divendres, 20 de gener de 2017

Por qué los ricos de Davos se interesan por la renta básica universal

Article publicat a El Diario

El foro discute por segundo año consecutivo sobre la necesidad de implantar una renta básica universal

La pérdida de empleos y el auge del descontento de las clases medias comienzan a convencer a los líderes mundiales de la necesidad de implantar esta medida




Nacen los primeros certámenes de belleza juzgados por robots
Davos se enfrenta a las consecuencias de la fala de redistribución en el capitalismo.



Desde hace ya un año, una preocupación sobrevuela el Foro de Davos (en Suiza). La digitalización de la economía, la automatización de los trabajos (creen que para 2020 se habrán destruido cinco millones de puestos de trabajo en el mundo sustituidos por robots), y el descontento social han sido un caldo de cultivo explosivo para que los supuestamente influyentes líderes que se encuentran en Suiza hayan decidido abordar la posibilidad de crear una renta básica universal.
El debate de implantar una renta básica llegó a España de la mano de algunos sectores de Izquierda Unida y luego de Podemos. Pero en otros países, grupos de interés que difícilmente coincidirán con Pablo Iglesias han sido los que han puesto sobre el debate la posibilidad de dar una renta mínima a los ciudadanos. En Estados Unidos ha sido el lobby de Silicon Valley el primero en analizar esta opción de forma más académica, con un grupo de trabajo propio que estudia el efecto en un determinado grupo de población.

Ya se reparte en Ontario, en Alaska, y en Finlandia acaba de comenzar. La idea de que no habrá trabajo para todos ni de la calidad suficiente para garantizar la supervivencia va cogiendo terreno. El precariado avanza en todo el mundo y Trump o el Brexit son las señales más claras de que ese descontento de las clases medias (occidentales) puede desembocar en una ruptura con el orden económico establecido, algo que preocupa a las élites económicas.
Por eso en Davos se habló en la cita del año pasado y  se habló de nuevo el martes de los riesgos y ventajas de implantar la renta básica universal. El Foro atrae a algunos de los principales gurús en la materia, que exponen ante este selecto auditorio lo que de alguna forma se respira en los pasillos como irrefrenable: solo un colchón soportará la caída de la clase media del primer mundo, desplazada por los robots y por el empuje de los países en desarrollo. Por eso también en el Foro se habla de otras fórmulas para edulcorar el capitalismo: "capitalismo responsable" o "capitalismo ético".
El experto de la universidad de Londres Guy Standing, que  acuñó el término precariado para referirse a una nueva clase de trabajadores con condiciones precarias, defiende la renta básica como forma de dar seguridad y una verdadera libertad de elección a estas personas.
Standing fue uno de los ponentes estrella en Davos. "Una seguridad económica y social básica es esencial para una toma de decisiones racional. Ya hoy, con mercados laborales flexibles y economías abiertas, millones de personas se enfrentan a salarios bajos e inestables y a una probabilidad cada vez más baja de escapar de la pobreza de ingresos, por muy duro que trabajen", defiende Standing.
En el Foro están participando también integrantes de los movimientos internacionales que impulsa la renta básica. Es el caso de Scott Santens, miembro de la red por una renta básica de EEUU y asesor del proyecto Renta Básica. Santens se pregunta qué haría una persona si supiera que cada mes va a ingresar mil dólares por el mero hecho de ser ciudadano. "O, posiblemente más importante, ¿qué no haría?", dice.
Santens lanza un desafío para los que lamentan amargamente la desaparición de los trabajos manufactureros o industriales. "Los trabajos manufactureros son para las máquinas. No lamentes su desaparición. Reclama a cambio una renta básica", suele decir este experto.
Uno de los desafíos de Davos, que nació como un club de innovación e ideas pero que se ha ido quedando hueco por su espectacularización (este año una de las asistentes estrella fue Shakira), es imaginar el mundo en 2030. Y las personas en las que Davos buscan inspiración se lo imaginan sin apenas trabajo, o no trabajo a tiempo completo, sin posesiones, ni casa, ni coche, con una renta universal y trabajos que complementen esos ingresos. Esta es la idea de la diputada danesa Ida Auken, que se ha imaginado un mundo hiperconectado, limpio y muy barato.

Corrientes enfrentadas

Pero el panel de expertos del martes dejó ver que las dudas en el establishment político persisten. La excomisaria europea Neelie Kroes, a la que se ha descubierto recientemente una sociedad offshore no declarada en Bahamas, no ve la opción de dar dinero a cambio de "nada", ya que la gente dejaría de trabajar, en lo que es la crítica más recurrente a esta medida.
El político indio Amitabh Kant imagina la renta básica universal como una especie de préstamo que nivelen en los inicios y los ciudadanos puedan devolver al Estado de varias formas. Esta idea choca con lo expuesto por los defensores de la renta básica, que creen que siempre habrá colectivos que no serán capaces de devolver el dinero prestado.
Pero sí concuerdan con Kant en que la renta básica no debe ser en ningún caso un sustituto al trabajo. "Las personas deben seguir colaborando por el bien común de la comunidad", defiende el profesor de Harvard Michael Sandels.
Lo que aún levanta más ampollas es la forma de financiarlo. Standing defiende que los subsidios a la energía fósil o "el capitalismo rentista" (las rentas que obtiene una minoría por propiedades), serían suficientes para financiar parte de esta renta. Hay quién habla de poner un impuesto a los robots, como Pepe Álvarez, secretario general de UGT y cuya opinión ha sido reflejada por la revista de Wharton, la escuela de negocios de Penn, una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y que la web del foro de Davos se ha encargado de replicar.

Dudas sobre el altruismo de la medida

¿Por qué la renta básica es ahora foco de interés para Davos e incluso para la cuna de la tecnología, Silicon Valley? Los nuevos modelos de trabajo, la robotización y la probable desaparición de miles de puestos de trabajo en los próximos años están detrás de su interés por buscar fórmulas que mitiguen los cambios.
Silicon Valley está llevando a cabo un proyecto piloto para comprobar los efectos de la renta básica. "La motivación que hay detrás es empezar a explorar alternativas a la red de seguridad social que existe. Si la tecnología destruye empleos o los empleos siguen convirtiéndose en cada vez menos seguros, un número cada vez mayor de personas serán incapaces de vivir con las ganancias de sus empleos", explica la investigadora Elizabeth Rhodes, directora del proyecto.
Sin embargo, las críticas a este modelo también son muchas y señalan los intereses que hay detrás. "Las compañías tecnológicas se llevan a casa los beneficios y afrontan cada vez menos presión para pagar un salario que dé para vivir a sus empleados que no consideran como tal", dice el experto en ética de la tecnología Jathan Sadowski en The Guardian.
Guy Standing reconoce que algunos de los defensores de la renta básica la ven como un sustitutivo de la mayoría de prestaciones y servicios del Estado, mientras que otros la conciben como una especie de "dividendo social".



Suport a la candidatura pel premi Nobel de la pau per als promotors del “ desenvolupament sostenible”

Suport a la candidatura pel premi Nobel de la pau per als promotors del “ desenvolupament sostenible” : Club de Roma (van encarregar el famós estudi “els límits del creixement”), Herman Daly (economista de referència en la economia ecològica i el que va definir el concepte de “economia estacionaria” i l’actual Papa de Roma pel seu suport explícit a la sostenibilitat del planeta
Podeu reenviar aquest mail i omplir aquesta butlleta:

http://np4sd.org/nominate-and-endorse/public-endorsements/

 

dimecres, 18 de gener de 2017

Las empresas admiten en Davos que la globalización no ha reducido la desigualdad

Article publicat a El País

Los directivos españoles, entre los más optimistas del mundo para 2017


Davos (Suiza)
Si el primer paso para enmendar un error es empezar por reconocerlo, las empresas admiten ahora que deben hacer cambios para mantener abiertas las puertas de los mercados y las economías. Los directivos empresariales aceptan que la globalización no ha servido para reducir las desigualdades y una amplia mayoría teme un repunte del proteccionismo como consecuencia del repliegue de los Gobiernos ante el auge del populismo. Pese a todo, el optimismo empresarial se impone. Al menos, a largo plazo.
Un trabajador prepara el logo del Foro Económico Mundial en Davos.  REUTERS

“El descontento público no es sólo una amenaza para el crecimiento; el bienestar social y la igualdad son vitales para el desempeño económico de largo plazo”, subraya el informe que la consultora PwC elabora cada año sobre la base de más de 1.300 entrevistas a directivos de todo el mundo y que presenta puntualmente en el marco del Foro de Davos. La encuesta, realizada a lo largo del último trimestre de 2016, cumple ahora 20 años, en los cuales el comercio mundial se ha multiplicado por cuatro y el tráfico por Internet ha crecido por un factor superior a los 17 millones.
Aunque los ejecutivos recuerdan que la globalización ha facilitado el movimiento de capitales, personas, bienes e información en todo el mundo, deben admitir que la globalización “ya no está empujando el crecimiento global como ha venido haciendo desde 1980”. El 44% de los ejecutivos admite que tampoco ha servido para reducir las desigualdades, su principal fracaso, “ni para tener unos sistemas fiscales más justos ni para mejorar la lucha contra el cambio climático”, explica PwC. De ahí que el 58% de los CEOs mundiales tema un retroceso de la globalización como consecuencia de unas políticas nacionales más proteccionistas.


Como explica el economista Branko Milanovic en el informe de PwC, los mayores beneficios de la globalización han ido a parar a una pequeña élite, cada vez más rica, en los países industrializados y a la clase media asiática, mientras que los ciudadanos de rentas bajas en los países desarrollados han sido sus grandes perdedores. Para corroborarlo basta un dato. Según un informe que publicó este domingo Oxfam, sólo ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas. En el caso español, la fortuna de tres personas equivale a la riqueza del 30% más pobre del país.
“Es hora de que los directivos den un paso adelante, ofrezcan sus propias soluciones y colaboren con los diferentes actores de la sociedad para impulsar la confianza y construir el mundo que necesitamos para el futuro”, subraya el primer ejecutivo de PwC, Bob Moritz. Un discurso muy propio de Davos que luego parece encontrar resistencias en los consejos de administración.
"La globalización va a ser uno de los temas de Davos este año, muy ligado al papel que va a tener China en el mundo y el creciente riesgo del proteccionismo y nacionalismo", ha explicado Moritz. "Ahora que los resultados en algunas elecciones están mostrando hacia dónde llevan las deficiencias de la globalización, estamos empezando a ver algunos cambios. Aunque muchos no tendrán efecto a corto plazo".
En la encuesta, los ejecutivos reconocen que el mundo “se ha vuelto mucho más complejo”. Un solo acontecimiento, como el referéndum del Brexit por ejemplo, puede obligar a las empresas a cambiar toda su estrategia, explican desde PwC. Por otro lado, los avances tecnológicos plantean un difícil equilibrio en términos de empleo y de confianza empresarial, un término que por cierto hace 20 años ni siquiera estaba en el diccionario de los directivos.
Los ejecutivos consideran que los riesgos para las empresas vienen de fuera y se muestran escépticos sobre la evolución de la coyuntura económica internacional. Un 82% de los CEOs se muestra preocupado por la incertidumbre económica y el 74% por la incertidumbre geopolítica. Pese a ello, el 51% de los directivos mundiales son muy optimistas respecto a las perspectivas de su negocio a largo plazo, un patrón que se repite en las últimas dos décadas. Eso sí, las compañías ahora deberán diversificar sus mercados para aumentar beneficios y, pese a la incertidumbre política que supone el Gobierno de Donald Trump, Estados Unidos aparece como destino preferido para el 43% de los ejecutivos, seguido de China (33%); Alemania (17%) y Reino Unido (15%). Los países emergentes, destino prioritario de las inversiones en la última década, han perdido atractivo: solo el 7% declara a India o Brasil como destino de sus inversiones y el 6% a México. Rusia ha perdido en este momento su brillo inversor. La mitad de los ejecutivos piensa ampliar la plantilla en los próximos 12 meses.

Optimismo entre los empresarios españoles

Después de un año de fuertes turbulencias políticas y con una recuperación asentada, el optimismo parece embargar a los ejecutivos españoles. Solo los empresarios de India, Brasil y Rumanía superan a los empresarios españoles en confianza (50%), según recoge la encuesta anual de PwC.
Los españoles son los directivos más optimistas de la zona euro, por delante de británicos (41%), alemanes (31%) o italianos (38%). “Las optimistas expectativas de los CEOs españoles tienen que ver con el fin de la incertidumbre política en nuestro país, que va a tener buen reflejo en términos de crecimiento y creación de empleo”, explica en una nota Gonzalo Suárez, presidente de PwC en España. El crecimiento de los negocios, dicen los directivos, será fundamentalmente orgánico y a través de la reducción de costes y los destinos donde ven mayores oportunidades de negocio son Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y México, por ese orden. El entusiasmo empresarial de estos años por India, Brasil, Rusia y Argentina claramente ha disminuido.
A diferencia de su percepción de hace un año, los riesgos para la economía y las empresas españolas vienen de fuera, “de factores como la debilidad de la recuperación en la UE, el deterioro de las expectativas en EE UU o la menor entidad de la alianza Europa-Estados Unidos”, apunta Suárez. El 60% de los ejecutivos cree que esta situación de debilidad e incertidumbre global se mantendrá a lo largo del año, una opinión más negativa que la del resto de CEOs mundiales, cuya confianza en la mejora de la economía global ha aumentado ligeramente respecto al año pasado, del 27% al 29%.
En los aspectos estrictamente empresariales, el mayor dolor de cabeza de los CEOs españoles es la velocidad del cambio tecnológico. A su juicio, y a gran distancia de lo que declaran los ejecutivos de otros países, los primeros ejecutivos españoles creen, en un 67%, que en el futuro la automatización y la robotización van a tener un gran impacto en la reducción de sus plantillas.

dimarts, 17 de gener de 2017

La iniciativa sueca para reducir la jornada laboral fracasa por inviabilidad económica

Article publicat a Cadena Ser

Gotemburgo no implementará la jornada laboral de seis horas. / 



Mientras que en España se debate sobre la posibilidad de salir del trabajo a las 18 horas, en Suecia experimentan sobre la viabilidad de una nueva una jornada laboral de seis horas. No obstante, todo indica a que es una medida que no se podrá llevar a cabo a corto plazo debido a la inviabilidad económica del proyecto.


A través de un experimento, llevado a cabo en una residencia de ancianos de Gotemburgo, una iniciativa trataba de comprobar si la reducción de las horas de trabajo reportaría beneficios tanto a la empresa como a los trabajadores. Pese a que muchas eran las personas que esperaban que los resultados de este experimento ayudarían a que la jornada laboral se redujera a seis horas diarias, lo cierto es que ha servido para desechar la opción a corto plazo.

Una experiencia económicamente inviable

Pese a que el estudio demostró que los empleados de la residencia de Gotemburgo se mostraron mucho más sanos durante la jornada laboral de seis horas, una decisión que también redujo las peticiones de baja por enfermedad y mejoró el cuidado de los pacientes considerablemente, el plan no es económicamente viable, por lo que Gotemburgo no lo sacará adelante.
A pesar de ser beneficioso tanto para la salud de los empleados como para el servicio ofrecido a los pacientes, la residencia tuvo que contratar a 17 miembros extra por unos 12 millones de coronas suecas, es decir, unos 2.2 millones de euros. Es debido a estos gastos producidos por los que la ciudad ha decidido no poner en marcha esta iniciativa.

Una idea a largo plazo

Pese a su inviabilidad económica, algunos políticos suecos se muestran optimistas y opinan que, de cara al futuro, la reducción de la jornada laboral podría resultar positiva para la sociedad sueca, tal y como ha comentado el político responsable del funcionamiento del programa municipal de cuidado de personas mayores de Gotemburgo Daniel Bernman: "Personalmente creo que la reducción de la jornada es una solución a largo plazo. Cuanto más ricos seamos, más podremos aprovecharnos de esa riqueza de otras maneras que no sean comprar coches nuevos o consumir más"
Al mismo tiempo, Bernman ha optado por desechar la reducción de la jornada laboral en declaraciones a Bloomberg: "Es demasiado caro plantear una reducción general de las horas de trabajo en un corto periodo de tiempo".


Una experiencia económicamente inviable

Pese a que el estudio demostró que los empleados de la residencia de Gotemburgo se mostraron mucho más sanos durante la jornada laboral de seis horas, una decisión que también redujo las peticiones de baja por enfermedad y mejoró el cuidado de los pacientes considerablemente, el plan no es económicamente viable, por lo que Gotemburgo no lo sacará adelante.
A pesar de ser beneficioso tanto para la salud de los empleados como para el servicio ofrecido a los pacientes, la residencia tuvo que contratar a 17 miembros extra por unos 12 millones de coronas suecas, es decir, unos 2.2 millones de euros. Es debido a estos gastos producidos por los que la ciudad ha decidido no poner en marcha esta iniciativa.

Una idea a largo plazo

Pese a su inviabilidad económica, algunos políticos suecos se muestran optimistas y opinan que, de cara al futuro, la reducción de la jornada laboral podría resultar positiva para la sociedad sueca, tal y como ha comentado el político responsable del funcionamiento del programa municipal de cuidado de personas mayores de Gotemburgo Daniel Bernman: "Personalmente creo que la reducción de la jornada es una solución a largo plazo. Cuanto más ricos seamos, más podremos aprovecharnos de esa riqueza de otras maneras que no sean comprar coches nuevos o consumir más"
Al mismo tiempo, Bernman ha optado por desechar la reducción de la jornada laboral en declaraciones a Bloomberg: "Es demasiado caro plantear una reducción general de las horas de trabajo en un corto periodo de tiempo".

dilluns, 16 de gener de 2017

La desigualdad social aumenta en España a pesar del crecimiento

Article publicat a El Periódico
LUNES, 16 DE ENERO DEL 2017 - 10:32 CET

Oxfam alerta de que el conjunto de los ciudadanos viven peor que hace 12 años

La proporción de trabajadores pobres es la tercera más elevada de la UE


España crece, a un ritmo elevado, por encima del 3%. Pero la desigualdad social, lejos de mejorar, empeora. De hecho, desde que estalló la crisis en el 2007, se ha consolidado como el segundo país de la Unión Europea (UE), por detrás de Chipre, en el que más se ha disparado la divergencia de rentas, 20 veces más que el promedio europeo, según advierte Oxfam Intermón en su informe anual 'Una economía para el 99%', que se presenta este lunes, en vísperas del Foro Económico Mundial, en la ciudad suiza de Davos, donde las élites analizan los retos mundiales.

El informe de Oxfam sobre la desigualdad en España

EL PERIÓDICO
Uno de los impactos de la crisis es que, en promedio, "el conjunto de la ciudadanía española vive hoy peor que hace 12 años", aunque no la minoría más rica. Hay que retroceder hasta el 2004 para encontrar un nivel de riqueza per cápita en términos de paridad de poder de compra similares a los actuales, destaca esta oenegé.
La precariedad laboral y la devaluación salarial promovida por la reforma laboral que aprobó un PP en mayoría absoluta con el apoyo de la antigua CiU elevó la proporción de trabajadores pobres (aquellos que, aun con empleo, no alcanzan unos ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas) hasta el 13,2%, el tercer nivel más alto de la UE, tras Rumanía(18,6%) y Grecia (13,4%). Y además esa rebaja de ingresos se ha cebado en la parte más débil. La renta media en España cayó un 9% entre el 2007 y el 2014, "pero la caída de la renta del 10% más pobre de la población fue más del doble: un 21%".
Como consecuencia de ello, en dos años de recuperación (2014 y 2015), "y aunque se ha corregido mínimamente durante el último ejercicio, en estos dos años de crecimiento económico, la desigualdad en España aumentó en 0,9 puntos". Eso se refiere al índice Gini, que mide la desigualdad (cuanto más cerca de uno y lejos del cero mayor desigualdad). En España, este indicador aumentó el 15,5% entre el 2007 y el 2015, frente a un promedio europeo del 0,8%. Con crecimientos del PIB similares, Eslovaquia o Hungría han reducido más la desigualdad. E incluso Grecia, como ya se advertía en el informe del año pasado.

MENOS PESO SALARIAL

Una de las consecuencias de la crisis y de las políticas económicas practicadas es que "la contribución de los más ricos a la renta nacional ha crecido mientras que ha disminuido la de las capas más pobres", afirma Íñigo Macías, coordinador de investigación de Oxfam Intermón. Los salarios han perdido peso frente a los beneficios empresariales. Y para el 2016, del que aún no hay datos oficiales, se estima que la contribución de los beneficios a la renta nacional aumentará y superará el valor de la del 2008, mientras que los salarios "seguirán estando seis puntos por debajo de los del 2008". 
A su vez, desde el 2007, España muestra "un creciente proceso de concentración de la renta" entre el 10% más rico, "muy lejos de la estable evolución de los 27 países de la UE. De hecho, con la excepción del 2013 y el 2015, la concentración de la renta en España no ha parado de aumentar".

MÁS DIFERENCIA

Otra muestra de esa evolución es que en el 2007, el 10% más rico disfrutaba en España de una renta 10 veces superior a la del 10% más pobre. En el 2015, esta diferencia era de 15 veces. Y otra manera de ilustrarlo: las personas pertenecientes al decil con más renta acumulaban cerca de una cuarta parte de la renta nacional (24,8%), casi lo mismo que el 50% más pobre (26,3%). Por su parte, el 10% más pobre debe conformarse con apenas "un alarmante 1,7%".
En opinión de la oenegé, en España dos dinámicas se retroalimentan para fomentar la desigualdad. Una es que tanto durante la crisis como en crecimiento se priman los beneficios y las rentas del capital, frente a los salarios y el empleo, que además son los que más han sufrido. La otra es un modelo tributario que "se asienta en figuras impositivas esencialmente regresivas y casi obviando las rentas del capital".
Con datos del 2016, el 84% de la contribución fiscal recae en las familias, frente a un 13% del sector empresarial. La crisis y los dos años de recuperación no han hecho más que empeorar las cosas, ya que en el 2007, el reparto era del 75% para las primeras y el 22% para los segundos. La conclusión es que el sistema fiscal español recauda "mal" porque no prima la progresividad; y "poco", porque se sitúa 6,3 puntos por debajo de la media europea. Y menores ingresos públicos suponen menor inversión en servicios públicos dirigidos a las capas más débiles.

diumenge, 15 de gener de 2017

Suecia declara la guerra al consumismo, baja impuestos a las reparaciones

Article publicat a Ecoinventos
23 septiembre, 2016
suecia-consumismo
El gobierno sueco quiere rebajar impuestos para incentivar las reparaciones de todo tipo de productos. Una medida que choca de frente con la cultura actual de usar y tirar, acostumbrados a que sea más fácil y, en muchas ocaciones, más barato el comprar algo nuevo que el reparar algo averiado que ya tenemos.
El parlamento Sueco ahora discute la reducción del IVA para las reparaciones de de bicicletas, ropa y calzado, una bajada del 25% actual al 12%. En cuanto a la reparación de electrodomésticos, los suecos podrían solicitar la devolución del 50% del coste de mano de obra de la reparación.
Suecia es un país preocupado por su huella de carbono desde hace ya muchos años, de hecho reduce sus emisiones de CO2 año tras año, desde 1990 ya las ha reducido un 23%. Produce más de la mitad de su electricidad a partir de energías renovables. Además aprovechan toda su basura, y la de otros países porque con la suya no tienen suficiente, para generar electricidad.
Otro tema pendiente ya será el luchar contra los grandes productores y la obsolescencia programada de sus productos. Para ello, ya se están creando certificaciones para empresas que fabriquen sin obsolescencia programada.

divendres, 13 de gener de 2017

“El gran reto es reducir el consumo de energía”

Article publicat a El País

 CONVERSACIONES CON FUTURO | Wolfgang Feist

El físico y astrónomo alemán defiende que se puede vivir cómodamente en una casa con el 10% de la energía que consumimos. Basta con construir edificios mejor aislados



Hace ya tres décadas, el profesor de la Universidad de Innsbruck Wolfgang Feist (1954) convenció a su familia para mudarse a una casa pasiva, como se conoce a los inmuebles que consumen un 10% de la energía empleada por una vivienda media. Este experto empezó a estudiar en los años setenta las formas de construcción que permiten ahorrar energía aislando los edificios y hoy es, junto al ingeniero sueco Bo Adamson, uno de los principales referentes mundiales en este tipo de viviendas eficientes. Está al frente del Instituto de la Vivienda Pasiva en Darmstadt (Alemania), una organización que impulsa el desarrollo del concepto de estas casas.
De generalizarse este tipo de construcciones, se transformaría el mapa del consumo energético. La implantación de estas viviendas es muy limitada. En todo el mundo solo hay 15.000 inmuebles de este tipo la mayoría están en Alemania y Escandinavia, aunque Bélgica ha empezado a invertir en esta clase de edificaciones para ponerse al nivel de estos países. En España, de momento, solo hay 140 casas pasivas, según la Plataforma de Edificación Passivhaus.
PREGUNTA.¿Qué le costó más? ¿Convencer a su familia o reducir su dependencia de las compañías de energía?
RESPUESTA. Para las empresas yo era un chiflado. No se fiaban de que gastásemos tan poco y cambiaron el contador. Con mi familia fue fácil. Mi mujer es matemática, de mente abierta, y me apoyó. El resto, no es que fueran escépticos, pero trataron de rebajar la aventura: “No hace falta que sea completamente pasiva…”, me decían.

Imagen de una de las casa del proyecto de Casas Pasivas.


P. ¿Pasaron frío?
R. Ni frío ni calor. Las viviendas pasivas no ahorran energía a costa del confort. No puedes convencer a la gente poniéndoles tres jerséis de lana. Por eso pensamos en ponerle el jersey a la casa. Bien aislado, un edificio consume poca energía. Y aislar no es caro.
P. Antes de su primera vivienda hubo otras iniciativas. ¿La investigación es un trabajo en equipo?
R.Como físico, sabía que había una solución para mejorar la eficiencia energética. Está en la ley de la conservación de la energía: nunca se pierde, siempre va a algún sitio. En EE UU, Dinamarca, Noruega o Canadá, éramos legión los que investigábamos lo mismo. Intercambiábamos información. Los más avanzados estaban en Suecia. Bo Adamson había conseguido aislamientos eficaces de apenas 20 centímetros de espesor. Trabajé como investigador en su universidad, en Lund, y luego colaboramos.
P. Colaboraron en lugar de competir.

“El objetivo económico es una dirección prohibida para la ciencia porque el dinero termina controlándola. Para las cuestiones básicas necesitamos ciencia independiente”

R. Ese es el principio de la investigación científica.
P. ¿Sigue siéndolo?
R. Ha habido cambios en el planeta que demuestran lo peligroso que es competir en un campo así. Si queremos progreso científico, debemos cooperar.
P. Cuando se puede ganar dinero con el conocimiento científico, aparece la competencia.
R. El objetivo económico es una dirección prohibida para la ciencia porque el dinero termina controlándola. Para las cuestiones básicas necesitamos ciencia independiente.
P. ¿El Instituto de la Vivienda Pasiva no es una forma de negocio?
R. Tomamos la decisión de no registrar la palabra ni la marca. No queríamos que una solución se convirtiera en una propiedad. Tenemos una red de certificadores que comprueban la calidad de las viviendas pasivas. Pero ofrecemos la información gratuitamente.
P. ¿Qué hacer para que las viviendas pasivas sean más ayuda que negocio? Hay muchos certificados de sostenibilidad y eso no genera confianza.
R.Hay mucho negocio. Pero lo que define una vivienda pasiva —el hecho de que gaste un 10% del consumo energético empleado por una vivienda media— es mensurable.
P. ¿Ese porcentaje proviene de fuentes renovables?
R. En las ciudades puede provenir de fuentes fósiles. Sucede lo mismo en el campo de la nutrición. Uno puede cultivar sus propias hortalizas, pero eso no es una solución aplicable a una ciudad. Los problemas del mundo no se solucionan con las casas unifamiliares. Se solucionan con los bloques de viviendas. Necesitamos soluciones que funcionen en cualquier sitio.
P. ¿Dónde es más fácil levantar viviendas pasivas?
R. Solo con eliminar algunos errores en la construcción, sería fácil levantar estas casas. Históricamente se han construido más en Alemania, aunque Bélgica está tomando la delantera. Con todo, siguen siendo una excepción: muy poco de lo que se construye es pasivo. La industria de la construcción no quiere adaptarse a los nuevos retos. Sin embargo, la iluminación con ledes ya reduce al 10% el gasto energético, y lo mismo sucedería si las viviendas se aislasen bien.
P. ¿Se podría imponer por ley?
R. La imposición genera resistencia. Tratamos de convencer educando.
P. ¿Cuánta energía solar se obtiene en Alemania comparado con España?
R.Menos de la mitad. Sería mucho más eficiente construir viviendas pasivas en España que en Alemania.
P. Con tanto sol, somos el cuarto país europeo en pobreza energética: un 9% de la población no puede pagar la calefacción.
R. Es una cuestión política con varias soluciones. Consumir menos aislando mejor las viviendas es una. Como científico creo que es mucho mejor que subsidiar las energías fósiles.
P. ¿Priorizar el aislamiento frente al abaratamiento del combustible precisa de una sociedad madura?
R. No podemos esperar a que la sociedad madure. Pero soy optimista. En Alemania, por ejemplo, he visto cómo hemos ido avanzando: tratamos mejor a los inmigrantes, vivimos más, hemos erradicado enfermedades. Ese progreso es mucho más lento que el tecnológico. Por eso deberíamos concentrarnos en mejorar la eficacia para que todos consumamos menos. Los efectos serían extraordinarios.
P. ¿Para qué sirve un edificio pasivo si la ciudad no es sostenible?
R. La pregunta es casi religiosa, ¿merece la pena plantar un árbol cuando el mundo es un desastre? Es fundamental demostrar que hay soluciones. El astrofísico Carl Sagan ha defendido la conciencia de pertenecer al planeta. Parece evidente, pero no nos terminamos de creer que para que la civilización humana sobreviva la clave es estar unidos, no enfrentados. La mayoría de la humanidad vive en ciudades. Por eso el gran reto no es la autosuficiencia, sino el descenso en el consumo. Somos fuertes cuando nos unimos. No cuando nos aislamos.
R. En el tema energético las soluciones vienen de la unión, no de la separación. Un gueto no puede ser una solución.
P. ¿Reparar es más difícil que pensar desde cero?
R. Mucha gente piensa eso. Pero un científico nunca estaría de acuerdo. Como dijo Isaac Newton, estamos sentados en hombros de gigantes. Él fue uno de esos gigantes. Si tuviéramos que descubrir las teorías que nos han precedido, no podríamos avanzar.
P. ¿Cómo evitar que la sostenibilidad pase de moda?
R. Ha habido modas hasta en las religiones. Y lo que necesitamos son principios que defiendan nuestra humanidad. El pensamiento escéptico lo hace, pero también el último Papa parece defender valores universales. Necesitamos una línea roja que indique, sin género de duda, lo que es bueno y lo que es malo. Como físico y astrónomo tengo una perspectiva a largo plazo. El ser humano existe desde hace 100.000 años. Podría existir un millón de años más. Los mayores problemas de la humanidad provienen de nosotros mismos. Por eso las soluciones deben partir también de nosotros.