divendres, 23 de setembre de 2016

El plan de Suecia contra el consumo desaforado: bajar los impuestos sobre las reparaciones

Article publicat a El Diario.es

Si no lo desecha, no querrá uno nuevo: el gobierno sueco se enfrenta a la “cultura de lo desechable” reduciendo el IVA sobre las reparaciones de todo, desde bicicletas hasta lavadoras.

Una tienda de reparación de bicicletas en Estocolmo
El gobierno de Suecia se prepara para reducir los impuestos sobre las reparaciones de todo tipo: desde bicicletas hasta lavadoras. El gobierno pretende que ya no tenga sentido deshacerse de los artículos viejos o rotos para comprar nuevos.
Este martes, la coalición entre el Partido Socialdemócrata y el Partido Verde que gobierna Suecia ha presentado propuestas en el parlamento que reducen del 25% al 12% los impuestos sobre la reparación de bicicletas, ropa y calzado.
También presenta una propuesta que permitirá desgravar sobre el IRPF sueco la mitad de la mano de obra pagada para reparar electrodomésticos como neveras, hornos, lavaplatos y lavadoras.
Según Per Bolund, ministro de Mercados Financieros y de Defensa del Consumidor y uno de los seis integrantes del Partido Verde en el gabinete, la "medida podría bajar sustancialmente el costo y de esa manera convertir la reparación de bienes en una práctica racionalmente económica”.
Bolund ha sido uno de los principales promotores de los nuevos incentivos. Calcula que la reducción al IVA bajará el costo de una reparación de 400 coronas suecas (42 euros) hasta unas 50 coronas (5 euros), suficiente como para estimular la industria de la reparación en Suecia.
El ministro confía en que la reducción de impuestos sobre los aparatos de uso doméstico estimule una nueva industria de servicio de reparación hogareña, generando así los tan necesarios puestos de trabajo para los inmigrantes recientes sin educación formal.
Los incentivos forman parte de un cambio de visión del gobierno, que pasó de limitarse a reducir las emisiones de dióxido carbono en el país, a buscar también la reducción de emisiones que generan los productos fabricados fuera de Suecia.
Entre 1990 y hoy, Suecia ha reducido sus emisiones anuales de dióxido de carbono en un 23%. Actualmente, más de la mitad de su energía eléctrica proviene de fuentes renovables.
Pero las emisiones vinculadas con el consumo han aumentado de manera constante. Según Bolund, las nuevas medidas del gobierno también están en línea con el “Maker Movement” y el consumo colaborativo, dos tendencias internacionales de reducción del consumo y creación que cuentan con muchos seguidores en Suecia. “Hay un cambio de perspectiva en Suecia. Cada vez se hace más patente que tenemos que hacer durar más a nuestras cosas para reducir el consumo de materiales”. 
Las propuestas se presentan en el parlamento sueco como parte del proyecto de presupuesto del gobierno. De aprobarse en diciembre, el 1 de enero se convertirán en ley.
Traducción de Francisco de Zárate

El plan de Suecia contra el consumo desaforado: bajar los impuestos sobre las reparaciones

Article publicat a El Diario.es

Si no lo desecha, no querrá uno nuevo: el gobierno sueco se enfrenta a la “cultura de lo desechable” reduciendo el IVA sobre las reparaciones de todo, desde bicicletas hasta lavadoras.

Una tienda de reparación de bicicletas en Estocolmo
El gobierno de Suecia se prepara para reducir los impuestos sobre las reparaciones de todo tipo: desde bicicletas hasta lavadoras. El gobierno pretende que ya no tenga sentido deshacerse de los artículos viejos o rotos para comprar nuevos.
Este martes, la coalición entre el Partido Socialdemócrata y el Partido Verde que gobierna Suecia ha presentado propuestas en el parlamento que reducen del 25% al 12% los impuestos sobre la reparación de bicicletas, ropa y calzado.
También presenta una propuesta que permitirá desgravar sobre el IRPF sueco la mitad de la mano de obra pagada para reparar electrodomésticos como neveras, hornos, lavaplatos y lavadoras.
Según Per Bolund, ministro de Mercados Financieros y de Defensa del Consumidor y uno de los seis integrantes del Partido Verde en el gabinete, la "medida podría bajar sustancialmente el costo y de esa manera convertir la reparación de bienes en una práctica racionalmente económica”.
Bolund ha sido uno de los principales promotores de los nuevos incentivos. Calcula que la reducción al IVA bajará el costo de una reparación de 400 coronas suecas (42 euros) hasta unas 50 coronas (5 euros), suficiente como para estimular la industria de la reparación en Suecia.
El ministro confía en que la reducción de impuestos sobre los aparatos de uso doméstico estimule una nueva industria de servicio de reparación hogareña, generando así los tan necesarios puestos de trabajo para los inmigrantes recientes sin educación formal.
Los incentivos forman parte de un cambio de visión del gobierno, que pasó de limitarse a reducir las emisiones de dióxido carbono en el país, a buscar también la reducción de emisiones que generan los productos fabricados fuera de Suecia.
Entre 1990 y hoy, Suecia ha reducido sus emisiones anuales de dióxido de carbono en un 23%. Actualmente, más de la mitad de su energía eléctrica proviene de fuentes renovables.
Pero las emisiones vinculadas con el consumo han aumentado de manera constante. Según Bolund, las nuevas medidas del gobierno también están en línea con el “Maker Movement” y el consumo colaborativo, dos tendencias internacionales de reducción del consumo y creación que cuentan con muchos seguidores en Suecia. “Hay un cambio de perspectiva en Suecia. Cada vez se hace más patente que tenemos que hacer durar más a nuestras cosas para reducir el consumo de materiales”. 
Las propuestas se presentan en el parlamento sueco como parte del proyecto de presupuesto del gobierno. De aprobarse en diciembre, el 1 de enero se convertirán en ley.
Traducción de Francisco de Zárate

dijous, 22 de setembre de 2016

Gentrificación o el arte de destruir la vida en los barrios

Article publicat a El Diario.es

First we take Manhattan trata sobre la gentrificación de barrios emblemáticos en España y el mundo desde el punto de vista de un urbanista y un sociólogo

De Manhattan a Ruzafa, de Malasaña y Lavapiés al SoHo londinense, para comprobar las huellas de este proceso




Gentriffiti/5€, de El rey de la ruina. Obra que aparece en la portada del libro
Gentriffiti/5€, de El rey de la ruina. Obra que aparece en la portada del libro


"Debería empezar contando cómo ocurrió. Es decir, contar cómo me sentía vagando durante meses por Nueva York, buscando un espacio para una obra con la misma escala de las que he hecho en otros sitios, aunque nunca en esta ciudad", comentaba el artista, también arquitecto, Gordon Matta-Clark sobre la dificultad de encontrar en la Gran Manzana un lugar donde realizar sus famosas intervenciones sobre edificios.
"Según se avanza hacia el muelle, conduciendo por la autopista vacía, se divisa un increíble y animado conjunto de fachadas de épocas distintas y personalidad diversa. Quería intervenir en una de ellas y cortar la fachada. Las primeras que encontré se las habían apropiado los gays y sadomasos, ya se sabe, ese mundillo del sadomasoquismo del puerto...". La historia que narra es un relato en primera persona de todo lo que allí sucedió en la década de los 70: la ocupación de la degradada isla de Manhattan, por parte de la escena artística.
Unas intervenciones inocentes que ayudaron a dotar de nuevos usos a espacios industriales abandonados y a que los barrios del lugar comenzaran a tener una nueva vida. Lo que Matta-Clark -un artista comprometido y con una fuerte implicación social- no se imaginaba, es que tras él vendrían los grupos de inversión, la regeneración urbanística y un largo proceso de cambio económico que transformó el lower east side en una de las zonas más caras del planeta.

De EEUU a España


Gentrificación o el arte de destruir la vida en los barrios
First we take Manhattan. La destrucción creativa de las ciudades, escrito por el sociólogo Daniel Sorando y el urbanista Álvaro Ardura, se detiene en esta serie de cambios que comenzaron a gran escala con la reconversión de espacios industriales en el viejo Manhattan. En la portada, una obra del artista callejero El rey de la ruina. En el interior, Malasaña, Lavapiés, el SoHo, Belleville, el Bronx, Ruzafa, la Barceloneta o San Francisco, en Bilbao, serán los barrios que van a continuar este interminable conflicto entre abandono y transformación.
El texto recorre casos concretos de cada fase dentro de un proceso de gentrificación que muchas ciudades están sufriendo a día de hoy: abandono, estigma, regeneración, mercantilización y resistencia.  "Al principio, cuando los inversores privados ven un barrio muy devaluado, tienen temor de meter el dinero allí", comenta el sociólogo sobre el papel clave que juegan estos grupos. "En el caso español se espera a que las administraciones públicas primero hagan una labor de pacificación del espacio, adecentándolo para los estándares de las clases medias". Este tipo de reajustes hace que las primeras personas que lleguen, sean personas con un alto capital cultural, estudios universitarios y estilo de vida alternativo, pero con una cierta precariedad económica.
"En el comienzo se produce una mezcla social que resulta atractiva. Sin embargo, con su llegada comienza a cambiar el perfil del vecino del barrio y, de este modo, es menos arriesgado para un inversor jugarse el dinero", relata Sorando. De esta manera comienza la transformación en los comercios y la subida de los alquileres. "En algunos lugares se están dado cuenta de que la llegada de esas primeras personas, conlleva un grave peligro para la población con menos recursos y están comenzando a tomar medidas", sentencia.
Barberías, tiendas de ropa vintage, sitios de bocadillos vietnamitas, panaderías artesanas o comercios especializados en repostería para perros son sólo algunos signos de la gentrificación de un lugar. La profesora de sociología Sharon Zukin lo ha denominado la domesticación por el capuccino. Si cambiamos capuccino por cupcake, quizás lo entendamos mejor. En el momento en el que aparece un establecimiento de venta de este tipo de productos, sabemos que ese área está siendo gentrificada.

Colonización tras colonización

Para Sorando y Ardura la gentrificación acaba por matar a la gallina de los huevos de oro: "Ciertos lugares que son atractivos para determinadas clases medias, porque son diferentes, terminan haciéndose todos iguales en el proceso". Esta colonización obliga a que los que llegaron primero, sean sustituidos por personas con más capital económico. Algo que también ocurre con los comercios, lo que antes eran locales con encanto, alternativos y modernos, son ocupados por franquicias. "Acaban convirtiéndose en no lugares. Espacios donde es fácil para cualquier persona manejarse, por que están completamente estandarizados". Así son los centros de la mayoría de capitales a nivel mundial.

Daniel Sorando y Álvaro Ardura
Daniel Sorando y Álvaro Ardura
Los procesos de regeneración urbanística que muchos políticos han llevado a cabo a lo largo de estos años, permiten entender mejor lo que ha ocurrido. "La política debe intervenir en espacios para cambiar espacios, no personas", aclara Sorando. "Una política de regeneración urbana cambia los indicadores sociales de un barrio, no porque las personas que allí vivían antes mejoren sus condiciones por esa intervención política, sino porque como resultado de la intervención cambian las personas que residen allí". Al final, los problemas sociales no se resuelven, sino que se desplazan. "A eso se le llama regeneración. La propia palabra no es inocente, sino que es una manera de legitimar esa actuación", continúa.
No resulta sencillo cambiar estas dinámicas. Ardura comenta el caso de la nueva gerencia de urbanismo de Barcelona, cuyos esfuerzos para crear vivienda social, uno de los puntos clave para evitar la subida de precios, están resultando muy complicados. "Es necesario realizar un marco normativo, estatal o autonómico. En el caso de los apartamentos turísticos hay una desregulación que veremos, si no vamos a acabar pagando". En todo caso, concluye en que los nuevos partidos han traído "una intención de cambio. Hay una enorme diferencia con lo anterior".
El libro termina poniendo la mirada en nuestros actos. Una llamada de atención a todos aquellos que residimos en barrios gentrificados. "Hay que ser conscientes de los procesos en los que estamos participando y entender cómo podemos contribuir en una dirección o en otra", explica Sorando. "Se trata de comprender que antes de nosotros había otra gente y que sus problemas, también son nuestros problemas en el momento en el que empezamos a residir en el mismo lugar".

Calle Velarde, en el madrileño barrio de Malasaña
Calle Velarde, en el madrileño barrio de Malasaña Alberto Cabello Mayero / Flickr

Gentrificación o el arte de destruir la vida en los barrios

Article publicat a El Diario.es

First we take Manhattan trata sobre la gentrificación de barrios emblemáticos en España y el mundo desde el punto de vista de un urbanista y un sociólogo

De Manhattan a Ruzafa, de Malasaña y Lavapiés al SoHo londinense, para comprobar las huellas de este proceso




Gentriffiti/5€, de El rey de la ruina. Obra que aparece en la portada del libro
Gentriffiti/5€, de El rey de la ruina. Obra que aparece en la portada del libro


"Debería empezar contando cómo ocurrió. Es decir, contar cómo me sentía vagando durante meses por Nueva York, buscando un espacio para una obra con la misma escala de las que he hecho en otros sitios, aunque nunca en esta ciudad", comentaba el artista, también arquitecto, Gordon Matta-Clark sobre la dificultad de encontrar en la Gran Manzana un lugar donde realizar sus famosas intervenciones sobre edificios.
"Según se avanza hacia el muelle, conduciendo por la autopista vacía, se divisa un increíble y animado conjunto de fachadas de épocas distintas y personalidad diversa. Quería intervenir en una de ellas y cortar la fachada. Las primeras que encontré se las habían apropiado los gays y sadomasos, ya se sabe, ese mundillo del sadomasoquismo del puerto...". La historia que narra es un relato en primera persona de todo lo que allí sucedió en la década de los 70: la ocupación de la degradada isla de Manhattan, por parte de la escena artística.
Unas intervenciones inocentes que ayudaron a dotar de nuevos usos a espacios industriales abandonados y a que los barrios del lugar comenzaran a tener una nueva vida. Lo que Matta-Clark -un artista comprometido y con una fuerte implicación social- no se imaginaba, es que tras él vendrían los grupos de inversión, la regeneración urbanística y un largo proceso de cambio económico que transformó el lower east side en una de las zonas más caras del planeta.

De EEUU a España


Gentrificación o el arte de destruir la vida en los barrios
First we take Manhattan. La destrucción creativa de las ciudades, escrito por el sociólogo Daniel Sorando y el urbanista Álvaro Ardura, se detiene en esta serie de cambios que comenzaron a gran escala con la reconversión de espacios industriales en el viejo Manhattan. En la portada, una obra del artista callejero El rey de la ruina. En el interior, Malasaña, Lavapiés, el SoHo, Belleville, el Bronx, Ruzafa, la Barceloneta o San Francisco, en Bilbao, serán los barrios que van a continuar este interminable conflicto entre abandono y transformación.
El texto recorre casos concretos de cada fase dentro de un proceso de gentrificación que muchas ciudades están sufriendo a día de hoy: abandono, estigma, regeneración, mercantilización y resistencia.  "Al principio, cuando los inversores privados ven un barrio muy devaluado, tienen temor de meter el dinero allí", comenta el sociólogo sobre el papel clave que juegan estos grupos. "En el caso español se espera a que las administraciones públicas primero hagan una labor de pacificación del espacio, adecentándolo para los estándares de las clases medias". Este tipo de reajustes hace que las primeras personas que lleguen, sean personas con un alto capital cultural, estudios universitarios y estilo de vida alternativo, pero con una cierta precariedad económica.
"En el comienzo se produce una mezcla social que resulta atractiva. Sin embargo, con su llegada comienza a cambiar el perfil del vecino del barrio y, de este modo, es menos arriesgado para un inversor jugarse el dinero", relata Sorando. De esta manera comienza la transformación en los comercios y la subida de los alquileres. "En algunos lugares se están dado cuenta de que la llegada de esas primeras personas, conlleva un grave peligro para la población con menos recursos y están comenzando a tomar medidas", sentencia.
Barberías, tiendas de ropa vintage, sitios de bocadillos vietnamitas, panaderías artesanas o comercios especializados en repostería para perros son sólo algunos signos de la gentrificación de un lugar. La profesora de sociología Sharon Zukin lo ha denominado la domesticación por el capuccino. Si cambiamos capuccino por cupcake, quizás lo entendamos mejor. En el momento en el que aparece un establecimiento de venta de este tipo de productos, sabemos que ese área está siendo gentrificada.

Colonización tras colonización

Para Sorando y Ardura la gentrificación acaba por matar a la gallina de los huevos de oro: "Ciertos lugares que son atractivos para determinadas clases medias, porque son diferentes, terminan haciéndose todos iguales en el proceso". Esta colonización obliga a que los que llegaron primero, sean sustituidos por personas con más capital económico. Algo que también ocurre con los comercios, lo que antes eran locales con encanto, alternativos y modernos, son ocupados por franquicias. "Acaban convirtiéndose en no lugares. Espacios donde es fácil para cualquier persona manejarse, por que están completamente estandarizados". Así son los centros de la mayoría de capitales a nivel mundial.

Daniel Sorando y Álvaro Ardura
Daniel Sorando y Álvaro Ardura
Los procesos de regeneración urbanística que muchos políticos han llevado a cabo a lo largo de estos años, permiten entender mejor lo que ha ocurrido. "La política debe intervenir en espacios para cambiar espacios, no personas", aclara Sorando. "Una política de regeneración urbana cambia los indicadores sociales de un barrio, no porque las personas que allí vivían antes mejoren sus condiciones por esa intervención política, sino porque como resultado de la intervención cambian las personas que residen allí". Al final, los problemas sociales no se resuelven, sino que se desplazan. "A eso se le llama regeneración. La propia palabra no es inocente, sino que es una manera de legitimar esa actuación", continúa.
No resulta sencillo cambiar estas dinámicas. Ardura comenta el caso de la nueva gerencia de urbanismo de Barcelona, cuyos esfuerzos para crear vivienda social, uno de los puntos clave para evitar la subida de precios, están resultando muy complicados. "Es necesario realizar un marco normativo, estatal o autonómico. En el caso de los apartamentos turísticos hay una desregulación que veremos, si no vamos a acabar pagando". En todo caso, concluye en que los nuevos partidos han traído "una intención de cambio. Hay una enorme diferencia con lo anterior".
El libro termina poniendo la mirada en nuestros actos. Una llamada de atención a todos aquellos que residimos en barrios gentrificados. "Hay que ser conscientes de los procesos en los que estamos participando y entender cómo podemos contribuir en una dirección o en otra", explica Sorando. "Se trata de comprender que antes de nosotros había otra gente y que sus problemas, también son nuestros problemas en el momento en el que empezamos a residir en el mismo lugar".

Calle Velarde, en el madrileño barrio de Malasaña
Calle Velarde, en el madrileño barrio de Malasaña Alberto Cabello Mayero / Flickr

dimecres, 21 de setembre de 2016

Transición energética financiada con moneda social

Aticle publicat a   Soberania Financiera
El 13 de julio de 2016 el ayuntamiento de Barcelona hizo pública una medida de gobierno que consiste en  crear un operador energético en la ciudad  con el objetivo de acelerar la transición energética, facilitar el autoconsumo y ofrecer acceso a los ciudadanos a las rentas resultantes del negocio eléctrico, así como abordar objetivos de justicia económica como acabar con la pobreza energética.
Uno de los puntos claves de este proyecto es la financiación de nuevos generadores de energía renovable, y aquí es donde la moneda social que el ayuntamiento de Barcelona está planificando puede jugar un papel muy interesante.
He redactado la propuesta que viene a continuación y la he compartido con los ejes de economía y de ecología, así como el grupo de moneda social de Barcelona en Común.
Además, puede enmarcarse en el grupo de trabajo anunciado sobre energía y cambio  climático que se menciona en el documento.

Esquema operador energético con moneda social
Ofrecer a los ciudadanos de Barcelona que accedan a realizar inversiones en generadores eléctricos en condiciones muy ventajosas:
1.  Se ofrecería a los ciudadanos, desde el operador energético, que cambiasen euros por moneda social. El incentivo por ejemplo puede ser  el  de obtener la copropiedad de la placa adquirida en un porcentaje  (por  ejemplo el 10%). Así, un ciudadano, por ejemplo, podría  comprometerse a  cambiar 100€ al mes por 100 unidades de moneda social  durante 20 meses  (lo que se requiera para adquirir una placa solar o equipamiento generador de energía).
2. El operador usaría los euros así recaudados (todos o una parte) para comprar e instalar placas o generadores.
3. La gente usa la moneda social en pagar:
- Bienes y servicios suministrados por las empresas participantes en el esquema (comercio de proximidad, etc).
- La factura de la luz (una parte): El operador acepta un porcentaje   del pago de la factura de la luz en moneda social (el porcentaje que  sea  compatible con su tesorería: se puede ir incrementando con el  tiempo).

El sistema:
Con   un sistema de crédito mutuo en el  que se invita a participar a otras   empresas y comercios de proximidad.  Aquellos que contraten la luz con   el operador energético tendrán un  incentivo adicional, al poder usar   esa moneda para pagar la factura de  la luz. Se trataría de una moneda   respaldada por energía limpia (al  menos en parte, podría haber otros   respaldos). Aquí asumo que ciertas  pymes podrían llegar a ser   consumidoras del operador energético, aunque  esté principalmente   dirigido a los particulares.

Ventajas potenciales:
1.   Financiación: Se podría levantar un capital bastante interesante  para   acelerar la transición energética. Básicamente, se trata de  sustituir   los euros por moneda social para el consumo, y utilizar esos  euros  para  la inversión en generadores de energía limpia.
2. Promoción de una economía local vinculada al mundo de la energía: La    ciudadanía, incluso de bajo nivel de renta, podría acceder a tomar   parte  en la inversión en energía limpia y sus beneficios (privados y   comunes)  mediante la copropiedad, sin necesidad de ahorrar, solo a  base  de  cambiar moneda y sustituir consumo de producto global por  producto   local.
3. Reducción de la demanda energética: La moneda social  incentiva el   consumo de proximidad, reduce la cadena de suministro (en  km.), y por   lo tanto la huella ecológica, esto supone un valor añadido  muy en la   línea de la estrategia definida para el operador energético:  la de   reducir la demanda energética (si consumes un producto que se  produce   en un radio de 100 km gastas menos energía que si consumes un  producto   que se produce a 1.000 km).
4. Incremento del multiplicador económico local. Se pueden  ofrecer   incentivos para que, además, el operador pague también a los   ciudadanos  en moneda social los alquileres de los espacios donde  colocar  las  placas y los rendimientos de las mismas, en vez de hacerlo  en  euros, lo  que incrementaría el efecto multiplicador local del  gasto  realizado  con esas rentas adicionales que reciba la ciudadanía, mejorando la  renta y el empleo locales.
Precedentes
- Money, Market and Climate Change: Propuesta teórica de Shann Turnbull (2009)http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1304083
- Ecoxarxa de Manresa (a bona hora) es un sistema de crédito mutuo en   moneda social creado en 2010. También se permite que los socios   participen comprando la moneda social con euros. Estos euros se destinan, entre otras cosas, a la compra de placas solares. Los  usuarios  de la ecoxarxa pueden utilizar la energía generada por dichas  placas y  pagarla en moneda social. https://abonahora.wordpress.com/
- Solarcoin:  criptomoneda (moneda basada en tecnología de cadena de  bloque) creada en 2014 para financiar la instalación de generadores de  energías renovables. Su cotización se puede seguir aquí:https://coinmarketcap.com/currencies/solarcoin/
Accede a la versión en inglés de este artículo:  Using Social Currencies to Fund the Energy Transition

Transición energética financiada con moneda social

Aticle publicat a   Soberania Financiera
El 13 de julio de 2016 el ayuntamiento de Barcelona hizo pública una medida de gobierno que consiste en  crear un operador energético en la ciudad  con el objetivo de acelerar la transición energética, facilitar el autoconsumo y ofrecer acceso a los ciudadanos a las rentas resultantes del negocio eléctrico, así como abordar objetivos de justicia económica como acabar con la pobreza energética.
Uno de los puntos claves de este proyecto es la financiación de nuevos generadores de energía renovable, y aquí es donde la moneda social que el ayuntamiento de Barcelona está planificando puede jugar un papel muy interesante.
He redactado la propuesta que viene a continuación y la he compartido con los ejes de economía y de ecología, así como el grupo de moneda social de Barcelona en Común.
Además, puede enmarcarse en el grupo de trabajo anunciado sobre energía y cambio  climático que se menciona en el documento.

Esquema operador energético con moneda social
Ofrecer a los ciudadanos de Barcelona que accedan a realizar inversiones en generadores eléctricos en condiciones muy ventajosas:
1.  Se ofrecería a los ciudadanos, desde el operador energético, que cambiasen euros por moneda social. El incentivo por ejemplo puede ser  el  de obtener la copropiedad de la placa adquirida en un porcentaje  (por  ejemplo el 10%). Así, un ciudadano, por ejemplo, podría  comprometerse a  cambiar 100€ al mes por 100 unidades de moneda social  durante 20 meses  (lo que se requiera para adquirir una placa solar o equipamiento generador de energía).
2. El operador usaría los euros así recaudados (todos o una parte) para comprar e instalar placas o generadores.
3. La gente usa la moneda social en pagar:
- Bienes y servicios suministrados por las empresas participantes en el esquema (comercio de proximidad, etc).
- La factura de la luz (una parte): El operador acepta un porcentaje   del pago de la factura de la luz en moneda social (el porcentaje que  sea  compatible con su tesorería: se puede ir incrementando con el  tiempo).

El sistema:
Con   un sistema de crédito mutuo en el  que se invita a participar a otras   empresas y comercios de proximidad.  Aquellos que contraten la luz con   el operador energético tendrán un  incentivo adicional, al poder usar   esa moneda para pagar la factura de  la luz. Se trataría de una moneda   respaldada por energía limpia (al  menos en parte, podría haber otros   respaldos). Aquí asumo que ciertas  pymes podrían llegar a ser   consumidoras del operador energético, aunque  esté principalmente   dirigido a los particulares.

Ventajas potenciales:
1.   Financiación: Se podría levantar un capital bastante interesante  para   acelerar la transición energética. Básicamente, se trata de  sustituir   los euros por moneda social para el consumo, y utilizar esos  euros  para  la inversión en generadores de energía limpia.
2. Promoción de una economía local vinculada al mundo de la energía: La    ciudadanía, incluso de bajo nivel de renta, podría acceder a tomar   parte  en la inversión en energía limpia y sus beneficios (privados y   comunes)  mediante la copropiedad, sin necesidad de ahorrar, solo a  base  de  cambiar moneda y sustituir consumo de producto global por  producto   local.
3. Reducción de la demanda energética: La moneda social  incentiva el   consumo de proximidad, reduce la cadena de suministro (en  km.), y por   lo tanto la huella ecológica, esto supone un valor añadido  muy en la   línea de la estrategia definida para el operador energético:  la de   reducir la demanda energética (si consumes un producto que se  produce   en un radio de 100 km gastas menos energía que si consumes un  producto   que se produce a 1.000 km).
4. Incremento del multiplicador económico local. Se pueden  ofrecer   incentivos para que, además, el operador pague también a los   ciudadanos  en moneda social los alquileres de los espacios donde  colocar  las  placas y los rendimientos de las mismas, en vez de hacerlo  en  euros, lo  que incrementaría el efecto multiplicador local del  gasto  realizado  con esas rentas adicionales que reciba la ciudadanía, mejorando la  renta y el empleo locales.
Precedentes
- Money, Market and Climate Change: Propuesta teórica de Shann Turnbull (2009)http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1304083
- Ecoxarxa de Manresa (a bona hora) es un sistema de crédito mutuo en   moneda social creado en 2010. También se permite que los socios   participen comprando la moneda social con euros. Estos euros se destinan, entre otras cosas, a la compra de placas solares. Los  usuarios  de la ecoxarxa pueden utilizar la energía generada por dichas  placas y  pagarla en moneda social. https://abonahora.wordpress.com/
- Solarcoin:  criptomoneda (moneda basada en tecnología de cadena de  bloque) creada en 2014 para financiar la instalación de generadores de  energías renovables. Su cotización se puede seguir aquí:https://coinmarketcap.com/currencies/solarcoin/
Accede a la versión en inglés de este artículo:  Using Social Currencies to Fund the Energy Transition

dimarts, 20 de setembre de 2016

La renta básica universal, entre la utopía y la realidad

Article  publicat a La Vanguardia

El desempleo y el empuje de la digitalización alientan el debate sobre la renta básica universal, una posibilidad que divide a los economistas


La renta básica universal, entre la utopía y la realidad
El debate de la renta básica universal enfrenta a los economistas (Fanatic Studio / Getty)



El concepto de renta básica universal se aleja poco a poco de planteamientos utópicos y cobra fuerza en los círculos de discusión económicos, impulsado por un mayor conocimiento desde la ciudadanía.
La idea de una renta básica cuenta con dos grandes variables, que cabe diferenciar para no caer en equívocos. La primera es la universal, en la que todos los ciudadanos, sean pobres o ricos, reciben una misma cantidad de dinero por el simple hecho de ser residentes del país. Trabajen o no trabajen.
La segunda es condicionada. Tiene como objetivo garantizar unos ingresos mínimos para toda la población. 10.000 euros, por ejemplo. Si un trabajador gana más de esa cantidad, no recibe la renta. Si gana menos, recibe un complemento hasta el mínimo.
Sí, es cobrar por la simple existencia, si se hace un ejercicio de simplificación máxima.

¿Es factible?

En términos generales, como en cualquier tema, hay voces a favor y en contra de la renta básica universal. El economista Miquel Puig directamente la ve irrealizable y plantea dos grandes obstáculos. El primero, el presupuesto necesario. “Es un importe muy elevado que tendría que pagar la clase media”. Además, afirma que no se puede implementar en países con gran heterogeneidad cultural o étnica. “Al final, de manera subconsciente se cree que los que pagan son unos y los que se benefician son otros”. En Estados Unidos la clase media-alta blanca piensa, en ciertos casos, que mantiene con subsidios a los afroamericanos y latinos, ejemplifica. Un planteamiento que, según entiende, se reviviría con una renta básica universal.

"De manera subconsciente se cree que los que pagan son unos y los que se benefician son otros”
Miquel Puig, economista

El segundo problema que cita es saber quién se beneficiaría. Para Puig, si España, Francia o Alemania tirasen adelante la propuesta, verían cómo llegan ciudadanos de países con menores ingresos como Rumanía, Bulgaria o Hungría para beneficiarse. “En un país de la Unión Europea no se puede discriminar, va contra las reglas comunitarias, por lo que establecer una renta básica universal generaría una inmigración muy grande entre los países miembro”.
Daniel Raventós, presidente de Red Renta Básica, asociación que plantea y difunde su viabilidad, desmonta esos argumentos. Respecto al coste, ha sido partícipe de un estudio en el que se demuestra la posibilidad de una renta básica universal en España gracias a una reforma del IRPF y del ahorro en otras prestaciones. La intención es que sirva para vivir por encima del umbral de la pobreza, lo que permitiría erradicarla.

El umbral de la pobreza sería el baremo para calcular una renta básica universal en España. Para un hogar con una persona, la barrera son los 8.011 euros. Para una familia de cuatro miembros, es de 16.823 euros.
El umbral de la pobreza sería el baremo para calcular una renta básica universal en España. Para un hogar con una persona, la barrera son los 8.011 euros. Para una familia de cuatro miembros, es de 16.823 euros. (INE)
En cuanto al ‘efecto llamada’ de personas del exterior, lo rebate con el ejemplo de Euskadi. “Cuando se discutió por primera vez implantar una renta para los más desfavorecidos en Euskadi, la primera comunidad del estado que lo implantó, los críticos decían que vendrían a la comunidad todos los pobres del resto del Estado. Se implantó… y no vino nadie”. Moverse cuesta dinero, argumenta. Para evitar movimientos internos a nivel europeo, se pregunta: “¿No sería un buen motivo para implantar la renta básica universal en toda la Unión Europea?” Por encima de todo, defiende su necesidad: “Estamos en una situación en la que cada vez más se están degradando las condiciones de vida y trabajo de una parte importante de la población. Es una medida que daría una respuesta más o menos inmediata a esto”.

Fábrica de desempleados

Los críticos de la renta básica universal plantean que la gente, al tener asegurados unos ingresos que garanticen una vida digna, dejaría de trabajar. Las fuentes consultadas coinciden en que no sería así. “No hay una evidencia clara de que fomente la desocupación”, indica Sergi Jiménez-Martín, del departamento de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que se apoya en implementaciones a escala local.
Seguir trabajando
Solo el 4% de los europeos encuestados dejarían de trabajar si se impone la renta básica universal
Para mayor demostración, datos. La consultora alemana Dalia llevó a cabo una encuesta sobre la renta básica universal a 10.000 personas en 28 países de la Unión Europea. El 64% de los europeos votarían a favor de una renta básica y solo un 4% dejaría de trabajar si se instaurara. A nivel de Catalunya, otra encuesta afirma que el 86% de los catalanes seguirían trabajando y el 84% de los parados seguirían buscando trabajo.
Aun así, Jiménez-Martín es conservador y expone que “está por ver qué consecuencias tiene recibir esta renta sobre el comportamiento de las personas, qué le ayuda, qué no le ayuda”. “Puedes plantear si recibir el cheque y ya está –que se lo gasten como quieran- o incentivar programas de inclusión. Pero se debe aceptar que siempre habrá un pequeño porcentaje que no quiera saber nada de inclusión”, prosigue.

Los subsidios de desempleo crean la 'trampa de la pobreza', según Raventós: para acceder a ellos se debe renunciar al empleo
Los subsidios de desempleo crean la 'trampa de la pobreza', según Raventós: para acceder a ellos se debe renunciar al empleo (Dani Duch)
Para Raventós, con la renta básica universal no solo no se fomentaría el desempleo, sino que se terminaría con la denominada ‘trampa de la pobreza’ que encierran los subsidios. “El subsidio de desempleo lo recibes si no tienes trabajo. Esto genera la ‘trampa de la pobreza’: recibir un subsidio condicionado a no recibir otra fuente de rentas”, dice. Así, pueden convertirse en un condicionante que lleve a rechazar trabajos, ya que si se los acepta se pierde el subsidio. Es algo así como un más vale pájaro en mano que ciento volando. El desempleado que recibe un subsidio puede rechazar un trabajo ante la premisa de que lo despidan a los dos meses y tenga que volver a hacer todo el trámite para recibir la percepción por desempleo, lo que puede hacer que esté un mes sin ingresos y sin poder pagar las facturas, razona Raventós.

Los robots, ¿el mejor aliado?

Más que el deseo de los gobiernos de implementar una renta básica universal, el detonante que permita que se haga realidad puede ser el empuje de la digitalización. En un futuro, es posible que la robotización del trabajo deje a millones de personas sin empleo e ingresos. Una sociedad sin consumidores. Ahí tendrán que actuar los gobiernos, lanzando algo similar a la renta básica universal para garantizar la vida digna de la población.
Los informes que alertan de la futura destrucción de empleos por la robotización son cientos. El más citado, elaborado por Carl Frey y Michael Osborne en la Universidad de Oxford, afirma que el 47% de los empleos de Estados Unidos se perderán por la automatización en un máximo de dos décadas, algo extensible al resto del mundo occidental. La OCDE rebaja el riesgo al 9%. Argumenta que el proceso será lento y costoso.
La robotización creciente
Según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47% de los empleos en Estados Unidos están en riesgo de ser automatizados en un periodo relativamente cercano
En cualquier caso, la humanidad podría ver como se cumple una amenaza que ya enarbolaron los ludistas en el siglo XIX. “Las máquinas nos dejarán sin empleo”, decían. La historia demuestra que no fue así, como tampoco fue así con sucesivas etapas de innovación tecnológica aplicada a la empresa, dice Puig.

La pérdida de puestos de trabajo por la robotización podría acelerar una renta básica universal
La pérdida de puestos de trabajo por la robotización podría acelerar una renta básica universal (G.T.)
Esta vez parece ser diferente. “Por primera vez en la historia se destruirán más trabajos de los que se crearán. En esta salida de la crisis la recuperación del nivel de producción no se traduce en una recuperación de la ocupación”, analiza Xavier Ferràs, decano de la Universitat de Vic (UVIC). “La pérdida de empleos será muy superior a los empleos que se puedan crear con la industria robotizada”, avanza. “Hasta ahora los robots eran una herramienta, ahora son sustitutos. Ya no se trata solo de suplir al operario, sino que toman decisiones, incluso a nivel de dirección, definiendo inversiones”, agrega.
Ese balance neto de pérdidas de trabajo lo apoya Raventós. Pero no lo secundan ni Puig, que mantiene que la robotización “hace perder muchos empleos a corto plazo, pero a largo plazo la capacidad de inventar nuevos trabajos es ilimitada”, ni Jiménez-Martín, que considera que “desaparecen trabajos y aparecen nuevos”. Incluso no lo ve “como un elemento clave para acelerar la renta básica universal”.
¿A qué se espera?

Si la amenaza de la pérdida masiva de empleos es real, su asimilación presupuestaria es mínimamente factible y se erradicaría la pobreza, ¿a qué se espera para imponer la renta básica universal? Es tan sencillo como que no todos pueden hacerlo, al menos de momento. Vuelve a asomar el coste para las arcas públicas.
Para Ferràs, de la UVIC, “sólo una economía extremadamente competitiva puede permitírselo”. “Lo primero que hay que hacer es crear una economía rica, intensiva en gasto en I+D o en digitalización”. Pocas naciones responden a ese perfil. Una de ellas es Suiza. Allí, hace apenas unos meses los ciudadanos rechazaron una renta básica universal de 2.260 euros mensuales. Los impulsores valoraron más que un 23% se mostrara a favor que el hecho de que el 77% votara en contra. En su opinión, se puso el tema en el centro del debate público y ganó notoriedad. Uno de los argumentos de peso de la campaña del ‘no’ fue el elevado coste de la medida.

Un acto de campaña de los impulsores del sí a la renta básica universal en Suiza
Un acto de campaña de los impulsores del sí a la renta básica universal en Suiza (Basic Income Switzerland)
A nivel español, “los que tienen la capacidad de financiar una renta básica universal son el Gobierno de España, Navarra y el País Vasco”, las dos últimas por su régimen fiscal diferenciado, dice Raventós. A niveles locales, es inviable por la limitación presupuestaria: “un ayuntamiento, por potente que sea, no puede hacerlo”. Ferràs recuerda que con el actual sistema económico tampoco se va en buen camino: “si vamos derivando en un modelo de ‘economía low cost’ con salarios bajos el camino es el contrario”. Por eso, no ve factible una renta básica universal hasta dentro de veinte o treinta años.
El economista Miquel Puig insiste en su posición. “La renta básica universal puede parecer algo bonito, algo atractivo, pero es incompatible con la sociedad en la que vivimos”. Se muestra más cercano a un modelo de Estado del bienestar como el actual.
Lo único cierto e innegable es que el debate sigue abierto. Con argumentos a favor y en contra, la renta básica universal es cada vez menos utópica, pero no por ello está más cerca de producirse.
En el fondo, todo depende de la voluntad política. Pero los políticos “son los últimos en enterarse de los cambios importantes”, concluye Raventós. Hasta entonces, la idea de tener ingresos sin trabajar seguirá aparcada.