divendres, 31 de març de 2017

Decrecimiento y Renta Básica en tiempos de cambio climático

Conferència organitzada per revo prosperidad sostenible

Conferencia sobre Decrecimiento y Renta Básica Universal
Ponente:
Michael Howard, Profesor de Filosofía en la Universidad de Maine. Ha publicado recientemente Exporting the Alaska Model: Adapting the Permanent Fund Dividend for Reform Around the World (junto con Karl Widerquist). Es coordinador nacional de la Basic Income Guarantee Network de los Estados Unidos, co-editor de Basic Income Studies, y miembro activo de la Scholars Strategy Network, el Peace and Justice Center of Eastern Maine, y del Citizens’ Climate Lobby

Dia: 27 de Abril a las 18,30h.
Lugar: Centre Cívic Cotxeres Sants, Sala de  Conferències
C/ de Sants, 79, 08014 Barcelona

¿Por qué la eficiencia energética sigue estando mal entendida?

Artile publicat a Ent INNOVACIÓ AMBIENTAL AL SERVEI DE LA SOCIETAT

Jaume Freire | ENT – Harvard University

La eficiencia energética está mal entendida por muchos responsables políticos, a pesar de la gran cantidad de estudios científicos que tratan de explicar cómo funciona a nivel micro y macroeconómico. A nivel político, el efecto de las políticas de eficiencia energética se calcula principalmente mediante el uso de cálculos de ingeniería. Por ejemplo, supongamos que el gobierno inicia un plan de inversión para mejorar el aislamiento de los hogares. Esta medida contribuirá a mejorar la eficiencia en el suministro de calefacción y refrigeración (también conocidos como servicios energéticos), será necesario un menor esfuerzo para proporcionar el mismo nivel (cantidad y/o calidad) de estos servicios energéticos. Los técnicos de los ministerios o agencias responsables de la medida estiman aproximadamente su eficacia en términos del nuevo consumo de energía, estimando la cantidad de material aislante adquirido con los fondos y el aislamiento proporcionado por este material en un entorno controlado. Estas estimaciones se aproximarían a lo que realmente sucede si estuviéramos hablando de una única vivienda atemporal y sin vida inteligente viviendo en su interior. Sin embargo, las ciencias sociales nos muestran que este no es el modo en que funciona.
Los estudios teóricos y empíricos demuestran que la instalación de material aislante (o cualquiera que sea la medida de eficiencia inducida) provoca cambios que a su vez provocan reacciones en la gente. Hay un comportamiento individual y social más allá de los modelos de ingeniería. En primer lugar, el servicio energético (calefacción, refrigeración, etc.) se vuelve más barato. Algunos hogares preocupados por el costoso precio de este servicio ya no lo están tanto. En estos hogares quizás anteriormente se apagaba el sistema de calefacción o refrigeración durante la noche o en otros intervalos temporales específicos, o tal vez dejaban de aclimatar algunas habitaciones. Puede que ahorren algo de energía, pero no tanto como se había estimado inicialmente. Además, aunque mantengan los mismos patrones de consumo anteriores a la mejora de eficiencia, ahora, estos hogares ahorran dinero.
Si queremos ir más allá en el análisis del comportamiento económico y social, nos daremos cuenta de que hay un ingreso extra en los hogares. Los hogares pueden gastar este ingreso adicional en comprar bienes y servicios o pueden ahorrarlo. Ambas opciones conducen a un aumento del consumo global de energía. Los bienes y servicios necesitan energía para ser producidos, distribuidos y consumidos, y los bancos (o el sistema financiero en general) transforman el ahorro en inversiones, préstamos, hipotecas y otros activos que también involucran bienes materiales y servicios, y que por lo tanto, requieren energía en toda la cadena de producción y consumo.
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Esto es lo que se conoce como efecto rebote entre economistas y científicos sociales. Hay un gran consenso sobre su existencia, el debate gira en torno su magnitud. Los gobernantes deben ser conscientes de este efecto, y realizar evaluaciones más rigurosas y completas sobre las medidas de eficiencia energética que se llevan a cabo. Este efecto se puede controlar con medidas adicionales si se quiere reducir el consumo de energía luchar contra el cambio climático de manera efectiva. Una fiscalidad de la energía progresiva y correctamente diseñada podría reducir el consumo global de energía y a su vez luchar contra la pobreza energética, permitiendo cierto efecto rebote para los hogares más desfavorecidos cuando se aplican medidas de eficiencia energética.
REFERENCIAS
Font Vivanco, D., McDowall, W., Freire-González, J., Kemp, R., van der Voet, E., 2016. The foundations of the environmental rebound effect and its contribution towards a general framework. Ecological Economics 125, 60–69.
Freire-González, J., Puig-Ventosa, I., 2015. Energy Efficiency Policies and the Jevons Paradox. International Journal of Energy Economics and Policy 5(1), 69–79.
Jevons, W. S., 1865. The Coal Question. London: Macmillan and Co.
Ruzzenenti, F., Basosi, R., 2008. The rebound effect: An evolutionary perspective. Ecological Economics 67, 526–537.
Saunders, H.D., 1992. The Khazzoom-Brookes Postulate & Neoclassical Growth. The Energy Journal 13(4), 131–148.

dilluns, 27 de març de 2017

¿ Podemos substituir el petróleo por ahorro y energía renovable?

Debat organitzat per l'associació revo prosperidad sostenible

3ª Charla /debate 

3ª Charla /debate ¿ Podemos substituir el petróleo por ahorro y energía renovable?

Ponentes:
Antonio Turiel, fisico, matemático, investigador del CSIC y responsable del blog “The Oil Crash”
Jordi Parés, ingeniero y experto en energías renovables
Dia: 20 de Abril a las 18,30h.
Lugar: Pati Llimona, Sala Joan Maragall
C/ Regomir 3,  Barcelona

dilluns, 20 de març de 2017

5 Razones por las que la izquierda debe olvidarse del crecimiento económico

Article publicat al web  Decrecimiento
Jaime Nieto - Nueva Revolución

Aunque el Banco Central Europeo tiene como principales objetivos garantizar el crecimiento económico y la estabilidad de precios, suele anteponer la segunda a la primera. En este contexto, parece más justificada que nunca la defensa de las políticas de crecimiento de inspiración keynesiana por parte de la izquierda. Estas políticas, responsables de la “Edad de oro” del capitalismo (1945-1973) construyeron los cimientos del Estado del Bienestar que comenzaron a erosionarse tras la oleada neoliberal de los años 80. En la actualidad, los continuadores de este nefasto legado arrecian en la demolición del Estado del Bienestar  argumentando que no es sostenible. Sin embargo, si no queremos perder esta batalla, debemos empezar a reconocer que son el propio capitalismo y la sociedad industrial las que no son sostenibles. El conocimiento acumulado durante el último medio siglo, en especial tras la publicación deLos límites del crecimiento (1972) revela que el crecimiento no era más que un atajo. Hoy sabemos que este atajo no solo no es posible, sino que ni siquiera es necesario para lograr una economía justa. Por ello, en este artículo propongo 5 razones por las que los agentes políticos progresistas deberían renunciar al crecimiento y abrazar otros planteamientos para armar la alternativa ante el ocaso de la revolución neoliberal.
  1. Más crecimiento no supone mayor bienestar.

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En efecto, a partir de cierto umbral que suele situarse en torno a los 10.000-15.000$ per cápita, el crecimiento económico no es capaz de elevar el nivel de bienestar. El gráfico superior relaciona PIB per cápita (eje horizontal) y bienestar subjetivo (eje vertical), lo que podría tacharse de una evidencia “no objetiva”. Sin embargo, existen gráficos similares para el Índice de Desarrollo Humano (IDH) u otros índices “objetivos” como elÍndice de Progreso Social. En definitiva, parece absurdo que los países ricos sigan empeñados en aumentar su PIB si ya cruzaron el umbral a partir del que ya no es capaz de repercutir en el bienestar social.
  1. ¡Es mejor redistribuir!

Precisamente lo que nos indica el punto anterior es que hay ingentes cantidades de PIB sobrante en los países ricos que sí podrían ayudar a mejorar el bienestar en los países pobres. Es más, hay ingentes cantidades de PIB sobrante en los percentiles más ricos de la población que sí podrían ayudar a mejorar el bienestar de la mayoría social. No solo eso, sino que como se puede ver en el gráfico inferior, no existe correlación (ni positiva ni negativa) entre la desigualdad (medida a través del índice de Gini) y el PIB per cápita. Por lo tanto, el crecimiento por sí solo no representa una mejora para la mayoría social. Por último, el PIB no es más que la suma de las rentas del trabajo y las rentas del capital*, por lo que es vital conocer cómo se distribuye el crecimiento. Por ejemplo, el artificial crecimiento de España en los últimos años ha ido a parar mayoritariamente a las rentas del capital en detrimento de los salarios. No perdamos de vista las prioridades.

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  1. El crecimiento económico contra el cambio climático.

Existe abundante evidencia de que el crecimiento económico está positivamente correlacionado con el incremento de la contaminación atmosférica. No obstante, suele decirse que el crecimiento genera, a la larga, inversiones sostenibles que hacen disminuir las emisiones a partir de cierto nivel de PIB. Lo que se observa más bien, en una analogía ecológica de la teoría del intercambio desigual, es un traslado de la producción sucia a los países pobres para su consumo, libre ya de polvo y paja, en los países ricos. Por lo tanto, no es que se emita menos a partir de cierto nivel de PIB (o que se haga con menor intensidad), sino que estas emisiones se desplazan de lugar, aumentando en el cómputo global. La lucha contra el cambio climático requiere replantearnos este modelo de economía.
  1. ¡El empleo no es rehén del crecimiento!

A estas alturas más de uno/a se estará preguntando: pero, ¡¿qué pasa con el empleo?! En los primeros compases de la crisis, solía escucharse que el empleo se recuperaría a partir de que el país creciera por encima del 2%. Si bien es cierto que el crecimiento ha estado tradicionalmente ligado al incremento del empleo, esto no implica de ninguna manera que esta sea la única forma de tener empleo.

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Jackson y Victor (2011) muestran en el gráfico superior, que la ausencia de crecimiento no solo no implica pérdida de desempleo, sino que puede contribuir a reducir las emisiones. Los escenarios asumen una misma tasa de empleo, pero en los escenarios 2 y 3 la jornada laboral se ha reducido sustancialmente y se ha operado un cambio de modelo productivo hacia servicios ecológicamente sostenibles. Mientras el PIB (izquierda) permanece igual (incluso decrece), la tasa de empleo se mantiene y las emisiones (derecha) en Reino Unido caen intensamente. El trabajo y la lucha contra el cambio climático no son incompatibles: el crecimiento económico, sí.
  1. Se trata de cambiar de objetivos.

El PIB, como indicador, es un auténtico desastre. Algunos estudios apuntan, por ejemplo, que el PIB español podría estar valorado un 20% por encima de la realidad. Por su parte, la economía feminista nos enseña que deja fuera los trabajos domésticos y la esfera reproductiva y de cuidados. Y existen serias dudas de que incluirlo fuera a mejorar el bienestar de la ciudadanía, no digamos ya el de las mujeres. Mientras, la economía ecológica señala que la reparación de desastres naturales  (como un vertido de petróleo a un acuífero) o gastos meramente defensivos como el presupuesto militar, suman al PIB cuando en realidad no tienen nada que ver con una mejora de las condiciones de vida. El objetivo nunca debería ser incrementar un indicador que arroja muchas dudas sobre su veracidad, su capacidad para mejorar el bienestar y que genera impactos medioambientales muy serios.

Más bien, se debería poner el foco en la redistribución del ingreso y del empleo con la vista puesta en la conciliación. Del mismo modo, distribuir los trabajos reproductivos que actualmente recaen sobre las mujeres, ampliando el peso de aquellos referidos a los cuidados. También avanzar hacia la democracia económica (que las libertades democráticas no terminen en las puertas de los centros de trabajo) y en la transición energética hacia un modelo sostenible, compatible con la vida y bienestar de las personas. Si de la persecución de estos objetivos se deriva un descenso en el PIB será tan solo eso, una consecuencia. Ni el crecimiento ni tampoco el decrecimiento deberían ser objetivos en sí mismos y, de ser así, se estaría cayendo en el mismo error. Es hora de tomar las riendas de la economía.

*Más impuestos menos subvenciones sobre producción e importaciones.

dijous, 16 de març de 2017

Desigualdad y predistribución



Article publicat a El País

Garantizar el Estado de bienestar para todos exige que quienes sufragan con sus impuestos el grueso del gasto social colaboren. Sociedades donde la pobreza y la exclusión requieren asistencia pública son propicias para el populismo de derechas

De repente nos hemos puesto a hablar de desigualdad, insistentemente. Pero no siempre con el rigor debido. Hace dos meses, Julio Carabaña, en un ejercicio de sana provocación, sorprendió a propios y extraños argumentando en estas mismas páginas que la desigualdad no había aumentado significativamente. Al profesor Carabaña no le faltaban motivos ni evidencias para sugerir que algunos diagnósticos se habían exagerado. Pero creo humildemente que mi admirado colega nos cuenta tan solo una parte de lo que necesitamos saber acerca de la evolución de la desigualdad.

La desigualdad sí ha aumentado, notablemente. No tanto en la forma en que es finalmente experimentada (la desigualdad de renta disponible, a la que se refiere Carabaña) como en la desigualdad de partida, generada por las relaciones económicas que se producen en el mercado. Lo que se ha hecho más desigual es la distribución de ingresos derivados del empleo asalariado, el autoempleo y las ganancias de capital. El Estado de bienestar se ha encargado tradicionalmente de reducir la desigualdad de mercado con sus políticas fiscales y de transferencias monetarias (pensiones, prestaciones de desempleo, rentas mínimas, etc.). Es lo que se conoce como redistribución. Para evitar que un aumento de la desigualdad de mercado se traduzca en mayor desigualdad de renta disponible, el Estado debe incrementar su esfuerzo redistributivo.

Hacerlo tiene costes importantes, que capas crecientes del electorado se muestran reacias a aceptar. A medida que el Estado tiene que gastar más para garantizar el bienestar de todos, incluidos los colectivos más desfavorecidos, resulta más difícil conseguir que los segmentos de la población que sufragan con sus impuestos el grueso del gasto social colaboren en el empeño, lo que ocasiona conflictos distributivos: colectivos que se sienten ninguneados, territorios que se consideran fiscalmente maltratados, élites que desvían sus rentas a paraísos fiscales, etc. El auge de muchos populismos de derechas se nutre, en buena medida, de esta insatisfacción, exacerbada en sociedades con marcadas fracturas étnicas, donde la pobreza y la exclusión que requieren asistencia pública se concentran fundamentalmente en una infraclase particularmente vulnerable formada por minorías y poblaciones inmigradas.

En España, el coeficiente de Gini que mide la desigualdad de mercado (en una escala donde 0 representa una sociedad en la que todos tienen lo mismo y 100 una en la que uno lo acapara todo) ha pasado de 43,4 en 2007 a 50,8 en 2014, y en la zona euro de 49 a 51,9. El deterioro de este coeficiente en España durante los años de crisis es el más pronunciado en la UE tras Chipre.
“No tenéis derecho a quedaros lo que yo me he ganado”, repite el Tea Party
El Estado de bienestar todavía consigue reducir considerablemente estos índices (llevándolos aproximadamente a 34-35 en España). Pero en muchos casos se comienzan a tensar las costuras. Por un lado, algunos sectores sociales no encuentran alivio suficiente al sufrimiento provocado por la privación económica. Por otro, aparecen grupos que se sienten injustamente ignorados por las políticas sociales. Algunas de las mejores obras que se han escrito sobre el caldo de cultivo social que ha aupado a Trump a la presidencia de Estados Unidos (las de John B. Judis, J. D. Vance o Arlie Hochschild) retratan el descontento de una “clase media radical” (fundamentalmente blanca), situada entre una élite económica cosmopolita que se distancia a pasos agigantados del “americano medio” (en términos de renta, estilo de vida y valores) y una clase desfavorecida (generalmente perteneciente a minorías) a la que creen que se prodiga atenciones “inmerecidas”. Un eslogan del Tea Party recoge bien ese sentimiento: “no tenéis derecho a quedaros lo que yo me he ganado”.

En este contexto algunos académicos e intelectuales progresistas reclaman una nueva aproximación a la lucha contra la desigualdad, que pueda ayudar a reflotar la estrategia socialdemócrata. Es el llamado enfoque de la predistribución. Sus partidarios comparten la preocupación por corregir las desigualdades ex–ante, cuando se originan en el mercado, y la necesidad de preparar a la ciudadanía para lidiar con ellas (empoderarla).

Sobre la mesa se han puesto básicamente dos modalidades de propuestas de predistribución. Una primera reclama intervenir en el funcionamiento de los mercados para corregir activamente las ineficiencias que produce una desregulación excesiva. Es lo que Jacob Hacker, uno de sus principales promotores intelectuales, denomina “acertar con la macroeconomía” (getting the macroeconomy right). En lo últimos tiempos se ha evidenciado que el capitalismo laissez faire produce importantes externalidades negativas cuyo coste no es internalizado por quienes lo generan. Se evidencia también que en sociedades muy desiguales, donde las élites económicas disfrutan de una gran capacidad para comprar voluntades y favores políticos, la extracción de rentas es endémica, y los mercados realmente existentes se parecen poco a los modelos estilizados que aparecen en los manuales de macroeconomía.

La lucha contra los desequilibrios puede ayudar a reflotar la estrategia socialdemócrata
Dentro de esta modalidad de predistribución, en el menú de políticas públicas admisibles, se admite espacio para cierto margen de ineficiencia económica, de efectos limitados y controlables, si ayuda a corregir la desigualdad: regulando el acceso a ciertos bienes básicos, fijando el salario mínimo o algunas prestaciones en relación a umbrales de referencia actualizados, otorgando protagonismo a los procesos de negociación colectiva en la determinación de salarios, limitando los salarios más altos. Se argumenta, y existe evidencia al respecto, que la mayor igualdad finalmente conseguida puede propiciar crecimiento económico.

La segunda modalidad de predistribución propuesta está encaminada a promover la capacitación y el empoderamiento de los individuos en un mundo más incierto y volátil, donde van a estar expuestos a vaivenes de la economía, episodios disruptivos en su vida personal y familiar, y riesgo de precariedad. En el centro de la agenda estaría la idea de dotar a los individuos de competencias que les permitan manejarse en la adversidad, evitando que puedan quedar “relegados” o atrapados en ciclos perversos que erosionen sus oportunidades vitales. Las políticas de apoyo a la primera infancia, la educación, las ayudas a la emancipación, la formación a lo largo de la vida, las políticas de activación se convierten, en este marco, en estrategias prioritarias.

Está por ver si los programas de predistribución y empoderamiento pueden contribuir a robustecer el músculo electoral de la socialdemocracia, pero parece claro que las propuestas conectan con un diagnóstico ajustado de lo que está sucediendo con la evolución contemporánea de las desigualdades. Algo que en tiempos de cólera populista se echa muy en falta.

 Pau Marí-Klose es profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza.

dimecres, 15 de març de 2017

¿A qué clase media pertenece usted?

Article publicat a El País
Hace seis años escribí esto: “La principal fuente de los conflictos venideros no van a ser los choques entre civilizaciones, sino las expectativas frustradas de las clases medias que declinan en los países ricos y crecen en los países pobres”.
Mi argumento en ese entonces —y que ahora se ha confirmado— es que las clases medias en Estados Unidos, Europa y otros países de mayores ingresos verían empeorar su estándar de vida, mientras que en China, Turquía, Colombia y otros países emergentes la situación económica de los más pobres mejoraba. En ese mismo artículo señalé que tanto el aumento como la disminución de los ingresos generan expectativas que alimentan la inestabilidad social y política. La sorpresa, por supuesto, es que el aumento de los ingresos de la gente en los países pobres sea una fuente de inestabilidad. Más abajo vuelvo sobre esta paradoja. En ese artículo de 2011 también alerté de que “inevitablemente, algunos políticos en los países avanzados aprovecharán este descontento para culpar del deterioro económico al auge de otras naciones”. Y finalicé pronosticando que las consecuencias internacionales de este choque de clases, que entonces no eran obvias, acabarían siéndolo.
Bueno… lamentablemente, ya lo son.
En estos tiempos de Brexit, Donald Trump, Marine Le Pen, Geert Wilders, Podemos y otras sorpresas políticas proliferan los análisis que intentan descifrar las fuerzas que nutren “La Gran Furia”, ese profundo descontento que lleva a los votantes a escoger a quien sea con tal de que no se parezca “a los de antes”. La globalización, la inmigración, la automatización, la desigualdad, el nacionalismo y el racismo son solo algunas de las causas que más comúnmente se mencionan para explicar “La Gran Furia”. Pero me ha llamado la atención que los análisis no incluyen en su explicación lo que está sucediendo en Asia, América Latina o África. Una vez más, la narrativa dominante trata como si fuera mundial un fenómeno regional que ocurre principalmente en Norteamérica y en el Viejo Continente.
Los análisis ignoran que la clase media, esa que en Europa y EE UU está luchando para no perder su preeminencia económica, social y política está en pleno apogeo en el resto del mundo. Para una familia en India que, por primera vez, tiene ingresos que le permiten tener medicinas, casa, coche, televisión, teléfonos inteligentes y algo de ahorros, la defensa de la supremacía blanca que en EE UU motivó a muchos a votar por Donald Trump resulta ininteligible.
El apogeo de la clase media en países pobres es la principal revelación de un importante estudio que acaba de ser publicado por Homi Kharas, uno de los más respetados estudiosos de la cuestión. Sus cálculos indican que hoy 3.200 millones de personas forman parte de la clase media en el mundo, es decir el 42% de la población total. Para estos cálculos, los investigadores e instituciones como el Banco Mundial definen como clase media a las personas con ingresos diarios de entre 11 y 110 dólares al día. Este segmento ha venido creciendo rápidamente, pero a diferentes ritmos. Mientras que en Estados Unidos, Europa y Japón crece anualmente al 0,5%, en China e India suma un 6% cada año.
Globalmente, la clase media aumenta 160 millones de personas al año y de seguir a este ritmo, en pocos años, la mayoría de la humanidad vivirá, por primera vez en la historia, en hogares de esta categoría. Si bien las clases medias son hoy más numerosas que nunca en países como Nigeria, Senegal, Perú o Chile, su expansión es un fenómeno primordialmente asiático. Según Kharas, la abrumadora mayoría (¡el 88%!) de los 1.000 millones de personas que formarán parte de este estrato en los próximos años vivirá en Asia.
El impacto económico de todo esto es enorme. El consumo de la clase media en países de menores ingresos crece al 4% anual y ya equivale a un tercio del total de la economía global.
Naturalmente, los cambios que está experimentando la clase media tiene importantes consecuencias políticas. En Europa y EE UU estas consecuencias ya las vemos en los resultados de las elecciones, los referendos y en la proliferación de improbables candidatos que promueven agendas inéditas. En los países de menores ingresos, en los cuales la clase media crece a gran velocidad, también crecen rápidamente las expectativas y exigencias. Estos nuevos protagonistas sociales más tecnológicamente conectados, con más poder adquisitivo, más educación, más información y más conciencia de sus derechos son una fuente de inmensas presiones sobre gobiernos que no tienen la capacidad de satisfacer esas expectativas.
La clase media de los países ricos se siente amenazada y va a exigir a sus gobiernos acciones y resultados que mantengan sus estándares de vida históricos. Al mismo tiempo, la clase media de los países emergentes está más esperanzada que nunca y luchará para que su progreso continúe.
Como ya lo estamos viendo, estas agendas políticas divergentes son el origen de importantes fricciones internacionales. Y lo seguirán siendo.

dimarts, 14 de març de 2017

Informe Deloitte sobre descarbonització del transport a espanya

Notícia publicada a El País sobre l'informe 
Link a l'Informe Deloitte

España necesita 300.000 coches eléctricos en 2020 para luchar contra el cambio climático

Deloitte estima que descarbonizar el transporte particular requiere una inversión anual de 650 millones

En España deberían circular 300.000 coches eléctricos en 2020. En 2025, entre 1,2 y dos millones. En 2030, entre 4,4 y seis. Es lo que tendría que ocurrir con el transporte de pasajeros si España quiere cumplir con los compromisos ante la Unión Europea de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, según un estudio de la consultora Deloitte. El informe estima que para cumplir con esas metas se requerirá una inversión de unos 650 millones de euros anuales hasta 2030 (para incentivos y puntos de recarga). En 2015 circulaban solo 6.500 vehículos de este tipo en nuestro país y el Gobierno apenas ha destinado 40 millones de euros en incentivos para coches eléctricos desde 2009.
Un coche eléctrico recargando la batería, en Madrid. Vídeo: ATLAS Foto: Álvaro García
Cuando se habla de la lucha contra el cambio climático se suele pensar en chimeneas humeantes y centrales térmicas que emplean el carbón para generar electricidad. Pero no en tubos de escape. Sin embargo, el sector del transporte (además de desencadenar otros problemas de contaminación) supone alrededor del 25% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad económica en España. "Se ha puesto mucho el foco en la generación eléctrica limpia y no se ha puesto en el transporte", señala Alberto Amores, uno de los autores del informe de la división Monitor Deloitte Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050, presentado este martes.
El pasado año, casi un 40% de la electricidad generada en nuestro país provino de energías limpias, fundamentalmente hidráulica y eólica. Sin embargo, los coches eléctricos e híbridos enchufables siguen siendo algo residual: solo se vendieron en España 4.750 vehículos de este tipo en 2016, lo que supuso apenas el 0,4% de todos los matriculados.
Pero si España quiere cumplir con sus compromisos internacionales en la lucha contra el cambio climático, el sector del transporte también se debe descarbonizar. Nuestro país, como el resto de los miembros de la Unión Europea, está obligado a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 80% y un 95% en 2050.
Deloitte pone el foco en el desarrollo del vehículo eléctrico como una vía para cumplir con esos acuerdos internacionales. "Para el año 2020 se necesita llegar a un parque de entre 200.000 y 300.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables para garantizar en el medio plazo el cumplimiento de los objetivos medioambientales", señala el informe coordinado por Amores. Se requeriría que el 5% de los coches que se vendan sean eléctricos de aquí hasta 2020, frente al 0,4% del pasado año.
El porcentaje y el número total tendrían que aumentar significativamente en los siguientes años: entre 1,2 y dos millones en 2025 y entre 4,4 y seis millones en 2030. Que se ofrezca una horquilla tan amplia de los coches eléctricos que tienen de circular se debe a que Deloitte toma varios escenarios de implantación relacionados con el cambio de hábitos respecto a la movilidad. Estos escenarios están condicionados por el desarrollo del coche autónomo y compartido.
En todo caso, el informe apunta a que en 2025 entre el 30% y el 35% de los coches que se vendan deberán ser eléctricos. En 2030, la cuota deberá ser ya entre 50% y el 60%. Y "no debería venderse ningún vehículo con motor de combustión interna a partir de 2040", señala el estudio.

Puntos de recarga

Para descarbonizar el transporte de pasajeros, la consultora estima que se necesitan entre 6.000 y 11.000 millones de euros de inversión hasta 2030, lo que supone de media unos 650 millones al año. Este dinero se emplearía en incentivos, para hacer más atractivos los vehículos limpios, y en crear una red de recarga.
La falta de una infraestructura de recarga es una de las principales trabas para la implantación de los coches eléctricos. Actualmente, detalla el informe, en España hay solo 1.700 postes de recarga en la vía pública, frente a los 18.000 de Holanda y los 7.000 de Noruega. El objetivo sería llegar en España a los 4.000 en 2020, los 45.000 en 2025 y los 80.000 en 2030. El informe también establece objetivos de electrolineras rápidas y semirrápidas, actualmente casi inexistentes en España; en 2020 debería haber unas 11.000 y 45.000 en 2025.

Incentivos

La falta de incentivos es otra de las trabas a la implantación de estos coches en España. Sin tener en cuenta las ayudas públicas, los vehículos eléctricos son en nuestro país entre un 5% y un 24% más caros que los convencionales. En los países con una apuesta clara por este tipo de movilidad, esa brecha se soluciona con las ayudas públicas. "Considerando los incentivos, un vehículo eléctrico utilitario en 2015 era entre un 15% y un 27% más económico en Noruega y Holanda que un vehículo convencional comparable", señala el informe. En Noruega, el 23% de los turismos que se venden cada año son ya eléctricos.
Sin embargo, los incentivos en España han sido casi inexistentes, si se comparan con otros países. "Todos los planes de incentivos desde 2009 para vehículos eléctricos apenas llegan a 40 millones acumulados", señala el informe. Además, "las ayudas se han agotado antes de la finalización del ejercicio creando incertidumbre". Esos 40 millones desde 2009 no representan nada si se compraran, por ejemplo, con las ayudas a los convencionales. "Los planes PIVE han tenido una dotación económica de alrededor de 1.200 millones desde 2012".

Restricciones a los convencionales

En el informe también se plantean recomendaciones para hacer más atractiva la compra de los vehículos limpios. Por ejemplo, "que los vehículos convencionales no puedan circular por el centro de las ciudades a partir de 2025". Es una medida que ya están planteando grandes ciudades del mundo. Barcelona, por ejemplo, acaba de anunciar el veto a los coches más antiguos, y por lo tanto más contaminantes, a partir de 2019.
También se plantea que los incentivos se dirijan "a los segmentos más relevantes del mercado, no solo a usuarios particulares, sino también a vehículos de flotas o usuarios profesionales". Y que se den "facilidades" como el "acceso a aparcamiento en el centro de las ciudades, aparcamiento gratuito, carriles prioritarios...". Y el informe propone "mecanismos de mandato y control". "Alemania, Noruega y Holanda están ya discutiendo la prohibición de ventas de vehículos convencionales en 2025-2030", se añade.

Transporte de mercancías

Otro ámbito importante en el que habría que actuar es en el transporte de mercancías. Por un lado, el informe de Monitor Deloitte propone que en 2030 entre el 15% y el 20% del tráfico total de mercancías se realice en España por ferrocarril eléctrico. Esa cuota tendría que llegar al 40% en 2050. Para ello, se requerirían inversiones de entre 10.000 y 17.000 millones de euros hasta 2030, es decir, unos 900 millones al año. En este caso, resalta Alberto Amores, no sería solo una cuestión de lucha contra el cambio climático, sino de competitividad de la economía española. "Hay que hacerlo sí o sí", dice sobre proyectos como el corredor mediterráneo. Y pone un ejemplo: "En el AVE nos gastamos 5.000 millones cada año".
En el informe también se plantea apostar por los camiones eléctricos ligeros. Y se marca el objetivo de llegar a un millón de estos vehículos en 2030. El aumento del transporte por ferrocarril y del camión eléctrico ligero "permitiría reducir un 50% las emisiones del transporte de mercancías en 2050", resalta Monitor Deloitte.

 

diumenge, 12 de març de 2017

"El discurs de la maternitat entregada s’ha de convertir en crítica social"

Article publicat a La Directa

Carolina del Olmo, autora de '¿Dónde está mi tribu?'

22/02/2017
El maig de l’any passat, les declaracions de la diputada de la CUP-CC Anna Gabriel sobre el seu desig de criar la mainada en tribu van aixecar polseguera. Segurament, Gabriel havia llegit ¿Dónde está mi tribu?, un llibre sobre maternitat i criança que planteja la necessitat de tornar a socialitzar una de les tasques més dures i que impliquen més responsabilitat, però, tot i així, bastant desvaloritzada pel sistema. Del Olmo, mare de tres fills, filòloga i directora de Cultura del Cercle de Belles Arts de Madrid, critica la literatura sobre maternitat i criança que, tant des del vessant que ha privilegiat els límits i el control sobre l’infant com des del que posa els desitjos de la canalla en primer lloc, s’ha dedicat a tutoritzar les persones adultes (i especialment les dones) advertint-les del que passarà si no segueixen les seves receptes. Davant d’aquestes lectures, l’escriptora proposa tornar a adoptar una mirada contextualitzada dels diferents tipus de maternitat tenint en compte les condicions concretes de vida en les quals hem d’educar actualment i compartir les cures.
/ DAVID FERNÁNDEZ

Encara s’està revisant el mandat social de tenir criatures?
El feminisme ha estat plantejant aquest tema des de la segona onada del moviment de dones; és cíclic. Crec que la pressió més forta és la que et diu: treballa-guanya diners-consumeix; la del cap de personal que et mira amb sospites si tens 30 anys i no et contracta perquè potser decideixes tenir un fill.

En aquest context, és realista defensar la criança amb afecte?
Hi ha grups o literatura partidària d’una criança entregada en temps que sembla desestimar i oblidar les servituds que imposa l’economia: la necessitat de guanyar un salari. També és veritat que la criança amb afecte ha aconseguit emmotllar-se al que hi ha i defensa que, si s’ha d’anar a treballar, hi ha maneres de no deixar de donar el pit o de fer collit. Ho tindria fàcil: necessitem que els nens siguin molt estimats i cuidats, nosaltres volem fer-ho i ens queixem d’aquest sistema econòmic, de les jornades laborals, les hores extres no pagades i els salaris de misèria. Hi ha una part d’aquest discurs que s’adreça a les mares –i que a vegades elles reprodueixen– que dóna una sèrie de consells sense tenir en compte si els seguirà algú que viu en una casa estupenda o algú que habita un pis sense llum. Hi hauria d’haver molta més consciència de la diferència social i de classe, que no pot implicar la mateixa mena de criança.

Però, actualment, el fet de dedicar-se a les cures implica deixar la vida laboral.
Sí; tal com està plantejat, quedar-se a casa cuidant és molt semblant a retirar-se de la societat. Jo entenc que, des d’un punt de vista feminista clàssic, és difícil no defensar que una dona ha de ser independent econòmicament, però no cal que se l’obligui a romandre al mercat laboral tota la vida. Segurament és més útil la remuneració de les cures o la renda bàsica. El mercat laboral no és cap alliberament; tenint en compte el nivell d’atur que hi ha i la pobresa concentrada en les dones, continuar fingint que és necessari treballar no té massa sentit. Això és el que més em molesta d’alguns feminismes: no han sabut imaginar altres maneres de mantenir la independència econòmica de la dona que no passin per la feina assalariada.

Vostè defensa la resocialització de la maternitat davant els dos enfocaments imperants, la reclusió neoromàntica o emmotllar-se a la lògica del mercat.
Sí, perquè hi ha una tendència a considerar la maternitat com un fet privat. És veritat que l’Estat, l’Església i molta altra gent han volgut intervenir en els cossos de les dones i els seus drets en el moment de parir. Calia treure les institucions dels cossos de les dones. Però aquest discurs ha col·laborat a reforçar aquesta mena de privatització de la maternitat, aquesta concepció de la maternitat com una cosa que les dones encaixen en el seu temps lliure com poden. Això ha desencadenat aquest sistema, que gira l’esquena a la realitat de les cures. Resocialitzar la maternitat, doncs, implicaria adonar-se que no és un fet individual, sinó un fet social de primer ordre, i que necessita una arquitectura institucional que avui dia no funciona.

Com podria funcionar?
Cal articular mesures que tinguin en compte les diferències entre unes i altres maternitats: classe social, economia... La maternitat ha de sortir d’aquell àmbit claustrofòbic que se cenyeix a tot el que passa entre la mare i el seu bebè i s’ha de discutir en termes generals. Què passa amb les mares a la feina? I a les escoles, les llars d’infants i els espais de cura tancats?

En última instància, les cures són una despesa social no reconeguda. Les haurien d’assumir les empreses privades?
És fonamental revaloritzar les tasques de cura i permetre que la gent que es dedica a això visqui bé realment. La idea del salari domèstic, molt denigrada per alguns sectors del feminisme, no és tan dolenta; crec que podria funcionar bé. A la vegada, hi hauria d’haver una política activa pel repartiment de les cures; no podem continuar sent les dones qui s’hi dedica quasi en exclusivitat. L’articulació d’això ha de ser institucional: apujar impostos a les empreses grans, tenir quotes selectives de la seguretat social (que serveixen per recaptar diners que es destinin a finançar cures) o implicar les empreses directament poden ser algunes opcions.

dijous, 9 de març de 2017

Suiza acelera su conversión a una economía robotizada

Article publicat a El País

Un estudio indica que hasta el 50% de los empleos actuales podrían ser automatizados




Un tren tranvía de Zurich Cobra en el taller.


En un país con un desempleo de poco más del 3% los trabajadores no se inquietan (aún) demasiado por su futuro profesional. Pero Suiza acelera su conversión a una economía robotizada. La principal razón de esta estrategia no es otra que la inusitada fortaleza del franco suizo sumada a unos salarios entre los más elevados del mundo. Estos factores obligan a las empresas a abaratar costes de producción si quieren mantenerse competitivas en un mercado globalizado cada vez más arduo.
Según un estudio de la consultora Deloitte, hasta el 50% de los puestos de trabajo actuales podrían ser automatizados, comenzando por los empleos menos cualificados en sectores industriales y de manufactura, pero no solo. Dada la mayor capacidad de los algoritmos, incluso los trabajos complejos comienzan a ser reemplazables por máquinas. En el caso suizo, la única alternativa a la automatización parece ser la deslocalización, lo que conlleva serias preguntas acerca del futuro modelo social.
Un suizo que parece tener una respuesta al respecto es Xavier Oberson, profesor de la Universidad de Ginebra y especialista en cuestiones fiscales. Este reconocido experto aboga por que los robots paguen impuestos. Su argumento es que, dado que estos ocuparán cada vez más puestos en los sectores industriales, habrá una caída en los ingresos a las arcas de la seguridad social. Cobrar impuestos a estos robots será la única forma de cubrir el desequilibrio presupuestario.
El problema es que solo una política global puede ser eficaz. “Si una sola nación aplica estos principios, se verá barrida por la competencia”, analiza el fiscalista en conversación con la radio nacional. Oberson piensa que los empleos que implican creatividad, interacción humana y de servicio al cliente no corren tanto riesgo. Aunque no cree posible que los empleos perdidos por culpa de los robots puedan ser ya nunca recuperados. ¿Pero qué es un robot? “Una máquina evolutiva; capaz de ser autónoma, tomar decisiones y que aprende de su experiencia”, concluye Oberson.

dimarts, 7 de març de 2017

Jorge Wagensberg: "Somos individualmente inteligentes y colectivamente estúpidos"

Article publicat a Público

El ciertífico advierte sobre un posible desastre a escala global y se pronuncia a favor de una "generosidad colectiva" y de una constitución planetaria, una nueva "declaración de los derechos humanos de los pueblos que hable de los recursos naturales, que hable de las emisiones, y que hable también del sistema político".




Jorge Wagensberg
Jorge Wagensberg

"Solo tenemos un planeta" es un libro publicado por Icaria editorial que recoge un interesante diálogo entre dos personas de dos disciplinas aparentemente distantes, como es la economía y la física. Joan Martínez Alier, economista y Jorge Wagensberg, físico, debaten sobre el planeta, intentando analizar su futuro desde una visión amplia y globalizadora.
Hemos hablado con Jorge Wagensberg en el despacho de su casa, una sala donde conviven en un desorden armonioso, libros, fósiles y objetos diversos. La conversación transcurre de la física a la política, de la biología al arte, de la economía a la historia, de la religión a la lingüística. Incluso sale a relucir la pelvis de Elvis Presley. Según Wagensberg, el conocimiento no tiene fronteras ni está parcelado.

"Solo tenemos un planeta" es el título del libro. ¿El título hace referencia a que solo tenemos un planeta porque no podemos viajar y colonizar otro, o se debe a que quizás necesitaríamos más de un planeta para subsistir atendiendo a los niveles de consumo de recursos actual?

La razón evidentemente es doble. El planeta que está más cerca se encuentra en alfa centauri, a 4 años luz. Los 7 planetas que se han descubierto ahora, me parece que están a 40 años luz. Esto quiere decir que estamos solos dentro de la inmensidad, y que si no cuidamos este planeta no hay otro donde ir. Hay un ejemplo histórico de lo que le puede pasar a la Tierra. En la isla de Pascua, como consecuencia de las creencias de sus habitantes, lograron agotar rápidamente todos los recursos naturales de los que disponían y quedaron en medio del Pacífico y no pudieron hacer ni barcas para salir de allí, y esto se parece bastante a lo que pasará con la Tierra.

En el libro habla de un periodo geológico en el que nos encontraríamos ahora, el Antropoceno. ¿Qué cambios definen este nuevo período?

Bueno, el tema es fuerte porque quiere decir que el nombre de la era geológica viene dado por el hombre. Esto significa que el planeta ya está cambiando directamente por la influencia del hombre. Y eso en principio no es bueno ni malo, el planeta cambia, lo ha hecho siempre. El problema de ahora es que dependemos de nosotros, es decir, dependemos de nuestra inteligencia, y yo creo que si algo hemos demostrado, es que el hombre es individualmente inteligente, pero colectivamente no tanto , por decirlo de una manera fina.

El hombre es individualmente inteligente y colectivamente estúpido

En el libro afirmas que somos colectivamente estúpidos

Exacto.

Una de las características del Antropoceno es la caida de la diversidad, la desaparición en masa de muchas especies. ¿Qué razones tenemos para esforzarnos en mantener una especie?

Hay cuatro razones: una ética, otra estética, otra económica y una científica. Podemos empezar por unas razones que pueden parecer blandas, como es la ética. ¿Por qué conservar una sola especie? Hombre, porque ya esta aquí, es decir, ha tenido una evolución y una historia de millones y millones de años de coevolución con las otras especies ... Y luego hay una idea que tampoco emociona a todos, pero que también es muy importante, y es la estética. Cualquier trozo de naturaleza, si la miras bien, es de una belleza increíble. ¿Por qué conservar una sola especie? Por estética. Y por razones económicas. El 100% de lo que comemos tiene un origen en la biodiversidad, y la tercera parte de los medicamentos también, los principios inmediatos que los conforman vienen de la naturaleza. Hay un última cuestión. Hay especies que desaparecen sin que los científicos tengan la oportunidad de estudiarlas. ¿Y por qué las queremos estudiar? Porque en la biodiversidad seguramente están las soluciones de muchos problemas que aún en este momento no sabemos ni siquiera que existen.

En este sentido, en el libro se habla de que la diversidad es un mecanismo de resistencia ante los cambios del entorno. A última hora un sistema diverso es más resistente y más perdurable que uno de diversidad baja.

Bueno, eso está clarísimo, porque el proceso es el siguiente: en los momentos en los que la incertidumbre del entorno baja, las especies se pueden instalar en cualquier estrategia, esto hace que la diversidad aumente. ¿Qué sucede cuando hay una crisis? Pues sucede que cuando tenemos más posibilidades o alternativas, la probabilidad de encontrar una solución es más alta. Es decir, este combate entre la incertidumbre del entorno y la diversidad disponible, es importantísima ...

Este mismo razonamiento de las ventajas de la diversidad ¿se puede aplicar a las poblaciones humanas? ¿La diversidad contribuye a hacer el conjunto de la humanidad más resistente?

Bueno, ¡es un tema interesantísimo este! Hay aspectos que está clarísimo que sí .... ¡Que desaparezca una lengua es un gran problema cultural! La cultura, es parte de la función del cerebro, que es justamente un órgano que se ha desarrollado para anticipar justamente la incertidumbre. Yo creo que el conflicto está en las tradiciones y en las creencias, mientras haya tradiciones y creencias demasiado fuertes, la diversidad humana será un problema. En el momento en que interviene una tradición, es decir, una idea fija que no puedes cambiar, es cuando llegamos a sistemas violentos, y a la intolerancia. Ante el problema que planteas, sobre si ¿interesa la diversidad entre las personas? Yo diría que sí, pero sin abandonar nunca la razón.

Tú afirmas que apuestas claramente por la democracia, porque se acerca más al método científico, porque hay dialéctica. ¿Una sociedad democrática es más resistente que una autoritaria? ¿Afronta mejor los problemas?

Yo creo que debería formar parte de los derechos humanos la posibilidad de vivir en un país democrático. Trabajar en favor de la democracia y del estado de derecho es una asignatura pendiente, incluso en los países más conocidos ya como democráticos. Debemos pensar que la mitad de los habitantes del planeta no viven en un país democrático. Es decir que el dueño de la finca, sea quien sea, impone sus reglas.

"La ventaja del Homo sapiens sobre el neanderthalensis es la capacidad de decir mentiras".

En este sentido, en el libro también habla, de que se debe entender con qué facilidad una minoría puede llegar a explotar a una mayoría y que esto tiene que ver con la adquisición del lenguaje en el Homo sapiens.

Sí, esto viene de una teoría de Yuval Harari, el historiador y escritor israelí, en referencia a la extinción del hombre de Neandertal en relación al Homo sapiens, entendiendo que el neandertal era más fuerte y con un cerebro mayor. Según Harari, la ventaja del sapiens, los humanos actuales, es la capacidad de crear mitos, decir mentiras, del cotilleo ...! Esto hace que un individuo pueda mantener el liderazgo sobre otros muchos individuos.

El capitalismo, que es el sistema que, digamos, define las relaciones económicas y sociales que tenemos, ¿es fruto de una evolución o es un proceso impuesto?

Yo no me considero autorizado para dar una idea en este sentido. Hay una parte del capitalismo que se explica a sí mismo ... Hay una realidad,  la de que unos pocos hacen trabajar a un grupo grande. Si seguimos la historia, ésta ha sido la constante: casi siempre hay un mito que pone a un grupo privilegiado en el centro. Pero la humanidad ha progresado cuando ha realizado movimientos excéntricos: Con el marxismo, que saca a la burguesía, con la revolución francesa, que saca la aristocracia o con Darwin que saca al hombre del centro de la creación.

Me gustaría hablar de competencia y de colaboración en sistemas naturales y en sociedades humanas. ¿Qué estrategia gana en esta dualidad?

Muy buena pregunta porque durante mucho tiempo se ha interpretado que el darwinismo era competencia y que el que seguía adelante con la evolución era el ganador de esta competencia. Pero esta visión ha cambiado mucho sobre todo con los trabajos de la simbiogénesis, de Lynn Margulis, en donde se demuestra que cuando dos especies colaboran con una simbiosis, por ejemplo, el beneficio mutuo es mucho mayor, que en la competencia. También en la cultura humana. La solidaridad o la colaboración es, de hecho, más interesante, incluso egoístamente hablando, para todos los actores de esta obra, de esta tragedia a veces.

"La complejidad va asociada a la colaboración"

Ahora que hablamos de Lynn Margulis y de la simbiosis, con la que dos bacterias se unen para formar un organismo más grande, una célula con más complejidad ¿La complejidad va asociada a la colaboración?

Sin duda. De hecho la complejidad no asegura la supervivencia, porque un sistema sencillo también puede sobrevivir. Hay animales sencillos que han resistido, los cocodrilos, por ejemplo, que no tienen pelvis. Más tarde gracias a la pelvis se desarrollaron los pájaros, y Elvis, porque Elvis no sería nadie sin la pelvis. Es decir, la complejidad nos ayuda mucho a enfrentar la incertidumbre del ambiente, pero es verdad, que no puede ser cualquier complejidad.

"La hipótesis de trabajo de que no se puede no crecer se ha de romper" 

Cuando hablamos del tema del crecimiento sabemos que los sistemas naturales más inmaduros y poco diversos son los que más crecen, y que los sistemas más maduros con una alta diversidad tienen un crecimiento cero. Es lo mismo que ocurre con las economías: los países que más crecen son los más inestables. ¿Sería posible que una sociedad tuviera crecimiento cero?

Yo pienso que sí. Tienes razón en una cosa y es que las economías sean de derechas o de izquierdas, tengan la ideología que tengan, parece ser que al final han de crecer. Si la economía no crece, el sistema no se aguanta. Yo creo que éste es el tópico que hay que romper. Y por lo tanto, economistas y físicos deben hablar, algo que no han hecho hasta ahora. Esta hipótesis de trabajo de que no se puede no crecer, es lo primero que tenemos que romper.

Para hablar un poco de la historia de la economía, en el libro habla de que hay que distinguir dos términos, el de eficiencia y el de eficacia. ¿Qué diferencia hay entre eficiencia y eficacia?

Eficacia es simplemente conseguir el objetivo. Y eficiencia es conseguirlo con la mínima energía posible. La naturaleza ha sabido encontrar, ¿cuál es el binomio más interesante entre eficacia y eficiencia, en cambio en la carrera de la humanidad nos hemos preocupado sobre todo por la eficacia.

El capitalismo está basado en un principio irracional como es el de suponer que los recursos son inagotables. En el libro habla de que el capitalismo es un sistema piramidal que necesita crecer y consumir continuamente. ¿Este sistema puede acabar con un desastre a escala planetaria?

Yo creo que sí. La vida media de una especie son diez millones de años y nosotros llevamos aquí sólo cien o doscientos mil años. Somos muy jóvenes. Pero debido al aspecto que comentas no llegaremos a la media que nos corresponde.

Dada la velocidad de los cambios, ¿qué temporalidad ponemos a este desastre? Hay quien hablarde cien años.

Cien años quizás es muy corto... Pero no va muy desencaminado. La cultura del reciclaje puede alargarlo un poco. Esto nos lleva a pedir que la explotación de los recursos se haga de manera más homogénea, y esto sería el principio de una nueva ideología, que no sé si sería de derechas o de izquierdas, sería algo como de izquierdas pero más globalmente. Es inútil pensar que podemos vivir en el primer mundo quemando siete planetas, mientras los otros se mueren de hambre. Esta desigualdad no se podrá mantener ni siquiera por interés de los que viven en el primer mundo.

"Es como una izquierda colectiva lo que estamos buscando"

Hablas de esta nueva ideología que debería surgir. ¿Con qué principios debería contar para poder hacer frente a estos retos que tiene la humanidad?

Se debería hacer como una declaración de los derechos humanos de los pueblos que hable de los recursos naturales, que hable de las emisiones, y que hable también del sistema político. Lo que no puede ser es que un sistema sea democrático respecto de sí mismo, y que no lo sea respecto de otro país que está en África o en otro lugar. Esto de alguna manera es de izquierdas, colectivamente, es como una izquierda colectiva, lo que estamos buscando. La frase más terrible que se puede decir en contra del planeta, es "America for the americanos", "America first", y luego ya veremos qué pasa con los demás.

Esto queda reflejado en el libro cuando dice que las sociedades se mantienen homogéneas y cohesionadas proyectando odio hacia afuera.

Por eso hace falta una ideología nueva y una generosidad colectiva. Si queremos salvar el planeta necesitamos una generosidad colectiva.

"Se debería hacer una constitución planetaria, a favor del planeta"

Hablamos de problemas medioambientales, de problemas económicos, de injusticias sociales, de cambio climático, de agotamiento de los recursos ... ¿Existen muchos problemas, o sólo uno que los engloba a todos?

Se podría buscar como siempre cuál es como siempre el problema común a todos estos problemas, y encontraríamos alguno. El primero es ser consciente de que estamos llegando a la línea roja, La línea roja en la que el planeta ya no es infinito, no lo ha sido nunca. Esto, uno a uno lo aceptamos, pero no lo tenemos recogido en una especie de constitución planetaria. Se debería hacer una constitución planetaria, a favor del planeta.

Tú eres un gran defensor del método científico, pero reconoces en el libro que la ciencia no siempre lo puede explicar todo y que el arte llega donde no lo hace la ciencia. ¿Se puede llegar a conocer a través de la emoción de la misma manera que lo podemos hacer desde la razón?

El arte sirve sobre todo para inspirar conocimiento científico. Y esto ha sucedido en muchas ocasiones, por eso es tan interesante la relación que ha habido en el Renacimiento, o en la Ilustración, o en la época de la Viena de los años veinte, entre científicos y artistas. El científico tiene un límite que se impone a sí mismo en cuanto a las ideas. Las ideas demasiado locas le dan vergüenza. Al artista no. El artista puede intuir sin comprender. Y el científico puede comprender sin intuir. Lo que está clarísimo es que en la evolución de la humanidad, ciencia y arte, cuando han ido juntos, ha habido progresos muy importantes. Debemos confiar en que esto continuará.