dilluns, 29 d’agost de 2016

Los humanos han alterado ya el 75% de la superficie terrestre

Article publicat a El País 

El nuevo mapa de la huella humana muestra que se puede crecer reduciendo el impacto


Deforestación del Amazonas. RICKEY ROGERS (REUTERS) / VÍDEO: QUALITY

Vídeo 

Descontando los océanos y los polos, tres cuartas partes del planeta se han visto alteradas por acciones humanas. Además, solo el 3% de las regiones con mayor biodiversidad siguen relativamente inalteradas, según un nuevo mapa del impacto humano sobre la naturaleza. Sin embargo, el estudio también muestra que la huella humana sobre los diferentes ecosistemas se está ralentizando e incluso, en los países más desarrollados y con menos corrupción, borrándose.
A comienzos de siglo, zoólogos de la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza (WCS, por sus siglas en inglés) crearon el primer mapa de la huella humana sobre el planeta. Pretendían medir el impacto de las acciones humanas sobre la naturaleza con una serie de variables como el avance de las ciudades, la conversión de bosques y selvas en tierras de cultivo o pastizales, la expansión de las infraestructuras, como carreteras y ferrocarriles, la apertura de rutas navegables, la contaminación lumínica o la densidad de población.
Una revisión de aquel mapa muestra que las cosas han ido a peor. Según publican en la revista Nature Communications, en 1993 (punto de partida del primer mapa) casi un tercio de la superficie terrestre excluida la Antártida, apenas había sufrido la incursión humana. Sin embargo, en 2009 (último año para el que hay datos oficiales para todas las variables), estos territorios vírgenes habían menguado en 23 millones de Km2.
Solo el 3% de las regiones con mayor biodiversidad están relativamente libres de impacto humano
Los ecosistemas más alterados por la acción humana en estos 20 años han sido los bosques de frondosas (árboles de hoja ancha) de Europa Occidental, el este de EE UU y de China. También han sufrido la intervención humana las regiones de sabana y arbustos de India y Brasil y las selvas húmedas del sudeste asiático. En el extremo contrario, los desiertos del Sahara, Gobi y Australia, junto a las regiones de tundra y las zonas más escondidas de las selvas húmedas del Amazonas y el Congo han escapado por ahora de los humanos.
El nuevo mapa de la huella humana muestra también cómo se está reduciendo la biodiversidad del planeta. El 97% de las regiones con mayor riqueza natural, medida en número de especies vegetales endémicas (al menos 1.500) y de vertebrados (más de 500 especies) se han visto alteradas por alguna de las variables humanas.
"La huella ha aumentado en muchos lugares y cada vez queda menos área libre de impactos humanos", reconoce la investigadora de la Estación Biológica de Doñana/CSIC y coautora del estudio Ainhoa Magrach. Entre los principales vectores del avance de la huella humana "está la agricultura", recuerda Magrach. Y no solo porque suponga la conversión de tierras naturales en cultivos o pastos. Con la agricultura se acentúan otras variables como el aumento de la población, la urbanización o las nuevas infraestructuras.





El mapa muestra la evolución del impacto humano sobre la naturaleza desde 1993. En rojo, las regiones que han aumentado su huella.

Sin embargo, aún hay esperanza. "Hemos encontrado países que han reducido su huella respecto a 1993", dice la investigadora española. En concreto, en aquellos países con mayor crecimiento económico, un mejor índice de desarrollo humano y menores índices de corrupción "la huella está decreciendo", dice. De hecho, dos indicadores clave para la profundidad de la huella, como son el crecimiento económico y la población mundiales, han crecido un 153% el primero y un 23% el segundo. Mucho más que el impacto humano, cifrado en un 9%.
Una posible explicación de esta mejoría relativa podría deberse a la exportación de la huella: los países ricos impactan los ecosistemas de los menos desarrollados a través de comercio de materias primas. Sin embargo, los investigadores analizaron los datos del comercio mundial de productos básicos como la carne o los cereales y recursos naturales como la madera y no encontraron un trasvase de huella.
"Comprobar que nuestros impactos han aumentado a un ritmo menor que el crecimiento económico y el de la población es esperanzador", dice en una nota el investigador de la Universidad del Norte de la Columbia Británica y principal autor del estudio Oscar Venter. "Esto significa que estamos siendo más eficientes a la hora de usar los recursos naturales", añade.

diumenge, 28 d’agost de 2016

Las capitales de las renovables

Post  publicat al web Creadess

Sostenibilidad Socio Ambiental

Algunos ayuntamientos empiezan a tomárselo en serio. Tanto, que ya se han fijado una fecha para que su abastecimiento eléctrico sea totalmente limpio. ¿La mala noticia? Ninguno pertenece a España. 
Que la energía que nutre la rutina diaria de una ciudad sea renovable al 100% no debería verse como una proeza, sino como una obligación desde hoy mismo. Las poco halagüeñas perspectivas sobre el cambio climático dadas en la Cumbre de París lo constatan: se dio por hecho, en el mejor de los escenarios, que la temperatura global del planeta subirá entre uno y dos grados a finales de siglo, y el objetivo máximo de esa reunión tan bienintencionada es, básicamente, que no pase de ahí. Menos da una piedra.
Hay iniciativas por parte de algunas ciudades que llaman a la esperanza. Al menos, si el resto las toma como referencia. La diferencia con otros planteamientos a futuro más vagos y difusos (y, sobre todo, electoralistas), es que estos ayuntamientos ponen una fecha. Y, sobre la mesa, su credibilidad y sus votos. Aún hoy son una rareza. Pero existen.
La web Go 100% Renewable Energy, creada por el Renewables 100 Policy Institute de Estados Unidos, hace un seguimiento profuso a nivel mundial de quién se compromete, y quién no tanto, con el uso de energías renovables. Y aporta un listado. Desgraciadamente, España solo figura en dos ocasiones, un tanto inconcretas. Por un lado, Extremadura como región. Es cierto que en 2010 la Comunidad Autónoma logró cubrir la demanda de su millón de habitantes solo con energías renovables. También es verdad que fue un año especialmente intenso en lluvia y viento, lo que multiplicó la productividad habitual de sus plantas hidroeléctricas y sus molinos. Sus políticas siguen apostando por la generación eólica y de las plantas termosolares, pero no hay un compromiso claro de darle continuidad exclusivamente a las energías renovables y desterrar definitivamente la proveniente de combustibles fósiles. En su favor, hay que decir dos cosas: en condiciones normales, es capaz de suministrar el 78% de las necesidades energéticas de su población con fuentes renovables. En 2019, está previsto que finalice la construcción de cuatro grandes plantas termosolares (dos en Mérida y otras dos en Usagre) que acercarían a la región al objetivo de abastecerse al 100% de energías limpias.
La isla del Hierro ya es capaz de abastecer, de media, el 70% de sus necesidades energéticas de fuentes hidráulicas y eólicas. Los picos en los que logran llegar al 100% son cada vez más frecuentes. El Instituto Tecnológico de Canarias se ha involucrado en este objetivo con el desarrollo de una batería natural capaz de acumular y almacenar la energía renovable para su uso posterior.
Hay ciudades de diferentes partes del mundo que marcaron en verde un año del calendario y algunas incluso ya han cumplido su objetivo. Veamos 10 ejemplos.
Aspen
Esta pequeña ciudad de Colorado, Estados Unidos, es una de las mesas del esquí mundial y uno de los ecosistemas más amenazados por el cambio climático. Hace cinco años se pusieron la meta de abastecerse al 100% de energías renovables en 2015. Objetivo cumplido. La red eléctrica se alimenta, en un 46%, de dos plantas hidroeléctricas; en un 53% de cuatro parques eólicos ubicados en Nebraska y Dakota del Sur; y el 1% restante, de gas proveniente de vertederos o rellenos sanitarios.
Burlington
Logró su objetivo unos meses antes que Aspen y, por tanto, tiene el honor de ser la primera ciudad de Estados Unidos en abastecerse al 100% con energías renovables. La ciudad más grande del estado de Vermont produce la mayor parte a partir energía hidroeléctrica, aprovechando la presión del agua de turbinas subterráneas. El 30% proviene de una planta de biomasa que quema madera de desecho convirtiendo el calor en vapor. El 20% restante lo producen generadores eólicos.
Múnich
La ciudad alemana se lo plantea a medio plazo, pero ya se ha marcado una fecha: 2025. Es un gran reto, si tenemos en cuenta que es la tercera ciudad más grande del país, con la mayor renta per cápita y rodeada de mucha industria. Por el momento, ya cubre el 37% del consumo de electricidad total de Múnich y supera el abastecimiento de 80.000 hogares y redes de metro y tranvía.
 Las capitales de las renovables 2
Copenhague
La capital danesa quiere ser neutra en emisiones de carbono en 2025. Y eso pasa, claro, por abastecerse exclusivamente de fuentes renovables. Trabajan en la implementación de una red de transporte público libre de emisiones de carbono y en alternativas verdes para la calefacción, como el sistema combinado o la que se nutre de energía geotermal.

Güssing
Este pequeño pueblo austriaco de unos 4.000 habitantes se puso la meta en 1990 y ya lo ha conseguido: actualmente, produce 10 veces más de la energía que necesita, a partir solo de energías renovables, en su mayor parte biogás. Además, ha creado más de 100 puestos de trabajo relacionado con el sector energético.
Perpignan
No solo la ciudad, también toda la región francesa pretende nutrirse de energía 100% renovable, algo especialmente meritorio en un país dominado por las nucleares. Su meta estaba puesta entre el año pasado y este, y parece que van por el buen camino: la Comunidad Perpignan Meditarrené ya abastece al 75% de su población de fuentes limpias.
San Francisco
El objetivo de la ciudad californiana está marcado para 2020, evolucionando su planta de energía municipal, que se nutre de hidroeléctrica, solar e instalaciones de biogás. Actualmente, el 41% de la energía que abastece a sus habitantes es renovable.
San José
La ciudad próxima a Silicon Valley opta, cómo no, por la innovación. Y por el mínimo intervencionismo. Se ha puesto el objetivo de ser renovable al 100% en 2022. Es una de las pocas ciudades del mundo desarrollado que ha eliminado la necesidad de tener un permiso para construir a la hora de añadir paneles solares en los techos de las viviendas privadas. San José planea además instalar energía solar en las instalaciones municipales, impulsar la innovación tecnológica y también las compras masivas de energía. Apoyará los acuerdos que permitan a los negocios y a sus habitantes vender la energía solar que generan y producir ganancias.
Bonaire
Aún no lo han hecho oficial, pero están a punto de cumplir su meta, marcada para este año. Esta isla caribeña no llega a los 15.000 habitantes, pero recibe 70.000 turistas al año. En 2004, un incendio acabó con la planta de generadores diésel que abastecía a Bonaire, y de allí surgió el reto de ser 100% renovable. Su combinación para lograr su objetivo: energía eólica y almacenamiento en baterías, y generadores alimentados por un biocombustible a partir de algas.
Fráncfort
La ciudad alemana, de más de medio millón de habitantes, se ha comprometido a reducir a cero sus emisiones de CO2 de aquí a 2050, y eso pasa por abastecerse solo de energías renovables. Tiene mérito en el centro financiero más importante de uno de los países más ricos del mundo, en el que la economía ha crecido en más de un 50% y los espacios dedicados a oficinas en un 80%. Con todo, en apenas diez años han logrado reducir su huella de carbono en un 15%.

Respirar en las ciudades del futuro



El cielo de Madrid visto desde Vallecas en noviembre pasado, el mes con más contaminación de los últimos seis años.
Article publicat a El País

Las ciudades deben ser compactas, promover viviendas eficientes y un buen transporte público que desincentive el uso del coche

Las ciudades ofrecen un espacio donde habitar, trabajar, realizar actividades culturales, deportivas y de ocio. Pero también representan zonas de riesgo, algo inherente a la aglomeración urbana. Todas estas actividades humanas forman parte de un ecosistema complejo de interacciones sociales, económicas y ambientales en un espacio físico circunscrito a la urbe. Una parte de este ambiente es la atmósfera, donde se depositan gases, partículas y diversos compuestos que se derivan de nuestras actividades cotidianas.
Estos contaminantes reducen significativamente la calidad del aire que respiramos cada día, lo que se convierte en una amenaza para nuestra salud. De acuerdo con el más reciente informe de la OMS (Global Urban Ambient Air Pollution Database, 2016, con información de 3.000 ciudades en 103 países), ocho de cada 10 personas que viven en zonas urbanas respiran un aire con niveles de contaminación que superan los límites recomendados. En 2012 murieron 8,2 millones de personas. De acuerdo con las cifras de la OMS, los accidentes cerebrovasculares, los cánceres y las neumopatías crónicas constituyen actualmente casi dos terceras partes del total de muertes debidas a la insalubridad del medio ambiente. Si tenemos en cuenta que la población aumentará de los 7.000 millones actuales a los 9.000 en 2050, mejorar la calidad del aire en las ciudades es un reto urgente.
En España, cerca de 46 millones de personas respiran aire contaminado, según un informe de Ecologistas en Acción de 2015. El 99% de la población y el 95% del territorio estuvieron expuestos a unos niveles de contaminación que superan las recomendaciones de la OMS. Si se toman los valores límite establecidos por la normativa española y europea, más laxos que las recomendaciones de la OMS, un 40%, o dos de cada cinco españoles, respiran aire que infringe los límites legales. Son tres millones más respecto a 2014.

Ocho de cada diez personas soportan niveles de contaminación por encima de lo recomendable

Aunque existen diferencias geográficas y distintas escalas, en general, en las ciudades las principales fuentes de contaminación urbana están relacionadas con el consumo de combustibles fósiles; los procesos industriales y el uso de disolventes; el tratamiento de residuos; y la agricultura. La coyuntura meteorológica, el tráfico, el fraude en las emisiones de los automóviles y la apuesta gubernamental por las energías sucias, en detrimento de las renovables, se suman a un problema que afecta a la salud de la ciudadanía y del planeta.
¿Qué futuro nos espera? Para responder podríamos revisar las proyecciones sobre la mortalidad esperada en 2050 por enfermedades asociadas a la contaminación atmosférica en las ciudades. Las cifras de la OECD indican que la contaminación del aire se convertirá en la principal causa ambiental de mortalidad prematura en el mundo. Se calcula que hacia 2050 el número de muertes prematuras derivadas de la exposición a partículas suspendidas aumentará más del doble y alcanzará los 3,6 millones al año en el planeta. Además, es probable que se produzca un cambio climático más perjudicial, ya que se prevé que las emisiones globales de gases de efecto invernadero se eleven en un 50%, principalmente debido al incremento en un 70% de las emisiones de dióxido de carbono.
Sin embargo, otros futuros podrían dibujarse al revertir las tendencias, explorando diversas iniciativas que mejoren la calidad del aire en nuestras ciudades. Para ello es indispensable comprender sistémicamente y con mayor precisión las diversas interconexiones entre los factores que originan las emisiones de contaminantes a la atmósfera, y aplicar políticas efectivas de mitigación de emisiones mediante instrumentos legales, económicos y de corresponsabilidad social.
En este sentido cobra relevancia la interacción coordinada de los actores público, privado y la ciudadanía para la solución del problema. La política pública no solo implica el establecimiento y seguimiento de las normas de contaminación y estándares de calidad del aire, sino orientar el planeamiento urbano, la movilidad urbana, la generación de energía hacia la sostenibilidad. A finales de 2013, la Comisión Europea adoptó el programa Aire puro para Europa, que incluye diversas medidas para reducir la contaminación atmosférica. El sector privado, además de ajustar sus procesos al cumplimiento de la normativa, debe buscar una mayor eficiencia energética y el uso de recursos, innovar en procesos y productos menos contaminantes, además de internalizar los costes de la contaminación. La ciudadanía debe participar activamente en el seguimiento y aseguramiento, en el cumplimiento de los indicadores ambientales, reducir tanto su huella energética como su huella de carbono, y comportarse como consumidores responsables.

La participación activa de la ciudadanía informada es precisa para conseguir una buena calidad ambiental

Las medidas para solucionar el problema de la contaminación en las ciudades comienzan por planificar ciudades compactas, garantizando viviendas energéticamente eficientes, con un buen transporte público y un diseño de espacio urbano atractivo y seguro para peatones y ciclistas, no para el vehículo. Con una ciudadanía informada a través de pantallas informativas públicas sobre la situación de la calidad del aire a tiempo real, se conseguirá una mayor conciencia cívica de la importancia del medio ambiente y una mayor participación en la búsqueda de soluciones como algo que nos concierne a todos. En este sentido, grandes ciudades están empezando a poner medidas, como restricciones de tráfico en caso de aumentos del nivel de contaminación. París, además, planea en cuatro años prohibir circular entre semana con coches fabricados antes de 1997.
Asegurar un ambiente urbano saludable no es, ni puede ser, sólo cosa de Gobiernos y empresas. La participación activa de una ciudadanía informada también es precisa para conseguir una buena calidad ambiental. Incluso pueden emplear sus aparatos digitales para velar por el aire limpio.
Un proyecto europeo pide a los usuarios de iPhone monitorizar los niveles de contaminación en las principales ciudades. La idea de esta iniciativa es simple, consiste en descargar la aplicación iSPEX. Con ello se forma parte de una red de miles de personas en toda Europa que proporcionan información sobre la contaminación atmosférica. En la página web del proyecto se siguen las pautas de medición de calidad del aire y a través de Twitter se conocen las novedades de la campaña (http://ispex-eu.org). Pero no hace falta ser usuario de alta tecnología para contribuir a una ciudad más saludable. Los ciudadanos que plantan y cuidan árboles, jardines, huertas o tejados verdes, o que comparten automóvil privado o utilizan otros medios de transporte, también contribuyen a la mejora de la calidad del aire. Como se ha demostrado en una gran diversidad de casos, la participación ciudadana es clave para seguir el camino de la sostenibilidad urbana.
Almudena Garrido, investigadora en sostenibilidad urbana y participación de la Universidad de Deusto, y Guillermo Gándara, especialista en prospectiva urbana y economía ambiental del Tecnológico de Monterrey, son autores de Nuestras ciudades del futuro (Erasmus Ediciones, Barcelona, 2013).

dijous, 18 d’agost de 2016

EL 43% DE LOS empleos PUEDE SER SUSTITUIDO POR MÁQUINAS

Article publicat a El Confidencial

15.08.2016  

El uso de robots se acelera y amenaza con destruir decenas de miles de empleos

El uso intensivo de robots en el sistema productivo está amenazando miles y miles de empleos. Hasta el 43% de los puestos de trabajo puede ser sustituido por máquinas
Foto: Un empleado y un robot, en la fábrica de Ford en la ciudad de Kansas.La cuarta revolución industrial ya está aquí. Y con ella, un nuevo paisaje económico y laboral más mecanizado en el que los robots y, en general, la inteligencia artificial están llamados a ocupar un papel cada vez más determinante en el sistema productivo. Hasta el extremo de que tres de cada cuatro empleos estarán relacionados en un futuro no muy lejano con los sistemas informáticos, la gestión de datos y la seguridad informática.
No solo en el sector industrial, también en los servicios, cada vez más vinculados a los avances tecnológicos. Aunque, si antes el progreso científico era capaz de crear empleo a medio y largo plazo tras un choque inicial (efecto sustitución), hoy esas expectativas se han truncado.
Y eso es lo que está sucediendo ya en España y otros países avanzados. Pero si en las economías con mayor cualificación profesional el mercado laboral es capaz de adecuarse al nuevo ecosistema industrial, en los países con capital humano más precario, el impacto negativo de la robotización será mucho mayor. Al menos, los luditas, aquellos artesanos británicos que se revelaban en el siglo XIX contra la primera revolución industrial, no han hecho todavía acto de presencia.
Aquellas profesiones en que la interacción humana y la creatividad tienen más importancia (médicos de familia, músicos) son las que están más protegidas
Según las estimaciones del servicio de estudios de CaixaBank, un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes en España tiene un riesgo elevado (con una probabilidad superior al 66%) de poder ser automatizado a medio plazo, mientras que el resto de los puestos de trabajo quedan repartidos a partes iguales entre el grupo de riesgo medio (entre el 33% y el 66%) y bajo (inferior al 33%).
¿Y cuáles son los puestos de trabajo más amenazados? Un estudio publicado por los profesores Carl B. Frey y Michael A. Osborne, de la Universidad de Oxford, estima que la tecnología ya es capaz de automatizar, incluso, profesiones cualificadas, mientras que aquellas en las que la interacción humana y la creatividad tienen más importancia (médicos de familia, músicos) son las que están más protegidas. Según Adrià Morron Salmerón, autor de un estudio de CaixaBank, contables, analistas financieros o economistas están entre las profesiones cualificadas que pueden sufrir más la competencia de las máquinas.

Países más afectados

Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) situaba España, Austria y Alemania como los países más afectados por la revolución robótica. En concreto, la cuarta revolución industrial obligará a sustituir hasta un 12% de los empleados en estos tres países, frente a una media del 9% en la OCDE. El caso de Alemania, con uno de los mejores sistemas de formación del mundo, tiene que ver con su enorme exposición a la industria, lo que a largo plazo hace más vulnerable a su mercado laboral.
Como sostiene un informe de la Federación de Industria de CCOO, que ha lanzado un ambicioso debate en el sindicato sobre los efectos de la mecanización y la robótica en el mundo laboral, los trabajos “manuales y repetitivos” serán los que tengan mayor probabilidad de ser reemplazados por máquinas, aunque esto se producirá mediante un proceso muy lento.
El problema se suscita no tanto por la cualificación de la mano de obra sino por afectar a trabajos muy recurrentes. De esta manera, mientras que en Austria los trabajadores están más preparados que en EEUU, sin embargo desempeñan tareas más repetitivas, lo que incide en mayor grado en la penetración de la robótica, más que en el nivel educativo de la plantilla.
Fuente: CCOO.
Fuente: CCOO.



Como sostienen los autores del estudio de CCOO, las nuevas industrias ofrecen menos empleos para trabajadores no cualificados o infracualificados. Es decir, los puestos de trabajo suprimidos por causa de la automatización no se cubren, por la magnitud y la velocidad con que se produce el cambio tecnológico, y cuya aceleración no tiene precedentes en la reciente historia de la economía.
Algunos estudios han calculado que entre el 40% y 50% de los trabajadores con niveles educativos de escuela primaria o secundaria sufrirán la competencia de los autómatas, mientras que los profesionales con un máster o un doctorado tendrán una probabilidad casi equivalente a cero de ser reemplazados por un robot.


Fuente: CCOO.
Fuente: CCOO.
El informe del sindicato de Ignacio Fernández Toxo, en línea con el análisis que hacen otros expertos, desmonta la idea de que solo algunos trabajadores pueden verse afectados por la creciente mecanización. Y en este sentido, recuerda que antes se pensaba que los trabajos afectados por la automatización serían los de menos cualificación, pero actualmente los robots sustituyen también empleos de conocimientos intermedios como la sanidad, el transporte o tareas administrativas, ya que se basan en la rutina. Y ese proceso productivo puede ser sustituido por máquinas.
CCOO cita un trabajo del profesor Salvador del Rey, catedrático de Derecho, que estima que el coste de crear un robot caerá un 20% el próximo año, al tiempo que su rendimiento aumentará un 5%. Pero mientras que las personas doblan su productividad cada 10 años, los robots, como mínimo, lo hacen cada cuatro. Sin olvidar que el tiempo de amortización de un robot era en 2015 de 5,3 años y en 2025 se reducirá a 1,3 años.

'Big data' y robotización

En la actualidad, el 8% de los puestos de trabajo son ocupados por robots, pero en 2020 este porcentaje se elevará al 26%. Robots que, además, serán cada vez más autónomos y capaces de interactuar y de ejecutar y tomar de decisiones más complejas. Gracias al 'big data', los robots disponen ahora de una formidable base de datos que les permite experimentar y aprender qué algoritmos funcionan mejor.
Algo que explica que la “deslocalización productiva”, asociada a la globalización en busca de mano de obra barata, haya pasado de moda. Como sostiene el informe de CCOO, durante décadas, las grandes compañías han trasladado plantas enteras a países emergentes para reducir los costes de producción. Pero el acelerado proceso de desarrollo tecnológico permite ahora sustituir mano de obra por capital (máquinas), favoreciendo el empleo en países con economías avanzadas, en los que hay mayor cualificación profesional y seguridad jurídica. Además de marcos políticos y sociales más estables. Precisamente, como consecuencia de la digitalización, la robotización y la impresión 3D.


Peso de las manufacturas en el PIB en la UE, 2000. (Fuente: Eurostat)
Peso de las manufacturas en el PIB en la UE, 2000. (Fuente: Eurostat)
Un informe del Foro Económico Mundial estimaba que hasta 2020 desaparecerán 7,1 millones de puestos de trabajo en los países avanzados y se crearán 2,1 millones. El avance tecnológico es de tal magnitud que un estudio de McKinsey estima que hoy mismo se podrían automatizar el 45% de las tareas existentes en EEUU.
Lo cierto, como afirman los expertos de CaixaBank, es que en las últimas décadas, la reducción del coste de los ordenadores ha inducido a sustituir trabajadores con conocimientos intermedios, que realizaban tareas repetitivas y fáciles de especificar en un algoritmo, lo que ha contribuido a la polarización del mercado laboral y a un aumento de la desigualdad.


Fuente: CCOO.
Fuente: CCOO.
Esto lleva, sostiene el economista Adrià Morron, a otro aspecto económico relevante: la distribución de la nueva riqueza. Según sus datos, existe una correlación negativa entre la probabilidad de automatización de una profesión y su salario anual medio, “lo que sugiere un posible aumento de la desigualdad a corto plazo”.
El problema no es el número de empleos que se pierdan con la automatización, sino que se produzcan los suficientes para compensar la pérdida de puestos de trabajo que ocasiona la digitalización. En las pasadas revoluciones industriales, las nuevas industrias contrataban a más personas de las que perdían su trabajo en las empresas que cerraban por no poder competir con las nuevas tecnologías. “En la economía, se viene dando un proceso de mutación industrial que incesantemente revoluciona la estructura económica desde dentro, destruyéndola para luego crear una nueva”, dicen los autores del informe de CCOO. La célebre 'destrucción creativa' de Schumpeter. Pero con menos empleo.





dimecres, 17 d’agost de 2016

Niko Paech: "La Europa unida ha propuesto una promesa sociopolítica irrealizable"

Article publicat a El periódico
ENTREVISTA AL ECONOMISTA ALEMÁN NIKO PAECH, TEÓRICO DEL POST-CRECIMIENTO
Niko Paech: "La Europa unida ha propuesto una promesa sociopolítica irrealizable"
El economista alemán Niko Paech.
CARMELA NEGRETE / BERLÍN
Miércoles, 10 de agosto del 2016
Trabajar 20 horas a la semana, viajar menos, consumir menos. Niko Paech es uno de los mayores críticos del crecimiento económico en Alemania. Doctor en economía, da clases en la Universidad Carl von Ossietzky en Oldenburgo.
-Usted propone cerrar el 75% de los aeropuertos alemanes o la mitad de las autopistas. ¿De qué se ocupan sus investigaciones?
-De la sostenibilidad y de la economía sin crecimiento. En Europa consumimos más recursos de los disponibles. ¿Cómo pueden vivir las personas bien y de forma moderna y humana, consumiendo menos? Si reducimos el PIB a la mitad, también tendríamos solo la mitad de ingresos. De ahí que haya que repartir el tiempo de trabajo a 20 horas semanales. Con el resto podríamos trabajar en dicho autoabastecimiento. Esta dualidad haría nuestras economías mas estables. No seríamos tan dependientes de la técnica, del dinero, los mercados, las empresas ni del estado.
-¿La economía post-crecimiento es lo mismo que el decrecimiento de Serge Latouche?
-Coincidimos en que hay que acabar con la obsolescencia, el que las cosas están hechas para romperse rápido. Vivir con menos ingresos significa tener que aprender a improvisar. Ser menos móviles. Habrá menos vuelos. Los coches solo se usarán de forma colectiva. Utilizaremos los textiles más tiempo y repararemos más cosas.
-¿No es posible hacer lo mismo que ahora con energía “limpia”? Alemania está saliendo de la nuclear, ¿no es ése el camino?
-No. Desde mi punto de vista el cambio energético alemán es un fracaso. No tenemos una red adecuada ni capacidad para almacenar la energía producida. Además, no se tiene en cuenta que la producción de bienes que consumimos aquí tiene lugar en otro sitio, en China. Aunque cambiemos nuestro sistema energético, el cambio energético tiene que ser allí. Pero si obligamos a Asia a pasarse a un sistema sostenible, los productos serían tan caros que no los podríamos pagar. Necesitamos rebajar nuestras expectativas y deseos de productos de forma radical.

"No se debería permitir especular a los bancos, solo las funciones básicas: que el capital se produzca cuando las personas ahorran"

-En el problema de la financiación juegan un papel fundamental los mercados financieros. ¿Cree que una regulación de los mismos iría en el camino correcto?
-Regular los mercados es muy complicado. Es mas acertado sentar un marco ecológico. Es decir, avisar en los productos de cuánto CO2 se emite durante la producción, de forma que sean las personas las que dejen de utilizar determinados productos. También cecesitamos bancos-cooperativas que sean mas pequeños. No se les debería permitir especular sino solo las funciones básicas: que el capital se produzca cuando las personas ahorran.
-En la crisis el euro, ¿qué papel ha jugado Alemania? ¿Y qué opina usted del euro?
- Para mí el euro ha sido un fracaso, así como la integración europea. Optaría por introducir monedas sustitutorias, regionales. La Europa unida ha propuesto una promesa sociopolítica irrealizable. Todos esperaban del euro más consumo. El resultado: estados se endeudan sobremanera y otros se benefician de esta desigualdad, como Alemania. Los países han de vivir en dignidad, sin una pobreza grave, que haya asistencia médica, un buen sistema educativo. Pero no hay un derecho a la sociedad de consumo. Una industria moderna pero modesta, que complemente a una producción autóctona y de autoabastecimiento sería la alternativa. En España se están realizando proyectos en esa dirección, en parte por la propia necesidad, por la crisis. España tiene la oportunidad de salir de la crisis convertida en una economía post-crecimiento.
-Usted hace una década que defiende estas ideas. ¿Se está moviendo algo en la política en este sentido?

"España tiene ahora la oportunidad de salir de la crisis convertida en una economía post-crecimiento"

-En la política no se ha cambiado. Hubo una comisión parlamentaria en la que se discutió sobre el crecimiento, pero sin resultados.Una política en contra del crecimiento presupone decir: la fiesta se ha acabado. Podemos tratar de llevar a cabo el proceso de decrecimiento de una forma ordenada, a través del impuesto de sucesiones, de una reforma de las finanzas, de un sistema educativo que enseñe el autoabastecimiento, para poder sobrevivir con menos dinero.
-¿Está a favor de la renta básica?
Una renta básica universal es otra promesa que no es posible mantener y es una consecuencia de la sociedad de consumo. ¿De dónde va a salir la financiación? Todos los estudios que defienden la renta básica universal se basan en el crecimiento económico. Estoy a favor de una renta básica para personas que devuelven algo a la comunidad o para personas que no pueden trabajar y lo necesitan.

diumenge, 14 d’agost de 2016

385.000 millones en 24 años para lograr los objetivos de rebaja de CO2

Article publicat a eSmartcity.es

Un informe de Deloitte dice que España tiene que producir el 90% de su electricidad con renovables en 2050 para cumplir con la reducción de emisiones.


España necesitará invertir entre 330.000 y 385.000 millones de euros hasta 2050, unos 10.000 millones de euros al año, para cumplir con los objetivos europeos de reducción de emisiones de CO2, según apunta un informe de Monitor Deloitte.
Portada del informe Un modelo energético sostenible para España en 2050
El informe, denominado Un modelo energético sostenible para España en 2050, señala que para cumplir con el objetivo ineludible de reducir las emisiones de carbono entre el 80 y el 95%, la inversión más importante tiene que ver con las energías renovables. Se trata, según el informe, de que la producción de electricidad de origen renovable (eólica y fotovoltaica) represente en 2050 más del 90% del total (actualmente se sitúa en el 38%).
Además, se apunta como necesaria la limitación de los productos petrolíferos a usos en los que no hay alternativa, como el transporte aéreo, y sustituirlos en los demás usos por electricidad o por gas natural. Según el estudio, esto significa, en el caso de España, que en 2050 prácticamente todos los vehículos deberían ser eléctricos, y entre 84% y 91% de los consumos de cocina, calefacción y agua caliente en viviendas y empresas se debería generar con electricidad, frente al 52% actual.
Otro conjunto de medidas necesarias tiene que ver con la eficiencia energética a partir de la rehabilitación de edificios existentes, actuaciones en nueva edificación y nuevos procesos industriales.
El cumplimiento de los objetivos de reducción de CO2 para 2050 supondría una serie de beneficios de calado para la sociedad española, aparte de los relativos a la mejora medioambiental. Uno de los más notables es que el precio medio de la electricidad para los hogares españoles se reduciría el 42%, al pasar de los actuales 120 €/MWh a 65-75 €/MWh. Este descenso se debe fundamentalmente al aumento de la demanda, que se duplicaría por su electrificación. Además, se lograría una menor dependencia energética y una mayor eficiencia, ya que el avance de las energías renovables reduciría el consumo energético total del país.
El informe concluye con una serie de recomendaciones para lograr los objetivos de reducción de emisiones. Entre otras cosas, recomienda cambios en la fiscalidad de CO2; inversiones públicas en el transporte ferroviario; apoyo de las administraciones al uso del vehículo eléctrico; promover el aislamiento en hogares, fomentar en ellos el uso de electrodomésticos más eficientes y sistemas de uso racional de la iluminación, y en general la reducción de emisiones en viviendas, industria y empresas con distintos programas de financiación y ayudas; extender la vida útil de las centrales nucleares hasta los 60 años en las condiciones de seguridad exigibles, y eliminar de la factura eléctrica los sobrecostes derivados de políticas energéticas que distorsionen el precio final.
 Informe 'Un modelo energético sostenible para España en 2050' Recomendaciones de política energética para la transición.

dissabte, 13 d’agost de 2016

Joan Martínez Alier | Ecologista "Es incongruente sacar carbón y hablar de que estamos contra el cambio climático"

Article publicat a Diagonal Periódico

La presentación de la revista Ecología Política trajo a Madrid a Joan Martínez Alier, catedrático de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona. En esta entrevista habla sobre el proyecto de Atlas de Justicia Ambiental, sobre cambio climático, energía y las posibilidades de un colapso civilizatorio.
13/08/16
Joan Martínez Alier, es autor de libros como El Ecologismo de los pobres. / David Fernández
El Atlas de Justicia Ambiental arrancó en 2010-2011 y fue presentado en mayo de este año. Su coordinador es Joan Martínez Alier (Barcelona, 1939) catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. "Nunca nadie había tenido esta idea un poco loca de hacer un archivo general de conflictos ambientales a nivel mundial. No sabemos cuantas decenas de miles de conflictos hay", comenta Martínez Alier durante una visita a Madrid.
Colaborador de revistas imprescindibles para conocer el pasado y el presente como Cuadernos del Ruedo Ibérico o Archipiélago, Martínez Alier dirige la revista Ecologia Política, un concepto que él ha trabajado desde el punto de vista académico y desde la divulgación. En ese empeño, entiende el Atlas de Justicia Ambiental: "Creo que es atractivo pensar que vamos a tener un archivo de unos 3.000 casos. 3.000 fichas con una descripción de cada conflicto y luego unas variables codificadas con las que podamos hacer estadísticas".

¿Cuáles son las primeras conclusiones que han sacado del proyecto?

Una conclusión es que más o menos en el 12% de casos hay ecologistas o gente que protesta que acaba muerta, aunque no sean ecologistas militantes, quizá no saben ni que son ecologistas, pero están protestando contra una hidroeléctrica o por minería, o por residuos, etc. y en esa protesta les matan. Claro, esto se distribuye en el mundo no uniformemente si no que hay lugares en los que matan más que otros. En Brasil, en Filipinas, en Honduras, en Perú, etc. Estas son conclusiones cuantitativas. Otra es que, en las fichas que tenemos, casi el 20% de casos son de éxito en la justicia ambiental. Visto al revés quiere decir que hay como 50% de fracasos declarados y otros 30% que la ficha pone que no se está seguro de si es un éxito o un fracaso. Encuentro que es muy positivo que se dé este 20% de casos de éxito, poder estudiarlo y ver qué alternativas salen de esto.

En los países del Norte, ¿qué hay más? ¿éxitos o fracasos?

Hay que ver la estadística. Creo que depende del tipo de conflicto. Por ejemplo, en turismo, en biomasa, es más fácil parar los proyectos y cuando es minería, cuando es petróleo, es más difícil pararlos. Desde el punto de vista académico estamos haciendo estudios de ecología política cuantitativa, que no se han hecho muchos.

¿Qué es la ecología política?

Es estudiar los conflictos ambientales. Esto tiene mucho futuro y mucho pasado. Futuro, porque cuando crece la economía mundial quiere decir que aumenta lo que llamamos el metabolismo social, económico. Esto quiere decir, el uso de energía y de materiales. Cada vez hay más extracción de energía fósil, incluso de energía eólica en algún sitio, y también de metales o de biomasa, y como hay más, hay más conflictos ¿Y dónde están estos conflictos sobre todo? Están en lo que llamamos las fronteras de la extracción, que pueden ser hoy en día la Amazonía de Perú o de Ecuador, por el petróleo. También pueden ser fronteras internas, como es el caso del fracking, en Burgos, Álava, o en varios puntos de Europa. Hay lugares de Europa donde precisamente hay estos conflictos del fracking del gas, y los han prohibido: en Francia, en Bulgaria.

Un caso de éxito en esas fronteras de la extracción sería el parón de las prospecciones en Canarias.

Sí, es un caso de éxito, al final Repsol no va a poder hacerlo. O por ejemplo, con el fracking está la cuestión de que en Catalunya y en Cantabria se ha frenado y con ella la cuestión en torno a quién tiene la competencia. Un conflicto ambiental se expresa siempre con muchos lenguajes distintos, puede ser que el territorio es sagrado o si hay derechos indígenas, o si es un valor ambiental ecológico grande. En este caso, el del fracking es un caso de nacionalismo catalán. Hasta Convèrgencia dice contra el fracking “porque en Madrid quieren ponerlo”. Esto pasa en todas partes, que los conflictos se expresan con distintos lenguajes según el contexto.

¿Es la energía una clave olvidada del ciclo económico en el que estamos?

Creo que fue olvidada durante mucho tiempo. Yo estudié economía hace muchos años, economía agrícola también, y nadie nos explicó que al fin y al cabo la agricultura era un sistema de conversión de energía. Es obvio, la fotosíntesis, qué calorías se van a producir y quién se las va a comer. Se puede ver la agricultura como un sistema energético. Puedes ver toda la economía mundial como un sistema energético de conversión de carbón, petróleo, movimiento, etc. Esto es lo que los economistas, incluso hoy en día, no explican. Ni los neoclásicos ni los marxistas durante mucho tiempo, enseñaron a ver la economía desde el punto de vista de la física. Esto es como para especialistas, para ecólogos o ecologistas, pero claro, hoy en día casi es imposible no darte cuenta de que la economía industrial depende del flujo de energía. Hay gente que lo olvida todavía. En la política también, hay que ver los programas electorales.

dijous, 11 d’agost de 2016

Alarmante subida de emisiones de gases de efecto invernadero en España

Article publicat a El Salmón Contracorriente
10 /8/ 2016 Ecologistas en Acción Ecologistas en Acción 

 Las emisiones de GEI en 2015 superaron los 339 millones de toneladas equivalentes de CO2 

 Ecologistas en Acción califica de temeraria la falta de compromiso del Estado español en la lucha contra el cambio climático. Prueba de ello es cómo el adelanto de los datos de emisiones de 2015 muestra claramente un incremento de un 4,23% de gases de efecto invernadero respecto a 2014, lo que supone un aumento en más de un 18% nuestras emisiones de de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990. A todo ello se suma un incremento de la degradación de la capacidad de absorción natural de un 8%

los datos avanzados por el Gobierno español a la Comisión Europea, las emisiones de GEI en 2015 superaron los 339 millones de toneladas equivalentes de CO2, con un aumento de 13,77 millones de toneladas respecto del año anterior (4,2% de incremento). 2015 es el segundo año en que se produce un incremento de las emisiones desde que en 2008 descendieran bruscamente debido a la crisis económica, y refleja la inacción de las administraciones públicas a la hora de poner en marcha políticas de lucha contra el calentamiento global. La cifra sigue situando al Estado español a la cabeza de la Unión Europea en el incremento de emisiones desde 1990, año que se toma como referencia para el protocolo de Kioto. artículos relacionados El suelo, un recurso no renovable ¿Con quién se ha reunido Arias Cañete desde la Cumbre COP21? El ozono se dispara en buena parte de España Reflexiones estratégicas entre cumbres climáticas y elecciones, para tiempos de colapso civilizatorio (II) El principal incremento que observamos se debe al sector energético, con un 17% de aumento de GEI, donde destaca dentro del mayor uso de combustibles fósiles el nuevo aumento de consumo de carbón, debido en parte al apoyo evidente del Gobierno a la utilización de este combustible obsoleto y contaminante. Otro de los factores determinantes es la actividad industrial, que aumentó un 10%, con un incremento del 17% del sector siderúrgico, así como un aumento del 23% de las industrias asociadas a los sustitutos del ozono. Es patente también cómo la nula acción de la administración frente a la movilidad provoca seguir con el incremento continuo de la motorización de los desplazamientos, que ha aumentado en un 2,5% su consumo. Así, el resultado evidente es un incremento neto del consumo de combustibles fósiles, que está muy por encima del resto de indicadores económicos, lo que indica la adicción del modelo económico español al petróleo. La falta de medidas contra el cambio climático provocará que el Estado español se vea obligado a aumentar en un 10% su peso en el sistema europeo de derechos de emisión (ETS). Las emisiones en España en el periodo 1990-2014 son las que más aumentaron en Europa: un 18,6% (en valores absolutos, 53,4 millones de toneladas). Estos datos muestran cómo las declaraciones del gobierno durante la COP21 de París son indefendibles, ya que no han sido capaces de lograr el descenso de las emisiones. De hecho, los compromisos asumidos por España le permitirán en 2020 seguir teniendo mayores emisiones que en 1990. Las reducciones comprometidas para 2030 son ínfimas. El nuevo año de referencia de los compromisos de reducción de GEI (2005), cuando se produjeron emisiones récord en España, hace que en 2015 pasemos de excedernos un 18% respecto a 1990 a haber reducido un 22% respecto a 2005. Las emisiones en España en el periodo 1990-2014 son las que más aumentaron en Europa Desde Ecologistas en Acción consideramos profundamente irresponsable las medidas del gobierno para incrementar el cambio climático, como son la política contraria a las renovables, la penalización al autoconsumo, las subvenciones a los sectores fósiles como el carbón, el apoyo a la energía nuclear o el recurso contra gobiernos locales y regionales que han manifestado su oposición al fracking. Esta actitud temeraria somete a todo el territorio español, especialmente frágil a las consecuencias del cambio climático, a un agravamiento peligroso del deterioro ambiental como consecuencia del calentamiento global. El Estado español, que debería ser puntero en el uso de tecnologías renovables, sigue apostando irresponsablemente por la continua quema de fósiles como única forma de desarrollo. Para Ecologistas en Acción es urgente y necesario dejar atrás esta visión cortoplacista e insostenible, abordando con la mayor urgencia un cambio radical en el modelo actual de producción y de consumo, que consiga disminuir las emisiones contaminantes y alcanzar la justicia social y ambiental.

dissabte, 6 d’agost de 2016

Un móvil contra los ‘minerales de sangre

Article publicat a El País

Una empresa holandesa adopta estándares responsables y sostenibles para fabricar sus teléfonos

Bolsas de wolframio ya etiquetadas, para que su origen pueda ser trazado.

dimecres, 3 d’agost de 2016

El ascenso de las temperaturas le costará a la economía mundial más de 2 billones de dólares en 2030

Article publicat a Expansión

 
La ONU asegura que en algunos países hará demasiado calor para trabajar, una situación con la que les resultará muy difícil lidiar y que golpeará fuertemente su productividad.
Es un hecho. El cambio climático avanza imparable y, entre otros efectos, provoca que las temperaturas sean cada vez más extremas. De sobra son conocidas las devastadoras consecuencias que esto tiene sobre el medio ambiente, pero un estudio de la ONU ha querido hacer hincapié en las que atañen a la economía.
El organismo afirma que la por ahora imparable escalada del mercurio podría provocar perdidas de hasta 2 billones de dólares (1,79 billones de euros) a nivel mundial.
El documento explica que el calor dificultará a los trabajadores cumplir con sus obligaciones, una complicación que se acentuará en los países más pobres y que representará un calvario para los que ocupen puestos menos cualificados y más expuestos a los vaivenes climatológicos, como los del sector agrario o la construcción.
Esta situación provocará caídas en el PIB de, al menos, 43 países en 2030. Los más afectados serán los de África y Asia, según los cálculos de la ONU. Entre ellos figuran Ghana (cuyo PIB disminuiría un 6,5% adicional, independientemente de la marcha de su economía), Nigeria (6,4%), Tailandia, Indonesia (6%), Malasia, Sri Lanka y Filipinas (5,9%).
China e India, dos de las principales potencias de la zona, verán caer su PIB un 0,8% y un 3,2% respectivamente y sufrirán recortes en su productividad que podrían causarles pérdidas de hasta 402.500 millones de euros.

Calor y frío, sequía e inundaciones

La mayoría de los países desarrollados no notarán los efectos del excesivo calor en sus economías, si bien la ONU destaca que el PIB de EEUU sí que menguaría un 0,2% dentro de 14 años por ese motivo.
Eso sí, los autores del estudio señalan que en Rusia, Noruega o Suecia se vivirá la situación opuesta: los inviernos serán más fríos y esta inusitada crudeza también reducirá la productividad de los trabajadores.
En España, la ONU considera que las altas temperaturas tampoco representarán un problema económico en los próximos años. Ahora bien, afirma que si se valoran todos los efectos adversos que acarrea el cambio climático (sequía, inundaciones, fenómenos meteorológicos extremos, etc.), la situación cambiaría y, como consecuencia directa, el PIB de nuestro país podría disminuir en un 1% adicional en 2030.
Asimismo, los primeros puestos del ranking varían si se tienen en cuenta todas estas adversidades. Así, Vanuatu, en Oceanía, ocuparía el primer lugar entre los países estudiados (ya que provocarían una caída del 44,8% en su PIB en 2030), seguido de su vecino Tuvalu (23,1%), Maldivas (15,9%), Birmania (12,9%) y Fiyi (11,1%).

Demasiado calor para trabajar

A día de hoy, el sudeste asiático ya ha empezado a acusar los efectos del excesivo calor en su productividad. De hecho, el cómputo total de las horas trabajadas al año en la región se ha reducido entre un 15% y un 20% desde 2010 por el excesivo calor.
La ONU señala que este porcentaje se duplicará en 2050 si no se toman medidas para cambiar la situación y ponerle freno al cambio climático.

Un plan para reducir el uso del coche

Post publicat al bloc Bicicletas, Ciudades, Viajes

Lunes, 1 de agosto de 2016
Sin eufemismos, sin medias tintas. Lo que está matando nuestras ciudades y a las personas que en ellas habitan son, entre otras muchas cosas, los coches. Su uso abusivo e injustificado, todas las facilidades que se han puesto para hacerlo y todos los intereses que nos han hecho creer que rodean su utilización deberían ser los objetivos contra los que tendrían que trabajar nuestros ayuntamientos, si realmente fueran responsables. 

Porque los coches no sólo matan en accidentes mortales. Mata la polución que generan. Mata el sedentarismo que llevan asociado. Mata el estrés y la violencia que conllevan. Y mata de una manera mucho más sutil pero mucho más efectiva el espacio y las condiciones que necesitan para desplazarse y que restan habitabilidad a nuestras ciudades. Los coches matan mucho más de lo que nos suponemos o de lo que estamos dispuestos a reconocer, sobre todo porque no hay una mala conciencia en su abuso.
Sin embargo, la atención se desvía fácilmente y eso el poder establecido y los lobbies que lo sustentan saben manejar y modular perfectamente, hasta tal punto que acaban cayendo en su trampa incluso los que se atribuyen el protagonismo del cambio.
Así parece que es más conveniente y tiene más sentido hablar de sostenibilidad que hablar de reducción de elementos nocivos y peligrosos de nuestras ciudades y parece que con mencionar la intención de hacer cualquier cosa en positivo basta para conseguir un efecto directo a la hora de contrarrestar esos elementos nocivos. Pues va a ser que no.

Por ejemplo, la sola mención de querer hacer un carril bici en la calzada parece que ya es un logro por sí misma y que consigue parte del objetivo de reducir el uso del coche. Independiente de cómo y dónde se haga, que no son cuestiones menores, la mera existencia de este tipo de infraestructuras no reduce el uso del coche, aunque consiga incrementar el número de ciclistas, si no se acompaña de medidas específicas encaminadas a hacerlo.

Lo mismo pasa con medidas tales como peatonalizar islotes en la ciudad, reducir la velocidad de circulación o hacer cosas para la galería tales como días de la bici y cosas de esas.
¿Por qué no dejamos de marear la perdiz y engañar a la gente y hablamos de una vez por todas de qué vamos a hacer para reducir el uso del coche primero y luego nos ponemos a planear cómo absorber a todas esas personas que se hayan quedado huérfanas de coche y sean tan estúpidas que no conozcan las alternativas?
¿Por qué en vez de hacer eso tratamos de aparejar todo un sistema perfecto de servicios de transporte público y vías ciclables? ¿No se puede hacer  simultáneamente? ¿No debería hacerse primero lo más urgente y luego ir montando todo el sistema de movilidad?
¿Qué pasa? ¿Cuál es el impedimento? ¿Tanto respeto o miedo nos da incomodar a los intereses que rodean al coche? ¿Y entonces por qué lo están haciendo ciudades tan importantes como Londres, París, Nueva York, Hamburgo o Ámsterdam?
Empiezo a creer, y no soy el único, que la mano negra del coche sigue operando en la sombra y sigue amedrentando a los políticos con sus siniestras herramientas, haciéndoles creer que cualquier movimiento en contra de sus intereses puede ser fatal para la sociedad.

Mientras nuestros políticos no afronten este tema con valentía y desde esta perspectiva, estamos perdidos a merced de las terribles inercias que favorecen el uso del coche y todos los esfuerzos encaminados a favorecer las opciones más sostenibles de movilidad van a quedar difuminados.
 
 

dilluns, 1 d’agost de 2016

El movimiento global de la justicia ambiental y su vocabulario

Article publicat a Sin Permiso
 

Joan Martínez Alier

26/07/2016

Recientemente he oído en Francia la palabra zadiste. ¿Qué es un “zadista”? Un militante que apoya una ZAD, una zone à defendre, como el entorno del aeropuerto que quieren construir en Nantes. ZAD se ha usado en la jerga planificadora como una “zona a desarrollar” y ahora se usa como “zona a defender”. En cada país aparecen nuevas palabras de la justicia ambiental. En la Argentina el lema “paremos de fumigar” se usa contra el glifosato en el cultivo de la soya transgénica. O las palabras sand mafia en la India para denunciar a quienes sacan dañinamente arenas y gravas de ríos y playas para alimentar el boom de la construcción.


Las palabras “injusticia ambiental” se empezaron a usar en la década de 1980 en Estados Unidos contra la contaminación en barrios con población afro-americana o hispana. La contaminación con plomo del agua de Flint en Michigan ha sido vista como una injusticia ambiental, y un caso más de “racismo ambiental”. Ese movimiento introdujo también el término de “epidemiología popular”, para el estudio y denuncia de la incidencia de la contaminación en la salud pública (Phil Brown, 1997). La población local conoce mejor o más temprano que los organismos oficiales si, por ejemplo, los niños de los barrios pobres sufren desproporcionadamente de asma. Entretanto, apareció también en EEUU el término de “zonas de sacrificio”.


América Latina ha sido fértil en palabras del movimiento global de justicia ambiental. Tanto “deuda ecológica” como “pasivos ambientales” son conceptos nacidos en Sudamérica hacia 1990. Significan el reclamo de daños producidos por el cambio climático o por el comercio ecológicamente desigual. También son las deudas ambientales no pagadas por las empresas. A su vez, “biopiratería” significa el robo de plantas medicinales o agrícolas y especialmente del conocimiento sobre ellas. Aunque la práctica es antigua, la palabra es nueva, introducida en 1993 y popularizada por Vandana Shiva. Otro lema muy latinoamericano, no inventado en ninguna universidad sino en el campo, es “el agua vale más que el oro”. Lo usa el movimiento contra la megaminería que está bien representado internacionalmente por el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina.


Un aspecto de la justicia ambiental es la “justicia climática”, cuyo primer principio es la diferencia entre emisiones de dióxido de carbono necesarias y emisiones “de lujo” (Agarwal y Narain, 1991) y cuya principal política pública internacional sería la contracción y convergencia de las emisiones. Y otro aspecto es la “justicia hídrica”, un término reciente para significar la asignación equitativa del agua y denunciar el hecho que “el agua corra hacia el poder”.  Existe una alianza de grupos latinoamericanos de “justicia hídrica” como también hay movimientos de “atingidos por barragens” (MAB), organización brasileña con paralelos en otros países como el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER).


En otro terreno, que “las plantaciones no son (verdaderos) bosques” es un lema del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) contra los monocultivos de árboles como eucaliptos, pinos… Fue propuesto por Ricardo Carrere y Larry Lohman en un libro publicado en 1996. Otros términos son el “ecologismo de los pobres” y el “ecologismo popular”, es decir, la defensa de la naturaleza por poblaciones pobres o indígenas empobrecidas, motivado por la necesidad de sobrevivencia y también por sus propios valores sociales. También incluyo en el vocabulario los términos “soberanía alimentaria” (el derecho proclamado por la Vía Campesina a alimentarse de los productos campesinos en mercados locales) y el más reciente de “soberanía energética” (el derecho a abastecerse de  energías renovables controladas localmente, distribuidas en el territorio), que se ha usado en Oaxaca contra las multinacionales de la energía eólica.


En México es vigoroso el movimiento en defensa del derecho de los campesinos a conservar, reproducir y difundir sus semillas, predicado globalmente por organizaciones como GRAIN y la revista Biodiversidad. “Sin maíz no hay país” se dice en México. A su vez la denuncia del  robo de tierras, otro viejo fenómeno, tomó bríos en 2008 al introducir GRAIN la insultante expresión land grabbing para designar una nueva ola mundial de desalojos campesinos.


Tal vez las palabras más importantes del movimiento global de justicia ambiental sean Ogonización y Yasunización, nacidas en Nigeria y Ecuador. La idea de dejar petróleo, carbón y gas bajo tierra, para evitar daños locales y al mismo tiempo luchar contra el cambio climático. Propuesta de Oilwatch  en 1997 y que Naomi Klein llama Blockadia.


En las ciudades hay movimientos de “recuperadores o recicladores urbanos”, movimientos de permacultura, movimientos que defienden los derechos de los ciclistas en las ciudades y actúan como una critical mass. Y muchos otros.