moneda nacional y usan distintos formatos y medios de pago (billetes, monedas, bases de datos, cripto-monedas). Algunas tienen pérdida de valor en el tiempo de la moneda, llamada oxidación.
Su propósito es muy variado: creación de redes colaborativas de ayuda mutua; valorización del trabajo no remunerado y de recursos; desarrollo local y promoción del comercio de proximidad, fidelización; reducción de la exclusión social y la pobreza; reducción del impacto medioambiental; democratización de los servicios sociales.Solo la plataforma CES/12 reporta 847 comunidades en todo el mundo. Por poner un ejemplo europeo, las REGIOGELD/13 cubren más de 60 monedas locales en Alemania, Austria y Suiza para la promoción del comercio local y el apoyo a proyectos locales de desarrollo y asistenciales.
El WIR Bank/14, antiguo Círculo Económico Suizo (Wirtschaftsring-Genossenschaft), es un sistema monetario complementario independiente en Suiza que atiende a las empresas de hostelería, construcción, manufactura, venta al por menor y servicios profesionales. WIR emite y gestiona una moneda privada, denominada Franco WIR, que se utiliza, en combinación con el franco suizo, para generar transacciones en dos monedas. El resultado del uso de la moneda es aumento en las ventas y flujo de caja. WIR ha perfeccionado el sistema creando un sistema de crédito que emite el crédito en Francos WIR a sus miembros. Las líneas de crédito están garantizadas por los miembros que comprometen sus activos. Hoy ha crecido hasta tener 62 000 socios. Los activos totales son aproximadamente 3 mil millones CHF, ventas anuales en el rango de 7 mil millones. Las obligaciones WIR son sin interés.
A nivel mundial, la International ReciprocalTradeAssociation/15 estima, sumando la permuta B2B y las monedas complementarias, un volumen anual equivalente a 14 billones de $US anuales.
En el terreno de redes de ayuda mutua tenemos los bancos de tiempo. Un Banco de Tiempo es una herramienta con la cual un grupo de personas puede crear una alternativa económica social. En un Banco de Tiempo se intercambian habilidades entre los miembros sin utilizar dinero, únicamente se contabilizan las horas de servicio prestado y recibido. Las “ITHACA HOURS“/16, creadas en 1991 en la ciudad de Ithaca (Estado de Nueva York), es la más conocida de todas las monedas sociales actuales; equivaliendo cada hora a 10 dólares. El sistema está soportado además por un periódico bimensual donde se publican los servicios y productos de particulares y empresas que aceptan esta divisa local, bien para el pago en su totalidad o como parte del pago. Se pueden obtener HOURS de las siguientes maneras (es dinero fiduciario): cada año por ser socio se reciben HOURS, al insertar un anuncio en el periódico, por participar en determinadas reuniones, como préstamo, como donación (para organizaciones sin ánimo de lucro), ofreciendo bienes y servicios, recibiendo parte del salario en HOURS. En el Estado Español la Asociación para el Desarrollo de Bancos de Tiempo/17 agrupa decenas de iniciativas.
En el campo del desarrollo local y promoción del comercio de proximidad tenemos ejemplos significativos en el Estado Español. El Puma de Sevilla/18 es la moneda social del Casco Histórico Norte de Sevilla. Es una moneda de crédito mutuo. El Orué/19 lo promueve la Asociación de emprendedores e innovadores de Valencia Russafainnova conjuntamente con la asociación de vecinos y de comerciantes de barrio de Russafa en Valencia. Moneda de crédito mutuo y de fidelización en comercios que la acepta como descuento. El EKHI/20 es una experiencia financiada en una campaña de Crowdfunding a través de la plataforma Goteo y promovida por una asociación local creada al efecto con vínculos con el movimiento decrecentista en Euskadi.
El BONIATO/21 es la Moneda Social del Mercado Social de Madrid de REAS MADRID, constituida por unas 120 entidades y cooperativas. Moneda de fidelización por bonificación en compra, con paridad igual al euro. El boniato es convertible para los comercios incluso hasta el 100% de su valor para los comercios que acepten el 100% del pago en boniatos.
Monedas basadas en el ciclo de los residuos: la moneda BioRegional/22. Moneda canjeable por reciclaje de residuos orgánicos para su posterior compostaje en huertas agro-ecológicas, con el objetivo de promover comportamientos cívicos de reciclaje y de separación de residuos – generalmente en entornos urbanos. Basado en el concepto de Economía Circular: los recursos circulan a lo largo del proceso económico siendo reutilizados, sin causar desperdicios. Tiene diferentes actores: el particular recicla y por ello se le paga en moneda social, pudiendo obtener productos agro-ecológicos de proximidad; en una próxima etapa se trataría que los agricultores de proximidad pagaran por los residuos en moneda social que obtienen por el cobro en moneda social de su producción.
Las monedas cimentando la soberanía energética/23 son un próximo paso. Se trata de monedas canjeables por energía de origen renovable, para promover la transición energética. Ventajas: Hay un patrón estable que es el Kwh, valor intrínseco y objetivo; Fomento de las energías renovables, empoderamiento comunitario a través de la producción y el consumo; Solución a la financiación: emisión de bonos canjeables por energía. Futuros consumidores de energía financian proyectos de energía renovable para posteriormente poder pagar su consumo con esta financiación previa.
Monedas municipales, el círculo virtuoso
En las monedas municipales se cierra un circulo virtuoso donde se ocupa por primera vez una de las posiciones y más sagrados para el dinero bancario, su validez para pagar, al menos en parte, la financiación municipal y la recogida de los impuestos y por tanto el sello de curso legal.
· Aparece el presupuesto en moneda comunitaria como parte del presupuesto municipal
· Ingresos en la moneda son admisibles como parte de las tasas
· Pago de algunos servicios de las empresas municipales (autobuses, museos, eventos)
· Pago parcial del sueldo o bonos a los empleados
· Pago del empleo de obra social
· Uso en la economía publica circular (residuos)
· Uso en la economía local (B2B empresas, B2C, productos agrícolas locales)
· Uso como bonificación al comportamiento cívico
No necesita de una gobernanza paralela, su gobernabilidad es mediante las estructuras de gobierno, democracia y mecanismos de participación ciudadana municipales, y por tanto, avaladas por la ley.
Finalmente, tienen un componente identitario muy importante, donde todos los actores se sienten no solo beneficiarios sino partícipes de la construcción de la nueva economía, y no solo cuando votan una vez cada cuatro años, sino en su quehacer diario. Una identidad con su comunidad más cercana.
El proyecto CommunityCurrencies in Action/24 se ha ocupado en extenso de estas monedas en el norte y centro de Europa. Es de particular interés su guía Monedas Comunitarias : Oportunidades y retos para los Gobiernos Locales/25. El ejemplo quizás más conocido es el Bristol Pound/26, donde el propio alcalde cobra su salario en Bristol Pound. Diseñada dentro de una Iniciativa de Transición local en mayo 2012. Su ámbito es la Ciudad de Bristol y biorregión (1.000.000 habitantes, núcleo urbano y rural). Es la primera experiencia de ámbito más allá de la ciudad, incluyendo a pequeños productores, granjeros y agricultores locales. Moneda soportada por Libras, 1 Bristol P. = 1 Libra, diseño de los billetes por concurso público. Con la colaboración y apoyo del Ayuntamiento de Bristol y la colaboración financiera y técnica de un banco local municipal, Bristol CreditUnion. Las tasas municipales pueden pagarse en Bristol Pounds. Mayo 2015: emitidos 1 millón de BP y más de 800 empresas la aceptan como medio de pago.
La moneda de Barcelona
A la vista de este mapa de futuro y esos antecedentes, podemos decir, a propósito de la moneda de Barcelona, que una moneda a esa escala, pensada para el mercado interno de una población en torno a los 4 a 5 millones, pero también para pagar mano de obra social y empleo publico y para recolectar una parte de los impuestos, encuadrada dentro de un programa para potenciar los circuitos de la Economía Solidaria, está posicionada en la diana del camino a seguir.
Bastaría con saber que rompe el monopolio bancario de crear el dinero, soberanear la concesión de crédito, y que no hay interés, para defenderla como un nuevo frente del Ebro. Los voceros neoliberales ya se han puesto a ladrar, anunciando mil males sin que hayan entendido nada. La puesta en marcha parece que se apoyará en proyectos aprobados a Barcelona por el programa europeo UrbanInnovativeAction/27, para el desarrollo de la renta de inclusión mediante una prueba piloto (B-MINCOME/28), y del ERDF, para el desarrollo urbano sostenible.
Su diseño detallado, más allá del programa electoral de Barcelona en Comú/29, todavía no se ha dado a conocer en detalle, pero se le abre un abanico muy amplio de posibilidades.
· Podría canalizar, como el RES/30 en Girona, el mercado interno de “barter” (intercambio, permuta) entre PYMES y autónomos, así como su comercio al público; del fontanero al restaurante, del restaurante al frutero y del frutero al electricista, sin usar un euro. Pagando impuestos pero no interés.
· Podría converger con el movimiento cooperativo ya existente, como la Cooperativa Integral Catalana/31.
· Podría canalizar iniciativas de soberanía alimentaria, el circuito de reciclaje de la basura al compost, del compost al huerto urbano y de ahí al frutero o al comedor social, ofreciendo una marco monetario a todas las iniciativas de soberanía alimentaria ya existentes, convergiendo también con el movimiento contra desperdicio de la comida/32 /33 /34. Para ello se puede apoyar en proyectos ya en marcha como el proyecto “UrbanCommunityFarming” promovido por IAAC, el Institute of AdvancedArchitecture of Catalunya/35
· Podría apuntalar las iniciativas de comercio justo/36.
· Podría ser la moneda de pago para emprendimientos distribuidos y cooperativos ya existentes en el área de comunicaciones, como Guifi.net/37.
· Podría ayudar notablemente al pequeño negocio del sector turístico, para competir mediante fórmulas cooperativas con las grandes cadenas turísticas que ofrecen paquetes cerrados de todo incluido, cuyo beneficio se desparrama por el mercado mundial, produciendo por el contrario un fenómeno de acumulación local. El paquete de pre-pago “todo incluido” Podría consistir en la moneda de Barcelona vendida en agencias, representaciones comerciales o en la internet. El cartel de “este local admite moneda de Barcelona” podría administrarse por el Ayuntamiento para exigir niveles de calidad de servicio y medioambiental al pequeño negocio, lo mismo que hacen las agencias turísticas con sus contratistas.
· Podría ser un instrumento la recuperación pública de la producción energética, siguiendo los pasos de Ecoenergies Barcelona/38, la red urbana que ya suministra energía térmica a Barcelona sur, la Zona Franca y L’Hospitalet, así como la cooperativa SomEnergia/39, una cooperativa de consumo de energía verde sin ánimo de lucro, con actividades son la comercialización y producción de energía de origen renovable. Si se enfoca a un sistema distribuido de renovables, significa un paso serio de empoderamiento popular y recuperación de soberanía energética. Otro proyecto, también financiado por UrbanInnovativeAction, entre Viladecans, la Agènciad’ecologia urbana de Barcelona y el InstitutCatalà de l’Energia (VILAWATT) converge en este campo/40.
Cabe darle todo el apoyo y desearle la mejor de las suertes, y esperar que su ejemplo se extienda a otros ayuntamientos del cambio.
24/11/2016
Notas:
1/Fractional Reserve Bankinghttps://en.wikipedia.org/wiki/Fractional-reserve_banking
2/McLeay, Michael et al. of theBank’sMonetaryAnalysisDirectorate, 2014, Money creation in themoderneconomy, Bank of EnglandQuarterlyBulletin 2014, Q1 http://www.bankofengland.co.uk/publications/Pages/quarterlybulletin/2014/qb14q1.aspx
3/ Rogelio Segovia, Apuntes para una soberanía monetaria, Instituto de la Moneda Social, 2015, http://www.monedasocial.org/apuntes-soberania-monetaria/
4/ Subsidiariedad, Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_subsidiariedad
5/ErnestMandel, Marx’sTheory of Money, Internet Archive 1990, https://www.ernestmandel.org/en/works/txt/1990/karlmarx/6.htm
6/ Patrick McCloughan, William H. Batt, Mark Costine, Derek Scully: Participation in volunteering and unpaidwork, TheEuropeanFoundationfortheImprovement of Living and WorkingConditions (Eurofound), 2011, http://www.eurofound.europa.eu/pubdocs/2011/02/en/1/EF1102EN.pdf
7/ Organización Internacional del Trabajo, Manual de medición del trabajo voluntario, 2012, http://www.ilo.org/global/publications/books/WCMS_167833/lang—es/index.htm
8/ Basic IncomeEarthnetworkhttp://basicincome.org/
9/Mary Murphy, Stephen Spratt: The Great Transition: A Tale of HowItTurnedOutRight, New EconomicsFoundation, 2009, https://docs.google.com/file/d/1wNlmIEC2W1q8EKJHYPwuHVH2ArwukTVHq_bpr_P95HShcrLllg5r_3-UDO4S
10/ Dinero Falsificado, Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Dinero_falsificado
11/ Portal de Economía Solidaria, http://www.economiasolidaria.org/
12/wwwCommunity Exchange Systemhttps://www.community-exchange.org
13/Regiogeldhttp://www.regiogeld.de/
14/ WIR-Verrechnungssystemhttps://www.wir.ch/
15/International ReciprocalTradeAssociationhttps://wwwhttp://www.iaacblog.com/programs/urban-agriculture-food-perspectives-sustainable-tomorrow/.irta.com/
16/Ithaca HOURS, CommunityCurrencyhttp://www.ithacahours.com/
17/Asociación para el Desarrollo de los Bancos de Tiempo http://adbdt.org/
18/Moneda Social Puma https://monedasocialpuma.wordpress.com/
19/Banca Social Oruéhttp://monedasocialorue.org/
20/EkhiTxanponahttp://www.ekhitxanpona.org/wordpress/
21/Mercado Social Madrid https://madrid.mercadosocial.net/
22/Economías BioRegionaleshttps://economiasbioregionales.org/
23/Energizando el dinero: Una introducción a las monedas-energía y la contabilidad. NEF (2015) https://drive.google.com/file/d/0B3VdF85vJxh1d2E1TGhLTkswVjQ/
24/CommunityCurrencies in Actionhttp://communitycurrenciesinaction.eu/
25/Monedas Comunitarias : Oportunidades y retos para los Gobiernos Locales, CCIA partners at Amsterdam East councilJoostBos, BeckyBooth, mayo 2015 http://www.socioeco.org/bdf_fiche-document-4262_es.html
26/BistolPound, Our City, Our Money http://bristolpound.org/
27/UrbanInnovativeActionhttp://www.uia-initiative.eu/
28/B-INCOME, Combiningguaranteedminimumincome and active social policies in deprivedurbanareas of Barcelona http://youngfoundation.org/projects/b-mincome/
29/Crear una moneda local para Barcelona, Barcelona en Comú, https://barcelonaencomu.cat/es/programa/navega/detall/crear-una-moneda-local-para-barcelona
30/RES http://www.res.cat/
31/Cooperativa Integral Catalana http://cooperativa.cat/
32/PreparatoryStudyonFoodWasteAcross EU 27, EuropeanCommission (DG ENV); BIO IntelligenceService; AEA Energy and Environment; EuropeanCommunities – 2010, http://ec.europa.eu/environment/archives/eussd/pdf/bio_foodwaste_report.pdf
33/FreeganInfohttp://freegan.info/what-is-a-freegan/translations/que-es-un-freegan/
34/Movimiento Taste theWastehttp://tastethewaste.com/
35/URBAN AGRICULTURE: FOOD PERSPECTIVES FOR A SUSTAINABLE TOMORROW http://www.iaacblog.com/programs/urban-agriculture-food-perspectives-sustainable-tomorrow/
36/Coordinadora Estatal de Comercio Justo, Barcelona http://comerciojusto.org/localizacion/barcelona/
37/ CommonsTelecommunications Network gufi.net http://guifi.net/
38/Ecoenergies Barcelona http://www.ecoenergies.cat/es/red/presentacion-red-ecoenergies/
39/SomEnergiahttps://www.somenergia.coop/
40/VILAWATT, Innovative local public-private-citizenpartnershipforenergygovernance, La Unión Europea escoge Viladecans, junto con Gotemburgo y París, por su innovador proyecto Vilawatt para la transición energética http://www.aj-viladecans.es/Plantilles/noticia/_JNJtGAWc42YBZgbhkNteA2uJkKDTjyP6PRPB2iEjV60EbyYWEQ-SGg

dissabte, 26 de novembre de 2016

El podio de los contaminadores

Article publicat a Ecoavant.com

Apenas 90 grandes corporaciones multinacionales del sector energético son responsables del 63% de las emisiones globales que causan el calentamiento global
Los primeros de la lista son los productores de petróleo, gas natural, carbón y cemento / Foto: Carbon Majors Los primeros de la lista son los productores de petróleo, gas natural, carbón y cemento / Foto: Carbon Majors
Apenas 90 grandes empresas producen el 63% del monóxido de carbono y el metano que la humanidad lanza a la atmósfera y que son los principales causantes del cambio climático. Según el ambientólogo Richard Heede, director de la consultora especializada en mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero Climate Mitigation Services, cada una de estas compañías supera los ocho millones de toneladas anuales, y entre todas suman 914 millones en total.
Los primeros puestos de la lista confeccionada por Heede los copan productores de petróleo, gas natural, carbón y cemento. Chevron y Exxon Mobil en Estados Unidos, Saudi Aramco en Arabia Saudí, British Petroleum en el Reino Unido y Gazprom en Rusia son quienes dominan el ranking. "Todas las personas que toman decisiones en estas compañías caben en dos autobuses", destaca el investigador.
"Los que toman las decisiones cabrían en dos autobuses", dice el autor del estudio
El estudio Tracing anthropogenic carbon dioxide and methane emissions to fossil fuel and cement producers, 1854–2010 (Rastreando las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono y metano de productores de combustibles fósiles y cemento, 1854-2010), publicado por el periódico especializado Climatic Change, que ha dado lugar a la campaña de denuncia Los grandes del carbono (Carbon Majors, en su original en inglés), es el resultado del seguimiento de emisiones durante varias décadas en empresas como la angloholandesa Royal Dutch Shell, la mexicana Pemex o Cementos de Venezuela, datos recogidos a partir de los informes de las propias empresas, documentos públicos y las cifras recopiladas por la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC), organismo encargado del control bursátil de las empresas.
Las conclusiones, obtenidas tras ocho años de dedicación exclusiva al análisis de los datos por parte de Heede, son una llamada de atención acerca de la monopolización de los recursos y la explotación de la naturaleza. El informe hace hincapié en el trato gubernamental hacia estas corporaciones. "Siendo la principal causa de la crisis climática, la mayor parte de las 90 empresas están recibiendo miles de millones en subsidios de los respectivos gobiernos para extraer y quemar energía sucia. Todas ─menos siete─ de las 90 sociedades identificadas en este informe son productores de combustibles fósiles", denuncia el estudio.
Responsabilidad compartida
"La mitad de estas emisiones se produjeron en los últimos 25 años, después de que los gobiernos fueran conscientes de que el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles estaba causando el cambio climático", subraya el ambientólogo estadounidense.
"Creo que lo que podría ser definitivo para el futuro sería una modificación de las reglas del juego, identificando claramente el origen de dichas emisiones. Así aumentarían la presión y la necesidad de rendir cuentas por la quema de combustibles fósiles. No se pueden quemar combustibles fósiles sin que el resto del mundo lo sepa", opina Michael E. Mann, un divulgador y profesor universitario estadounidense que apoyó inmediatamente a su colega Heede, al igual que lo hizo Al Gore, exvicepresidente de Estados Unidos y excandidato demócrata a la Casa Blanca, autor del documental sobre el cambio climático Una verdad incómoda (2006).
La mitad de los gases son de los últimos 25 años, cuando ya se conocía el problema
Según el autor del estudio, la responsabilidad del daño medioambiental es compartida. El calentamiento global no depende sólo de estas compañías, y de su puñado de altos directivos, sino también de nuestros hábitos diarios. "Como consumidor tengo cierta responsabilidad, por ejemplo con mi propio coche. Sin embargo, estamos viviendo una ilusión si pensamos que estamos tomando decisiones de forma individual, porque la infraestructura establecida desde arriba consigue que, de una forma u otra, alguien esté tomando las decisiones por nosotros", argumenta Heede, que se trasladó de pequeño desde su Noruega natal hasta Colorado (Estados Unidos) y estudió Geografía en su universidad.
Heede quiso centrar su investigación únicamente en las compañías extractoras de combustibles fósiles y no en las empresas que los usan como subproducto (como las de la industria automovilística, por ejemplo) porque las primeras son las que generan dicha materia prima para transformarla y obtener de ella un rédito.
Esta metodología ha recibido algunas críticas desde otros sectores ambientalistas: David Víctor, científico y especialista en políticas de energía en la Universidad de California en San Diego y coautor de un informe estatal sobre el cambio climático, no duda de las cifras, pero le acusa de abordar un enfoque equivocado: "Parece estar más pendiente de crear villanos que de repartir las responsabilidades". A su juicio, Heede "dibuja una línea divisoria entre los productores ─responsables─ y todos los demás, víctimas", opinó. "Todos somos parte del engranaje y, por lo tanto, todos somos culpables. Ofrecer una narrativa que sólo implica culpabilidad corporativa sin ampliarla a las consecuencias del uso no va a resolver nada", concluye.

Leo de Che Sudaka: “Si la gente se parara a pensar en los efectos que tendrán los transgénicos en las generaciones futuras, tomaría partido en el asunto”

Article publicat a Tercera Información
23/11/2016
El grupo Che Sudaka presentó ayer el videoclip del single ‘Cuando será’ que, a través del género documental, señala el incalculable peligro que conlleva el intento de unas pocas empresas multinacionales de hacerse con el control de las semillas, los alimentos, el agua y la tierra en todo el mundo.


Cuando será’ es uno de los temas que se pueden encontrar en ‘Hoy’, el último disco publicado por Che Sudaka. La canción nació de una idea de Sergio Morales, colombiano y teclista del grupo. “Su madre es de Campoalegre (Huila), una de las regiones más afectadas por el conflicto entre campesin@s y militares, donde se quemaron toneladas de arroz y donde las autoridades actuaron con mucha violencia, amenazas y abusos contra l@s campesin@s”, nos explica Leo de Che Sudaka.
La canción –y, ahora, su videoclip- se inspira por los acontecimientos ocurridos durante el Paro Nacional Agrario que tuvo lugar en Colombia el año 2013. “Los motivantes del paro fueron muy parecidos a los que están sufriendo hoy en día l@s campesin@s de otros lugares del mundo. El agro negocio está intentando acaparar bienes como la tierra, las semillas, el agua, los bosques... con el amparo de políticos y gobiernos neoliberales”, denuncia Unai Aranguren, portavoz de La Vía Campesina en el Estado español.
Che Sudaka dedica este nuevo trabajo audiovisual a La Vía Campesina, una organización que aglutina a 200 millones de campesin@s de todo el mundo, “desde agricultores de Canadá hasta pastores de Senegal”, remarca Aranguren. “Este tipo de iniciativas refuerzan nuestras luchas y resistencias así como a la construcción de la Soberanía Alimentaria en nuestros pueblos y ciudades”, concluye.
El vínculo con La Vía Campesina es Gustavo Duch, a quien conocimos este año de manera fortuita, ya que una amiga nos prestó su libro ‘Mucha gente pequeña’. Al leerlo, en seguida nos dimos cuenta de la conexión de sus luchas con las nuestras. Le contactamos y surgió esta nueva amistad que invita a acercar las múltiples causas que nos rodean”, explica Leo. “Con el videoclip de ‘Cuando Será’ pretendemos hacernos entender a los seres humanos del presente, que la gente que trabaja la tierra es ejemplo a seguir”.
La lucha por la Soberanía Alimentaria
La Soberanía Alimentaria es un concepto lanzado por La Vía Campesina que defiende la producción de alimentos sanos y la sostenibilidad medioambiental, social y económica de los pueblos y promueve la implementación de una auténtica reforma agraria para garantizar que los derechos de uso y gestión de tierras, territorios, agua, semillas, ganado y biodiversidad estén en manos de quien produce alimentos y no del sector empresarial.
Gustavo Duch, coordinador de la revista ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’, reflexiona sobre la política agraria mundial: “En todo el mundo ha habido un apoyo a la agroindustria fundamentando en mitos como que se necesita aumentar la producción, que sus modelos de producción son más productivos, etc. En algunos casos como en Estados Unidos o en Europa esta promoción se ha dado vía subvenciones estatales pero, en general, es un modelo que ha encontrado una puerta abierta en la medida que se ha desregulado y privatizado el sistema alimentario. Y cuando se regula es, precisamente, para favorecer estas producciones”.
El Tratado de Libre Comercio, firmado por Colombia en 2013, no permitía al campesinado usar semillas de sus propios cultivos; debían adquirir las que vendían las multinacionales norteamericanas –como Monsanto, que tiene en su poder 11 mil patentes y domina el 90% de la industria agroalimentaria-, que eran tratadas y de un solo uso. “Monsanto, ahora Bayer, es un ejemplo de lo que significa el modelo alimentario que han querido imponer: concentración de poder en muy pocas empresas pero, además, estas empresas controlan toda la cadena alimentaria”, denuncia Duch. Esta realidad afecta a la viabilidad alimentaria del planeta pero, sobretodo, discrimina al pequeño campesinado. “Se les expulsa de sus tierras para dar paso a los monocultivos; se criminalizan sus semillas; se les obliga a utilizar semillas y sus pesticidas asociados a precios que no pueden pagar… mientras que en las estanterías de los supermercados hay comida barata producida de forma intensiva y subvencionada”, reflexiona Duch. “En la medida que estas corporaciones se ensanchan, desaparecen campesin@s en todo el mundo”, concluye.
En Colombia, 14 millones de campesin@s viven en la pobreza, y más de un millón de familias campesinas carecen de tierras.
Música con causa: sentir cantando, bailar pensando
Che Sudaka, desde su nacimiento, fue nuestra posibilidad de decir y hacer lo que sentimos y pensamos”, nos comenta Leo. Che Sudaka es un grupo compuesto por personas con corazón de duende quien, a través de su música, difunde ideas solidarias y actúa como catalizador. “Es sólo un grupo de música, como todos los demás. A su vez, por la cantidad de causas, contactos e información a la que tenemos acceso vamos más allá de lo estrictamente musical”.
La letra del tema ‘Cuando será’ es una declaración de intenciones del grupo. “El concepto por sí solo habla del verdadero problema de la sociedad actual: la desinformación y la incomunicación”, reflexiona Leo. “Seguramente si la gente se parara a pensar en los efectos que tendrán los transgénicos en las generaciones futuras, tomaría partido en el asunto. También es importante hacerle llegar en forma de canción el apoyo a la gente que está sufriendo el problema en primera persona. No están sol@s. No deberían estarlo. De nosotr@s depende”.
Cuando he participado en actividades de La Vía Campesina, todas ellas empiezan con un canto, con una ofrenda a la tierra, con un reconocimiento a sus semillas, porque bien sabe el campesinado que somos parte de la vida en todas sus dimensiones”, comenta Gustavo Duch cuando reflexionamos sobre la música como herramienta para la transformación social. “La música tiene un poder infinito. A través de nuestras canciones planteamos nuestros puntos de vista. Esa es la única libertad real y posible que tenemos. En eso nos sentimos agricultores musicales. Sembrar. Trabajar. Cosechar. Y volver a sembrar. Luego la vida misma y la naturaleza hacen el resto”, continua Leo. “Sentir cantando. Bailar pensando”.
La canción ‘Cuando será’ acaba con un “Basta ya. No más guerra. Las madres colombianas no estamos dispuestas a seguir pariendo y criando hijos para la guerra”. “Las guerras no acabaran mientras el negocio de las armas siga necesitando su uso. La paz no es un negocio rentable para el capitalismo. Y el hambre es el mayor generador de soldados. Por eso es tan importante poner atención en lo que consumimos”, reflexiona Leo. “Todos los días, en el desayuno, comida y cena, decidimos como consumidor@s que tipo de sociedad queremos”, añade Aranguren. “Recuperar tierras y huertos urbanos, generar alianzas, sensibilizar e informar a la población, generar políticas públicas que apoyen al pequeño productor… son muchas las cosas que se pueden hacer a nivel local. Lo bueno es que ya hay gente haciéndolas”, concluye.
Che Sudaka es un grupo que, desde sus inicios, ha apoyado a multitud de causas y movimientos sociales. Más allá del apoyo a La Vía Campesina, con el videoclip-documental del tema ‘Cuando será’, este año ha realizado desde conciertos en apoyo a la flotilla de Mujeres Rumbo a Gaza y al Banco Expropiat de Gracia (Barcelona) hasta la publicación de discos de ‘La Rockola’ a beneficio de las víctimas del terremoto que tuvo lugar en Ecuador el pasado mes de abril, entre otros.
El grupo colombiano-argentino, afincado en Barcelona, celebrará sus 15 años de vida el próximo año y lo celebrará con la edición de un nuevo disco que contará con colaboraciones que, tal como apunta Leo, “permitirán seguir construyendo puentes hacia un mundo mejor”.

Los habitantes de la provincia canadiense de Ontario cobrarán una renta básica universal de 1.000 dólares

Article publicat a El Comunista
La provincia canadiense de Ontario desarrollará un proyecto piloto diseñado con el objetivo de proporcionar a todos los ciudadanos una renta básica universal de 1.320 dólares canadienses al mes (970 dólares estadounidenses), informa ‘The Toronto Star’.
El Gobierno provincial ha confirmado que está manteniendo consultas públicas sobre un presupuesto de 25 millones de dólares que serán destinados en los próximos dos meses al proyecto, que arrancará formalmente en la primavera de 2017.
El plan fue presentado por Hugh Sega, exsenador conservador de la provincia, que sugirió que el proyecto debe ser probado en tres zonas distintos: en el norte, en el sur de la provincia y entre la comunidad indígena de Ontario. Asimismo, Segal señaló que para el proyecto de prueba deben ser elegidas áreas con altos niveles de pobreza e inseguridad alimentaria.
El ex senador aclaró que la participación en el proyecto será voluntaria y prometió que “nadie se verá desfavorecido económicamente como resultado de este proyecto piloto”.
De esta forma, el Gobierno de Ontario se convertirá en el primero de América del Norte en las últimas décadas que prueba una política considerada por muchos como una panacea para la pobreza extrema, la burocracia excesiva y el aumento del trabajo precario.
En Canadá, donde uno de cada cinco niños vive en la pobreza, una de las tasas más altas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los líderes de las provincias de Quebec y Alberta han respaldado la iniciativa, al igual que el Partido Liberal. Según un reciente sondeo entre 1.500 canadienses, dos tercios de los encuestados apoyan la idea de la renta básica.
RT

Renta básica. Demasiado básica, no lo suficientemente radical

Article publicat a Viento Sur

09/11/2016 | Michael Roberts
La idea de una renta básica ha ganado una gran popularidad y no sólo entre la izquierda sino también en la derecha política procapitalista. La renta básica se reduce a que el Estado haga un pago mensual a cada ciudadano para cubrir las “necesidades básicas” tanto si esa persona está o no en paro e independientemente de la circunstancia. Como la define Daniel Raventós en su reciente libro, "La renta básica es un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho o residente acreditado de una sociedad, independientemente de si desea aceptar o no un trabajo remunerado o si es rico o pobre o, en otras palabras, de cualesquiera otras fuentes de ingreso que esa persona pueda tener y a pesar de los arreglos de cohabitación en la esfera doméstica" (Renta básica: las condiciones materiales de la libertad).
Enumera varios puntos en su favor: aboliría la pobreza, nos permitiría equilibrar mejor nuestras vidas entre el trabajo doméstico, voluntario y pagado, empoderaría a la mujer y “ofrecería a los trabajadores un fondo de resistencia con el que mantener huelgas que actualmente son difíciles de prolongar a causa de las reducciones salariales que conllevan”.
Libros recientes como Inventing the Future de Nick Srnicek y Alex Williams, y Postcapitalism de Paul Manson han destacado también esta cuestión. Estos autores plantean que la demanda de una renta básica universal por el trabajo debería ser parte de una lucha por avanzar hacia el post-capitalismo y debería ser una demanda clave para proteger a los trabajadores de un mundo capitalista cada vez más dominado por los robots y la automatización, donde los seres humanos caerán cada vez más en el desempleo.
Pero la “renta básica” es también popular entre algunos economistas y políticos de derecha. ¿Por qué? Porque se cree que pagar a cada persona un ingreso “básico” en vez de salarios y beneficios sociales es un manera de “ahorrar dinero”, reducir el volumen del Estado y de los servicios públicos; en otras palabras, reducir el valor de la fuerza de trabajo y aumentar la tasa de plusvalía (en términos marxistas). Sería un “subsidio” para empresarios con aquellos trabajadores que no reciben ningún ingreso extra de prestaciones sociales bajo presión para aceptar salarios que no sean mayores a la “renta básica”, que sería muy inferior al salario medio. Como Raventós ha señalado (en el American Journal of Economic Issues de junio de 1996, con Catherine Kavanagh): “separando parcialmente los ingresos del trabajo, los motivos de los trabajadores para luchar contra las reducciones salariales se rmenguan considerablemente, haciendo así más flexibles el mercado laboral. Esto permite a los salarios, y por ello a los costes de trabajo, a ajustarse más fácilmente a las cambiantes condiciones económicas”.
Ciertamente, el peligro está en que la demanda de una renta básica pueda sustituir la demanda del pleno empleo o de un trabajo con un salario suficiente para vivir. Por ejemplo, se ha calculado que en EE UU, la actual economía capitalista podría permitirse sólo una renta básica de alrededor de 10 000 dólares al año por persona adulta. Y eso reemplazaría a todo lo demás: el Estado del bienestar al completo, incluyendo el sistema de pensiones, desaparecería en ese pago de 10 000 dólares por persona adulta.
La demanda de renta básica es parecida a la idea que circula entre los keynesianos y otros economistas de izquierda de un mayor gasto público financiado por el “dinero de helicóptero”. Esta política no implica una reforma sustancial de la economía sino una distribución de dinero para aumentar los ingresos y estimular la economía capitalista. Ciertamente, es por esto por lo que el economista griego de izquierda, Yanis Varoufakis, tiene una buena opinión de la idea de una renta básica. Varoufakis nos dice que un ingreso mínimo igual para todos es la manera más efectiva de combatir las tendencias deflacionarias que manifiestan la incapacidad del capitalismo de equilibrarse por sí mismo. Crear un ingreso mínimo desconectado del trabajo, afirmaba, aumentaría la demanda efectiva sin aumentar substancialmente los ahorros. La economía volvería a crecer y lo haría de forma mucho más equilibrada. La suma de ese ingreso mínimo, se convertiría en un nivelador simple, único, para los planificadores económicos del siglo XXI.
La demanda de renta básica da aquí una respuesta a las crisis del capitalismo, sin reemplazar el modo de producción capitalista, en el sentido keynesiano tradicional o postkeynesiano, poniendo fin al “subconsumo”. Pero ¿qué pasa si este subconsumo no es la causa de las crisis y hay una contradicción más fundamental en el capitalismo que una “renta básica” para todos, aumentada gradualmente por los planificadores del gobierno, no puede resolver?
Raventós responde a este este argumento diciendo: “Algunas personas se quejan de que la renta básica no pondrá fin al capitalismo. Por supuesto que no. El capitalismo con renta básica será capitalismo, pero un capitalismo muy diferente del que tenemos ahora, igual que el capitalismo que siguió inmediatamente a la II Guerra Mundial era substancialmente diferente al que vino después de finales de los 70, la contrarreforma que llamamos neoliberalismo. El capitalismo no es sólo un capitalismo, igual que ’el mercado’ no es sólo un mercado”.
En su libro, Why the Future is Workless, Tim Dunlop dice que “el enfoque que debemos adoptar no es encontrar formas en las que podamos competir con las máquinas —esa es una batalla perdida—, sino encontrar formas con las que la riqueza pueda ser distribuida por medios diferentes al salario. Esto casi con seguridad, implica algo así como una renta básica universal”. Pero, ¿es este el enfoque que debemos adoptar? ¿Encontrar formas de “distribuir” la riqueza “por medios diferentes al salario” o controlar la producción de esa riqueza para que pueda ser organizada hacia necesidades sociales y no al beneficio?
En anteriores posts he discutido en detalle qué impacto tendría la robotización y la inteligencia artificial para el trabajo bajo el capitalismo. Y a partir de eso, vemos una ambigüedad en la demanda de la renta básica. Está dirigida tanto a proporcionar una demanda para el trabajo que luche, bajo el capitalismo, por mejorar las condiciones de los trabajadores mientras los trabajos están desapareciendo por la automatización, y quiere también un ingreso básico como forma de pagar a la gente en un mundo “postcapitalista” de humanos sin trabajo, en el que toda la producción la hagan robots (¿pero habrá aún propietarios privados de robots?).
Y cuando pensamos en esta ambigüedad, podemos ver que estamos realmente ante una cuestión de propiedad de la tecnología, no del nivel de ingresos de los humanos sin trabajo. Con propiedad común, los frutos de la producción robótica pueden ser planificados democráticamente, incluyendo horas de trabajo para todos. Además, bajo una economía planificada con propiedad común de los medios de producción (robots), sería posible extender bienes y servicios gratis (como servicio público de salud, educación, transporte y comunicaciones) a las necesidades básicas y más allá. Así, la gente trabajaría unas pocas horas y obtendría mayores bienes y servicios, no sólo serían compensado por la falta de trabajo con una “renta básica”.
En un mundo postcapitalista (al que prefiero llamar “socialismo”, en vez del afectado “postcapitalismo”), el objetivo sería acabar (gradual o rápidamente) con la ley del valor (precios y salarios) y pasar a un mundo de abundancia (bienes y servicios gratis por pocas horas de trabajo). Ciertamente, esto es lo que los robots y la automatización ofrecen ahora como posibilidad técnica.
La renta básica es demasiado básica. Como reforma del trabajo, no es tan buena como la demanda de trabajo para los que lo necesiten, con un salario con el que poder vivir, la exigencia de la reducción de la semana laboral mientras se mantiene el salario o proporcionar pensiones decentes. Y bajo el socialismo, sería redundante.
23/10/2016
Traducción: VIENTO SUR
https://thenextrecession.wordpress.com/2016/10/23/basic-income-too-basic-not-radical-enough/

dijous, 24 de novembre de 2016

En defensa de la moneda social barcelonesa

Article publicat a ctxt.es

El dinero de uso local que comenzará a circular en la ciudad a partir de 2017 favorecerá el comercio de proximidad y la economía cooperativa, social y solidaria

Lluís Torrens

<p>Una mujer compra en el mercado de la Boquería, en Barcelona.</p>
Una mujer compra en el mercado de la Boquería, en Barcelona.
Davidlohr Bueso

22 de Noviembre de 2016
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CTXT ha acreditado a cuatro periodistas --Raquel Agüeros, Esteban Ordóñez, Willy Veleta y Rubén Juste-- en los juicios Gürtel y Black. ¿Nos ayudas a financiar este despliegue?

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El pasado 12 de octubre al Ayuntamiento de Barcelona, liderando un consorcio con 6 partners más  (IGOP, UPC, The Young Foundation, IESE y Nova-Innovació Social),  fue galardonado en Bruselas por un proyecto europeo valorado en más de seis millones de euros para los próximos 3 años.  Se trata de una de las dieciocho Urban Innovative Actions concedidas a 18 ciudades europeas por primera vez, entre ellas, 3 españolas más (Bilbao, Madrid y Viladecans).
El proyecto de Barcelona, bajo el nombre de B-Mincome, desarrollará un proyecto de diversas pruebas experimentales para conceder distintos tipos de renta de garantía de ingresos a individuos y familias  por debajo del nivel de pobreza. Los tipos de renta irán desde rentas condicionadas y limitadas hasta rentas incondicionadas y sin límites, replicando las usuales políticas de workfare neoliberales y socialdemócratas (que condicionan el cobro de las ayudas a implicarse activamente en realizar actividades de inserción laboral) o políticas universalistas, similares a una renta básica incondicional.
Además, los diferentes tipos de renta se combinarán con la elección o la obligación por parte de los beneficiarios de realizar diferentes políticas de inclusión social (formación-ocupación, empresa social, acciones para la  comunidad, reforma de la vivienda para permitir alquilar habitaciones, etc..). Además, se testeará el impacto de que parte de los beneficiarios cobren parte de su renta en una moneda social propia de la ciudad.
Actualmente Barcelona no dispone de una moneda social, aunque en unos pocos días la ciudad vecina de Santa Coloma de Gramenet va a lanzar su propia moneda, también en el marco de un proyecto europeo, el Digipay4growth. Y Viladecans, también en su proyecto europeo, prevé la creación de una moneda propia para recompensar los ahorros energéticos de sus ciudadanos.

La existencia de monedas propias coexistiendo con otras de nivel estatal es antigua, y tuvo un primer momento álgido durante la gran depresión de los años 30 en EE.UU. y Europa

Así pues, la nueva moneda de Barcelona, que iniciará su andadura el año que viene y se espera se implante progresivamente en la ciudad a partir de 2019, se inscribe en el amplio movimiento de monedas locales que se están desarrollando en Europa y Latinoamérica sobre todo en los últimos años, aprovechando los nuevos desarrollos tecnológicos.
La existencia de monedas propias coexistiendo con otras de nivel estatal es antigua, y tuvo un primer momento álgido durante la gran depresión de los años 30 en EE.UU. y Europa. Irving Fisher, economista padre de la teoría económica cuantitativa moderna, ya escribió textos sobre cómo monedas locales podrían ayudar a economías locales deprimidas a reactivarse, ante la escasez de dinero de curso legal. Fisher documentó extensamente el impacto de una moneda local en el pueblo de Wörgl en Austria en esa época. La moneda de esa ciudad funcionaba mediante un cartón calendarizado con cupones (stamp script) y un sistema de oxidación (pérdida continua de su valor de cambio) que incentivaba a sus poseedores a gastar el dinero rápidamente. De esa época también surge el sistema más importante existente en la actualidad, el sistema de la banca cooperativa suiza WIR.
Tras la guerra mundial y ya en nuestra época se han desarrollado miles de monedas sociales en todo el mundo, algunas como extensiones de sistemas de trueque multilateral (que permiten intercambiar bienes o servicios entre múltiples individuos o empresas sin necesitar de intercambios bilaterales), bancos del tiempo (como el que explica el economista Paul Krugman sobre las horas de canguro de niños en la cooperativa Capitol Hill en Washington DC) y otras ligadas a comunidades territoriales o incluso bajo el impulso de las autoridades regionales (como el sistema de crédito Sardex en la isla de Cerdeña) o locales.
Las monedas sociales de uso local han tenido un crecimiento importante entre ciudades medianas y grandes  en Europa, siendo las ciudades inglesas (Bristol o el barrio londinense de Brixton) y francesas las más conocidas (como Toulouse o Nantes).  Francia ha desarrollado una legislación específica, y las monedas sociales han despertado el interés de las autoridades monetarias como el Banco de Inglaterra o el Banco Central Europeo.  En España ya existen muchas monedas locales, basadas la mayoría en sistemas LETS (lo vemos más adelante).
Por cierto, las monedas sociales no tienen nada que ver con las criptomonedas o monedas virtuales (como el bitcoin), que se basan en criterios especulativos en donde quien emite la moneda se embolsa en moneda legal lo que el mercado (los usuarios de la moneda) están dispuestos a pagar por ello, lo cual depende básicamente de su capacidad para permitir transacciones con muy bajos costes y elevada opacidad (se realizan fuera del mercado financiero tradicional, como los bancos, y escapan a cualquier control fiscal) o para especular con ella (como cualquier otro activo financiero, pero con una volatilidad muy alta: empezó a cotizar en 2009 a unos céntimos de $ por bitcoin, alcanzó casi los 1000 $ hace tres años, cayó hasta 231$ el 2015 y ahora está por encima de los 730$). No obstante, la tecnología que usan (conocida como cadena de bloques o blockchain) despierta un creciente interés entre las entidades financieras por su capacidad de permitir transacciones seguras a bajo coste.
Existen muchos modelos de moneda social, pero las podemos clasificar en dos grandes grupos: las monedas basadas en circuitos cerrados de crédito, y las monedas basadas en un soporte en la moneda de curso legal. Además, como resultado de una evolución histórica, debemos distinguir entre las monedas con soporte en papel (billetes, monedas o cupones) y las monedas más recientes con soporte electrónico o llamadas monedas también digitales.

Las monedas sociales no tienen nada que ver con las criptomonedas o monedas virtuales (como el bitcoin), que se basan en criterios especulativos

Las monedas basadas en circuitos cerrados de crédito tienen a su vez dos grupos de usos: los circuitos empresariales de intercambio de bienes y servicios basados inicialmente en los sistemas de trueque multilateral o barter mencionados anteriormente y los sistemas de intercambio local o Local Exchange Trade System – LETS-  por los que los usuarios se generan un crédito a su favor frente al sistema de intercambio cuando venden bienes o servicios a otros miembros y reducen ese crédito o incluso se genera un saldo negativo cuando compran bienes o servicios. El saldo negativo está topado (nadie se puede endeudar en exceso contra el sistema) y cuando se entra en el sistema se puede obtener una capacidad inicial de endeudamiento (hasta el tope mencionado) para poder empezar a comprar antes de vender.
Tanto en los sistemas empresariales, como en los sistemas orientados más a individuos, como en los sistemas mixtos (como el sistema RES de Bélgica y de Girona que permite a consumidores finales y a empresas comerciar simultáneamente) la suma de los saldos positivos y negativos se compensa (una compraventa genera un saldo positivo y uno negativo) pero hay una capacidad de endeudamiento (suma de todos los posibles saldos negativos) implícita, que sería el equivalente a una creación monetaria similar a la que genera el sistema monetario actual cuando, como ha reconocido el Banco de Inglaterra, los bancos crean dinero de la nada: concediendo un crédito a un cliente y depositándole el valor del crédito en su cuenta bancaria, de manera que el saldo del banco sigue equilibrado).
El sistema Sardex y algunas experiencias de la red de economía solidaria catalana XES (ambos empresariales) y los diversos sistemas CES funcionan así. No obstante, para facilitar la transparencia en los intercambios, la moneda social o el crédito generado en el sistema se denomina en una divisa con equivalencia 1 a 1 al euro o la moneda de curso legal del país de referencia, aunque normalmente no exista un sistema para intercambiar saldos positivos de la moneda local en euros. Por lo tanto el elemento básico para que funcione un sistema cerrado es que existan individuos o empresas dispuestos a aceptar que otros les paguen en moneda local los bienes o servicios que les entregan, con la confianza de que ellos, a su vez, podrán gastarse su saldo comprando a otros miembros, y así sucesivamente.  En tanto estos sistemas sean cerrados, sin intercambios regulados con la moneda legal, están fuera del alcance de la supervisión de las autoridades monetarias, ya que se trata de meros intercambios de crédito comercial, como ocurre corrientemente con las transacciones de bienes y servicios entre empresas. Y obviamente todas las transacciones están sometidas a los impuestos correspondientes (IVA, etc..)
Para incentivar la actividad de estos circuitos los dos instrumentos principales son la ampliación de las capacidades de crédito (saldo negativo máximo) de los miembros (con la confianza de que serán capaces de retornarlo por la vía del suministro de bienes y servicios a otros miembros, o mediante pago en euros procedentes del circuito de pago convencional) y en segundo lugar la implementación de una tasa de oxidación (tasa de interés negativo sobre los saldos positivos que se mantienen en el sistema) que incentiva a gastarse el saldo positivo para no perderlo progresivamente. Obviamente la tasa de oxidación debe ser estimada de manera que no “espante” a los potenciales usuarios del sistema.
Otro elemento importante de estos sistemas para que crezcan en volumen es la profesionalización de la gestión, mediante sistemas informáticos adecuados (el más conocido, el sistema Cyclos de la fundación holandesa Social Trade Organisation --STRO--) y personal que capte usuarios y procure que los poseedores de saldos positivos dispongan de proveedores donde gastárselos cubriendo sus necesidades (llamados brokers).
Las monedas sociales basadas en soporte en el euro u otra moneda de curso legal (como la libra esterlina británica) son las más adecuadas para monedas impulsadas desde los ayuntamientos, por las limitaciones legales a crear endeudamiento y por el principio de precaución al que deben someterse las administraciones locales o regionales. Es el caso de la moneda de Santa Coloma: en su caso el ayuntamiento decide canalizar parte de sus gastos (salarios, compras a proveedores, subvenciones) en moneda local. Para ello deposita una cantidad de euros en una cuenta restringida que sea equivalente a la moneda local que emite y que transfiere a los perceptores de sus fondos (trabajadores municipales, proveedores o entidades subvencionadas) que han aceptado voluntariamente (salarios y pagos a proveedores) u obligadamente (subvenciones) cobrar en moneda social. A su vez el ayuntamiento puede cobrar voluntariamente precios y tasas públicas en moneda social, y los ciudadanos pueden adquirir moneda social previo pago en euros.

Uno de los objetivos es favorecer al comercio de proximidad, la economía cooperativa, social y solidaria, la economía circular y la conocida como kilómetro 0

Con la moneda social en sus manos (o mejor dicho en sus smartphones porque es una moneda digital cuyo saldo se encuentra guardado en el software de los servidores del sistema) los tenedores de saldos positivos (en este sistema nadie tiene saldos negativos) pueden comprar bienes a otros comercios adheridos al sistema. En el caso de Santa Coloma (el más avanzado tecnológicamente hasta hoy) para favorecer la circulación de la moneda en la ciudad se ha fijado un periodo de maduración que fija un número de días mínimos antes de los cuales si se quiere cambiar el saldo de moneda social por euros se debe pagar una penalización (esto no ocurre en Bristol, donde el canje de Bristol Pounds por libras esterlinas se puede hacer inmediatamente).  Como ya hemos mencionado, el intercambio de euros siempre esta garantizado y no existe creación monetaria.
De esta manera el principal objetivo es que la moneda social circule entre los comercios de la ciudad y que los comercios practiquen el comercio entre ellos. El objetivo es que cada euro de gasto público o de los ciudadanos de Santa Coloma multiplique su impacto sobre la economía local, en especial sobre el tejido comercial de proximidad, generando más puestos de trabajo, en una ciudad muy acostumbrada a gastarse sus euros en los centros comerciales próximos pero fuera de su municipio. Técnicamente el objetivo es doble: por un lado incrementar la velocidad de circulación de la moneda, las veces que se usa en transacciones (de un valor de 2 veces al año para un euro en promedio hasta valores superiores a 10 veces en monedas sociales con oxidación, como la de población alemana de Chiemgauer) y cuánto impacta en la economía local (medida por ejemplo con el multiplicador local de tres vueltas LM3, que suma el gasto realizado con la moneda local en la cadena de tres compradores consecutivos).
Existen además modelos mixtos en donde por un lado se canjean euros a cambio de moneda local (ya sea en papel como en Bristol o en saldo electrónico como en Santa Coloma) y a la vez disponen de sistema de crédito para facilitar acceso al crédito de pymes y autónomos y que estos créditos o microcréditos concedidos por la banca pública o el propio sistema se inviertan en el territorio. Los sistemas en papel son más atractivos en imagen (por ejemplo Bristol emite billetes con diseños de artistas locales) pero los sistemas digitales permiten implementar fácilmente políticas de marketing o de gestión imposibles de hacer en papel. Por ejemplo penalizar con tasas de oxidación la no circulación, o penalizar los canjes por euros, o , a la inversa, bonificar compras en comercios de determinadas zonas, tipos de comercio o momentos del tiempo, a elección de la entidad que gestione la moneda. La entidad gestora puede ser una entidad creada ad-hoc o se puede delegar en una entidad financiera, habitualmente de la banca cooperativa o pública.
¿Cuáles son los objetivos de Barcelona y qué tipo de moneda debería escoger? Aún se dispone de medio año para decidir el tipo de moneda que se va a implementar en el piloto del proyecto europeo. Las posibilidades son múltiples, pero parece claro que uno de los objetivos es favorecer al comercio de proximidad, en especial todo el que impulse el pequeño comercio de proximidad,  la economía cooperativa, social y solidaria, la economía circular y la conocida como kilómetro 0.  Además, el pago de las ayudas monetarias en moneda social permitirá hacer un experimento muy innovador de canalización de gasto público social y analizar su impacto en el bienestar de sus perceptores. La moneda social de Barcelona puede tener múltiples aplicaciones en el fomento del cambio de modelo productivo de la ciudad, hacia un sistema socialmente inclusivo y ambientalmente sostenible, mediante aplicaciones sectoriales a cuestiones energéticas, de gestión de residuos, del uso de capacidades ociosas o de fomento de la cultura, entre otras, alineando con todos los actores del ecosistema urbano.
Para ello se contará con el conocimiento experto de los diversos think tanksdel proyecto, de la comunidad de expertos del Instituto de la Moneda Social y de la propia ciudadanía y del tejido comercial y productivo local, que modulará el proyecto para maximizar el bienestar colectivo y del tejido comercial y productivo local, con el objetivo de modular el proyecto y su gestión futura para maximizar el bienestar colectivo.
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Lluís Torrens. Director de Planificación e Innovación. Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona.